A través del agua

Atravesando las paredes
con cada una de mis manos
se acaban los moldes
las esquinas
los límites.
Comienzo a tirar de la espiral
tú, yo, él, ella
y se enreda el sentido
de las palabras
que no pronuncio.
Paramos.
Realizo una trenza
todos en su sitio
volvemos a los moldes.

Deslizo mis manos
se sumergen
me dejo mojar
poco a poco
hasta zambullirme
entera.

Ahora
dejándome mecer por la corriente
nutrida por las aguas
todo vuelve a cobrar sentido.
Me siento llena de vida
en esta danza mística
mi piel muda
más allá de la desnudez
una nueva yo
dibuja una sonrisa en cada palabra.

Y eso que aún
la arena
cubre mis pies.

Si fuera un animal

Al sol, cuando haya sol
sino, cobijarse
del frío, del peligro, de la oscuridad

Si el miedo invade
enfrentarse
quién sabe quién o no es culpable
sin preguntas
sin razones
el peligro con cara a franjas rojas y blancas.

Si el deseo invade
lanzarse sin reservas
qué importa qué o cómo
sin peros
sin dudas
sin tabúes
la tentación con nariz de flecha

Dormir cuando haya sueño
sino, dejarse llevar
por las ganas, los caprichos, la necesidad.

Si la alegría invade
expresarla
quién pueda que se contagie
sin mierda-fobias
sin envidia
la emoción con boca ondulada por el viento

Si la tristeza invade
desbordarse
igual que viene, se irá
sin complejos
sin escusas
los sentimientos con piel de viento

Comer cuando hay hambre y que comer
sin modales,sin protocolos,sin horarios.

Vivir siempre válido
Ser sin estándar
igual de viejo
igual de joven
sin tener que impresionar
sin pensar más allá
del ahora
del momento
y mañana jamás
ser una prioridad.

El mejor amante

El mejor amante

cae cada noche entre tus sábanas

sabe de tu cuerpo mejor que nadie

y te ha visto desnuda, vestida, despeinada, de gala

sin depilar, con michelines y hasta en el water.

El mejor amante

recorre tu geografía prohibida sin preguntar

y no se asusta de los relieves o los pliegues

el mapa incorrecto

la selva feromónica

y con las yemas dibuja el trayecto

de las líneas que te definen.

El mejor amante

no sabe de prisas

te sabe dedicar el tiempo que necesitas

disfruta de la gravedad húmeda que se apodera de ti.

Te conoce mejor que nadie,

intuye tus pensamientos,

Ahora despacio. Ahora deprisa.

El placer de conocerte y saberte totalmente

la libertad de con él de dejarte llevar.

Sin tabús. Sin secretos.

Sabe de tus oscuras fantasías

de tus íntimos secretos

de tus places inconfesables

Despacio. Lento. Pausado.

Deprisa. Sin descanso. No pares. Déjame sin aliento. (suspiro)

A solas.

Tú y tú misma. Follándoos como dos descosidas.

A cuatro patas

Ella estaba en bragas encima de la cama

bragas de encaje negro,

Bragas corte culotte

bragas muy ajustadas

Yo se las había traído

se le marcaban cuando se agachaba

los cachetes se le asomaban.

Fingíamos que nos hacíamos fotos

la cámara era polaroid

los recambios eran viejos y escasos

así que solo el tonto hacíamos

medio desnudas

medio en lencería.

 

De repende se disparó una foto

la emoción lo invadió todo

aunque no sabríamos si saldría.

Emulsión abajo, emulsión arriba,

¿la foto se autorrevelaría?

emulsión arriba, emulsión abajo

zarandeando, zarandeando

la imagen que apareciera, deseando.

 

Tanto ajetreo acabó  con ella

a gatas entre el suelo y la cama

manos en suelo, rodillas en cama

una visión que desde atrás yo contemplaba.

Sólo acertaba a ver un par de piernas

y un culo, enfundado en bragas,  en pompa.

 

Mi cámara, no polaroid, y yo,

inmortalizamos la imagen,

yo, en mi memoria, ella en digital.

No pudimos, ni quisimos evitarlo.

¿Qué pensaría ella al ver la imagen?

Pronto, me lo desvelaría.

