La Paz Maldita

La paz maldita es aquella paz en la que dormita el polvo sobre los muebles,
el silencio de las paredes, el rechinar de las puertas, pero que guarda la incertidumbre,
saberse en la inquietud de no saber cuánto durará esta frágil tregua.

Amanecer calzando una cabeza más pesada, podría caerse en cualquier momento,
podría estallar. Sabría a poco decir que es dolor, sabría poco decir que es cansancio.
Es dolor, es cansancio, es incertidumbre, es la paz maldita, que vive dentro de mi,
no hay sangre hirviendo, no hay rechinar de dientes, no hay adrenalina en las manos,
pero lo habrá.

Y no suceden, amenazas, y no suceden, mentiras, y no sucede NADA.
El tiempo inmóbil me recuerda que temblaré, cuando pueda moverme, que gritaré,
cuando empiece a despegarme de la melaza envenada.
Me asusta volver a la vida cuando ya no quede nada,
cuando ya no tenga alas, cuando…
cuando los créditos me recuerden que no vi la película.

Y ahora, saborear, la paz maldita, mientras avanzo por los pasillos,
saborearla fingiendo no probarla, cerrando candados,
fingiendo avanzar, cosiendo remiendos,
probando su amargor, quemando salidas,
atrangantarme y querer beber, beber, beber, olvidar, fingir, escapar, no volver.

Quiero acabar ya, de una puta vez, de llamar PAZ a esta maldita GUERRA FRÍA.

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