Categoría: LGTB

Me pasó

Sí, me pasó, me pasó
no tengo polla
pero igual, la sangre
se me concentró en la entrepierna.

Y no, no pensé
no estaba para eso
ella puso ante mi el deseo
ofreciéndome
un jugoso melocotón
al que acababa
de pegar un mosdisco
fue morder la fruta
y comenzar a besarnos
al más puro estilo Adán y Eva
tras probar el fruto prohibido.

Y tras los besos
la ropa empezó a sobrarnos
decía que era inexperta
y que quería ir despacio
despacio decía
y apenas pude darme cuenta
ya me estaba quitando las prendas
buscando ansiosa
contemplar mi pecho desnudo
y no tardó nada
en desvestirme
y desbaratarme el pelo
deshaciendo traviesa
la trenza que llevaba hecha.

Estábamos tan excitadas
que nos daba igual
que fueran las cinco de la madrugada
que estuviéramos en la terraza
al aire libre en una fiesta
que estuviéramos en una casa que no era nuestra
llena de desconocidos
y peor aún
incluso con algunas personas que nos conocían
y nos dio igual
lo que pasara
o que cualquiera pudiera vernos.

No, no pensamos en nada,
en nadie, ni mucho menos,
en qué pensarían,
ni qué pasaría.

No estábamos para eso
parecía una contrarreloj al amanecer
todo estaba por hacer,
tenías tantas ganas de probarlo todo,
de experimentar,
que para mí, sólo existía eso,
tú, tus ganas y las mías,
aquella música trance
que rebotaba del suelo
y una luna prácticamente llena
que se nos había escapado.

Y todo hubiese sido perfecto,
redondísimo,
sin la puta manía de la gente
de demonizarlo todo,
fue bajar extasiadas,
y volver a la realidad de golpe.

Mi puñetero imán
para convertirme en el ojo del huracán
por follarme
con quien por lo visto,
no debía haberlo hecho.

Aunque en realidad,
lo que por lo visto debería,
es hacerlo a escondidas,
para que nadie se enterara,
para que nadie se ofendiera,
para que aquellas personas
que siempre están buscando el punto débil
que me haga caer
aterricen frenéticas como locas
ratas carroñeras
a contaminar
su primera experiencia,
una noche estupenda
o cualquier locura que nos seduzca.

Y yo
no estoy para eso
y mi falsa polla y yo
no sabemos de protocolos sexuales
ni mierdas de esas.

Y sí, me pasó, me pasó
pero me temo
que si pasara de nuevo
otra vez, lo volvería a hacer.

El armario

Ya verás, ese, algún día, saldrá del armario, te lo digo yo.

El armario,
como si sólo existiera un armario.
Uno sólo.
Y cuando se saliera
ya no se pudiera volver atrás, nunca.

Uno saliera, y la primavera
le azotara en la cara y le dijera:
– Muy bien muchacho, no tienes nada que temer,
aquí estábamos todos esperando que salieras del armario.
Y qué feliz él, de salir de ese lugar
y que nunca más fuera un problema.

Pero el armario es otra cosa,
son colecciones de muñecas rusas
que no acaban.
Un armario (los padres) dentro de otro(La familia),
un armario(los amigos) dentro de otro(gente cercana), dentro de otro(conocidos)
dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro…

Y allí metido, solo, el alma de un niño
que no tiene todas las respuestas.
Un día, tal vez,
se empiece a dar cuenta
que siente amor y afecto
como no manda la norma.
Y entonces
es cuando se dará cuenta
que vive dentro de un armario,
antes, antes de sentirse diferente
las paredes no se habían hecho presentes.

Y por debajo de la puerta
empezará a entrar la brisa.
Ninguno sabe con certeza qué le espera
al abrir por primera vez
ni si estará preparado para ello.

Aveces, la brisa es cálida, agradable,
e invita a abrir la puerta.
El corazón palpita con fuerza
ante la emoción de poder sentirse liberado,
ser uno mismo, no tener que esconderse,
poder compartir, poder ser sin miedos.
Pero siempre existe el miedo,
el miedo a lo real
a no soportar estar fuera del armario.
Dentro, se está solo, pero también protegido.
Fuera, quizás la brisa cambie
y no sea, tan cálida como parece.
Aún así, ese niño asustado
decide temeroso ir abriendo la puerta poco a poco
para darse cuenta,
que ahora ya no está tan sólo,
pero sigue estando en un armario
que le separa del mundo.