Ella, cogió mi cámara

miró la foto

y no paraba de remirarla

¿ese es mi culo,?¡ala!

Se reía, lo miraba, me miraba

Me confensó

que hasta esa foto

siempre siempre siempre

había odiado su culo

pero que ahora, al verlo

le encantaba

no creía que fuera suyo

le empezaba a gustar.

 

Desde entonces

sólo pienso

en hacer fotos de traseros

poniéndoos a todos

a cuatro patas.

Dedicado a la pelirroja del culo de la foto

Con Los Labios

CON LOS LABIOS

La Boutique Erótica Playsir tiene el placer de presentaros “Con Los Labios”, un espectáculo muy sensual en el que la poesía y el erotismo se fusionan creando una atmósfera cómplice e íntima fuera de tabús.

Para la ocasión contaremos con las insinuantes:

– Emma (Alicia Aguilar) la pelirroja más descarada.
– Erica (Abi ,AnaBelén), la dulce tentación.
– Atthis Bond(Laura Mequinenza), la eterna aprendiz.

Que nos deleitarán con sus versos más íntimos. No te lo pienses y ven a disfrutar de una noche única.

Aforo limitado.

¿Dónde?

Boutique Erótica Playsir
Paseo Saladar nº 58 (Al lado del estanco)

¿Cuándo?

Próximo 11 de febrero a las 19:30

¿Cuánto vale?

Tú pones el precio. Ven, disfrutas del espectáculo
y tú decides cuánto vale.

¡Os esperamos!

Fecha: 11 de febrero 2016 – 19:30
Precio: Pay After de Show (Tú pones el precio)
Lugar: Boutique Erótica Playsir – Paseo Saladar 58

Aquí puedes encontrarlas:
Erika
Emma
Atthis

Detener el tiempo

Nadie me ha explicado cómo detener el tiempo
sigo arrastrada por la aguja que me obliga a cumplir años
no sé explicarle que yo me bajé del tren
y que ahora estoy en tiempo muerto, en el limbo.

Pero el tiempo, sigue corriendo
y no antiende a razones, ni circunstancias.

En el exilio de los niños que no quieren crecer
pero que tampoco están en el mundo real
caemos en las redes de los piratas
que marcan el ritmo único y estándar.

Yo nunca fuí de estándares
ni de ritmos de otros.

Convencida de que la edad es teoría
y envejecer inevitable
busco el lugar, en el que dejen de sonar los tic tacs
por mucho que la vida surque mis manos.

Tampoco sé si volverá a pasar el tren
o si , si llegara a pasar, cómo subirme a él.

Trampa de esturiones

Se habían partido todos los haces de luz
que anunciaban el principio del día
era rojo el color que se me antojaba en la retina
y los espejos nos quedaban demasiado altos.

Las sábanas
aún parecían el pasado de los caracoles
y reptando acabamos frente a frente
en una lucha de pujas a ciegas.
Estratega avanzaste posiciones
para empezar la avanzadilla
desde mis talones emprendiste
una ruta acelerada
para que tu lengua vibrara
entre mis labios
lejos de mi boca.

Elegías miradas verdugas
desafiando sobre tus rodillas
invitando a mi lengua
a participar en el juego.

Observé la curvatura que se erguía
cual perchero desprendado
y me propuse cubrirlo.

Fue en ese momento
en el que se dilataba breve el deseo
en el que te desarmaste entero,
la guerra incendiaria de tus pupilas
se convertía
en  marejada mediterránea
la serpiente que trepaba decidida
mutaba a rama florida
a pistilos vírgenes
repletos de polen.

Tus piernas arqueadas y vencidas
tu vientre pálido
la brisa del vello
de tu cuerpo salpicado
con un universo inverso,
era el templo a profanar,
tanta armonía,
tanta vulnerabilidad.

Ahora mis manos era contrafuertes
mis piernas catapultas
y mi cuerpo,
una trampa de esturiones.

Me veías amazónica con el pelo ardiendo
yo me sentía colonizadora
de un mundo nuevo.

Exorcismo

La sangre le resbalaba por la barbilla
y se le secaba en la barba
junto con ese olor tan inconfundible
como la marihuana,
que más tarde compartiría besándome.

Sabía que la niña poseída
se escapaba de mi cuerpo
cuando de rodillas
se abrazaba a mi cadera
y sumergía los labios,
entre labios
y todo era
un mar de labios.

