Categoría: Círculos

No movimiento

No recordaba haberme movido, pero el no movimiento era un movimiento en sí que me cambiaba de lugar.

Avanzar había sido resistir conseguir volver a pataletas a mi sitio

los objetivos no perder demasiado en cada pataleta

gastar las fuerzas, todas las fuerzas, hasta no poder más.

 

Solo fuí capaz de ver que me había movido cuando las pataletas me trajeron de vuelta a mi sitio.

 

 

 

realidad de mentira redes sociales

Realidad de mentira

Desde donde desentonan mis recuerdos

aveces caen pedacitos

de ese yo, de ese tú, de ese nosotros

que parecen patalear en esta pantalla

que ahora lo domina todo

donde todo (el mundo) se ha vuelto virtual

donde la vida se ha convertido en un desfile de fotografías

chistes y gatitos, sobretodo gatitos

y los recuerdos, desentonando

efemérides sorpresa

tiñendo esta realidad de mentira

en algo, que algún día

parece que sí fue verdad.

 

Abriendo madrugadas

Abriendo madrugadas con las uñas teñidas de negro
esta noche tal vez no me acueste tan tarde
es una aventura vivir sin brújula
me sigue sorprendiendo
mi absoluta falta de orientación.

Cada vez estoy más segura
de que mi cabeza no sabe sentarse
nunca he sido de amaestrar a las fieras

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.

Una noche más, que no puedo dormir.

A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.

Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacío, más silencio, sigo sola.

La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.

Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.

 

Y Madrid me dijo: Vuela

–    I    –

Llegué y Madrid no era la misma.
Una pesadez se posó sobre mi cuerpo
y me costaba respirar.
Tal vez los universos paralelos
me estaban invitando a marcharme
siempre dije que aquí
se había acabado una etapa
y que debería seguir en otra parte.

Madrid se mostraba ante mi
esta vez vacía
y difícil,
como una yegua salvaje
que no quisiera ser montada.

Sus calles olían distinto
pero la misma sensación de siempre
de sentirme en casa,
siempre me siento en casa
cuando me sumerjo en el centro
de forma anónima.
Me encanta la soledad
de mi paseo, perdida,
deambular sin sentido,
libre, sin esperar ver a nadie conocido.

Incluso la improbabilidad
hace mucho más felices
las casualidades de los encuentros fortuitos.

–   II    –

Estaba en casa, eso era seguro,
pero una fuerza invisible
renegaba de mi.
Como el ave que empuja a sus polluelos
al vacío.

– Vuela –

Sentía que me estaba invitando a volar,
de nuevo.

– No te encariñes
Las alas no son para quien se encariña
y echa raices. –

De todas formas
hacía tiempo
que no tenía raices en ningun sitio.

Y Madrid ya no era
uno de mis próximos destinos.
Pero sentirme así, distinta
me perturbaba.

–   III    –

Me sumergí en el metro.
El metro siempre me había mecido en su seno.
Me dieron ganas
de pasarme todo el día
subterráneamente
apegada al cordón umbilical
que aún nos unía.

Sola,
mecida en el asiento
que me permitía recostar la cabeza
mientras,
mis ojos me mostraban
la silueta de mi cuerpo sin cabeza,
presa fácil de cualquier selfie instantáneo
de los nuevos alienadores.

Quien habló de le holocaustro zombie
creo que nunca imaginó
que ya lo vivíamos.
Los zombies se alimentan
del cerebro alienado de otro
que como él
dispara me gustas como recompensa.

Todos nos vamos infectando
de esta enfermedad
que nos atrofia social y motivacionalmente.

Mientras pensaba esto
llegué a mi destino
lugar que alguna vez fue uno de mis dos grandes hogares
los cuales até a mi como apellidos.

La 13:47 y 31ºC, Agosto, Madrid.
Y no hacía calor.
Igual estaba muerta también,
era otro zombie
que observaba todo desde el papel de cuadrícula
que me hacía sentirme acompañada.

