A menudo me debato entre el seguir o dejar de luchar contra el mounstruo gigante que va minando las oportunidades. A medida que las complicaciones me hacen tener menos opciones de poder hacer fotografías ya sea por dinero, por tiempo, por localización o disponibilidad y ahora por un combinado revuleto de todas flaquean mis fuerzas y pienso en abandonar. Aveces pienso que no sirve de nada todo el esfuerzo que le dedico a las cosas que hago, pero luego, en la soledad repiquean mis miedos y saco fuerzas de flaqueza y me embullo en nuevos proyectos para continuar, para seguir adelante.
Ahora, por circunstancias de la vida me encuentro en una situación que me dificulta muchísimo poder desarrollarme. A su vez, la presión por conseguir monetizar los esfuerzos hacen que te vayas perdiendo y acabes totalmente desorientada. Frecuentemente veo que la inspiración se diluye al tratar de compartir una idea con el espectador. Desde hace tiempo, esta presión me crea una crisis existencial y me siento lejos de mi misma como si tratara de encajar en un molde y me quedo a medio camino, ni entro en el molde ni termino de estar fuera.
Así es como cada vez más, siento la necesidad de buscar un sitio para mi. Con este nuevo proyecto quiero empezar un viaje retrospectivo hacia mi misma. No es el mejor momento para hacerlo, porque no dispongo practicamente de recursos para poderme expresar libremente, pero igualmente lo necesito. Creo que hace tiempo que lo necesito y por fin, este año, aprovechando que ando con ganas de que el 2014 se convierta en un buen año, me he decidido.

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