 

Adictos a los gritos

Dejamos los gemidos y los mimos
para cuando estuviéramos cariñosos,
esos días moñas
en los que nos podíamos comer a besos.

Y empezamos a hacernos adictos
a los gritos, a las lágrimas, a las marcas.
Y nos buscábamos
con los ojos a medio asta
y la sonrisa inclinada.

Las manos se hacían cómplices de mi cara
y buscaban siempre un lugar contra el que empotrarse.
Cuando hacía calor
huían de superficies con tejidos
y arremetían contra baldosas lisas.

Aveces,
sobretodo cuando las fuerzas vencían,
también se unían las rodillas,
y todas buscaban apoyo.
Los rodapiés no eran mala opción,
aunque
no voy a negar
que teníamos mejores sitios,
sitios estrechos,
de un metro o metro y medio cuadrado
donde ambos podíamos hacer fuerza
sin resbalarnos,
sobretodo cuando el sudor
y otros líquidos
hacían de las suyas.

Luego estaba tu boca,
que usabas para que no se acabara la partida
y cuando las piernas
amenazaban  con desplomarse,
asomaban tus fauces
e hincaban fuerte mi carne.

Aunque
lo que verdaderamente
me hacía gritar
nunca fueron tus dientes
por mucho que apretaras.

Supongo
que nunca me quedé
suficientemente
afónica.

El Espejo

Apoyó la mano  sobre la fría superficie mientras se veía reflejada en ella.
Aún se encontraba incómoda cuando se miraba desnuda ,
pero aún así, decidió mirarse con detenimiento.
La luz tenue hacía que sus formas no parecieran tan obscenas
como a la luz artificial de la bombilla de su cuarto,
o más misteriosas, ajenas a las redondeces que hacía presentes la luz del sol.
Contemplándose, dejó de verse extraña, empezaba a reconocerse,
la desnudez siempre le había parecido cosa de otros.
Y mientras se reconocía, descubrió con asombro que aquel cuerpo escondía gráciles formas,
los movimientos lentos y pausados la hacían descubrir
nuevas concepciones de si misma, que hasta entonces desconocía.

De repente, notó un súbito calor que provenía de la piel,
era un calor agradable, pero desconcertante,
por un momento olvidó qué estaba haciendo y retiró la palma del espejo
y la deslizó suavemente por la curvatura que dibujaba su cintura.
El contraste frío-calor que experimentó era excitante.
Se asustó y dejó de acariciarse.
Contemplaba su mano, suspendida en el aire, como si no fuera suya.
Algo la había detenido en seco,
pero notaba como ardía  la piel que había acariciado.
Deseaba seguir acariciándose, un escalofrío la erizó el vello,
nuevamente el calor, ahora éste, se había propagado, toda ella ardía.

Sus senos apuntaban firmemente al espejo
y ofrecían una textura rugosa, dura.
Se sintió contrariada: todo su cuerpo estaba reaccionando
cada vez sentía más excitación, deseaba acariciarse
deseaba deslizar sus dedos por sus senos , pero no lo entendía.
Sólo se había mirado en el espejo y se ha visto a si misma.

Volvió a concentrarse en el espejo, no parecía ella, se veía difusa,
pero le llamó la atención que algo parecía brillarle en los ojos,
incluso la comisura de los labios le parecía distinta.
¿Era ella? ¿No lo era?
Se alejó del espejo y se tumbó en la cama
como acto instintivo se cubrió con una tela.
Seguía pensando en el reflejo, en lo que había sentido,
en las ganas que tenía de deslizar su mano por su cuerpo.

Entonces sucedió. Dejó de pensar.
Apartó la tela que la cubría
cerró los ojos y comenzó a acariciarse,
recorrer la superficie de su piel suavemente,
notando y dejándose llevar por los contrastes de temperatura.
Pensó que no era ella la que se acariciaba,
pensó que la acariciaba otra persona,
tal vez aquella, que la observaba desde el espejo.

Me pasó

Sí, me pasó, me pasó
no tengo polla
pero igual, la sangre
se me concentró en la entrepierna.

