Categoría: Sentimental

La piel que me define

I

Los ojos, nariz, orejas, boca

esta máscara que delimita

este final de mi

me define

La piel que me encierra

me pone límites

me dice hasta aquí

me define

No conozco cómo soy de verdad

la parte que en si, sí soy

que existe.

Torrente introspecto

ecomundo bacterial y conectivo

pulsiones migratorias

trazando rutas infinitas

el musico-ritmo interior

que mi yo automático, no consciente

domina

y yo olvido.

Pero más allá de la máscara

lejos de mi finita presencia

extendidos en mi no ocupación

receptáculos y elementos

toman mi identidad

la vierten sobre si

y al igual que yo no soy ellos

pero son yo,

ellos dejan de ser ellos

y me definen

y son más yo, que yo misma.

 

II

 

Tú. Máscara que te posas en mi exterior

que envuelves mi rostro y aprietas contra si

verduga omnipresente

que plegándote orquestas los días de mi calendario

eres tú, pero no eres tú

cadencia irremediable abrasiva

predominancia ciega

de las grandes esferas danzantes.

 

III

 

Arrojar al suelo el espejo

no le hace falta hablar

ya sé la respuesta.

Mil pedazos la repetiran

y seguirá siendo mentira

y no será hasta mañana

que me daré cuenta

mientras mastico

otras afirmaciones falsas.

 

Explorarme externamente

ardiz con el que perder el tiempo

neblina visual informándome

qué límites nos definen

mirarnos

mi cobertura externa

colisionando con la tuya

ahora entiendo los límites

las máscaras, los disfraces

pero mi contorno

brevemente es invadido por los poros

la electricidad vital que se transmite

de un cuerpo conductor a otro

viaja de tu mano a mi mano

y yo que no entiendo, ni veo

ni sé diferenciar qué soy yo,

más allá de esta cubierta

ahora que entra, algo en mi

que es tuyo o viene de ti

Un vibrante rayo eléctrico

que no le detiene mis limites

que no le detiene los tuyos

¿Somos parte de la misma energía

en dos recipientes compartimentados

distintos o simplemente meros conductores

de algo que no es tuyo y no es mío

pero que a ambos nos conoce por dentro

mejor que nosotros mismos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bajo el agua

No sabría decirte

cómo antes de todo

las cosas se toman sin reservas

las manos en la nieve

el placer perecedero

que se convertirá en tortura

ardiendo

latiendo fuertemente

arterias como cuchillas

arruinando la experiencia futura

de jugar, ingenuo

con el fuego blanco.

O las rodillas peladas

acariciadas por ásperas aceras

 

La alquimia del conocimiento

nos proveerá de poderes mentales y

mágicamente nos anticiparemos al peligro

Cada vez más a salvo

alejados de la realidad

decoraremos enciclopedias

con milagrosas recetas.

Nuestros hijos serán almidón y plástico

para que puedan rebotar indemnes

por los bosques alquitranados.

 

Análisis de sangre, será nuestro cupido

el currículum, nuestra identidad

el capital,  el ángel de la guarda

la probabilidad, la experimentación, el azar

romanticismo quebrado

papel de periódico mojado

anticipando la lluvia ácida.

 

Pero los pantalones y los guantes

harán sorda nuestra piel

no sabrá,

no conocerá

no tocará la hierba

y si me sacas el paraguas

por miedo a que te pueda mojar

quizás evites que el ácido borre tu cara

o puede que nunca descubras

que se puede respirar bajo el agua.

 

 

La bestia

Devórame
Devórame antes de que la bestia que vive en mi, nos consuma.

No hay destierro posible,
no hay dolor inconcebible.
Me he arrancado las uñas
me he emparedado bajo la lluvia
he vencido al miedo pisándole la sombra
he vestido las noches
con las dobleces de tu voz.

