Categoría: Cuadernos Digitales

Ni puta gracia

El primero cree que dice algo gracioso

Esto es la caña, se va a hacer viral

al segundo no se lo parece

vaya mierda ha escrito este subnormal

al tercero hasta le gusta

lo comparte y le da favorito además

al cuarto le parece un poco ofensivo

y se lo toma como una cruzada personal

el quinto no sabe de que hablan

pero se ofende como el que más

al sexto el revuelo le parece

que a sus intereses le vine genial

al séptimo le da realmente igual

pero se ve en la obligación de opinar para no quedar mal

al octavo le están presionando para que diga algo al primero

pero tú has visto que gilipollas, no me digas esto tú lo ves normal

el primero, se ve en la obligación de dar explicaciones

a ver si va para hacer un chiste uno va a tener que opositar

al noveno, le ofende más la explicación, que todo lo anterior

pues igual un tribunal de gracietas teníamos que formar

al décimo, le parece que el tema no da para tanto

y que se está empezando a exagerar

el undécimo, decide que hay que denunciar

los jueces que son justos lo pondrán en su lugar

el duodécimo, pasa de jueces y prefiere justicia popular

¡Hablemos con la empresa! ¡Qué despidan al chaval!

el décimotercero, va encendiendo el fuego

¡A la hoguera, a la hoguera! Acabemos con el criminal

el décimocuarto se identifica con el primero y rompe una lanza por el chaval

No me gusta el comentario, pero si  el derecho a poderlo expresar,

el décimoquinto se ofende porque alguien lo defienda

y no lo quiera crucificar ¡Muerte al inmoral!

el decimosexto cree que la quema es una excusa ideal para poder ligar

Yo por pillar cacho digo lo que quieran escuchar

el decimoséptimo le han bombardeado tanto con el tema

Me tienen tan harto que ni lo quiero mirar

el decimoctavo se le cae el alma al suelo

¡Por dios! Tiene una falta de ortografía ¿qué podemos esperar?

Al decimonoveno no le hacía ni pizca de gracia

Después del lío que han montado ahora ya me empieza a gustar

Al vigésimo se ofende por otro motivo

Por qué la lista en masculino, Machistas, aquí no hay representabilidad

al vigesimoprimero le ofende el vigésimo

Ya faltaba la feminazi insultando al personal

Y entre los dos comienzan una contienda por la igualdad

el siguiente es jefe del primero

Arrodíllate y a cuatro ya

¡Pobre pardal! Empieza a ser viral,

¿ahora que hacemos?¿me debería retractar?

¿Me pongo a cuatro? ¿La vaselina será de calidad?

¿Este comentario ofenderá a los colectivos sexuales?

Mejor me callo no me vayan a enchironar

 

 

si fuera un animal

Si fuera un animal

Al sol, cuando haya sol
sino, cobijarse
del frío, del peligro, de la oscuridad

Si el miedo invade
enfrentarse
quién sabe quién o no es culpable
sin preguntas
sin razones
el peligro con cara a franjas rojas y blancas.

Si el deseo invade
lanzarse sin reservas
qué importa qué o cómo
sin peros
sin dudas
sin tabúes
la tentación con nariz de flecha

Dormir cuando haya sueño
sino, dejarse llevar
por las ganas, los caprichos, la necesidad.

Si la alegría invade
expresarla
quién pueda que se contagie
sin mierda-fobias
sin envidia
la emoción con boca ondulada por el viento

Si la tristeza invade
desbordarse
igual que viene, se irá
sin complejos
sin escusas
los sentimientos con piel de viento

Comer cuando hay hambre y que comer
sin modales,sin protocolos,sin horarios.

Vivir siempre válido
Ser sin estándar
igual de viejo
igual de joven
sin tener que impresionar
sin pensar más allá
del ahora
del momento
y mañana jamás
ser una prioridad.

20 de Marzo en el micro abierto Arte no Apto, Hotel Chamarel en Denia (Alicante)

crisalida

Hazte Valer

Ultimamente cada vez que pasa un giro argumental en mi vida la gente de mi alrededor viene a terminar diciendo algo como: Hazte valer. Y como todas las frases básicas y bonitas que bien podrían protagonizar un capítulo de un manual de autoayuda me hace gracia lo estandarizada que está la hipocresía. Ya que los mismos que me vienen diciendo hazte valer y lo dispensan como remedio cada dos por tres llegado el momento sólo hacen uso de ese valor cuando se encuentran con alguien en desventaja.

Tenemos todos la boca llena de buenas intencciones que vamos escupiendo aquí y allá como si los demás no supieran autogesionarse la vida, si fuera por consejos podría forrarme la casa dos veces y aún me sobraría tela, incluso si mi casa fuera más grande.

Como decía, hazte valer, qué bien suena, oye, demuestra lo que vales, que no te tomen por tonta, es que eres tan buena, es que no puedes dejar que te pasen por encima. Cuando en realidad, todos estos supuestos consejos vienen a mi cuando tengo un conflicto. Conflicto dicho sea que si “no me hiciera valer” propablemente no existiría, conflicto que más antes o después seguramente tendré con quien hasta ahora me tomaba en confianza y me dice que mire a los demás con desconfianza.