Y no, no pensé
no estaba para eso
ella puso ante mi el deseo
ofreciéndome
un jugoso melocotón
al que acababa
de pegar un mosdisco
fue morder la fruta
y comenzar a besarnos
al más puro estilo Adán y Eva
tras probar el fruto prohibido.

Y tras los besos
la ropa empezó a sobrarnos
decía que era inexperta
y que quería ir despacio
despacio decía
y apenas pude darme cuenta
ya me estaba quitando las prendas
buscando ansiosa
contemplar mi pecho desnudo
y no tardó nada
en desvestirme
y desbaratarme el pelo
deshaciendo traviesa
la trenza que llevaba hecha.

Estábamos tan excitadas
que nos daba igual
que fueran las cinco de la madrugada
que estuviéramos en la terraza
al aire libre en una fiesta
que estuviéramos en una casa que no era nuestra
llena de desconocidos
y peor aún
incluso con algunas personas que nos conocían
y nos dio igual
lo que pasara
o que cualquiera pudiera vernos.

No, no pensamos en nada,
en nadie, ni mucho menos,
en qué pensarían,
ni qué pasaría.

No estábamos para eso
parecía una contrarreloj al amanecer
todo estaba por hacer,
tenías tantas ganas de probarlo todo,
de experimentar,
que para mí, sólo existía eso,
tú, tus ganas y las mías,
aquella música trance
que rebotaba del suelo
y una luna prácticamente llena
que se nos había escapado.

Y todo hubiese sido perfecto,
redondísimo,
sin la puta manía de la gente
de demonizarlo todo,
fue bajar extasiadas,
y volver a la realidad de golpe.

Mi puñetero imán
para convertirme en el ojo del huracán
por follarme
con quien por lo visto,
no debía haberlo hecho.

Aunque en realidad,
lo que por lo visto debería,
es hacerlo a escondidas,
para que nadie se enterara,
para que nadie se ofendiera,
para que aquellas personas
que siempre están buscando el punto débil
que me haga caer
aterricen frenéticas como locas
ratas carroñeras
a contaminar
su primera experiencia,
una noche estupenda
o cualquier locura que nos seduzca.

Y yo
no estoy para eso
y mi falsa polla y yo
no sabemos de protocolos sexuales
ni mierdas de esas.

Y sí, me pasó, me pasó
pero me temo
que si pasara de nuevo
otra vez, lo volvería a hacer.

Exofilia: Sexo extraterrestre

Él se detuvo ante ella

y la miró de arriba a abajo

ella sabía lo que eso significaba

había llegado el momento.

Estaba nervioso, muy nervioso,

y no podia evitar mirar

a ese uno que ella alzaba grácilmente

sobresaliendo notablemente de su figura.

 

Lo observaba nervioso

como si le estuviera llamando

y sin esperar a que ella empezara a cortejarle

se aproximó a su uno

y empezó a olfatearlo.

 

Ella zarandeaba su uno

cerca de su cara

mientras, él cerraba los ojos

y se dejaba embriagar por el olor del uno de ella,

ese uno que decía ven, ven

ese uno

que se moría de ganas de probar.

 

Tímidamente toco el uno con la nariz

y ella fingía que no se daba cuenta

pero buscaba acercarse a su boca sutilmente

mientras él se acercaba tocándola con la nariz.

Él, veía la maniobra de ella

pero quería demorar el momento

pero por mucho que se acercara el uno a su boca

evitaba que se acercara a sus labios

quería demorar el momento

para incitarla

quería demorar el momento

jugando con su deseo.

 

Ella intentaba disimular

que la aproximación a su uno

le producía placer.

 

Hasta que de repente

su uno empezó a cobrar vida

parecía un torbellino

lo alejaba, lo acercaba

rodeaba los labios de él

presionaba, acariciaba

y llegó el momento

empezó a alejarse de los labios de él

bajando barbilla abajo

rodeando el cuello

círculos, olas,

cosquillas se aproximaban a su dos.

 

Él, como un acto instintivo, contuvo la respiración

casi se le escapa un gemido

de entre placer y sorpresa

cuando el uno rozó un instante su dos.

 

Ella, al observar su reacción

con felina mirada

comenzó a recorrer su uno

por todo el cuerpo

alejándose premeditadamente de su dos

solo para volver en el cualquier momento

y volverlo a rozar fugazmente,

hacer circunferencias alrededor

y vlverse a marchar.

