Categoría: Pistas

La bestia

Devórame
Devórame antes de que la bestia que vive en mi, nos consuma.

No hay destierro posible,
no hay dolor inconcebible.
Me he arrancado las uñas
me he emparedado bajo la lluvia
he vencido al miedo pisándole la sombra
he vestido las noches
con las dobleces de tu voz.

Pero la bestia arde, gime
dibuja coces en mi costado
estigmatiza mi lengua, mis labios
me estrangula en cada espejo
en cada palabra cursiva
en cada caricia abandonada.

Pero tú…devórame
Devórame entera, hasta hacerme cicatrices por dentro.
Sin miedos
Sin leyes
Sin Norte
No hay cadenas que me detengan
ni cima lo suficientemente elevada
no hay forma de limpiarse la marca
no hay lugar donde esconder mis armas
no hay manera de escapar
ni de evitar la marea que arrastra

Me he cosido los ojos
me he cortado los pies
ha dibujado mapas falsos
he regalado el tacto y el olfato
he mudado de piel
y he cambiado de nombre.

Pero la bestia quema, grita, se queja
desgarra mi garganta árida
electrifica mis venas, las convierte en alambres
Me asfixia en cada ventana
en cada frase entrelineas
en cada suspiro que me falta.

Pero tú…
devórame
devórame entera
hasta hacerme cicatrices por dentro
antes de que,
la bestia que vive en mí,
nos consuma.

Los principios

Siempre me han gustado los principios

empezar un curso, una nueva casa, un nuevo proyecto

todo desde el principio.

 

Quizás es porque me crié en un barrio sin pasado

allí todos nos echábamos abuelas a las que ir a visitar a otras ciudades

allí todos éramos tan antiguos como nuestros hermanos o nuestros padres.

El tiempo estaba parado pero aún todo estaba por estrenar:

las calles, las aceras, los portales, las farolas, los escondites, las trampas…

A nuestro lado seguían creciendo lugares nuevos

parecía que nunca jamás se terminarían

sin embargo, se convertían en nuestros escenarios de fechorias.

 

Siempre he odiado tener que empezar de nuevo

cuando todo huele a muy usado, muy establecido, muy hermético

sobretodo cuando sobreviene de golpe y sin retorno.

 

Quizás es porque siempre he tenido que renunciar a todos mis pasados de forma brusca

allí donde me sentía en casa, reconocida, mi lugar de confort

tener que ponerle flores sobre su tumba

allí donde estaba todos, todos lo días, ya nunca más

y aquellos, los otros y los de más allá

únicamente personajes secundarios

en la filmoteca de mi memoria.

 

El tiempo va hacia atrás y todo lo que tocas tiene alma,

tiene dueño, está contaminado de pasado.

Al recorrer los entresijos, éstos tienen surco

y los lados te hacen resbalar hacia el centro.

cerca, lejos, son dimensiones abstractas cuando pisas con pies foráneos

alrededor del lejos salen madreselvas

y del cerca trepan zarzas.

 

Siempre me han gustado los principios,

pero desde el principio.

laura mequinenza poesia denia soho
Laura Mequinenza recitando Los principios – 16 de Enero en el micro abierto arte no apto, Soho club bar en Denia (Alicante)

 

 

Y me preguntan qué quiero

Todo, 
les dije, 
lo quiero todo. 

Quiero quien me entienda
o lo intente a cada paso.
Que me disfrute de perra y de princesa
que me pervierta y me consienta.
que se pierda en mi voz y mis poemas.

Que me quiera igual cuando estoy “guapa”
que cuando estoy con mala cara.
Que se pierda en mi cuerpo desnudo
y no se olvide de ninguno de sus rincones.
Que no le tenga miedo a los pelos,
ni a los malos, ni a los marginados.

Que no le asuste el amor libre,
ni se muera de celos en cada esquina.
Que desee conquistarme cada día y cada noche
y sólo vea en los demás, una excusa más
para aún más consentirme.

Que no crea en los cuentos que nos cuentan
y se invente su propia historia
donde lo único importante,
a nuestro ritmo, a nuestra manera,
es acariciar la felicidad a cada instante.

Todo,
lo quiero todo.
Y eso, que solo os he contado
una pequeña parte.

Aprincesada y pasada de moda

Te anuncio que las princesas están pasadas de moda,
pero yo sigo teniendo alma de chica dulce,
aprincesada, a la que le gusta que la mimen,
no con empalagosismos de manual,
pero si con caricias del que teme romper algo preciado,
pero si con besos que se estrellan
en el paradigma que para el tiempo,
pero si con sonrisas del que disfruta
sin esperar nada a cambio.