Pero la bestia arde, gime
dibuja coces en mi costado
estigmatiza mi lengua, mis labios
me estrangula en cada espejo
en cada palabra cursiva
en cada caricia abandonada.

Pero tú…devórame
Devórame entera, hasta hacerme cicatrices por dentro.
Sin miedos
Sin leyes
Sin Norte
No hay cadenas que me detengan
ni cima lo suficientemente elevada
no hay forma de limpiarse la marca
no hay lugar donde esconder mis armas
no hay manera de escapar
ni de evitar la marea que arrastra

Me he cosido los ojos
me he cortado los pies
ha dibujado mapas falsos
he regalado el tacto y el olfato
he mudado de piel
y he cambiado de nombre.

Pero la bestia quema, grita, se queja
desgarra mi garganta árida
electrifica mis venas, las convierte en alambres
Me asfixia en cada ventana
en cada frase entrelineas
en cada suspiro que me falta.

Pero tú…
devórame
devórame entera
hasta hacerme cicatrices por dentro
antes de que,
la bestia que vive en mí,
nos consuma.

Follamigos

Follar como dos desconocidos

sin caricias, sin besos, sin afecto,

salvaje, rudo, en cualquier parte.

Luego volveremos

a nuestra aséptica amistad sin roces.

Sólo podremos achucharnos

cuando llegue la noche

nos abrazaremos

como dos enamorados,

sin sexo, sin besos,

solo caricias y abrazos.

Luego volveremos

a nuestra aséptica amistad sin roces.

Nos despediremos

siempre con un abrazo, con dos besos.

Siempre dudando si nos volveremos a ver.

Cada vez más lejos

en esta extraña amistad

aséptica sin roces,

con sexo, con abrazos,

pero sin besos.

Recitada:

09 de Enero en el micro abierto arte no apto, Soho club bar en Denia (Alicante)

29 de Enero en sessió de micro obert en Ca Revolta, Valencia

delincuente habitual silla no dejarse llevar rio corriente peces

Reincidente habitual

No, no reconozco haberme equivocado al enchufar el interruptor de amar descontroladamente, más bien, descuidé las escotillas de salida y en algún momento estuvimos a punto de morir en un incendio, pero coño, dicen que sólo se vive una vez y me lo tomé tan al pie de la letra que no quise perder el tiempo ideando el plan perfectamente montado en el que no sobrara ni una sola pieza.

No, no creo que sea que descuidé ahorrando en afecto, si si tal vez peco de algo es de malgastar los recursos naturales que me han sido dados con la fé ferviente de que poseo una fuente inagotable y por ello he estado apunto de morir ahogada de tanto abrir el chorro y dejar que me llegara hasta el cuello. Hasta aquí arriba y subiendo, ingenua, tal vez de que lo que me hacía flotar nunca me arrastraría hasta el fondo.

No, no voy a asentir y decir que si, que todo es culpa de haber dejado todas las puertas y ventanas abiertas, que tenía que haberme dejado gobernar por el miedo y llenado de clavos los tacones de mis idas y venidas. Pero quien sabe. Puede que aún esté a tiempo de encadenarme a una causa y no dejar que la talen de mi lado. Disfrazarme de activista suicida y atravesarme la piel con ideas preconcevidas que me traigan de vuelta al engranaje de una vez.

No, no voy a arrepentirme de haber roto todas las cláusulas y contratos que nunca elegí firmar en mi vida, ni de escaparme de vez en cuando a mirar por la mirilla los fantasmas de mis no vidas vividas que se pasean por Utopía. En todo caso sí, de haberme hecho de vez en cuando el pez muerto para que me llevara la corriente sabiendo que no duraría mucho mi mentira y que ésta, pronto me haría saltar por los aires. La absurdez crónica de coleccionar piedras que decoren mi camino.

No, nunca he tenido superpoderes, al igual que todos: yo también sangro, aunque quizás lo que no me guste es sangrar demasiado.