 

Él se estaba volviendo loco

y no aguantaba más,

tomó el uno de ella con la mano

y empezó a restregárselo por su dos

ella forcejeaba para soltarse

sin conseguirlo

hasta que la cara de éxtasis de él

hizo preveer que soltaría ese uno

que le pertenecía a ella

para que ahora,

en su turno,

fuera ella

quien tomara el uno de él

y empezara a estimularse su dos

primero azorada

porque él viera como se daba así misma placer

después excitada, se estimulaba sin pudor

divirtiéndose, sonriendo

olvidando que ese uno

con el que se estimulaba

no era parte de ella

ni de su dos

sino de él,

aquel que ahora la miraba

hipnotizado por sus gemidos

y su cara de placer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me ponen las mentes

Dante: “Me seducen las mentes, la inteligencia. Me seduce una cara y un cuerpo
 cuando veo a una mente que los mueve y que vale la pena conocer. 
Yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!
— Martín Hache.
                                             – I –

Está de moda decir “A mi, lo que me ponen son las mentes”.
Y escribir una reseña de cuan maravilloso es uno
por follarse a una mente,
como si la frase se les hubiera ocurrido
y despreciando todo lo físico, todo lo carnal.
Está de moda sentirse ES/PE/CIAL
porque ahora todos somos el ser más inteligente e incomprendido
porque ahora, todos tenemos desórdenes afectivos
de los que mola presumir.
Yo soy especial, y busco a alguien especial,
tan especial como yo…
inteligente y atractivo ( no me refiero al físico)
porque yo me follo las mentes,
pero no con desórdenes afectivos como los míos,
porque sino, dejaría de sentirme tan especial e incomprendido.

Y no, ahora, nadie se fija en nada físico,
no, que va, eso, ya es cosa del pasado.

Nadie mira, por ejemplo,
un escote generoso
que brota de una camisa ceñida
y muestra una convexidad afrutada de dos senos
suaves, firmes, tersos, jugosos…

Ni por asomo repararemos si el tejido
nos deja vislumbrar el relieve travieso
de ese pezón erizado
que nos quiere saludar,
nadie fantasea con él,
con su forma, su color,
su aureola rugosa de color tostado…
ni su sabor.

Ahora están de moda las mentes.
Nadie observa con deseo
como se contornean
unos glúteos bien formados,
como realzan una prenda en la que están embutidos,
nadie sigue con la mirada su movimiento
ni mucho menos
se queda embobado observándolos.

Esas nalgas turgentes y respigonas
que desafían la ley de la gravedad,
esa carne musculosa y jugosa
que cabe perfectamente
en las concavidades de las manos
y se hunde grácilmente entre los dedos…

Nadie, nadie se excita
con la sola perspectiva de estrujar,
palpar, tocar, acariciar, morder…

¿Pues… os digo un secreto?
A mi, lo que realmente me pone
es la mente,
si, la mente
pero la mía.

Recitada:

30 de Noviembre del 2017 en Tertulias en el Volander, en Valencia

El armario

Ya verás, ese, algún día, saldrá del armario, te lo digo yo.

El armario,
como si sólo existiera un armario.
Uno sólo.
Y cuando se saliera
ya no se pudiera volver atrás, nunca.

Uno saliera, y la primavera
le azotara en la cara y le dijera:
– Muy bien muchacho, no tienes nada que temer,
aquí estábamos todos esperando que salieras del armario.
Y qué feliz él, de salir de ese lugar
y que nunca más fuera un problema.

Pero el armario es otra cosa,
son colecciones de muñecas rusas
que no acaban.
Un armario (los padres) dentro de otro(La familia),
un armario(los amigos) dentro de otro(gente cercana), dentro de otro(conocidos)
dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro…

Y allí metido, solo, el alma de un niño
que no tiene todas las respuestas.
Un día, tal vez,
se empiece a dar cuenta
que siente amor y afecto
como no manda la norma.
Y entonces
es cuando se dará cuenta
que vive dentro de un armario,
antes, antes de sentirse diferente
las paredes no se habían hecho presentes.

Y por debajo de la puerta
empezará a entrar la brisa.
Ninguno sabe con certeza qué le espera
al abrir por primera vez
ni si estará preparado para ello.