Y mira, no creo que haya que mirar con desconfianza constantemente, pero si que es cierto que a más desilusiones, más cautela, a más traiciones, más prudencia.

Y si, más sola, pero no por “no hacerte valer”, sino por lo contrario, por decir esta boca es mía, por tener opinión aunque no me convenga, porque a todos les gusta decir hazte valer y luego mirarte con reproche cuando lo haces.

Sinceramente, para mi, hacerme valer aprovechando la desventaja no me parece un mérito, y tener que tragar en el caso contrario, pues que como que tampoco.

Por suerte desde hace un mes o mes y medio ando positiva, llena de energía y con ganas de comerme el mundo, probablemente sea otro año más, pero de momento, a una noche de cambiar de año, siento el 2018 suculento, apetecible, puesto para mi, para que lo devore, para que me llene, para que me defina aún más.

Y esa energía se nota, lo invade todo, me ando reencontrando con gentecilla que se habían ido quedando atrás en mi vida, por desencuentros, porque hay momentos para desencontrarse y hay momentos para volverse a encontrar… despacito, con calma. Y me hace feliz, porque en el fondo siempre soy una moñas y aunque cambie el fondo, aunque cambien los sentimientos no hay tantas personas afines como para ir perderdiéndolas de forma definitiva. Cada vez que salgo de una de mis katarsis lo hago de forma renovada, dejando lo malo atrás, atrayendo lo bueno.

Y es en mi fin de la crisálida que siempre tengo este estado de conocer, de encontrar, de querer, de reencontrar

…siempre confío quedarme en este estado…

Así que andaremos y veremos qué pasa “mañana”

el salvador laura mequinenza

El Salvador

La primera vez que fuí a Los Diablos Azules fue a un recital multitudinario que me invitó Leo Celada con motivo del día de poesía. Por aquel entonces yo todavía no había participado aún en ningún recital maratoniano de este tipo y me tomé la invitación muy en serio.

Nada sabía yo por entonces de la libidinosa vida nocturna de los antros de poetas y además gozaba de unas bonitas esposas matrimoniales que aún me durarían algunos pares de meses más.

Como carne fresca que era y esa mirada de “soy tan nueva que no me entero de qué va esto” se me acercó tanto varón con buenas intenciones a felicitarme que creo recordar que nunca he sufrido un asedio tal de cumplidos por parte de desconocidos.

Entre la fauna varia que conocí aquel día, quiero destacar la historia de un joven que le costaba articular palabra. Y yo, que siempre he tenido un síndrome parecido al de Tyron de tener debilidad por las cosas rotas, sentí lástima pensando en lo difícil que debía ser moverse en esos eventos para un tartamudo.

Y con la típica escusa de “me gusta lo que escribes” comenzamos un intercambio virtual de impresiones y textos, así fué como conocí su blog, una suerte de anecdotario fantástico misógeno de un tipo marginado que en el fondo se sentía superior. Ciertamente no recuerdo ya las historias que en él se contaban, ni las conversaciones que pudimos llegar a mantener, pero sí recuerdo la última. Él intentaba convencerme con un delicado plan fruto de su inclinación natural a despreciar a la mujer de que me acostara con él. Argumentaba firmente que me quedaban pocos años de buen ver, 5 o 10 a los sumo. Y que tenía que aprovechar el tiempo porque después me arrepentiría de no haber follado lo suficiente.

Hoy, en el cenit de tal supuesta crisis, más que aprovechar mis últimos días de sexo y desenfreno con cualquier desesperado que me haga caso me planteo lo terriblemente cansinos que me resultan la mayoría de los tíos con sus ofertas sexuales carentes de interés y de imaginación. Yo, que siempre he presumido que seré una vieja verde pervertidora de jovencitos, no sé si es que todos me quieren salvar de mi futura vida sin sexo y pronto me arrepentiré y seré yo quien comience a perseguirlos. Por el momento, me siguen pareciendo, unos absolutos gilipollas.

Leído:

19 Diciembre 2017 micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

Y ellos también quieren probar

De qué sirve decostruir la imagen de hombre y mujer

si sigues teniendo que demostrar que eres un hombre

cuando llegas a la intimidad.

Si a escondidas, cuando a ella no lo sepa, fantasearás

fantasearás con todo aquello que no te atreverás a contarle jamás.

 

Porque eres un hombre, por los hombres no hacen cosas

y si las hacen son menos hombres.

Y luchas, y compartes y hablas de la educación,

de la publicidad sesgada, del maldito estigma del color rosa o azul,

de la igualdad, de los derechos,

incluso  te tiras al cuello ante cualquier atisbo de machismo,

de abuso, de maltrato.

