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Distopia

Distopía

No podemos salir de noche
pero aún podemos ir a ver amanecer.

No me gustan la represión. Ni el sensacionalismo. Me gustaría pensar qué todo el humo que se está levantando es producto de la incertidumbre. No soy tan optimista, pero quiero aprender a serlo. Por salud. Por salud centrarnos en lo malo para luchar o reivindicar. Pero el resto del tiempo enfocar la energía en las cosas que nos aportan. Solo tengo un cuerpo. Y una mente. Y ambos, necesitan que alguien les recuerde las cosas que les hacen bien.

No voy a dejar de ser reivindicativa y decir lo que pienso. Pero no quiero ser la receptora de toda la mierda que aparezca por ahí. Ayer leí el origen de la palabra popurrí, que viene de pot pourri, que viene a ser olla podrida, y me dio por pensar que quizás sí, que quizás deberíamos consumir menos popurrí y elegir más lo que tipo de información queremos consumir.

No-estábamos-mejor

Estoy recuperando textos antiguos

En este caso recuerdo haber haber escrito este texto discutiendo con el que en ese momento era mi pareja, en esos momentos en los que vives como en la inopia pensando que estás fabulosamente bien, pero algo falla y se te va metiendo dentro dentro y cuando quieres abrir los ojos te das cuenta que hace mucho tiempo que estáis mal y que solo os hacéis daño. Que ambos remáis en direcciones diferentes y que es cuestión de tiempo que consigáis asumir que estáis mejor separados.

Creo que no exagero, si digo que mi mayor fuente de inspiración son los conflictos de pareja. Hace poco ví un vídeo en el que una chica con asperger explicaba lo sumamente inadaptada que se sentía al intentar entender las relaciones y conseguir la extrategia perfecta para conseguir que todo funcionara bien. Supongo que ese mal lo hemos tenido muchas personas, quizás por eso me tira tanto la psicología. De un tiempo a esta parte, mirando para atrás, me he dado cuenta que mucho de mis textos eran terapéuticos, tratando de darme explicaciones o soluciones a los conflictos que tenía o he podido tener a lo largo de mi vida afectiva.

Dicen que una relación feliz mata la inspiración. Yo siempre digo, que lo bueno que tenemos los autores es que podemos sacar cosas buenas de momentos muy chungos. Me gustaría pensar que no somos adictos al drama, me gustaría… Yo, en cualquier caso, estoy intentando quitarme el vicio.

mi piel sangro y duele

Sangro y duele

06 de la mañana. Estoy sangrando mucho.

Hace poco leí «Teníamos que decir más Tengo la regla», hoy mientras estaba presentando el micro abierto pensaba en ello, tras haber saludado a Teresa que me ha dicho que tenía mala carilla, que si me pasaba algo. He estado apunto de decir en el micro, ey chicos «No preocuparse, estoy más asocial de lo normal, es que hoy estoy reglosa. Pero ha sido tomarme dos cervezas y quitárseme todos los dolores.

Y es que al final es eso, dolor, mal estar, ganitas de morir entre las mantas.

Sangro. Y duele.

Pero no siempre fué así. De hecho tengo asociada la regla a días muy señalados, porque como bien decía el anuncio no se pierde ni una. Y no me dolía, y no me impedía hacer planes. Desde competir en gimnasia rítmica, pasar un día entero en aqualandia o en portaventura o tener esa primera cita que suele acabar en polvo, si, la regla ayuda a que acabe en polvo.

Ahora cada vez más, me veo anulando planes precisamente por la regla, que graciosamente me dicen eso es que te está mandado señales de que «Coño eres fértil y parece que se te ha olvidado para qué sirve» (que ese es otro tema). Y no creo que sea eso, pero sea como fuere cada vez me cuesta hacer más cosas en estos días.

«Querida regla, no te lo tomes a mal, a pesar de los buenos polvos ratos que hemos pasado juntas, cada vez te echo más de más, y menos de menos, sería un detalle que esta noche dejarás de sangrar y me dejaras dormir tranquila»

Qué diferente fluir, que dejarse llevar por la corriente.