Te anuncio, que yo no vine al mundo
para hacer feliz a nadie
y que no tengo la responsabilidad moral
de tener que hacerlo, sin embargo
no me importaría embarcarme en proyectos,
en los que lo consiguiéramos de forma adyacente,
como consecuencia lateral.
Mientras dure, mientras nos valga,
sin culpabilidades una vez
que desaparezca la magia.

Te anuncio que hace mucho tiempo
que me desapunté del club de las guerras frías,
nunca sé cómo llegué a entrar en un lugar así,
pero sí sé que no pienso volver.
No echo de menos los juegos de egos,
y perdóname, si me cansan los tira y afloja.
Prefiero, otro tipo de juegos.

Te anuncio que no busco al padre de mis hijos
ni al ladrón que me robe el corazón una madrugada,
aunque tal vez fantasee con la piezza perfecta
que encumbre mi colección
y me arrincone tanto intelectual
como pasionalmente.
No creo en los reyes magos
pero, me lo pido este año como regalo de reyes.
Este año creo que he sido demasiado buena
y me lo merezco.

Te anuncio que la verdad,
está sobrevalorada, 
pero que aún así, soy defectuosa
y me hacen más mal las mentiras
que cualquiera de las fechorias.
Confío en la gente,
hasta que dejo de confiar.
No quiero lunas ni cielos,
no quiero promesas de reinos,
mi princesismo es romántico
y sólo añoro y deseo lo que acordamos,
lo que planificamos, lo que nos decimos.

Te anuncio desde ya,
que los cuentos siempre acababan mal,
pero alguien decidió cambiarlos
para vendernos un mundo de mentira.
Yo soy una ingenua que quiere seguir creyendo
en los mundos de mentira,
en los sueños de mentira,
en las promesas de mentira.

Y me resisto a creer, que no puedo ser
la protagonista de mi propio cuento.

Y Madrid me dijo: Vuela

–    I    –

Llegué y Madrid no era la misma.
Una pesadez se posó sobre mi cuerpo
y me costaba respirar.
Tal vez los universos paralelos
me estaban invitando a marcharme
siempre dije que aquí
se había acabado una etapa
y que debería seguir en otra parte.

Madrid se mostraba ante mi
esta vez vacía
y difícil,
como una yegua salvaje
que no quisiera ser montada.

Sus calles olían distinto
pero la misma sensación de siempre
de sentirme en casa,
siempre me siento en casa
cuando me sumerjo en el centro
de forma anónima.
Me encanta la soledad
de mi paseo, perdida,
deambular sin sentido,
libre, sin esperar ver a nadie conocido.

Incluso la improbabilidad
hace mucho más felices
las casualidades de los encuentros fortuitos.

–   II    –

Estaba en casa, eso era seguro,
pero una fuerza invisible
renegaba de mi.
Como el ave que empuja a sus polluelos
al vacío.

– Vuela –

Sentía que me estaba invitando a volar,
de nuevo.

– No te encariñes
Las alas no son para quien se encariña
y echa raices. –

De todas formas
hacía tiempo
que no tenía raices en ningun sitio.

Y Madrid ya no era
uno de mis próximos destinos.
Pero sentirme así, distinta
me perturbaba.

–   III    –

Me sumergí en el metro.
El metro siempre me había mecido en su seno.
Me dieron ganas
de pasarme todo el día
subterráneamente
apegada al cordón umbilical
que aún nos unía.

Sola,
mecida en el asiento
que me permitía recostar la cabeza
mientras,
mis ojos me mostraban
la silueta de mi cuerpo sin cabeza,
presa fácil de cualquier selfie instantáneo
de los nuevos alienadores.

Quien habló de le holocaustro zombie
creo que nunca imaginó
que ya lo vivíamos.
Los zombies se alimentan
del cerebro alienado de otro
que como él
dispara me gustas como recompensa.

Todos nos vamos infectando
de esta enfermedad
que nos atrofia social y motivacionalmente.

Mientras pensaba esto
llegué a mi destino
lugar que alguna vez fue uno de mis dos grandes hogares
los cuales até a mi como apellidos.

La 13:47 y 31ºC, Agosto, Madrid.
Y no hacía calor.
Igual estaba muerta también,
era otro zombie
que observaba todo desde el papel de cuadrícula
que me hacía sentirme acompañada.

