De qué sirve decostruir la imagen de hombre y mujer

si sigues teniendo que demostrar que eres un hombre

cuando llegas a la intimidad.

Si a escondidas, cuando a ella no lo sepa, fantasearás

fantasearás con todo aquello que no te atreverás a contarle jamás.

 

Porque eres un hombre, por los hombres no hacen cosas

y si las hacen son menos hombres.

Y luchas, y compartes y hablas de la educación,

de la publicidad sesgada, del maldito estigma del color rosa o azul,

de la igualdad, de los derechos,

incluso  te tiras al cuello ante cualquier atisbo de machismo,

de abuso, de maltrato.

 

Pero seguirás teniendo que hacer el papel de hombre,

ahora que ya te dejan depilarte, ahora que ya te dejan llorar, ahora que ya puedes ser sensible

navidades en familia, amigos y conocidos,

qué modernos somos todos, cómo nos queremos, qué de confidencias,

pero jamás comentes ciertos anhelos, a no ser que seas bi u homosexual (declarado)

qué libertad, qué valientes, qué comprensivos, cuanta fraternidad y amor

vivan los tríos, vivan las orgías, intercambios de pareja, seamos swingers

pero recuerda que está en juego tu masculinidad,

dale, dile, haz, deshaz, comparte, rie, juega

pero jamás reveles la verdad.

 

No sé que nos ha pasado, si todo iba fenomenal, nos contábamos todo

y todo lo hemos llegado a experimentar.

Puede que muchas infidelidades o apresurados finales

sean, porque en el fondo, los hombres tienen que seguir siendo hombres

cuando ellas son valientes y pueden romper todos sus tabúes en la intimidad,

muchos se soprenderían de la comprensión de sus parejas

la mayoría no se atreve a arriesgar.

Parece que con un nuevo armario

hemos ido a topar.

 

Y on muchísimos más casos

de los que nos atrevemos a imaginar

 

 

 

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