Me gusta enfrentarme con las definiciones: 
cojerlas por los cuernos y desgranarlas. 
A otros les da por lanzarlas al aire 
como si fueran absolutidades
 inamovibles.  

 

Me inquieta el lenguaje y la libertad con la que una palabra te engloba en un grupo, así, de golpe, eres un tal dentro de un grupo de tales, que aunque sólo tengáis eso en común, o ni siquiera esté delimitado lo que tenéis en común. Parece que te define de una forma que te separa del resto y que además dice más de tu comportamiento que tu comportamiento mismo. Esto pasa mucho con las ideologías o con la sexualidad.
 
Vicioso: Adicto al sexo.
¿De cuántas formas? ¿de cuántas maneras? ¿con cuántas personas? ¿de qué modo? y ¿en qué lugares? ¿Cúando realmente se empieza a ser vicioso? y ¿cuándo estás en el límite que se considera no vicioso?

 

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Hacer algo con exceso es cuando resulta perjudicial para los implicados, entonces, empezaría a considerarse viciosa una persona en el mismo momento que la conducta le hiciera daño o perjuicio.

En este punto considero que una persona que únicamente ha tenido una relación y no puede desengancharse de ella o de las relaciones sexuales con esa persona pero que en cambio llevan una relación destructiva que hace daño a los dos es mucho más perjudicial que tener relaciones esporádicas con desconocidos con los que no existe ningun vínculo emocional ni dependencia.

 

Lo mismo pasa con Pervertido,

Pervertido: Conductas sexuales negativas o inmorales.
¿qué conductas o pensamientos te convierten en un pervertido? ¿dónde se encuentra el límite en el que lo que está socialmente aceptado pasa a ser indeseable?

Yo en ese punto apelo al respeto, bueno, en este punto y en todos. Aunque el respeto no es lo mismo para todo el mundo ni de la misma forma. Es difícil de delimitar, en principio la premisa de “no hagas lo que no quieres que te hagan a ti” y “trata a la gente como te gustaría que te trataran a ti” es un buen comienzo. En general, la empatía, es decir, ponerte en el lugar del otro puede ayudar. No obstante la naturaleza del ser humano es tan dispar que puede que estas premisas en principio tan benévolas se vuelvan en nuestra contra y al revés. Es decir, para mi deja de ser una conducta deseable cuando invade mi intimidad sin consentimiento ni deseo de por medio o cuando la intención de la conducta es hacer daño, molestar u ofender, dícese por ejemplo al escribir un comentario.

Disfrutar con el sexo, practicarlo y tener ganas de hacerlo NO SON defectos ni malas acciones siempre y cuando no agredas la libertad del otro. La sexualidad es algo para compartir, es algo que debe hacerse de mutuo acuerdo. Y como en todas las relaciones sociales sanas, todos los implicados tiene que disfrutar de ellas, no se trata de una competición, ni de un tributo ni nada parecido.
Cuando somos adolescentes nos venden el sexo como algo oscuro, malo, algo que desean los hombres y que las mujeres no deben darles, la pérdida de la virginidad, la flor. Sin embargo, a la vez nos hacen entender que dicha flor sólo se le podrá dar al hombre adecuado en el momento adecuado, sino lo haces así, pertenecerás a las personas que están en el lado oscuro de las personas que no siguen la norma.

Es una coreografía de los momentos adecuados, ahora es demasiado pronto, ahora demasiado tarde. Porque cuando llegue el momento, no estar con una persona del sexo opuesto, se considerará también una tara, y en este caso cuanto más tiempo pase será visto como inaptitud, por falta de atractivo o de interés, desviación/homosexualidad. Entonces ahora estarás también fuera de la norma.
 

El sexo, que no es más que una forma de relacionarse; como las caricias, como los besos, como los abrazos; está contaminado de prejuicios y de expectativas. Pasa de ser algo íntimo y natural a una versión estereotipada que se mete en una caja y de ahí no puede salir.
Photographer: At~A~Glance

Recuerdo que hace años, un amigo me dijo que una de las desilusiones más grandes que se había llevado al empezar a tener relaciones sexuales es que se había imaginado que iba a ser algo sucio y oscuro y que sin embargo todo era natural, tan natural, que perdía la morbosidad de hacer algo sucio y prohibido. Y es cierto que es algo natural, tanto como estar contigo mismo, sólo que compartiendo otro cuerpo.

El introducir ideas que se transforman en conceptos y estereotipos negativos sobre el sexo es un intento de reprimir nuestra naturaleza de relacionarnos sexualmente. Nos quieren empujar a pensar que si no nos comportamos como manda la norma (aquella que nos quiere empujar a tener una pareja para toda la vida con la que poder hipotecarnos y tener nuestros hijos y así soportemos más abusos laborales para poder hacer frente a todas las facturas) que somos calificativos que se consideran peyorativos. Lo malo es, que aunque abras los ojos y te des cuenta de las mentiras que te rodean, si alrededor, todos siguen pensando que la norma es la opción aceptable y todo lo demás a evitar, esto te perjudica, nos perjudica, sigue estando ahí. Por eso es tan importante que todos abramos los ojos.

A medida que vas creciendo, por suerte, cada vez te importan menos las personas que no te quieren bien y que sólo ven lo que les han dicho que vean y no quien eres en realidad. Por tanto, a medida que creces, más y más, te vas uniendo a personas que te aceptan tal y como eres, en ocaciones con formas de pensar parecidas, en otras sólo compatibles.
Pero antes de que puedas dar este gran paso, o si no tienes la fortaleza, la sociedad te va imponiendo su ritmo frenético y a la vez rutinario. Tus acciones delimitarán tus relaciones asi que es probable que bien reprimas tus impulsos apelando a una honradez o puritanismo que parece transcender a un ente superior que controlara toda acción o lleves una doble vida fingiendo ser un personaje que no eres y negando toda evidencia de esa doble vida, aunque los secretos, son trampas mortales y salvaconductos jodidos.

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Sé feliz. Mucho.

Nébeda

Apéndice:

vicio.
(Del lat. vitĭum).
1. m. Mala calidad, defecto o daño físico en las cosas.
2. m. Falta de rectitud o defecto moral en las acciones.
3. m. Falsedad, yerro o engaño en lo que se escribe o se propone. Vicios de obrepción y subrepción.
4. m. Hábito de obrar mal.
5. m. Defecto o exceso que como propiedad o costumbre tienen algunas personas, o que es común a una colectividad.
6. m. Gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso.
7. m. Desviación, pandeo, alabeo que presenta una superficie apartándose de la forma que debe tener.
8. m. Lozanía y frondosidad excesivas, perjudiciales para el rendimiento de la planta. Los sembrados llevan mucho vicio.
9. m. Licencia o libertad excesiva en la crianza.
10. m. Mala costumbre que adquiere a veces un animal.
11. m. Cariño, condescendencia excesiva, mimo.
12. m. Sal. Estiércol, abono.
vicioso, sa.
(Del lat. vitiōsus).
1. adj. Que tiene, padece o causa vicio, error o defecto.
2. adj. Entregado a los vicios. U. t. c. s.
3. adj. Vigoroso y fuerte, especialmente para producir.
4. adj. Abundante, provisto, deleitoso.
5. adj. coloq. Dicho de un niño: Mimado, resabiado o malcriado.
pervertido, da.
1. adj. Dicho de una persona: De costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran socialmente negativas o inmorales. U. t. c. s.

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