A media cerveza de más, vocalizamos peor, pero hablamos más claro.

Hubiera jurado que habías dejado de quererme, de perseguirme, que ya sólo eran sombras tus ojos brillantes en la madrugada.

Y con la voz tomada, acariciando la mano que siempre evitas tocar, me di cuenta que eres uno más que echa de menos esa chica que desecho cada verano.

Y nos cuesta entender que ambos nos buscamos en lados equivocados y hablamos como si estuviéramos en el mismo momento.

Entonces la cerveza me ayuda a entender todo aquello que no somos capaces cuando no estamos borrachos.

Recitada:

21 de noviembre 2017 micro abierto Arte no Apto en Dénia, Alicante

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