Aveces, la brisa es cálida, agradable,
e invita a abrir la puerta.
El corazón palpita con fuerza
ante la emoción de poder sentirse liberado,
ser uno mismo, no tener que esconderse,
poder compartir, poder ser sin miedos.
Pero siempre existe el miedo,
el miedo a lo real
a no soportar estar fuera del armario.
Dentro, se está solo, pero también protegido.
Fuera, quizás la brisa cambie
y no sea, tan cálida como parece.
Aún así, ese niño asustado
decide temeroso ir abriendo la puerta poco a poco
para darse cuenta,
que ahora ya no está tan sólo,
pero sigue estando en un armario
que le separa del mundo.

Otras veces, en cambio,
se cuela un viento gélido
que aporrea la puerta
que hace apretar la puerta con fuerza
para que no se abra.
El corazón palpita,
pero no de emoción
sino de miedo.
Sentirse uno mismo,
liberado, compartir
pierden prioridad y lo importante
es esconderse,
esconderse para que nadie le encuentre
esconderse temeroso de que alguien
pueda abrir la puerta desde fuera.
Se apuntala con clavos y maderas
y se tapa cualquier orificio.
Y comienza la asfixia
el vivir casi sin aire
dentro del armario.

La primera vez que se sale del armario
marca la siguiente,
aveces la calidez breve del verano
no hace prever el invierno. 
Porque no todos los armarios
que se habitan, son iguales.

Pero cuando uno sale de un armario
es porque antes alguien
inventó unas cajas cuadradas
con las que observar el mundo.

Yo espero que algún día
se ponga de moda salir de las cajas
así nadie tendrá que salir
de ningún armario.

Recital de Laura Mequinenza en la Regadera

El día 22 de Enero la encantadora Beatrice Borgia me ha invitado a recitar en La Regadera , lugar que llevo mucho tiempo queriendo conocer , en un recital doble: “De Atthis a Gilda” con Mª ÁNGELES GARCÍA CARRANZA.

Aquí os dejo el evento completo: https://www.facebook.com/events/775964209197742/ ,

viernes, 22 de enero de 2016 a las 20:00

La Regadera

C/progreso 23, 46011 Valencia

Sería muy especial para mi que te dejaras caer por allí.
Besitos 🙂

recital de atthis a gilda la regadera laura mequinenza

Inauguración de Intimus

Hola a todos!!!

El día 10 de Diciembre tengo el placer de invitaros a la inauguración del estreno de mi colección de fotografía Intimus.

La presentación se realizará en la sala DNA INK, en Calle Patricio Ferrandiz nº 2 Dénia y comenzará a las 20:00.

Para la ocasión hemos preparado un recital muy especial, en el que tendré el honor de contar con Joaquín Boscá y Sergi Sánchez a la guitarra y el cajón respectivamente, con poemas relacionados con las obras expuestas.

Deseando que llegue el jueves que viene, espero veros a todos allí ^^

 

https://www.facebook.com/events/948699958510885/

 

Chloé

Ella que no sabía

que dentro le crecía un nenúfar

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería arrancarse eso

lo que fuera

que llaman Tristeza.

 

Nadie le traía flores de vainilla

y no paraban de crecerle

poemas del cabello,

poemas que hablaban

de jardines

aún no plantados.

 

Ella que no sabía

que se le encogía la habitación

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería inmortalizar eso

lo que fuera

que llaman Juventud.

 

Nadie encontraría ratones

y no paraban de caerle

sueños entre los pies,

sueños que hablaban

de cielos

de infinitos colores.

 

Ella lo que no sabía

es que no quería vivir

en un universo de Vian.

 

 

Como una droga

La primera vez,
no te lo esperas,
sucede,
de aquella forma
en la que llegan a uno
los momentos
que cambian la vida
para siempre.

Puede ser un tortazo,
un mordisco,
un brazo retorcido en la espalda…
En mi caso
fueron unas manos
en el cuello
apretando fuertemente
contra la pared.

El gesto era brusco
nada romántico
y con esa mirada,
imprescindible,
de loco,
de te voy a matar.
Y todo ello,
sin emitir
sonido alguno.

Sucede.
Y si me hubieran preguntado
qué sentiría
qué pensaría
de algo así
pensaría que saltarían
mil alarmas en mi cabeza.

