Bajo el agua

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No sabría decirte cómo antes de todo las cosas se toman sin reservas las manos en la nieve el placer perecedero que se convertirá en tortura ardiendo latiendo fuertemente arterias como cuchillas arruinando la experiencia futura de jugar, ingenuo con el fuego blanco. O las rodillas peladas acariciadas por ásperas aceras   La alquimia del conocimiento nos proveerá de poderes mentales y mágicamente nos anticiparemos al peligro Cada vez más a salvo alejados de la realidad decoraremos enciclopedias con milagrosas recetas. Nuestros hijos serán almidón y plástico para que puedan rebotar indemnes por los bosques alquitranados.   Análisis de sangre,…

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Los principios

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Siempre me han gustado los principios empezar un curso, una nueva casa, un nuevo proyecto todo desde el principio.   Quizás es porque me crié en un barrio sin pasado allí todos nos echábamos abuelas a las que ir a visitar a otras ciudades allí todos éramos tan antiguos como nuestros hermanos o nuestros padres. El tiempo estaba parado pero aún todo estaba por estrenar: las calles, las aceras, los portales, las farolas, los escondites, las trampas… A nuestro lado seguían creciendo lugares nuevos parecía que nunca jamás se terminarían sin embargo, se convertían en nuestros escenarios de fechorias.  …

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Follamigos

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Follar como dos desconocidos sin caricias, sin besos, sin afecto, salvaje, rudo, en cualquier parte. Luego volveremos a nuestra aséptica amistad sin roces. Sólo podremos achucharnos cuando llegue la noche nos abrazaremos como dos enamorados, sin sexo, sin besos, solo caricias y abrazos. Luego volveremos a nuestra aséptica amistad sin roces. Nos despediremos siempre con un abrazo, con dos besos. Siempre dudando si nos volveremos a ver. Cada vez más lejos en esta extraña amistad aséptica sin roces, con sexo, con abrazos, pero sin besos. Recitada: 09 de Enero en el micro abierto arte no apto, Soho club bar en…

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Reincidente habitual

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No, no reconozco haberme equivocado al enchufar el interruptor de amar descontroladamente, más bien, descuidé las escotillas de salida y en algún momento estuvimos a punto de morir en un incendio, pero coño, dicen que sólo se vive una vez y me lo tomé tan al pie de la letra que no quise perder el tiempo ideando el plan perfectamente montado en el que no sobrara ni una sola pieza. No, no creo que sea que descuidé ahorrando en afecto, si si tal vez peco de algo es de malgastar los recursos naturales que me han sido dados con la…

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La ciudad

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La ciudad está llena de miradas tanto de día, como de noche. Y las calles vacías no son más que un espejismo. Los muros no pueden contener tantas palabras, que de una forma voraz, necesitan decirse. El liquen frío que surca las aceras, cada vez endurece más a prueba de sonrisas-cuchillo. A lo lejos se escuchan estrepitosas carcajadas, pero el viento huele raro, no hay rastro de leña cálida deben estar quemando enredaderas y madreselvas. El invierno se ha posado en la cornisa algunas aves dejaron de volar, es más seguro reptar por las paredes o dejarse rodar por las…

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Follarse a una misma

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– I – Entonces sucedió que no podía dejar de follarme a mi misma y de buscar un yo nuevo cada vez que se me acababa el anterior. Cada noche me transformaba en la treinteañera de quince y despertaba emborrachada de versos que me devolvían a mi celda. Pensé tantas veces en escapar del renglón que incluso tejí recuerdos falsos en los que vencía quimeras que embalsamaban mis muertos. Acercarse demasiado a las respuestas se convirtió en mi deporte de riesgo favorito. Nunca tuve demasiado apego a los cuentos con finales felices y desarrollé inmunidad crónica a las armas de…

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San Juan

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Quién pudiera caer al fuego y purificarse, nacer de nuevo, revivir de las cenizas como un ave fenix. Dejar atrás la sensación putrefacta que nos hace ser débiles dejar atrás el olor nauseabundo de las inseguridades. Quemar todo quemarse por fuera y por dentro hasta que la piel nueva nos haga sentir infantes, nuevos, todo pureza e inocencia. Quién pudiera esta noche arrojarse a la hoguera y reaparecer una vez se apaguen las llamas como una maldita Targarian.  

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La Paz Maldita

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La paz maldita es aquella paz en la que dormita el polvo sobre los muebles, el silencio de las paredes, el rechinar de las puertas, pero que guarda la incertidumbre, saberse en la inquietud de no saber cuánto durará esta frágil tregua. Amanecer calzando una cabeza más pesada, podría caerse en cualquier momento, podría estallar. Sabría a poco decir que es dolor, sabría poco decir que es cansancio. Es dolor, es cansancio, es incertidumbre, es la paz maldita, que vive dentro de mi, no hay sangre hirviendo, no hay rechinar de dientes, no hay adrenalina en las manos, pero lo…

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Y no sé ni tu nombre

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Y entonces no para de sonar “y no sé ni tu nombre” una y otra vez y se mete en mi cabeza amartilleándome y los muebles comienzan a moverse los cajones se abren y se cierran y tú no estás y no lo puedes ver y me digo < No es verdad. Esto no existe, no puede existir> Y aparece una aguja gigante en la esquina de mi habitación precipita sobre mi intentando alcanzarme y me digo < Otra vez no> Y me quedo muda cierro los ojos y los cajones paran de abrirse y la aguja no me alcanza…

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