Otras veces, en cambio,
se cuela un viento gélido
que aporrea la puerta
que hace apretar la puerta con fuerza
para que no se abra.
El corazón palpita,
pero no de emoción
sino de miedo.
Sentirse uno mismo,
liberado, compartir
pierden prioridad y lo importante
es esconderse,
esconderse para que nadie le encuentre
esconderse temeroso de que alguien
pueda abrir la puerta desde fuera.
Se apuntala con clavos y maderas
y se tapa cualquier orificio.
Y comienza la asfixia
el vivir casi sin aire
dentro del armario.

La primera vez que se sale del armario
marca la siguiente,
aveces la calidez breve del verano
no hace prever el invierno. 
Porque no todos los armarios
que se habitan, son iguales.

Pero cuando uno sale de un armario
es porque antes alguien
inventó unas cajas cuadradas
con las que observar el mundo.

Yo espero que algún día
se ponga de moda salir de las cajas
así nadie tendrá que salir
de ningún armario.

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Diré

Ante la insistente pregunta
de quién folla mejor
los hombres o las mujeres
diré que yo follo con personas
indiferentemente
del género que lleven puesto.

No hay dos personas
que follen igual
o al menos,
yo, no las he encontrado.

Diré

Diré
que folllan mejor
a los que les gusta follar
y no sólo correrse.
Diré
que follan mejor
los que se dejan llevar
que los que demasiado piensan.
Diré
que follan mejor
los que se dejan pervertir
que los que aún tienen prejuicios.
Diré
que follan mejor
los que se preocuparon de conocerme
que los que venían con todo aprendido
Diré
que follan mejor
los que no tenían prisa
que los que miden todo con el reloj
Diré
que follan mejor
los que no saben de horarios para amar
que los que siempre acuden a la cita
en el mismo sitio, hora y lugar.
Diré
que follan mejor
los que a mí me follaron mejor
diré que follan mejor / indiferentemente
del sexo / con el que hayan nacido.
la que siempre estaba allí

La que siempre estaba ahí

Cuántas veces he vislumbrado el final de estas entradas y siempre vuelvo a refugiarme en las palabras, hoy estaba navegando por mis otras realidades y leí sí, las palabras para ella siguen aquí, en este micro cosmos que algún día creé y que sigue aquí, aunque ya nadie lo alimente, hasta hoy, que volvió a mi, recordándote, y releyendo mis últimas entradas, y no pudiendo reprimir ver la nota en letra pequeña de mis apuntes a pie de entrada, donde estigmatizo una realidad, ahora infranqueable, y descubrir, que te has hecho tan invisible virtualmente como físicamente.


Hace tiempo que dejaste de existir, ahora eres recuerdo agridulce, 
ya no hay conversaciones suicidas, ya no, 
ya no tejemos el lenguaje de babel, ya no,

Ahora eres silencio de cristal, frío y áspero
siempre fuiste la persona equivocada, 
como la mano insistente que llama 
anegada al destino de la respuesta fiera.

Tú, maldición perenne
desapareces, por fin desapareces
y la calma de tu ausencia 
me atormenta.

Nunca quise volver al pozo de nuestros desencuentros
pero tampoco borrarte del diario como un maleficio
me vendiste una segunda vida de mentira
y te creí, cuando decías que nunca te irías
y que nada te separaría como amiga.

Como todas y cada una de tus promesas
de tus pactos, de tus acciones
me volviste a fallar
y no entiendo de qué me sorprendo
y cómo es que aún sigo sin entenderlo
si siempre me fallaste en todo
y nunca conseguimos comprenderlo.

Te fuiste y decidí no buscarte
me cansé de darte segundas oportunidades
perdonarte lo imperdonable
y seguir siendo la que siempre estaba para ti.


Adios

Entiendo que ahora sí, podemos dar por acabado la historia de un blog,
 ya no más palabras para ella, supongo que necesitaba expresarlo 
en algun sitio y que no se quedara colgando 
un capítulo incompleto.

 

El espejo

El espejo
Ojos con ojos
nariz con nariz
mimetismo perfecto
labio con labio
frenético beso
mano con mano
seno con seno
es la postura del espejo

ombligo con ombligo
vello con vello
revueltas
rítmico movimiento
otra vez
labio con labio
mágico beso
marea de piernas
entrecruzadas
es la mujer y su reflejo
es la postura del espejo.

De azules y círculos incompletos

Tranquila…

Esta noche dibujamos círculos concéntricos incompletos
que se van uniendo por sus extremos a otros círculos
formando infinitas espirales que conectan una curva con otra.

Los azules se están destiñendo,
clarean en esta paleta que recorro con mis dedos.
Me da miedo su tacto.
Mis yemas tiemblan al posarse sobre los azules.
Temen que se agote,
finalmente se agote el concepto
y nunca más pueda trazar una línea azulada
en este gastado lienzo.