 

Pero seguirás teniendo que hacer el papel de hombre,

ahora que ya te dejan depilarte, ahora que ya te dejan llorar, ahora que ya puedes ser sensible

navidades en familia, amigos y conocidos,

qué modernos somos todos, cómo nos queremos, qué de confidencias,

pero jamás comentes ciertos anhelos, a no ser que seas bi u homosexual (declarado)

qué libertad, qué valientes, qué comprensivos, cuanta fraternidad y amor

vivan los tríos, vivan las orgías, intercambios de pareja, seamos swingers

pero recuerda que está en juego tu masculinidad,

dale, dile, haz, deshaz, comparte, rie, juega

pero jamás reveles la verdad.

 

No sé que nos ha pasado, si todo iba fenomenal, nos contábamos todo

y todo lo hemos llegado a experimentar.

Puede que muchas infidelidades o apresurados finales

sean, porque en el fondo, los hombres tienen que seguir siendo hombres

cuando ellas son valientes y pueden romper todos sus tabúes en la intimidad,

muchos se soprenderían de la comprensión de sus parejas

la mayoría no se atreve a arriesgar.

Parece que con un nuevo armario

hemos ido a topar.

 

Y on muchísimos más casos

de los que nos atrevemos a imaginar

 

 

 

delincuente habitual silla no dejarse llevar rio corriente peces

Reincidente habitual

No, no reconozco haberme equivocado al enchufar el interruptor de amar descontroladamente, más bien, descuidé las escotillas de salida y en algún momento estuvimos a punto de morir en un incendio, pero coño, dicen que sólo se vive una vez y me lo tomé tan al pie de la letra que no quise perder el tiempo ideando el plan perfectamente montado en el que no sobrara ni una sola pieza.

No, no creo que sea que descuidé ahorrando en afecto, si si tal vez peco de algo es de malgastar los recursos naturales que me han sido dados con la fé ferviente de que poseo una fuente inagotable y por ello he estado apunto de morir ahogada de tanto abrir el chorro y dejar que me llegara hasta el cuello. Hasta aquí arriba y subiendo, ingenua, tal vez de que lo que me hacía flotar nunca me arrastraría hasta el fondo.

No, no voy a asentir y decir que si, que todo es culpa de haber dejado todas las puertas y ventanas abiertas, que tenía que haberme dejado gobernar por el miedo y llenado de clavos los tacones de mis idas y venidas. Pero quien sabe. Puede que aún esté a tiempo de encadenarme a una causa y no dejar que la talen de mi lado. Disfrazarme de activista suicida y atravesarme la piel con ideas preconcevidas que me traigan de vuelta al engranaje de una vez.

No, no voy a arrepentirme de haber roto todas las cláusulas y contratos que nunca elegí firmar en mi vida, ni de escaparme de vez en cuando a mirar por la mirilla los fantasmas de mis no vidas vividas que se pasean por Utopía. En todo caso sí, de haberme hecho de vez en cuando el pez muerto para que me llevara la corriente sabiendo que no duraría mucho mi mentira y que ésta, pronto me haría saltar por los aires. La absurdez crónica de coleccionar piedras que decoren mi camino.

No, nunca he tenido superpoderes, al igual que todos: yo también sangro, aunque quizás lo que no me guste es sangrar demasiado.

Recitada:

12 de Diciembre del 2017 en micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

 

 

 

Sangro y duele

06 de la mañana. Estoy sangrando mucho.

Hace poco leí “Teníamos que decir más Tengo la regla”, hoy mientras estaba presentando el micro abierto pensaba en ello, tras haber saludado a Teresa que me ha dicho que tenía mala carilla, que si me pasaba algo. 

He estado apunto de decir en el micro, ey chicos “No preocuparse, estoy más asocial de lo normal, es que hoy estoy reglosa. Pero ha sido tomarme dos cervezas y quitárseme todos los dolores.

Y es que al final es eso, dolor, mal estar, ganitas de morir entre las mantas.

Sangro. Y duele.

Pero no siempre fué así. De hecho tengo asociada la regla a días muy señalados, porque como bien decía el anuncio no se pierde ni una. Y no me dolía, y no me impedía hacer planes. Desde competir en gimnasia rítmica, pasar un día entero en aqualandia o en portaventura o tener esa primera cita que suele acabar en polvo, si, la regla ayuda a que acabe en polvo.

Ahora cada vez más, me veo anulando planes precisamente por la regla, que graciosamente me dicen eso es que te está mandado señales de que “Coño eres fértil y parece que se te ha olvidado para qué sirve” (que ese es otro tema). Y no creo que sea eso, pero sea como fuere cada vez me cuesta hacer más cosas en estos días.

“Querida regla, no te lo tomes a mal, a pesar de los buenos polvos ratos que hemos pasado juntas, cada vez te echo más de más, y menos de menos, sería un detalle que esta noche dejarás de sangrar y me dejaras dormir tranquila”

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Detener el tiempo

Nadie me ha explicado cómo detener el tiempo
sigo arrastrada por la aguja que me obliga a cumplir años
no sé explicarle que yo me bajé del tren
y que ahora estoy en tiempo muerto, en el limbo.

