El armario

El armario

Ya verás, ese, algún día, saldrá del armario, te lo digo yo.

El armario,
como si sólo existiera un armario.
Uno sólo.
Y cuando se saliera
ya no se pudiera volver atrás, nunca.

Uno saliera, y la primavera
le azotara en la cara y le dijera:
– Muy bien muchacho, no tienes nada que temer,
aquí estábamos todos esperando que salieras del armario.
Y qué feliz él, de salir de ese lugar
y que nunca más fuera un problema.

Pero el armario es otra cosa,
son colecciones de muñecas rusas
que no acaban.
Un armario (los padres) dentro de otro(La familia),
un armario(los amigos) dentro de otro(gente cercana), dentro de otro(conocidos)
dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro…

Y allí metido, solo, el alma de un niño
que no tiene todas las respuestas.
Un día, tal vez,
se empiece a dar cuenta
que siente amor y afecto
como no manda la norma.
Y entonces
es cuando se dará cuenta
que vive dentro de un armario,
antes, antes de sentirse diferente
las paredes no se habían hecho presentes.

Y por debajo de la puerta
empezará a entrar la brisa.
Ninguno sabe con certeza qué le espera
al abrir por primera vez
ni si estará preparado para ello.

Aveces, la brisa es cálida, agradable,
e invita a abrir la puerta.
El corazón palpita con fuerza
ante la emoción de poder sentirse liberado,
ser uno mismo, no tener que esconderse,
poder compartir, poder ser sin miedos.
Pero siempre existe el miedo,
el miedo a lo real
a no soportar estar fuera del armario.
Dentro, se está solo, pero también protegido.
Fuera, quizás la brisa cambie
y no sea, tan cálida como parece.
Aún así, ese niño asustado
decide temeroso ir abriendo la puerta poco a poco
para darse cuenta,
que ahora ya no está tan sólo,
pero sigue estando en un armario
que le separa del mundo.

Otras veces, en cambio,
se cuela un viento gélido
que aporrea la puerta
que hace apretar la puerta con fuerza
para que no se abra.
El corazón palpita,
pero no de emoción
sino de miedo.
Sentirse uno mismo,
liberado, compartir
pierden prioridad y lo importante
es esconderse,
esconderse para que nadie le encuentre
esconderse temeroso de que alguien
pueda abrir la puerta desde fuera.
Se apuntala con clavos y maderas
y se tapa cualquier orificio.
Y comienza la asfixia
el vivir casi sin aire
dentro del armario.

La primera vez que se sale del armario
marca la siguiente,
aveces la calidez breve del verano
no hace prever el invierno. 
Porque no todos los armarios
que se habitan, son iguales.

Pero cuando uno sale de un armario
es porque antes alguien
inventó unas cajas cuadradas
con las que observar el mundo.

Yo espero que algún día
se ponga de moda salir de las cajas
así nadie tendrá que salir
de ningún armario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • micro abierto en tu ciudad
  • Redes Sociales

  • RSS Artículos de Opinión Recientes:

    • Todos vamos en el mismo tren abril 8, 2018
      Ayer fuí a una charla coloquio en la que Gustavo, un activista mexicano de Chiapas el cual nos estuvo contando cómo les roban los recursos naturales de su país, los abusos que hacen cambiando leyes, expropiaciones de comunidades enteras que las dejan sin territorio ni opciones, genocidios masivos y de activistas significativos, contaminación y aniquilación […]
    • ¿Qué es poesía? abril 8, 2018
      A propósito de la poesía Estar sumergida en las suburbios poéticos me hace tener muy a menudo con demasiada gente conversaciones sobre qué es la poesía qué no lo es. Y es que la RAE ciertamente no ayuda mucho a arrojar luz en los grandes debates que se sustitan en torno de qué es y […]
    • Por qué no me siento feminista marzo 6, 2018
      Cada día, recibo carteles, invitaciones y publicaciones llamádome a la Huelga feminista del día 8 de Marzo. Invitándome a mí, por ser mujer, por ninguna otra característica de mi persona, e intentándome hacer que me identifique con todas las mujeres.  ¡Todas! Es decir, con todas las que al nacer, dicotómicamente, nos han metido en el […]
  • arte no apto
  • Colaboraciones

    Antología poética del Bukowski Club
  • Archivo

  • @lauramequinenza

  • A %d blogueros les gusta esto: