Vengo de la biblio

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Ya me terminé Nada

La Uned tiene un club de lectura, que el mes pasado propuso la lectura de Nada de Carmen Laforet, aprovechando que es el centerario del nacimiento de la autora. Anoche nos acostamos a las mil. Y es que cuando un libro te está gustando cada vez encuentras más ratitos para ir hacia él o él venir hacia ti. Y los finales, os acompañáis juntos hasta la hora que haga falta.

Me ha gustado el viaje de transportarme a una Barcelona de la postguerra y por la mirilla segura de las páginas ver su cotidianeidad. Pero lo que más me ha gustado ha sido el estilo fresco porque ha  supuesto también recordar mis propios 18, en esa estapa en la que la vida se muestra tan accesible, tan por estrenar. Donde la vida de tus mayores nada tiene que ver con la tuya, esa parcelación del mundo y las generaciones. Un mundo donde priman las preocupaciones banales y emocionales, los días son una montaña rusa y cualquier pequeña variación te hace subir o bajar de las nubes. Ese momento en el que las amistades lo son  todo. Y tu identidad aún no está marcada por tus logros, sino por tu potencial de alcanzarlos.

Mucho más interesantes me parecen los otros personajes, complejos, enrevesados. Con sus luces y sus sombras. Vividos. Transtornados, cada uno a su manera. Y que te transporta al cambio social que se estaba produciendo en ese momento.

La magia de esta novela, sería para mí, precisamente cómo va evolucionando en la mente de la protagonista la forma de observar y percibir a los personajes que están a su alrededor. Ese vaivén emocional que va construyendo sobre la marcha el mundo, desde los ojos de una adolescente que aún no ha vivido, que aún no sabe de la vida, pero que se cree resabida. Pero aún no sabe realmente Nada.

En el club de lectura hemos tenido que escribir una reseña, donde incido un poco más en los detalles técnicos. La subiré más adelante, cuando tenga más adelantada la sección de vengo de la biblio, que aún sigue en obras.

revisando-el-concepto-de-género

Revisando el concepto de Género

Hace unos meses, antes de que tomara la determinación de dejar de pelearme en facebook a través de post que no llevan a ningún lado más a que a enemistarte con los contactos que tienes allí, en tu cuenta de facebook con el sobrenombre de amistades, tuve una conversación sobre el significado de la palabra género, la cual desde hace más de 10 años que apareció con cierta relevancia en mi vida, por aquello de la diversidad sexual. En la conversación acabé descubriendo que había personas que utilizaban la palabra género como sinónimo de sexo, y que eso podría ser un conflicto a la hora de llegarse a entender en los debates dialéctivos sobre el tema. También se me juntó con una de las muchas publicaciones del muro de la misma aplicación, facebook en la que se hablaba del género de las mujeres prehistóricas desde un enfoque feminista con intención de dinamitar los conceptos prestablecidos que tenemos sobre cómo podrían ser esas sociedades.

Todo ello llevó a publicar un post reflexionando sobre ello y las consecuentes respuestas. Y entre las respuestas, me recomendaron el libro Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo, de Ález Grijelmo, al cual me acerqué con cierta desconfianza. Pero tras leer una degustación a través de internet me dieron muchas ganas de proseguir su lentura. Lo propuse en mi biblioteca, y es el libro que me ando leyendo ahora. Aún voy por la mitad, pero ciertamente me está pareciendo una lectura de gran interés. De hecho, he llegado a la parte que me interesaba, la del Género, y está haciéndome Ca Pum la cabeza.

Ahora mismo estoy poniendo mis ideas en orden. Pero en cuanto tenga un hueco quiero ahondar en el tema para retomarlo.