Pero el tiempo, sigue corriendo
y no antiende a razones, ni circunstancias.

En el exilio de los niños que no quieren crecer
pero que tampoco están en el mundo real
caemos en las redes de los piratas
que marcan el ritmo único y estándar.

Yo nunca fuí de estándares
ni de ritmos de otros.

Convencida de que la edad es teoría
y envejecer inevitable
busco el lugar, en el que dejen de sonar los tic tacs
por mucho que la vida surque mis manos.

Tampoco sé si volverá a pasar el tren
o si , si llegara a pasar, cómo subirme a él.

El Espejo

Apoyó la mano  sobre la fría superficie mientras se veía reflejada en ella.
Aún se encontraba incómoda cuando se miraba desnuda ,
pero aún así, decidió mirarse con detenimiento.
La luz tenue hacía que sus formas no parecieran tan obscenas
como a la luz artificial de la bombilla de su cuarto,
o más misteriosas, ajenas a las redondeces que hacía presentes la luz del sol.
Contemplándose, dejó de verse extraña, empezaba a reconocerse,
la desnudez siempre le había parecido cosa de otros.
Y mientras se reconocía, descubrió con asombro que aquel cuerpo escondía gráciles formas,
los movimientos lentos y pausados la hacían descubrir
nuevas concepciones de si misma, que hasta entonces desconocía.

De repente, notó un súbito calor que provenía de la piel,
era un calor agradable, pero desconcertante,
por un momento olvidó qué estaba haciendo y retiró la palma del espejo
y la deslizó suavemente por la curvatura que dibujaba su cintura.
El contraste frío-calor que experimentó era excitante.
Se asustó y dejó de acariciarse.
Contemplaba su mano, suspendida en el aire, como si no fuera suya.
Algo la había detenido en seco,
pero notaba como ardía  la piel que había acariciado.
Deseaba seguir acariciándose, un escalofrío la erizó el vello,
nuevamente el calor, ahora éste, se había propagado, toda ella ardía.

Sus senos apuntaban firmemente al espejo
y ofrecían una textura rugosa, dura.
Se sintió contrariada: todo su cuerpo estaba reaccionando
cada vez sentía más excitación, deseaba acariciarse
deseaba deslizar sus dedos por sus senos , pero no lo entendía.
Sólo se había mirado en el espejo y se ha visto a si misma.

Volvió a concentrarse en el espejo, no parecía ella, se veía difusa,
pero le llamó la atención que algo parecía brillarle en los ojos,
incluso la comisura de los labios le parecía distinta.
¿Era ella? ¿No lo era?
Se alejó del espejo y se tumbó en la cama
como acto instintivo se cubrió con una tela.
Seguía pensando en el reflejo, en lo que había sentido,
en las ganas que tenía de deslizar su mano por su cuerpo.

Entonces sucedió. Dejó de pensar.
Apartó la tela que la cubría
cerró los ojos y comenzó a acariciarse,
recorrer la superficie de su piel suavemente,
notando y dejándose llevar por los contrastes de temperatura.
Pensó que no era ella la que se acariciaba,
pensó que la acariciaba otra persona,
tal vez aquella, que la observaba desde el espejo.

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Me ponen las mentes

Dante: “Me seducen las mentes, la inteligencia. Me seduce una cara y un cuerpo
 cuando veo a una mente que los mueve y que vale la pena conocer. 
Yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!
— Martín Hache.
                                             – I –

Está de moda decir “A mi, lo que me ponen son las mentes”.
Y escribir una reseña de cuan maravilloso es uno
por follarse a una mente,
como si la frase se les hubiera ocurrido
y despreciando todo lo físico, todo lo carnal.
Está de moda sentirse ES/PE/CIAL
porque ahora todos somos el ser más inteligente e incomprendido
porque ahora, todos tenemos desórdenes afectivos
de los que mola presumir.
Yo soy especial, y busco a alguien especial,
tan especial como yo…
inteligente y atractivo ( no me refiero al físico)
porque yo me follo las mentes,
pero no con desórdenes afectivos como los míos,
porque sino, dejaría de sentirme tan especial e incomprendido.

Y no, ahora, nadie se fija en nada físico,
no, que va, eso, ya es cosa del pasado.

Nadie mira, por ejemplo,
un escote generoso
que brota de una camisa ceñida
y muestra una convexidad afrutada de dos senos
suaves, firmes, tersos, jugosos…

Ni por asomo repararemos si el tejido
nos deja vislumbrar el relieve travieso
de ese pezón erizado
que nos quiere saludar,
nadie fantasea con él,
con su forma, su color,
su aureola rugosa de color tostado…
ni su sabor.

Ahora están de moda las mentes.
Nadie observa con deseo
como se contornean
unos glúteos bien formados,
como realzan una prenda en la que están embutidos,
nadie sigue con la mirada su movimiento
ni mucho menos
se queda embobado observándolos.