Recitada:

12 de Diciembre del 2017 en micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

 

 

 

a raves del agua

A través del agua

Atravesando las paredes
con cada una de mis manos
se acaban los moldes
las esquinas
los límites.
Comienzo a tirar de la espiral
tú, yo, él, ella
y se enreda el sentido
de las palabras
que no pronuncio.
Paramos.
Realizo una trenza
todos en su sitio
volvemos a los moldes.

Deslizo mis manos
se sumergen
me dejo mojar
poco a poco
hasta zambullirme
entera.

Ahora
dejándome mecer por la corriente
nutrida por las aguas
todo vuelve a cobrar sentido.
Me siento llena de vida
en esta danza mística
mi piel muda
más allá de la desnudez
una nueva yo
dibuja una sonrisa en cada palabra.

Y eso que aún
la arena
cubre mis pies.

Trampa de esturiones

Se habían partido todos los haces de luz
que anunciaban el principio del día
era rojo el color que se me antojaba en la retina
y los espejos nos quedaban demasiado altos.

Las sábanas
aún parecían el pasado de los caracoles
y reptando acabamos frente a frente
en una lucha de pujas a ciegas.
Estratega avanzaste posiciones
para empezar la avanzadilla
desde mis talones emprendiste
una ruta acelerada
para que tu lengua vibrara
entre mis labios
lejos de mi boca.

Elegías miradas verdugas
desafiando sobre tus rodillas
invitando a mi lengua
a participar en el juego.

Observé la curvatura que se erguía
cual perchero desprendado
y me propuse cubrirlo.

Fue en ese momento
en el que se dilataba breve el deseo
en el que te desarmaste entero,
la guerra incendiaria de tus pupilas
se convertía
en  marejada mediterránea
la serpiente que trepaba decidida
mutaba a rama florida
a pistilos vírgenes
repletos de polen.

Tus piernas arqueadas y vencidas
tu vientre pálido
la brisa del vello
de tu cuerpo salpicado
con un universo inverso,
era el templo a profanar,
tanta armonía,
tanta vulnerabilidad.

Ahora mis manos era contrafuertes
mis piernas catapultas
y mi cuerpo,
una trampa de esturiones.

Me veías amazónica con el pelo ardiendo
yo me sentía colonizadora
de un mundo nuevo.

Adictos a los gritos

Dejamos los gemidos y los mimos
para cuando estuviéramos cariñosos,
esos días moñas
en los que nos podíamos comer a besos.

Y empezamos a hacernos adictos
a los gritos, a las lágrimas, a las marcas.
Y nos buscábamos
con los ojos a medio asta
y la sonrisa inclinada.

Las manos se hacían cómplices de mi cara
y buscaban siempre un lugar contra el que empotrarse.
Cuando hacía calor
huían de superficies con tejidos
y arremetían contra baldosas lisas.

Aveces,
sobretodo cuando las fuerzas vencían,
también se unían las rodillas,
y todas buscaban apoyo.
Los rodapiés no eran mala opción,
aunque
no voy a negar
que teníamos mejores sitios,
sitios estrechos,
de un metro o metro y medio cuadrado
donde ambos podíamos hacer fuerza
sin resbalarnos,
sobretodo cuando el sudor
y otros líquidos
hacían de las suyas.

Luego estaba tu boca,
que usabas para que no se acabara la partida
y cuando las piernas
amenazaban  con desplomarse,
asomaban tus fauces
e hincaban fuerte mi carne.

Aunque
lo que verdaderamente
me hacía gritar
nunca fueron tus dientes
por mucho que apretaras.

Supongo
que nunca me quedé
suficientemente
afónica.

Azules

Mi vida ha comenzado a llenarse de azules

pero no azules tristes

que llenan los días de lágrimas y melancolía

No

Mis días se han llenado de azules misteriosos

que se posan en mis noches

para cubrirlo todo de silencio y calma

e iluminarme en los bosques.