Tranquila…
Te he dejado una taza de leche caliente
para que puedas dormir.
Me he inventado una trampa de sueños
para que sin darte cuenta me reveles tus misterios.
Me dejes caminar en el laberinto oscuro
para derribar las simetrías que te atormentan.
Y fabricar el cielo de las dualidades
donde diferentes “yos” no se enfrentan.

La vitrina.
La vitrina está vacía.
Las muñecas nunca deberían tener consciencia
y poder escapar de la cárcel de cristal.
Sus ojos vidriosos ya no miran buscando admiración
sus delgadas piernas apenas soportan el peso.
A menudo pierde el equilibrio
y lanza una mano a la deriva
arañándote entrañas para seguir en pie.

Tranquila…
Esta noche vamos a desordenar los mundos
vamos a mezclar realidades, a trazar un oasis
donde no tengan cabida las cadenas.
Seamos libres en nuestro oasis
donde tú me besas intensa
y yo te abrazo entera.

” A la robadora de almas… que se escapó un día por la cornisa del entendimiento y nunca más volvimos a hablar el mismo idioma, aún así, hubo un tiempo en el que nos hablábamos sin hablar, nos comunicábamos en sueños y nos protegíamos del resto del mundo, del que creíamos transcender”

A ti, ninfa traviesa

Y cuanto más felices somos menos te escribo, menos escribo de tí. Y cuanto más lo pienso más injusto me parece.

Hoy quiero dedicarte unas palabras:

A tí, ninfa traviesa que te cuelas en mi cama y desbaratas mis nortes y mis vértices.
A tí, sonrisa infantil que dibujas círculos de colores en mis ceños fruncidos y descolocas los órdenes de mis precipicios.
A tí, encantadora de la lengua de serpiente que viperina te escupe en el destierro de mi juicio.
A tí, mi frágil musa que convierto y desconvierto en papel presa siempre de los caprichos de mis sentires.
A tí, que intentas aprender mi idioma secreto para comunicarte conmigo y con mis mundos paralelos.
A tí, que aún consigues creer en los cuentos de hadas y no te hace falta soñar con mundos perfectos.
A tí, que deshaces lo andado una y mil veces para poder reencontrarme infinitamente.
A tí…
que tú sabes quién eres.

Enajenada

Enajenada vienes a mi. Prometes mil paraisos, mil nuevos destinos, mil nuevos amananeceres contigo. albergas la esperanza que aún te siga esperando y chantajeas con recuerdos manipulados mi razón. Tal vez sea una mujer insensible como todos me definen pero no te dejo hacer, no te creo, no quiero volver a caer y de nuevo te aparto de mi.

Aseguras que todo ha cambiado y que ya no eres la misma y que sabes que si volvemos a intentarlo todo será distinto pero mejor. Ya no volverán tus dudas, ya no habrá huidas, ya no existirán miedos inconexos, las noches no se acabarán sin tí porque quieres no volver a separarte de mi. Corres, corres, corres con tu lengua y me dices que volvamos a empezar desde el principio porque sabes que todo esto tiene sentido.
Enajenada de nuevo te sobrevienen mil fantasmas que te inventas y huyes corriendo de nuevo. Antes de llegar me dices que me odias y que no quieres volver a verme, porque me temes antes de verme. Que mi silencio es cruel y que no puedes enfrentarte a él.

No puedes ser tu propio enemigo, aprende a convivir contigo misma y luego lucha por lo que quieres. Nunca te he odiado. Nunca te he verdaderamente apartado. Sólo he tomado las medidas que nos vienen mejor a las dos. Sé valiente y enfrentate a tus miedos y vencelos. Una vez pierdas ese lastre…igual la vida te muestra otro color.

El ultimo suspiro

Muere el sentimiento si no paras de azotarlo una y otra vez…Buscas escusas en querer hacer lo correcto. Quieres hacer lo mejor… pero sólo, en el fondo te buscas a tí. No te culpo, es normal, es lo que tienes que hacer. Pero no me arrastres en tu búsqueda…déjame marchar. Déjame buscar mi camino, mi camino sin tí, no puedo seguir si sigo contigo…Contigo pero sin ti.
Me ases, me ases con tu otra mano, con la que no me quiere dejar marchar. Pero no dejas de empujarme, de pegarme, de azotarme, intentando apartarme sin dejarme escapar.
Pasan breves instantes desde tu despedida, fulminante y letal, prometiendome futuros inciertos, augurándome que no es una despedida. No es una despedida. No es una despedida. No es una despedida.
No seas tan egoista. No juegues con mis sentimientos. Sé valiente. Sé Victoria…y déjame marchar. Déjame como el águila, en mi último suspiro, volar.

eva la primera mujer

Eva, eres eva, la primera mujer

“A Eva, la primera mujer”

La primera mujer. Eres Eva. La primera mujer para mi.
La primera en colonizar los valles, los montes, las depresiones.
Mis ríos y mis mares. Buscadora de tesoros y misterios.
Aventurera que cabalga a lomos de mi temperamento
que con las riendas en tus manos azotas mi estremecimiento.