Esas nalgas turgentes y respigonas
que desafían la ley de la gravedad,
esa carne musculosa y jugosa
que cabe perfectamente
en las concavidades de las manos
y se hunde grácilmente entre los dedos…

Nadie, nadie se excita
con la sola perspectiva de estrujar,
palpar, tocar, acariciar, morder…

¿Pues… os digo un secreto?
A mi, lo que realmente me pone
es la mente,
si, la mente
pero la mía.

Recitada:

30 de Noviembre del 2017 en Tertulias en el Volander, en Valencia

El armario

Ya verás, ese, algún día, saldrá del armario, te lo digo yo.

El armario,
como si sólo existiera un armario.
Uno sólo.
Y cuando se saliera
ya no se pudiera volver atrás, nunca.

Uno saliera, y la primavera
le azotara en la cara y le dijera:
– Muy bien muchacho, no tienes nada que temer,
aquí estábamos todos esperando que salieras del armario.
Y qué feliz él, de salir de ese lugar
y que nunca más fuera un problema.

Pero el armario es otra cosa,
son colecciones de muñecas rusas
que no acaban.
Un armario (los padres) dentro de otro(La familia),
un armario(los amigos) dentro de otro(gente cercana), dentro de otro(conocidos)
dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro…

Y allí metido, solo, el alma de un niño
que no tiene todas las respuestas.
Un día, tal vez,
se empiece a dar cuenta
que siente amor y afecto
como no manda la norma.
Y entonces
es cuando se dará cuenta
que vive dentro de un armario,
antes, antes de sentirse diferente
las paredes no se habían hecho presentes.

Y por debajo de la puerta
empezará a entrar la brisa.
Ninguno sabe con certeza qué le espera
al abrir por primera vez
ni si estará preparado para ello.

Aveces, la brisa es cálida, agradable,
e invita a abrir la puerta.
El corazón palpita con fuerza
ante la emoción de poder sentirse liberado,
ser uno mismo, no tener que esconderse,
poder compartir, poder ser sin miedos.
Pero siempre existe el miedo,
el miedo a lo real
a no soportar estar fuera del armario.
Dentro, se está solo, pero también protegido.
Fuera, quizás la brisa cambie
y no sea, tan cálida como parece.
Aún así, ese niño asustado
decide temeroso ir abriendo la puerta poco a poco
para darse cuenta,
que ahora ya no está tan sólo,
pero sigue estando en un armario
que le separa del mundo.

Otras veces, en cambio,
se cuela un viento gélido
que aporrea la puerta
que hace apretar la puerta con fuerza
para que no se abra.
El corazón palpita,
pero no de emoción
sino de miedo.
Sentirse uno mismo,
liberado, compartir
pierden prioridad y lo importante
es esconderse,
esconderse para que nadie le encuentre
esconderse temeroso de que alguien
pueda abrir la puerta desde fuera.
Se apuntala con clavos y maderas
y se tapa cualquier orificio.
Y comienza la asfixia
el vivir casi sin aire
dentro del armario.

La primera vez que se sale del armario
marca la siguiente,
aveces la calidez breve del verano
no hace prever el invierno. 
Porque no todos los armarios
que se habitan, son iguales.

Pero cuando uno sale de un armario
es porque antes alguien
inventó unas cajas cuadradas
con las que observar el mundo.

Yo espero que algún día
se ponga de moda salir de las cajas
así nadie tendrá que salir
de ningún armario.

nadie le importa laura mequinenza flexio verbal

A nadie le importa

“Nos enseñan a olvidarnos de los que caen

a reclamarles cuando están intentando levantarse

a cuestionarles cuando consiguen ponerse en pie

y a admiralos cuando del suelo despegan los pies”

 

Va a ser en uno de esos silencios tuyos,pausados,
en los que se detuvo la luna a descansar
y no volvió nadie a reclamar que las mareas vinieran con retraso,
que tu cólera se encendiera a destiempo
o que el viento peinara los campos equivocados.

Nadie vino a quejarse.

Luego sucedió eso, lo de los renglones
que primero leíamos de dos en dos
y al final daba igual el órden
o si leíamos o llorábamos.

Y nadie, otra vez,
vino arreglar las sílabas
ni a ordenar las frases
ni a devolverte las oraciones.

Nadie vino a arreglarlo.

Recuerdo que la lluvia se enamoró de tus cabellos
y llovía tan a menudo por aquí,
que tu piel empezó a oler a tierra mojada.

Y sé que nadie vino a cambiar los ríos
que hacían mares de tus ojos
ni el rocío que brillaba en tus flores,
ni las eternas primaveras
que llenaban nuestras paredes
de humedades y enredaderas.

Nadie vino a cambiarlo.

Después llegó el invierno cansado
abrazando la puerta
y se quedó allí descansando.
Y tú que si de rosas alegrías,
madreselvas dónde están
y noches de San Juan,
intentabas seducirlo con sonrisas
àra que se marchara,
para que pudiéramos abrir tranquilas la puerta
sin llenarnos los pies de nieve,
y no sólo se quedó
sino que nos entró dentro.

Y nadie.
Nadie vino a quejarse del final de tus sonrisas,
de la tiritera del enjambre de tu temperamento.
Nadie.

