Categoría: Azules

La piel que me define

I

Los ojos, nariz, orejas, boca

esta máscara que delimita

este final de mi

me define

La piel que me encierra

me pone límites

me dice hasta aquí

me define

No conozco cómo soy de verdad

la parte que en si, sí soy

que existe.

Torrente introspecto

ecomundo bacterial y conectivo

pulsiones migratorias

trazando rutas infinitas

el musico-ritmo interior

que mi yo automático, no consciente

domina

y yo olvido.

Pero más allá de la máscara

lejos de mi finita presencia

extendidos en mi no ocupación

receptáculos y elementos

toman mi identidad

la vierten sobre si

y al igual que yo no soy ellos

pero son yo,

ellos dejan de ser ellos

y me definen

y son más yo, que yo misma.

 

II

 

Tú. Máscara que te posas en mi exterior

que envuelves mi rostro y aprietas contra si

verduga omnipresente

que plegándote orquestas los días de mi calendario

eres tú, pero no eres tú

cadencia irremediable abrasiva

predominancia ciega

de las grandes esferas danzantes.

 

III

 

Arrojar al suelo el espejo

no le hace falta hablar

ya sé la respuesta.

Mil pedazos la repetiran

y seguirá siendo mentira

y no será hasta mañana

que me daré cuenta

mientras mastico

otras afirmaciones falsas.

 

Explorarme externamente

ardiz con el que perder el tiempo

neblina visual informándome

qué límites nos definen

mirarnos

mi cobertura externa

colisionando con la tuya

ahora entiendo los límites

las máscaras, los disfraces

pero mi contorno

brevemente es invadido por los poros

la electricidad vital que se transmite

de un cuerpo conductor a otro

viaja de tu mano a mi mano

y yo que no entiendo, ni veo

ni sé diferenciar qué soy yo,

más allá de esta cubierta

ahora que entra, algo en mi

que es tuyo o viene de ti

Un vibrante rayo eléctrico

que no le detiene mis limites

que no le detiene los tuyos

¿Somos parte de la misma energía

en dos recipientes compartimentados

distintos o simplemente meros conductores

de algo que no es tuyo y no es mío

pero que a ambos nos conoce por dentro

mejor que nosotros mismos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La bestia

Devórame
Devórame antes de que la bestia que vive en mi, nos consuma.

No hay destierro posible,
no hay dolor inconcebible.
Me he arrancado las uñas
me he emparedado bajo la lluvia
he vencido al miedo pisándole la sombra
he vestido las noches
con las dobleces de tu voz.

Pero la bestia arde, gime
dibuja coces en mi costado
estigmatiza mi lengua, mis labios
me estrangula en cada espejo
en cada palabra cursiva
en cada caricia abandonada.

Pero tú…devórame
Devórame entera, hasta hacerme cicatrices por dentro.
Sin miedos
Sin leyes
Sin Norte
No hay cadenas que me detengan
ni cima lo suficientemente elevada
no hay forma de limpiarse la marca
no hay lugar donde esconder mis armas
no hay manera de escapar
ni de evitar la marea que arrastra

Me he cosido los ojos
me he cortado los pies
ha dibujado mapas falsos
he regalado el tacto y el olfato
he mudado de piel
y he cambiado de nombre.

Pero la bestia quema, grita, se queja
desgarra mi garganta árida
electrifica mis venas, las convierte en alambres
Me asfixia en cada ventana
en cada frase entrelineas
en cada suspiro que me falta.

Pero tú…
devórame
devórame entera
hasta hacerme cicatrices por dentro
antes de que,
la bestia que vive en mí,
nos consuma.

Trampa de esturiones

Se habían partido todos los haces de luz
que anunciaban el principio del día
era rojo el color que se me antojaba en la retina
y los espejos nos quedaban demasiado altos.

Las sábanas
aún parecían el pasado de los caracoles
y reptando acabamos frente a frente
en una lucha de pujas a ciegas.
Estratega avanzaste posiciones
para empezar la avanzadilla
desde mis talones emprendiste
una ruta acelerada
para que tu lengua vibrara
entre mis labios
lejos de mi boca.

Elegías miradas verdugas
desafiando sobre tus rodillas
invitando a mi lengua
a participar en el juego.

Observé la curvatura que se erguía
cual perchero desprendado
y me propuse cubrirlo.

Fue en ese momento
en el que se dilataba breve el deseo
en el que te desarmaste entero,
la guerra incendiaria de tus pupilas
se convertía
en  marejada mediterránea
la serpiente que trepaba decidida
mutaba a rama florida
a pistilos vírgenes
repletos de polen.