Azules aventureros

que se suben a tus ojos

para desafiarme a combatir los miedos

y con arrojo vencerlos.

Azules cálidos

que se visten de paredes

para refugiarnos en pequeños paraísos

donde poder parar el tiempo.

Azules intrépidos

que se anudan a las rocas

para vestirlas de bellas faldas

que nos dejen empapados.

Azules alegres

que se fugan a los cielos

para preparar un desfile

de nubes de algodón.

Azules decadentes

que se disfrazan de girasoles

para colarte en la trastienda

de mi alocada inspiración.

Azules desafiantes

que nos envuelven los pudores

para re descubrir nuestro tacto.

Azules trepadores

que nos marcan la azotea

donde perseguir a las estrellas.

Azules

que te visten de rayas

Azules

que dibujan horizontes

Azules

que me convierten en lienzo

Azules

que han decidido

que mis días dejen de ser días

que mis semanas dejen de ser semanas

para ser

simplemente

azules.

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Apúntame la dirección

El corazón que bosteza en la mano
los días pares, en los que parece que no te acuerdas de mi, (dice)

-Claro, claro, “ahora me encanta buscarte”.

En la papelera del ya es tarde,
como todos, como todas,
incluso sin klennex somos dramáticos,
quieres verme desnuda de nuevo,
o puede que azul de mis rizos
bajo la luna sea más intenso,
me gritan los párpados
de buscar en los silencios.

Cada viernes,
se arranca una teja de mi mejilla,
me gusta inventarme el desenlace final,
adicta a los finales a la francesa,
todos nos queremos en silencio
y no me hace falta más que una sonrisa,
para olvidarnos con cariño,
para aparcar el día a día
en el cajón de los para luego.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?
– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,
con el mismo sabor a fin de temporada

Aparcamiento de los sentimientos
en fase de demolición,
agárrame del pecho
y dibujemos una flecha aleatoria.

Para fallar, yo también sé ser profesional,
regálame la risa, lo demás, no importa,
apúntame la dirección de aquella tarde,
en la que reímos tanto,
quisiera volver a ella algún día.

Entonces ella se volvió loca

Entonces ella se volvió loca
y no había forma de conversar
gritaba que quitaran la luna, que no podía verla más
que no lo soportaba.

Entonces ella era una niña
y hablaba como un adulto
pero ya no lo era, y danzaba con su cetro
imaginando que convertía todo en oro.

Entonces ella comenzó a gritar
y la noche se hacía día y el día noche
se bebía el agua del mar
y no paraba de acumular piedras.

Entonces ella inventó un juego
en el que se podía hablar sin palabras
y se podía gritar en silencio
y la “a” era “z” y la “z” no existía.

Entonces ella olvidó todo
y empezó a dibujarlo de nuevo
mezclaba el gris con el negro
y quería dibujar arcoiris rosas.

Entonces ella me echó de su vida
y yo pensé que había camino de vuelta
pero tronaban las paredes
cada vez que me acercaba.

Entonces ella se volvió loca
y no quería el sol, ni las estrellas,
ni el día, ni la noche. Tiraba del cielo
y decía que lo quitaran, que lo quitaran.

Y entonces ella nunca volvió a ser la misma.
Ni yo tampoco.

Adiestramiento

Esa forma que tienes de cercenar mis avances contigo,
cuando me empiezo a sentir otra vez cómoda
otra vez segura, atacando de nuevo.
Dices que estás educándome,
y lo dices tan serio, que temo que sea verdad.

No sé cómo decirte que te siento lejos,muy lejos
y siempre pienso en alejarme definitivamente.
Entonces, cuando pienso en huir,en no volver
me vuelves a sonreír con esa sonrisa tuya
que se come los demonios y me los devuelve fríos
y aparentemente muertos.