Nadie vino a cambiar la escarcha de tu pecho,
el frío de tu aliento, la duda de tu mirada.
Nadie.

Nadie vino a arreglar los silencios,
tus silencios pausados,
las canicas en el techo,
el gorgoteo de las cañerías,
la charca en el estómago,
las aceras de periódico,
los castillos de cartón,
las telarañas en los bolsillos,
el hormigueo en las manos.
Nadie.

Y ahora, ahora vienen a buscarte
y dicen y redicen
y que si azul, que si violeta.

Y les hablamos de la luna, y la lluvia,
esa que trajo el invierno
y que no se nos olviden los renglones,
qué pasó con los renglones.

Pero a nadie le importaba
cómo se te erizaba el rictus,
ni si se nos acabaron los girasoles
y sólo nos quedaban giralunas.

A nadie le importaba
de dónde salían los negros del vestido
pero sí los remiendos.

A nadie le importa
el color de tus mejillas
el tacto de tus yemas
pero sí
cómo dejarlas
sin agua.

Recitada:

21 de Agosto del 2015 en la Flexió Verbal junto con Sandra, Joaquín y Sergi en Denia (Alicante)

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Fotografía de Txin – Flexió Verbal 2015 – Dénia

Niña no pájaro

Tanto que había sido pájaro
y la de veces que volando lo había repetido:
– ¡Soy un pájaro, soy un pájaro!
Para darme cuenta que volaba, pero no tenía alas
que volaba, pero no tenía ni cola, ni pico, ni plumas.
Pero yo seguía:
– ¡Soy un pájaro, soy un pájaro!
Cada vez menos convencida. 
Uno tropieza consigo mismo, pero sigue disimulando hacia los demás.
Primero todos me animaban:
– Eres un pájaro, lo eres, puedes volar.
Luego cuando decidí que no quería ser pájaro, porque yo no era un pájaro, 
ni me sentía pájaro, me dejaron de animar, recelosos no querían que volara:
–  Los pajaros son los únicos que deben volar, y si no eres un pájaro, 
porque no lo eres un pájaro. No vueles. No debes volar.
Pero yo quería volar, aunque no fuera un pájaro. 
Y tanto que había dicho que yo no era un pájaro,
empecé a dudar:
¿Y si realmente era un pájaro?
¿O si realmente lo que debía hacer 
es dejar de volar?
Pero ya era tarde para volver a ser un pájaro. 
Ahora ya sabía que no lo era. Y dejé de volar.
Y tanto que me gustaba volar dejé de hacerlo
sólo por que no tenía alas 
y creía que sólo debían volar
los que sí las tenían.
Dejé de volar porque los demás decían
que no debía volar sino decía que era algo
que yo no creía ser, 
sino les decía que era
lo que ellos creían que yo era. 
Dejé de volar porque ya era tarde para creer
que era algo que realmente no era.
Y en ningún caso me pregunté por qué volaba,
si me gustaba hacerlo o qué sentía cuando lo hacía.
Pero empecé a preguntármelo
y me di cuenta 
que yo no necesitaba ser 
lo que los demás querían que fuese
para poder alzar el vuelo
y así fué 
como empecé a volar de nuevo. 
A volar.
A volar.

Yo pido…

Al camarero, una cerveza;
al día, sol,
a la luna, que esté llena;
a las manos, caricias;
a los labios besos;
a la suerte, que sea buena;
al mar, que se deje;
a los amigos,
que compartan mi locura;
a la música, que me hipnotice;
a los sueños, que me guíen;
al amor, libertad;
a la voz, sinceridad;
a las personas, buen corazón;
a la poesía, que no me abandone.

A tí,
que me hechices
y me lleves a descubrir tu mundo

La ciudad

La ciudad está llena de miradas
tanto de día, como de noche.
Y las calles vacías
no son más que un espejismo.
Los muros no pueden contener
tantas palabras,
que de una forma voraz,
necesitan decirse.

El liquen frío que surca las aceras,
cada vez endurece más
a prueba de sonrisas-cuchillo.

A lo lejos se escuchan
estrepitosas carcajadas,
pero el viento huele raro,
no hay rastro de leña cálida
deben estar quemando
enredaderas y madreselvas.

El invierno
se ha posado en la cornisa
algunas aves dejaron de volar,
es más seguro reptar por las paredes
o dejarse rodar por las cuestas.
Las alturas son frías y peligrosas.

Las armas blancas
se confunden en la nieve,
sólo son visibles
cuando hacen sangre.
Entonces apareceran los devoradores
y los que temen a los devoradores.
Ambos se comportaran igual
para no levantar sospechas.
Pronto los huesos brillaran
y se espondrán en las plazas.

La luna lucirá para todos,
encriptada, sólo mandará señales
a unos pocos, salvaconducto
de una tierra no conocida,
donde las miradas se convierten en piedra
y el calor de la lumbre
no procede de arbol caido,
donde en la cornisa florece la primavera,
los polluelos pueden alzar el vuelo.

