Categoría: Primeras veces

Trampa de esturiones

Se habían partido todos los haces de luz
que anunciaban el principio del día
era rojo el color que se me antojaba en la retina
y los espejos nos quedaban demasiado altos.

Las sábanas
aún parecían el pasado de los caracoles
y reptando acabamos frente a frente
en una lucha de pujas a ciegas.
Estratega avanzaste posiciones
para empezar la avanzadilla
desde mis talones emprendiste
una ruta acelerada
para que tu lengua vibrara
entre mis labios
lejos de mi boca.

Elegías miradas verdugas
desafiando sobre tus rodillas
invitando a mi lengua
a participar en el juego.

Observé la curvatura que se erguía
cual perchero desprendado
y me propuse cubrirlo.

Fue en ese momento
en el que se dilataba breve el deseo
en el que te desarmaste entero,
la guerra incendiaria de tus pupilas
se convertía
en  marejada mediterránea
la serpiente que trepaba decidida
mutaba a rama florida
a pistilos vírgenes
repletos de polen.

Tus piernas arqueadas y vencidas
tu vientre pálido
la brisa del vello
de tu cuerpo salpicado
con un universo inverso,
era el templo a profanar,
tanta armonía,
tanta vulnerabilidad.

Ahora mis manos era contrafuertes
mis piernas catapultas
y mi cuerpo,
una trampa de esturiones.

Me veías amazónica con el pelo ardiendo
yo me sentía colonizadora
de un mundo nuevo.

Marioneta


Ha comenzado la sala a hacerse pequeña
y las luces no quieren brillar
al son del piano van mis piernas
envolviéndose en cáñamo sin tostar.

El espejo parpadea
mientras mi rostro
empieza a dejar de ser humano,
ahora mis ojos son de cristal
y mi pelo se desenreda
y cae lacio sobre mi hombro.

Sobre mi cabeza se alzan mis manos
que se aferran a la cuerda que los sujeta
comienza el juego mientras todos
me miran en silencio.

Trato de bajar la manos
pierdo el suelo bajo mis pies.
Vuelo a patadas y puñetazos
durante la agonía que me devuelve
a mi posición original.

La música sigue sonando
y valiente me lanzo otra vez
al vuelo descontrolado y tosco.
Alguien susurra en mi oído
y todo empieza a ser más fácil.

Las piernas comienzan el camino
y las manos abren el aire
y poco a poco me dejo mecer en la melodía
buscando poner el mundo del revés
dejándome llevar.

Entonces todo empieza a girar
y aunque feliz sonrío
la gravedad me devuelve a tierra
esta vez mucho más cansada.
Esperando no tardar mucho
en volver a alzar el vuelo.
rosas spanking laura mequinenza

Rosas

“Dedicado a Eva y Stephen por crearme un nuevo fetiche”

Él vino con una maleta
llena de artículos de coleccionista,
yo me enamoré
de entre todos ellos
de la regla de madera.

Lucía orgulloso un látigo
que restallaba en el aire,
partía panes y abrazaba
haciendo girar faldas.

Ella bailaba con fuego
al ritmo de la sinuosa música.

De repente se paró la música
y ella dijo “Soy una moñis”
pero cogió el gato artesanal
acabado en rosas
y fue hacia él.

Con una mano
sujetaba el artefacto en alto,
con la otra
tiraba de él hacia una esquina
pidiéndole que la azotara.

En la esquina había
una cruz de San Andrés
hecha de madera.

Ella se apoyó en la cruz
mientras sonreía,
le dio a él el instrumento
no sin antes hacer gesto
de lo que ella quería.

Yo desde el sofá
los miraba de cerca,
pensaba que serían quizás
un par de azotes
lo justo y necesario
en volver la música,
y que ella volviera a bailar con fuego.

Pero la música tardó en volver
en una azarosa coincidencia
para que pudiéramos deleitarnos
con el singular lenguaje corporal,
cuando él la atizaba,
que ella emitía en respuesta.

Él me miraba a mi
y me explicaba lo que hacía.
Yo lo sentía todo
una clase particular
pese al resto de gente .
No paraba de aprender
y atender lo que él me decía.

En mi mano sujetaba
la larga regla de madera
mientras la acariciaba,
a los dos
observaba.

Observaba como ella
alzaba sus glúteos,
los dirigía hacia mi,
exponiéndose para él.
Arqueaba la espalda,
y a cada nuevo estímulo
reaccionaba con todo el cuerpo.

No podía observar su rostro
mas no hacía falta
sus movimientos decían por ella
todo lo que necesitaba:
hablaban, gemían, pedían.

Todo en silencio,
esperando la música
que no llegaba.

Lento, sensual, místico
se convertía en el centro
de todas nuestras miradas.

Ella, lejos de querer parar,
se quitó la camisa
y se hizo más presente
la curvatura de su columna.

Él leía en los gestos de ella
y me los explicaba,
yo lo entendía claramente.

A ella los pantalones
se le ajustaban
y poco a poco
se le iban resbalando
con cada nuevo impacto
y el continuo arqueo de espalda.

Ella separaba las piernas y
levantaba el culo para pedirle más.
Él jugaba cambiando el ritmo.
Aveces lo aceleraba
y otorgaba más intensidad
respondiendo a las demandas
que ella, con su cuerpo, hacía.

Entonces ella movía las paletillas
de forma espasmódica
para retomar el ritmo lento

y poder relajar la espalda
que cada vez iba tomando más
un color rosado,rojizo,

tornándose rojo, poco a poco
Era algo tántrico, hipnótico.

Él me dijo después,
que ellos no se conocían,
que nunca habían hablado
pero antes de terminar, recuerdo,
cómo se despidió de su espalda
con unas breves caricias.
Me deleitaba la complicidad
de dos desconocidos.

Él vino con un látigo que abrazaba
pero ella eligió, que la azotara con rosas.

Y mientras, yo miraba,
y mientras
yo miraba.

 

 

 

eva la primera mujer

Eva, eres eva, la primera mujer

“A Eva, la primera mujer”

La primera mujer. Eres Eva. La primera mujer para mi.
La primera en colonizar los valles, los montes, las depresiones.
Mis ríos y mis mares. Buscadora de tesoros y misterios.
Aventurera que cabalga a lomos de mi temperamento
que con las riendas en tus manos azotas mi estremecimiento.

Eva. Que buscas una excusa cualquiera
para profundizar en los ecos de mi silencio,
tejiendo la canción que componemos en nuestros encuentros,
la que mencionas siempre al recordarlos.

Eva. Que secuestras el sentido de las palabras
para elaborar un nuevo idioma, uno secreto
que ni siquiera tu entiendes
y naufrago al intentar comunicarme contigo.

Me dejo llevar y me pierdo en tus adentros.
No busco cambiarte, no alcanzo a entenderte,
quiero sin embargo poseerte. Amarrarte a mi sentimiento
y secuestrarte a la isla de mis anhelos…
pero acrobática amazona te libras de mis yugos
y fugaz te escapas de mi.
Pero incoherentemente me quedo atrapada
en el mundo quebradizo que dibujas a trazos para mi.

Eva.
La primera mujer.
Podrá haber más mujeres,
pero sólo una será la primera.
Eva.

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