Me posas los besos en mi boca, con ese gesto inconsciente
que haces tan pocas veces, y me parece algo mágico.
Me siento como una niña pequeña
a la que le dan aquello que tanto ansía.
Este adiestramiento voraz
me hace sentirme presa de un ardid letal.
Vulnerable, sin amor,
débil en una guerra fría.

No estamos enamorados,
pero sólo nos tenemos el uno al otro
tú buscas otras, yo me dejo buscar
y seguimos solos en este desierto
en el que sobrevivimos
a base de contrabando de afecto.

Bajo la luna creeré avanzar
tal vez me confiaré
pero cuando mengüe,
volveré a sentir tu fría presencia,
en este invierno que une nuestras soledades
haciéndonos creer que somos algo
cuando no somos más que
dos náufragos que se dan abrigo.

Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo, pero de veras,
compórtate como si la creyeras,
no, como no, créete la mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa que es mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú  sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo formulas tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.

 

Recitada:

29 de Enero en sessió de micro obert en Ca Revolta, Valencia

17 de Febrero en fiesta Privada en Ondara, Alicante

20 de Febrero en micro abierto arte no apto en Chamarel  en Dénia, Alicante

 

Findes Raros

Esta noche estoy esperando que se ilumine la pantalla,
espero que aparezcas para rescatarme de la neurosis
que me producen los días tras los findes raros.
Temo los findes raros, son el cáncer
que se van apoderando de mi seguridad afectiva.

Después de un finde raro, las cosas
ya no vuelven a ser como antes,
donde antes había complicidad,
deja de haberlas,
las frases y juegos de palabras
ya no fluyen naturalmente
y aveces aparecen esos silencios feos,incómodos,
acompañados de miradas de circunstancia.
¡Hasta los besos son raros, saben a artificiales!

Ahora temo verte,
temo que ya no puedas volver a mirarme
como me mirabas antes.
Con esos ojitos, esa ansiedad,
con esas ganas de besarme a toda-hora
o esa forma de abrazarme
y alargar el tiempo para que no me vaya
esa habilidad tuya de secuestrarme,
para liarme siempre y me quede a dormir contigo
aunque tenga exámen al día siguiente
aunque esté enferma.

Temo que cuando nos veamos
el aire se haga tan espeso
que sea incómodo respirar
y las miradas no se claven fuerte en los ojos
sino que deambulen incómodas
a la búsqueda de alguna excusa
para de nuevo alejarnos.

Temo que desandemos el camino andado
y volvamos a ser esos desconocidos sin saber qué decirse
pero esta vez, sin ganas de conocerse.

Aprincesada y pasada de moda

Te anuncio que las princesas están pasadas de moda,
pero yo sigo teniendo alma de chica dulce,
aprincesada, a la que le gusta que la mimen,
no con empalagosismos de manual,
pero si con caricias del que teme romper algo preciado,
pero si con besos que se estrellan
en el paradigma que para el tiempo,
pero si con sonrisas del que disfruta
sin esperar nada a cambio.

Te anuncio, que yo no vine al mundo
para hacer feliz a nadie
y que no tengo la responsabilidad moral
de tener que hacerlo, sin embargo
no me importaría embarcarme en proyectos,
en los que lo consiguiéramos de forma adyacente,
como consecuencia lateral.
Mientras dure, mientras nos valga,
sin culpabilidades una vez
que desaparezca la magia.

Te anuncio que hace mucho tiempo
que me desapunté del club de las guerras frías,
nunca sé cómo llegué a entrar en un lugar así,
pero sí sé que no pienso volver.
No echo de menos los juegos de egos,
y perdóname, si me cansan los tira y afloja.
Prefiero, otro tipo de juegos.

Te anuncio que no busco al padre de mis hijos
ni al ladrón que me robe el corazón una madrugada,
aunque tal vez fantasee con la piezza perfecta
que encumbre mi colección
y me arrincone tanto intelectual
como pasionalmente.
No creo en los reyes magos
pero, me lo pido este año como regalo de reyes.
Este año creo que he sido demasiado buena
y me lo merezco.