La ciudad calla, mientras el rojo
tiñe las frías aceras.

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.

Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío y vacío.

Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.

Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes…
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.

Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

San Juan

Quién pudiera caer al fuego
y purificarse,
nacer de nuevo,
revivir de las cenizas
como un ave fenix.

Dejar atrás la sensación putrefacta
que nos hace ser débiles
dejar atrás el olor nauseabundo
de las inseguridades.

Quemar todo
quemarse por fuera
y por dentro
hasta que la piel nueva
nos haga sentir infantes,
nuevos,
todo pureza e inocencia.

Quién pudiera
esta noche
arrojarse a la hoguera
y reaparecer
una vez se apaguen las llamas
como una maldita Targarian.

 

Histeria

Impotencia. Me da impotencia no poder ser yo.
No tener lugar al que escapar. Tener que aguantarte,
a ti,a ti y a ti.

¿Queréis domarme?¿Queréis matar mi personalidad?
Queréis que no sea yo, que no me queje cuando me hacéis daño,
que no ponga mala cara cuando me hacéis sentir mal,
queréis que me conforme, que diga que todo está bien cuando NO está bien.

Cada día más cansada, más harta, más desanimada.
Cada día tengo menos ganas de arrimarme al mundo.
Quiero saltar fuera de él, olvidarme de todo y de todos.
No quiero que queráis al personaje que finge, porque esa NO SOY YO.

Traductor básico y portable de noticias

Ante la duda, traduce
sustituyendo por persona.
(inmigrante, por persona,
gay, por persona,
radical, por persona,
etc…)
¿Sigues dudando?
sigue sustituyendo
(policia por persona,
politico por persona,
empresario por persona,
etc…)

¿A que todo resulta más claro?


Incluso en sus propias noticias
que están ya de por si manipuladas


Amo la decadencia

Amo la decadencia.

El hilo transparente cayendo por la comisura de los labios, el azul grisáceo de las piernas amoratadas, el cansancio reflejado en los ojos, la ropa remendada, el papel descolorido, las uñas mal pintadas y mordidas, el cabello pajoso y estropeado, el maquillaje corrido, las medias rotas, la silueta oscura de la decepción asomando al torcer la esquina, la antesala al suicidio.

Los sueños rotos. La mirada perdida. No poder huir.

Las arrugas, las imperfecciones de la piel, el asomar desmedido de las costillas o la clavícula, el pelo recogido con prisas y sin coqueteo. El miedo, la ira, arañar la piel, los dientes hincados, la sangre, la oscuridad, el color desaturado. Morir joven. Ser inmortal. El minimalismo obligado al que empuja la pobreza. Enamorarse del ser equivocado. La belleza gastada, la pasión sin frenos, el alcohol usado como antidepresivo. Perderse en los brazos de un desconocido. El sufrimiento teñido de romanticismo.

Las cuerdas. Las cadenas. Todo lo envejecido.

Amo la decadencia y sus mil caras, sus personajes, sus pasajes, sus recónditos lugares. Amo la decadencia y la sensación de auxilio que produce, el lugar que siempre te acoje, la segunda casa que todos anhelamos, donde acabamos regresando, de donde nunca nos llegamos a marchar. Amo la decadencia y todo lo que ello conlleva.

Buscando poemas para el recital encontré unas líneas 
que resumen las cosas que me parecen bellas, posiblemente
un montón de elementos para empezar a expresar.
laura mequinenza sin sentido

Sin sentido

Sin querer y queriendo,
muriendo siempre por dentro
intentando evitar a los fantasmas
que no quieren desaparecer.
Si no entiendo cómo matar esta ansiedad,
este mal estar, estas ganas de romper con todo.
Asustada y herida, encogida por el dolor,
por la incertidumbre, con esa soledad apuntándome
y acorralándome contra la pared.
Esquivo las palabras, huyo de todos,
pero me estrello cotra mi, se acaban los caminos
y no puedo seguir corriendo,
caigo por el desfiladero
que me lleva a una cama
desarraigada que no me consuela,
que me hunde y me seca.
Los días se hacen iguales,
fotocopiados,
pasan por delante de puntillas
y se van sin apuntar sonrisas al diario.
Me trago el miedo, las escusas, la desidia
y me atraganto, vomito serpientes venenosas
que pican y duelen.
Arranco las páginas de mis sueños
a mordiscos del calendario,
rompiendo las esquinas,
marcando siles y noles
en la lista de tropezar de nuevo,
el fracaso de definirse una y mil veces
y seguir con apéndices incomprendidos
que no sabes dónde meterlos.
Sin ser, sin pensar, sin analizar,
sólo noches eternas.
Y todo, para nada,
para seguir igual,
porque lo que no tiene sentido,
sigue sin tenerlo.

laura mequinenza la no paz circulo crisalido

La no paz

El sin sentido ha venido a reinar a la no paz de mi vida,
es un mounstruo caprichoso que se alimenta de la desesperación.
Los días se convierten en una bobina áspera de palabras vacías.
Hoy pensé en la ventana, ayer en un maratón a ninguna parte,
mañana probablemente en una bombona.