Sin embargo,
lo que saltaron en mi cabeza
fueron otras cosas.

Miedo.
Un miedo sobrenatural,
difícil de explicar,
que nada tenía ver con querer huir
o escapar de la situación.
Ese miedo despertaba
la parte más vulnerable,
sumisa y masoquista de mi mente.
De forma devota
mi cuerpo y mi mente se entregaban
con una voluntad suicida, enajenada,
a mi verdugo
deseando que continuara
deseando que hiciera lo que quisiera
con una confianza ciega
del que no teme.

El dolor dejó de ser dolor
y se convirtió en placer.
Los movimientos toscos,
agresivos, vejatorios
se me antojaban excitantes,
muy excitantes
y quería más.

Jamás hubiera imaginado
que lo sucio, lo oscuro
pudiera ser tan morboso
y místico a la vez.

Algo
parecido al amor platónico
pero muchísimo más intenso.
Con esa sensación
de que no existe
el resto del mundo;
se para el tiempo
y el velo nebuloso en los ojos
que lo tiñe todo de irreal,
como si fuera un sueño.

Pero todo ello
nutrido de una naturaleza animal,
salvaje,
que te hace olvidar
todos los prejuicios,
qué está bien, qué está mal,
el qué pensarán.
Que, tan pronto
este nivel de excitación acabe,
explotarán en la cabeza
como efecto rebote.

Y cambia,
vamos que si te cambia
porque, a partir de ese momento
te enganchas a esa sensación
y la buscas
como una droga.

No maltratada

No soy una mujer maltratada.
No tengo miedo.
No / tengo / miedo.

Sobre mi cabeza
se alzan infinitas voces
cada boca quiere pronunciar su discurso perfecto,
políticamente correcto
para no faltar, para respetar, para proteger

Y en cada declamación brillante
se demonizan a los otros,
los culpables invisibles
que reventarán la caja de cartón
donde siempre mandamos a los indeseables
aquellos que no fueron moldeados a cincel.

Abriremos el diccionario
para subrayar la letra disonante
pondremos la mano sobre sus tapas
y juraremos nunca pronunciarla
sin preguntarnos por qué es disonante
y cómo suena entonada.

No soy una mujer maltratada.
No soy una victima.
No / soy / una victima.

En mi pecho galopan sin descanso
mil caballos pura sangre.
En mi mirada, la tormenta;
en mis manos, un enjambre,
en mi cabeza, un ejército
de kamikaces devotos por la libertad
y en mi sexo, una serpiente
que siempre me tienta a seguir probando
cada una de las frutas prohibidas
del Edén de los pecados.

Y aunque no reconozco
dueño que me gobierne
me dejo ceder a mis instintos
y si te digo Pégame
no es porque me sienta inferior.

Te digo pégame
desafiando a que dejes atrás
aquellas represiones adquiridas
en el seno de la infancia
la seguidilla de seamos iguales,
todos iguales,
niños y niñas, iguales.
Cuando en realidad
somos todos distintos, niños y niños distintos
y niñas y niñas distintas
apeándose de su imaginación
para quedarse una farragosa fantasía edulcorada
de primogénitos consentidos de vida fácil.

No. Yo no te quiero príncipe.
No. Yo no te quiero caballero.

Yo te quiero libre, sin prospecto
atreviéndote a ser el hombre malvado
que puebla mis fantasías
y juegues con mis sueños.

No soy una mujer maltratada
no lo soy
aunque a alguien
se lo pueda parecer
cuando jugamos.

Azules

Mi vida ha comenzado a llenarse de azules

pero no azules tristes

que llenan los días de lágrimas y melancolía

No

Mis días se han llenado de azules misteriosos

que se posan en mis noches

para cubrirlo todo de silencio y calma

e iluminarme en los bosques.

Azules aventureros

que se suben a tus ojos

para desafiarme a combatir los miedos

y con arrojo vencerlos.

Azules cálidos

que se visten de paredes

para refugiarnos en pequeños paraísos

donde poder parar el tiempo.

Azules intrépidos

que se anudan a las rocas

para vestirlas de bellas faldas

que nos dejen empapados.

Azules alegres

que se fugan a los cielos

para preparar un desfile

de nubes de algodón.