Te anuncio que la verdad,
está sobrevalorada, 
pero que aún así, soy defectuosa
y me hacen más mal las mentiras
que cualquiera de las fechorias.
Confío en la gente,
hasta que dejo de confiar.
No quiero lunas ni cielos,
no quiero promesas de reinos,
mi princesismo es romántico
y sólo añoro y deseo lo que acordamos,
lo que planificamos, lo que nos decimos.

Te anuncio desde ya,
que los cuentos siempre acababan mal,
pero alguien decidió cambiarlos
para vendernos un mundo de mentira.
Yo soy una ingenua que quiere seguir creyendo
en los mundos de mentira,
en los sueños de mentira,
en las promesas de mentira.

Y me resisto a creer, que no puedo ser
la protagonista de mi propio cuento.

Plato caliente

 

Yo también querría que todo hubiera pasado de otra forma, que nunca hubiera tenido que irme, que nunca se rompiera nuestro universo felino, que arreglásemos todo conflicto en ese lugar donde sirven ese plato que tanto me gusta o haciéndote gala de uno de tus platos favoritos.
Al final fuimos los valientes que caen por el precipicio, yo también quería saltar, y no pudimos salvarnos.
El mundo no es para nadie, no te engañes. Yo también podría llorar todas mis derrotas, pero el mundo no es para nadie. Estamos hipotecados y hasta nuestros sueños, vienen de fábrica.
Yo, decidí no vender más veces mi alma, y aunque quisieras, no puedo sentirme culpable por ello.
Nunca volvimos a ser los mismos desde que dejamos de felicitarnos diariamente por estar juntos, porque dejamos de estar juntos, y no estábamos preparados para ello.
Siempre fui una soñadora suicida a la que no puedes enseñar un capote rojo, mi naturaleza me lanza contra él con una fiereza inexplicable.
No son mejores los días sin ti, no soy otra que ahora quiera otras cosas, soy la misma poeta incomprendida que morirá sola.
Aveces me tienta una vocecilla oscura en mi cabeza y me dice que mis castillos en el aire son locuras Quijotescas¿ Y si es verdad que soy un Don Quijote que lucha contra molinos? ¿ Y si no tiene cura mi locura? Créeme que mi peor enemigo soy yo misma, ya quisieran mis enemigas hacerme tanto destrozo como me hago yo: Lleno mi mundo de jirones, de pedazos rotos que luego no se cómo volver a juntar. Y cuando estoy apunto de rendirme, la luna me coge del lomo, como si fuera un gatito pequeño en las fauces de su madre y me enseña mi filosofia.
¡Ay! ¡Qué sencillo cuando lo veo todo desde fuera, ahí no tengo dudas ni flaquezas. Lo veo tan obvio, tan sencillo. Y sé que es precisamente ser yo misma, con mis ideas de hidalga colgada las que me hacen sentirme viva, las que me definen más allá de mis triunfos. No es orgullo terco, no.
Es la sensación de seguir adelante con el proyecto de mi misma, es ser la persona que soy y ser feliz. Tú no querrías que fuera otra tampoco, te enamoraste de mis alas violáceas, te gustaba tanto cómo las tendía al sol y la forma en la que la luz las proporcionaba ese color, esos brillos.
De noche, las acariciabas con cautela.
¿Cuántas veces estuvieron apunto de quebrarse, eh? Todas ellas, te alejaron más de mí que la propia distancia.
No, no soy animalillo que puedas encerrar por mucho tiempo. Necesito mis dosis de sol para poder existir. Y en el fondo sabes que nada es culpa de nadie, porque aprendimos que las cosas que hoy puedes reprocharme, eran las historias de otros, no éramos nosotros, nunca lo fuimos.
Y hoy leo tus letras, y sé que no esperas con el plato caliente a la chica que soy hoy, no, no me esperas a mi, esperas a la que un día tuvo que abandonar Madrid, dejar la azotea manchada de nosotros y que dejó de existir ese día.
Lo que quedó de ella en mí, para ti, no fue suficiente, no pudimos saltar el precipicio con mis alas secas. Sólo puedo volar con ellas, cuando lucen, y sabes que hace mucho que no lucían para nadie. Yo no puedo sentirme culpable por haberme ido, por dejar todo manchado y no recoger los pedazos. Me hubiera gustado que no fuera así. Yo también quería poderes infinitos y no haberme tenido que ir. Yo también nos echo de menos…
Pero ahora, ya es tarde para buscar culpables.