Hacía millones de años
que había sustituido el diario
por pensamientos desordenados
y emociones encapsuladas
que algunos
(y yo misma aveces)
llamaban poesía.

–   IV    –

Me fascina como los barrios perduran
cuando mutan sus gentes.
Yo era una antigua inquilina
de las plazas que ofrecían ropas en mantas,
de las paradas de autobuses y farolas
empapeladas de anuncios
que apenas vería nadie
antes de su limpia,
de la mezcla de acentos
de una lengua parecida.

Sentía algo interno
que me unía a esta ciudad
más allá del convencionalismo.
Algo místico.
La confluencia
de todo lo que en ella pasaba
de lo que me arrastraba
en una u otra dirección.

Me sentía más yo
aunque me invitara
a seguir mi camino.

Mi romanticismo,
que me dibujaba destinos caprichosos
que me colocaba personajes que me invitaban
a probar mundos nuevos y excitantes
los cuales ingería con un hambre desmedida,
me decía
que existían otras ciudades
que me harían sentir en casa
que me secarían las alas
para continuar mi vuelo
que aún quedaba mucho de mi andanza,
personajes nuevos descubriéndome
los placeres que el mundo
había dejado encriptados para mi.

Puto romanticismo sin sentido.

–   V    –

35º y seguía sin tenercalor
puede que el termómetro estuviera estropeado.
la temperatura era tan distinta
y el agua….

Me detuve a observar
la estampa de mi cuerpo sin cabeza
que anotaba frases en un cuaderno.
Ahora, la sombra dibujaba en el asfalto mi pelo
que se mecía suavemente.
Miraba mis rizos como ajenos
como si pertenecieran a otra muchacha.
Una muchacha que me atraía.

Había pasado dos años de prestado
y estaba empezando a olvidar
quién era yo,
debía dejar esa etapa atrás
y zambullirme de nuevo
convertirme en piraña sedienta de vida.

Llevaba días pensando
en cortarme el cabello
pero ese momento
el pelo ondeando
meciéndose de un lado a otro
se me antojó una señal
y temí acabar como sansón.

–   VI    –

Me enamora el pensamiento exotérico
que a muchos les hace verme como loca.
Probablemente
son pequeñas superticiones  aleatorias
movidas por la teoría del Kaos.

Pero en mi caso,
son experiencias
que llenan de motivación mis actos.

Fluir.
Siempre con la teoría del fluir.

Había abandonado
casi toda atadura
o sensación de pertenencia
voluntariamente.

Y aún así
me dolían aveces
algunas costras
de las heridas del proceso.

Cada vez me quedaban menos.

Madrid era esa segunda piel
de la que era difícil renunciar,
con ese “Vuelvo a tí”
repiqueando en mi cabeza.

Los lunes de agosto
puede que tengan también
una configuración astrológia
que me hagan cambiar.

Otra influencia más,
como mi condición lunática,
como mi apego a los círculos
o mi devoción por los azules.

Hubo un tiempo
en el que me tropezaba
cada 9 de Diciembre.

Lunes, Luna, Lunática,
en el fondo
trazar un mapa de uno mismo
no es más que un compendio
de pequeñas locuras.

 

 

Irrecomendable

“Soy altamente irrecomendable:

No soy puntual.
Olvido las fechas,
los lugares,los datos,
los nombres
que etiquetan
las cosas.

Me pierdo. Siempre me pierdo.
Vivo siempre
como si el día tuviera más horas
como si la semana tuviera más días.

Puedo dormir 12 horas
puedo dormir incluso más de 12 horas
y a menudo(adoro las sábanas).

No me gustan las prisas.

Odio estar atada al tiempo,
a cumplir con una imagen.

Soy altamente irrecomendable:

Soy un desastre. Muy desastre.

Me arreglo como mucho una vez al mes.
Siempre voy despeinada.
Paso de los complejos,
a la mierda con ellos.

Hay demasiadas cosas que me apetecen hacer
como para perder el tiempo haciendo
las que no quiero hacer.

Adoro sentirme libre
aunque no lo sea.

Ando siempre buscando
deshacerme de mis virtudes
para adoptar unos cuantos vicios.

De pecados siempre ando bien servida.

No me importa no gustar a la gente
ni no ser lo que se espera de mi.

Soy altamente irrecomendable. ”

Imagino que esto lo escribí en la época de mala o de viciosa. 
En la que había tanta presión externa queriendo corregirme.
 Hoy lo recupero de alguno de mis mil cuadernos.
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