El tiempo se pliega sobre si mismo
y un año es un segundo y un segundo un año,
y los dos al mismo tiempo pesan sobre mi.

Si me pongo a correr las manos se me atrofian,
y al usar las manos me quedo sin pies, así pasan los días
y yo cada vez más eso que no quiero ser,
el anticiclón convertido en globo atado.

Piedras, tejados, la siembra del barbecho,
“algún día…” como alimento diario.
Perderemos como los perdedores más obstinados,
de todas formas, es imposible ganar.

Hoy puede ser el día más elevado,
a partir de ahora, continuaremos el descenso.
Pero antes, arrasaré con todo sentimiento.

Buenas noches, dirían otros.

La Otra


Hay dos caras
una, la que siempre veo
la que me hace identificarte
la que no permuta, invariable, plana,
inexpresiva en lo afectivo
vividora pasiva de los días.

Pero existe otra, la otra,
que aparece a veces, que transforma los rasgos,
que te envilece y te convierte en frágil
en humano, te enfatiza los rasgos de niña
supura la dulzura en las comisuras
transforma el rostro
ya no es igual.

Barajas el azar de la metamorfosis
esa persona no es la misma
la piel se vuelve permeable
los ojos se enternecen
y aparece la inocencia perdida
el origen de todo
y la atracción actúa.

La atmósfera se llena de partículas
que te van acercando a la otra
la que sólo a veces aparece
el corazón responde a ese impulso de atracción
es como si su boca se convirtiera
en el epicentro de tu cosmos
y la sangre te llamara
se convirtiera en torrente
lava arrastrando todo raciocinio
espontánea ebriedad incontrolable.

La otra cara
que a medida que la observas
nada se parece a la anterior
sabes que es la misma persona
lo sabes, pero por instantes lo dudas
y observas cómo los gestos
se van integrando a la escena.

Tú me miras, me atraes,
me miras, me acerco,
(nunca pruebo a besar antes
de que aparezca la otra cara,
siempre espero, espero
esa mágica transformación)
me miras, te miro
me has reconocido
juntamos las bocas
y nos besamos.

Me pregunto si yo también tendré “otra cara”

Contrabando de votos

Odio el contrabando de votos utilizando las debilidades de la gente. Estoy indignada con la nueva moneda de cambio, los derechos del colectivo LGTB. Soy la primera que creo que la lucha nunca debe de acabar, y que no debemos ceder y conseguir que todos seamos iguales, pero hace tiempo que el paro, la vivienda, la explotación disfrazada de crisis, el eminente torrente de nuevas absudas leyes para recaudar impuestos, la precariedad en la que vivimos han dejado de ser el centro ¿Por qué? Porque parece que a nadie le importa, y no hay movimiento, el futbol, y eso que no a todos nos gusta, mueve masas, los derechos de la gente mueve a 4 gatos que se pueden quedar afónicos y a los que nadie hace caso.

Sin embargo la comunidad LGTB nunca descansa, ni decae, siempre está en la lucha y por ello, se han convertido en una moneda de cambio para los partidos políticos, que se pelean por sus votos y por los que están en contra del colectivo. Sin embargo, creo que las políticas que ambos sustentan distan del interés de la gente. Nos alternamos con la derecha y el centro derecha. A este pais le hace falta un cambio radikal. El voto útil, qué gran extratagema para perder poder la izquierda, en fin, hoy ando bastante indignada.

No deberiamos descansar, mas ya se encargan que estemos agotados y alienados para no poder luchar, dejo una cancioncilla

Empecemos por nosotros mismos,
y luego seguiremos arreglando el mundo.

Despersonalizaciones varias

Sabe que la gente te simplifica
al definirte

es curioso darte cuenta
cómo tu esencia queda resumida
en un par de frases
y más la jerarquía que éstas profesan
algunas de ellas se dan por sentado
tanto que parece que carecen de sentido
pero sabe
que no es así
es que se da por hecho

Así por ejemplo te define (entre otras cosas)
tu nacionalidad ( o ciudad de nacimiento)
tu orientación sexual
tu profesión u ocupación
tu aspecto físico
tus relaciones afectivas o sexuales
tus parentescos
tus historias tórridas o peculariares
tus vehículos

Sé de personas que dejaron de ser personas para convertirse socialmente en militares, lesbianas, novia de…, hermano de…, el del BMW, el arquitecto, la tía buena, el putón, el gordo seboso, el friki, el que se pegó con…, la morena alta del tatto tal, etc

Aveces, estas etiquetas, determinan nuestra interacción con el resto, nos unen y nos separan, nos condicionan aun sin darnos cuenta. Nos despersonalizan para convertirnos en ideas prefijadas.

Hace tiempo que no me preocupan tanto estas etiquetas,
cierto es tb, que cada vez estoy más conforme conmigo misma,
e incluso se me escapa una sonrisa al escuchar en otros labios
diferentes formas de definirme.
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