La luna nos miraba

La luna te convierte en lobo
cuando me buscas como a una perra
la excusa esta vez era ver la luna
la excusa era ver las estrellas.

Y mientras el azul nos iluminaba
nos guarecimos en la torre alta
para que ya siempre así te recordara,
en esa torre, en esa noche,
sin desvestirnos apenas
mientras la luna nos miraba
aullamos los dos a un tiempo
aunque fuésemos de diferentes razas.

noviembre

Noviembre

Qué bonito es noviembre
qué bonito el sol
qué aún calienta
suave, cariñoso, cercano,
qué bonito el mar
tan azul, tan calmado,
tan solitario
ahora
que nadie viene a bañarse.
Qué bonito todo
y tu cara, sonriente, alegre
con esos ojos tuyos
tan brillantes.
Qué bonito el amor, en otoño,
cuando todo invita a abrazarse
a juntarse.
Y llueve
repiquea el agua en la ventana
qué bonito todo
cuando está mojado
con esos colores
con ese olor.
Noviembre es mágico
y no acaba más que empezar.

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.

Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío y vacío.

Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.

Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes…
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.

Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.

Una noche más, que no puedo dormir.

A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.

Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacío, más silencio, sigo sola.

La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.

Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.

 

Mutilación

Mutilación

Entonces

perdiste la complicidad conmigo

y no conseguí que volviera.

 

Me has llevado de viaje

a un viaje de ensueño

me has mimado y consentido

como a una niña pequeña

Yo

sin embargo

lo que más recuerdo

es cuando cogiste

los dedos de mis manos

e hiciste el recuento

de cual enviarías y a quién

una vez me despedazaras

y me cortaras en trocitos.

3 hermanos

Y son dos, aveces tres,
unidos, hermanos,
adorablemente extraños.

Dibujan una danza,
yo en medio,
cada piel me atrae
de forma distinta.

Saboreo la impaciencia
de sentirlos todos
tan cerca
tan lejos.

Simultaneando complicidades.
Hay tantas señales
y un stop que me asusta.

Pierde intensidad la caza
de tanto desaprobecharla.

Cara de asco

Cada día me debato
en si seguir o no contigo
No quiero odiarte
pero estoy cogiendo asco
de las cosas, que creo,
que nos separan.

Puede que simplemente sea yo
que necesite estar sin ti
aprender a no sentirte alguien en concreto
y a “estar” o “no estar”.

Peleamos,
antes de llegar a esta repisa
otra vez discutiendo.
Tú me pedías un abrazo
y yo no conseguía dártelo,
porque no me sale
me sale cuando me sale
y ahora no podía abrazarte.

No reclamaré a nadie esta tarde
prefiero esperar
mientras escribo
mientras observo cómo inunda todo los colores.
Esa manía del verano de iluminarlo todo
De llenar de vida
por ejemplo
a cualquiera de esas parejas
con las gafas de moda
tan psicodélicas
y con esas caras de asco.

¿Será siempre así?
¿Acabaremos todos cogiéndonos asco?
No puedo parar de mirar a esa pareja
caminan abrazados
pero se miran con cara de asco.

¿Seremos nosotros también así?