Eva. Que buscas una excusa cualquiera
para profundizar en los ecos de mi silencio,
tejiendo la canción que componemos en nuestros encuentros,
la que mencionas siempre al recordarlos.

Eva. Que secuestras el sentido de las palabras
para elaborar un nuevo idioma, uno secreto
que ni siquiera tu entiendes
y naufrago al intentar comunicarme contigo.

Me dejo llevar y me pierdo en tus adentros.
No busco cambiarte, no alcanzo a entenderte,
quiero sin embargo poseerte. Amarrarte a mi sentimiento
y secuestrarte a la isla de mis anhelos…
pero acrobática amazona te libras de mis yugos
y fugaz te escapas de mi.
Pero incoherentemente me quedo atrapada
en el mundo quebradizo que dibujas a trazos para mi.

Eva.
La primera mujer.
Podrá haber más mujeres,
pero sólo una será la primera.
Eva.

Noches de diciembre

Lluvia. Frío. Gente. Mucha gente, mucho frío, llueve. Ahora parece que ha dejado de llover.
Sé que llegarás y que no querrás besarme, o no lo harás aunque quisieras…Mirarás timida y me abrazarás, me darás dos besos cordiales…pasearemos por la calle, miraremos los puestos…Sonreirás nerviosa si te rozo la mano, si te abrazo…si me acerco a tu cara y el rubor subirá acrecentando tu nerviosismo…Y no me besarás. por la gente, por la gente…la gente que no saben quién eres tú, quién soy yo. Y seguiremos paseando hasta que nuestro breve encuentro termine.
Te acompañaré, te despedirás…me volverás a abrazar…otra vez tus dos besos cordiales quizás buscando un poco de proximidad al rozar tu cara con la mia y unos segundos detener…Pero no me besarás. Y te irás.

Esto sabe contarlo muy bien Luzia Arae en Tú y yo

Conocerte

Me da miedo conocerte más para que más me pueda atraer la personalidad que veo. No sé qué pasará…no sé lo que te puedo ofrecer. Sé que en principio pensaba que era yo la que buscaba tu atención, noto que cada día eres más importante en mi vida y que buscas llamar la mía.
Miedo a que los acontecimientos vayan más rápido de lo que yo puedo controlar. Porque en sí, me gusta controlar todo lo que sucede en mi vida, lo que anhelo, lo que me hace sentir bien… hacia donde quiero ir. Y sé que ahora mismo me llena pensar en tí. Sonrio al verte, al sentirte cerca, al saber de tí, al mencionarte y hablar de tí. Al pensarte…
Miedo porque desaparezcas de repente de mi vida sin saber cómo reterte. Miedo a que conozcas a alguien que despierte en tu corazón algún sentimiento y te aleje de mi, de nuestro adolescente tontear…
Cuanto más reniego, cuánto menos quiero encapricharme de nadie y volcarme en algo…menos lo consigo. Quise matar el amor. Ahogarlo para que no me volviera a quemar. Cuando creía haberlo conseguido…aparece este nuevo sentimiento que no sé como calmar…cómo apagar…ni siquiera sé si quiero hacerlo. O qué es lo que realmente siento.
Sólo sé que siento miedo.

Ser

Desde hace un tiempo prolongado me veo en una incertidumbre. Es curioso pero se juzga a los demás con los patrones que nos vienen dados de serie. Y uno es igual al resto hasta que no se demuestre lo contrario. La definición, la autodeterminación, la aceptación con una nueva opción, el seguir tu nuevo camino…aún cuando no decides escuchar a los demás, sigue estando prototipado. Hasta ser diferente tiene unas señas de identidad.

No entiendo por qué ante una nueva visión de la realidad nos hemos de acomodar en un concepto prefijado y delimitado, al menos sino en si mismo, sí socialmente. Déjame ser y seré, no hace falta que me comprendas, ni que estés de acuerdo conmigo. Sólo quiero compartir contigo esta para mi nueva senda y no busques un origen, una explicación, un destino. Déjame ser…Qué más da el qué?

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