Hacía millones de años
que había sustituido el diario
por pensamientos desordenados
y emociones encapsuladas
que algunos
(y yo misma aveces)
llamaban poesía.

–   IV    –

Me fascina como los barrios perduran
cuando mutan sus gentes.
Yo era una antigua inquilina
de las plazas que ofrecían ropas en mantas,
de las paradas de autobuses y farolas
empapeladas de anuncios
que apenas vería nadie
antes de su limpia,
de la mezcla de acentos
de una lengua parecida.

Sentía algo interno
que me unía a esta ciudad
más allá del convencionalismo.
Algo místico.
La confluencia
de todo lo que en ella pasaba
de lo que me arrastraba
en una u otra dirección.

Me sentía más yo
aunque me invitara
a seguir mi camino.

Mi romanticismo,
que me dibujaba destinos caprichosos
que me colocaba personajes que me invitaban
a probar mundos nuevos y excitantes
los cuales ingería con un hambre desmedida,
me decía
que existían otras ciudades
que me harían sentir en casa
que me secarían las alas
para continuar mi vuelo
que aún quedaba mucho de mi andanza,
personajes nuevos descubriéndome
los placeres que el mundo
había dejado encriptados para mi.

Puto romanticismo sin sentido.

–   V    –

35º y seguía sin tenercalor
puede que el termómetro estuviera estropeado.
la temperatura era tan distinta
y el agua….

Me detuve a observar
la estampa de mi cuerpo sin cabeza
que anotaba frases en un cuaderno.
Ahora, la sombra dibujaba en el asfalto mi pelo
que se mecía suavemente.
Miraba mis rizos como ajenos
como si pertenecieran a otra muchacha.
Una muchacha que me atraía.

Había pasado dos años de prestado
y estaba empezando a olvidar
quién era yo,
debía dejar esa etapa atrás
y zambullirme de nuevo
convertirme en piraña sedienta de vida.

Llevaba días pensando
en cortarme el cabello
pero ese momento
el pelo ondeando
meciéndose de un lado a otro
se me antojó una señal
y temí acabar como sansón.

–   VI    –

Me enamora el pensamiento exotérico
que a muchos les hace verme como loca.
Probablemente
son pequeñas superticiones  aleatorias
movidas por la teoría del Kaos.

Pero en mi caso,
son experiencias
que llenan de motivación mis actos.

Fluir.
Siempre con la teoría del fluir.

Había abandonado
casi toda atadura
o sensación de pertenencia
voluntariamente.

Y aún así
me dolían aveces
algunas costras
de las heridas del proceso.

Cada vez me quedaban menos.

Madrid era esa segunda piel
de la que era difícil renunciar,
con ese “Vuelvo a tí”
repiqueando en mi cabeza.

Los lunes de agosto
puede que tengan también
una configuración astrológia
que me hagan cambiar.

Otra influencia más,
como mi condición lunática,
como mi apego a los círculos
o mi devoción por los azules.

Hubo un tiempo
en el que me tropezaba
cada 9 de Diciembre.

Lunes, Luna, Lunática,
en el fondo
trazar un mapa de uno mismo
no es más que un compendio
de pequeñas locuras.

 

 

Y no sé ni tu nombre

Y entonces no para de sonar
“y no sé ni tu nombre”
una y otra vez
y se mete en mi cabeza
amartilleándome
y los muebles comienzan a moverse
los cajones se abren y se cierran
y tú no estás
y no lo puedes ver
y me digo < No es verdad.
Esto no existe, no puede existir>
Y aparece una aguja gigante
en la esquina de mi habitación
precipita sobre mi
intentando alcanzarme
y me digo < Otra vez no>
Y me quedo muda
cierro los ojos
y los cajones paran de abrirse
y la aguja no me alcanza
se queda inmóvil a un centímetro
todavía la siento
sé que está ahi, señalándome
y yo con los ojos cerrados
pero no me muevo.

 

Aunque la canción no se llame así
y nadie crea mi historia ^^

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