Decir adios

Aveces es difícil decir adios
adios definitivamente
porque el real, no se elije
simplemente sucede.
Algo se rompe dentro
y tratamos de remendarlo
y no se elije
empezar a sentir “ese” algo.

Ahora de cuerpo presente
no sabemos decir adios
y lo sujetamos
mientras se va pudriendo
en nuestras manos.

Cabo de Gata – Recuerdos borrosos

Mientras me ahogo…

Apareció un valle
el badén suicida
nos transportó al desierto.

Y nuestras pistas nos llevaron
a unas minas doradas
promesa de un lugar que jamás pisaríamos
en busca del minegro
dos metros más allá
del sendero donde los jabalíes
guardarían el mirador del cielo
estrellas menos contaminadas
y lunas encriptadas de nubes
protegidas por infantes con el rostro de la muerte.

De día pisaríamos arena negra,
descubriríamos valles de sirenas
y conquistaríamos el mar
o se revelaría mostrándonos sus fauces
para recordarnos que es ingobernable.

De noche eclipsaríamos a la oscuridad longeva
que se extendía salpicada de cactus y montañas.
Buscando excusas adolescentes
para acercarnos tímidamente
siguiendo tu olor como una droga
hasta que la luna
nos convirtiera en licántropos hambrientos
y aulláramos
ante el silencio abisal
en el que las horas pasaban raudas
y nos acechara el día
que nos trajera de vuelta.

Aunque ambos, ya sabes,
que siempre fuimos más
de amaneceres felices.

Mientras me falta el aire,
esta dulce sensación de asfixia
mientras me ahogo
Lo recuerdo todo… borroso.

Empezar de cero

Se raya el cristal en el apartado
“de lo suscribo todo, sin leer la letra pequeña”,
perece, vence, final.
Y no hay más: lo único importante,
haría cualquier cosa, siempre, nunca.

Se acaba el bocadillo de sonrisas felices
y comieron perdices
y el tragaluz se vuelve vómito
y no soporto una noche más sola,
ni acompañada, ni viva,
y cada mañana es un recordatorio.

Se vence el calendario
y caen las arrugas en el lavabo.

Podríamos bautizarnos
como nuevos habitantes
y sangrarnos los fantasmas
y las excusas,
pero no hay mapa
y yo nunca tuve buena orientación
y me confundiría de salida.

Sería mirarnos fijamente
y olvidarlo
todo
empezar de cero,
si es que existe el cero
y si es que después de olvidar
se puede
empezar
de nuevo.

  • micro abierto en tu ciudad
  • Redes Sociales

  • RSS Artículos de Opinión Recientes:

    • Todos vamos en el mismo tren abril 8, 2018
      Ayer fuí a una charla coloquio en la que Gustavo, un activista mexicano de Chiapas el cual nos estuvo contando cómo les roban los recursos naturales de su país, los abusos que hacen cambiando leyes, expropiaciones de comunidades enteras que las dejan sin territorio ni opciones, genocidios masivos y de activistas significativos, contaminación y aniquilación […]
    • ¿Qué es poesía? abril 8, 2018
      A propósito de la poesía Estar sumergida en las suburbios poéticos me hace tener muy a menudo con demasiada gente conversaciones sobre qué es la poesía qué no lo es. Y es que la RAE ciertamente no ayuda mucho a arrojar luz en los grandes debates que se sustitan en torno de qué es y […]
    • Por qué no me siento feminista marzo 6, 2018
      Cada día, recibo carteles, invitaciones y publicaciones llamádome a la Huelga feminista del día 8 de Marzo. Invitándome a mí, por ser mujer, por ninguna otra característica de mi persona, e intentándome hacer que me identifique con todas las mujeres.  ¡Todas! Es decir, con todas las que al nacer, dicotómicamente, nos han metido en el […]
  • arte no apto
  • Colaboraciones

    Antología poética del Bukowski Club
  • Archivo

  • @lauramequinenza