Tus piernas arqueadas y vencidas
tu vientre pálido
la brisa del vello
de tu cuerpo salpicado
con un universo inverso,
era el templo a profanar,
tanta armonía,
tanta vulnerabilidad.

Ahora mis manos era contrafuertes
mis piernas catapultas
y mi cuerpo,
una trampa de esturiones.

Me veías amazónica con el pelo ardiendo
yo me sentía colonizadora
de un mundo nuevo.

Azules

Mi vida ha comenzado a llenarse de azules

pero no azules tristes

que llenan los días de lágrimas y melancolía

No

Mis días se han llenado de azules misteriosos

que se posan en mis noches

para cubrirlo todo de silencio y calma

e iluminarme en los bosques.

Azules aventureros

que se suben a tus ojos

para desafiarme a combatir los miedos

y con arrojo vencerlos.

Azules cálidos

que se visten de paredes

para refugiarnos en pequeños paraísos

donde poder parar el tiempo.

Azules intrépidos

que se anudan a las rocas

para vestirlas de bellas faldas

que nos dejen empapados.

Azules alegres

que se fugan a los cielos

para preparar un desfile

de nubes de algodón.

Azules decadentes

que se disfrazan de girasoles

para colarte en la trastienda

de mi alocada inspiración.

Azules desafiantes

que nos envuelven los pudores

para re descubrir nuestro tacto.

Azules trepadores

que nos marcan la azotea

donde perseguir a las estrellas.

Azules

que te visten de rayas

Azules

que dibujan horizontes

Azules

que me convierten en lienzo

Azules

que han decidido

que mis días dejen de ser días

que mis semanas dejen de ser semanas

para ser

simplemente

azules.

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo, pero de veras,
compórtate como si la creyeras,
no, como no, créete la mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa que es mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú  sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo formulas tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.

 

Recitada:

29 de Enero en sessió de micro obert en Ca Revolta, Valencia

17 de Febrero en fiesta Privada en Ondara, Alicante

20 de Febrero en micro abierto arte no apto en Chamarel  en Dénia, Alicante

 

Aprincesada y pasada de moda

Te anuncio que las princesas están pasadas de moda,
pero yo sigo teniendo alma de chica dulce,
aprincesada, a la que le gusta que la mimen,
no con empalagosismos de manual,
pero si con caricias del que teme romper algo preciado,
pero si con besos que se estrellan
en el paradigma que para el tiempo,
pero si con sonrisas del que disfruta
sin esperar nada a cambio.

Te anuncio, que yo no vine al mundo
para hacer feliz a nadie
y que no tengo la responsabilidad moral
de tener que hacerlo, sin embargo
no me importaría embarcarme en proyectos,
en los que lo consiguiéramos de forma adyacente,
como consecuencia lateral.
Mientras dure, mientras nos valga,
sin culpabilidades una vez
que desaparezca la magia.

Te anuncio que hace mucho tiempo
que me desapunté del club de las guerras frías,
nunca sé cómo llegué a entrar en un lugar así,
pero sí sé que no pienso volver.
No echo de menos los juegos de egos,
y perdóname, si me cansan los tira y afloja.
Prefiero, otro tipo de juegos.

Te anuncio que no busco al padre de mis hijos
ni al ladrón que me robe el corazón una madrugada,
aunque tal vez fantasee con la piezza perfecta
que encumbre mi colección
y me arrincone tanto intelectual
como pasionalmente.
No creo en los reyes magos
pero, me lo pido este año como regalo de reyes.
Este año creo que he sido demasiado buena
y me lo merezco.

Te anuncio que la verdad,
está sobrevalorada, 
pero que aún así, soy defectuosa
y me hacen más mal las mentiras
que cualquiera de las fechorias.
Confío en la gente,
hasta que dejo de confiar.
No quiero lunas ni cielos,
no quiero promesas de reinos,
mi princesismo es romántico
y sólo añoro y deseo lo que acordamos,
lo que planificamos, lo que nos decimos.

Te anuncio desde ya,
que los cuentos siempre acababan mal,
pero alguien decidió cambiarlos
para vendernos un mundo de mentira.
Yo soy una ingenua que quiere seguir creyendo
en los mundos de mentira,
en los sueños de mentira,
en las promesas de mentira.

Y me resisto a creer, que no puedo ser
la protagonista de mi propio cuento.

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