Azules decadentes

que se disfrazan de girasoles

para colarte en la trastienda

de mi alocada inspiración.

Azules desafiantes

que nos envuelven los pudores

para re descubrir nuestro tacto.

Azules trepadores

que nos marcan la azotea

donde perseguir a las estrellas.

Azules

que te visten de rayas

Azules

que dibujan horizontes

Azules

que me convierten en lienzo

Azules

que han decidido

que mis días dejen de ser días

que mis semanas dejen de ser semanas

para ser

simplemente

azules.

Veneno

– I –

Qué podría decir yo del veneno
del veneno, del veneno

de ese sabor ácido, tan espeso
que aniquila generaciones y generaciones
enfundando un sable
que se debilita tras la batalla,

que vigila el coseno y arcocoseno
para que sigan encajando matemáticamente
que mengua y crece y se multiplica
y cuando creemos que dejamos de tomarlo en cucharillas
vendrá el retorno del embudo
que nos hará tragarlo, tragarlo, tragarlo

Qué podría yo decirte del veneno
que se escurre por la boca
y continua húmedo hasta el pecho, la cintura, las piernas.

Y no se detiene
ni con miles, ni con millones de personas
colmando las calles
ni incendiando universidades
ni arrancando el arquetipo
que nos hace ser tan civilizados.

Continua más allá de banderas
que cubren los cuerpos pudorosos
y de himnos y consignas
que brotan de gargantas
que olvidaron sonidos guturales.

Absurdamente escandalizados
al observar la propia naturaleza
al desnudo
salvo cuando el veneno
fluye llamando a la sangre.

Absurdamente escandalizados
cuando no se cubren las diferencias
y se muestran con orgullo.
Absurdamente escandalizados
como si no fuéramos
un animal que se avergüenza de si mismo
si no lleva disfraz.

Qué podría yo decirte del veneno,
qué podría yo decirte del veneno.

– II –

No vendrán a rescatarme
si me enveneno.
No querrá nadie rescatarme
si me enveneno.

No podrán las lágrimas evitar
que me envenene.
No, no esta noche.

Hoy tomo el veneno
y me dejo envenenar,
olvidando todo.
Hoy soy una suicida
a la que no le importa nada.

Envenenándose,
envenenándose,
dejándose envenenar.

– III –

Y no podía dejar de sentir
la aspereza de la piel enrojecida
y no podía dejar de sentir
el sabor ácido
aglutinándose en mi garganta.

Y no podía dejar de balbucear
palabras sin sentido
que me llevaran
a mi condición más primitiva.

En las aceras
se ahorcarían al escucharme
mil mujeres con voz chirriante
y traumas sin resolver.


-A quién le has robado esa imagen tan chula:

veneno atthis bond laura mequinenza cable azul
Dibujo de El Cable Azul

 

A nadie le importa

“Nos enseñan a olvidarnos de los que caen

a reclamarles cuando están intentando levantarse

a cuestionarles cuando consiguen ponerse en pie

y a admiralos cuando del suelo despegan los pies”

 

Va a ser en uno de esos silencios tuyos,pausados,
en los que se detuvo la luna a descansar
y no volvió nadie a reclamar que las mareas vinieran con retraso,
que tu cólera se encendiera a destiempo
o que el viento peinara los campos equivocados.

Nadie vino a quejarse.

Luego sucedió eso, lo de los renglones
que primero leíamos de dos en dos
y al final daba igual el órden
o si leíamos o llorábamos.

Y nadie, otra vez,
vino arreglar las sílabas
ni a ordenar las frases
ni a devolverte las oraciones.

Nadie vino a arreglarlo.

Recuerdo que la lluvia se enamoró de tus cabellos
y llovía tan a menudo por aquí,
que tu piel empezó a oler a tierra mojada.

Y sé que nadie vino a cambiar los ríos
que hacían mares de tus ojos
ni el rocío que brillaba en tus flores,
ni las eternas primaveras
que llenaban nuestras paredes
de humedades y enredaderas.

Nadie vino a cambiarlo.

Después llegó el invierno cansado
abrazando la puerta
y se quedó allí descansando.
Y tú que si de rosas alegrías,
madreselvas dónde están
y noches de San Juan,
intentabas seducirlo con sonrisas
àra que se marchara,
para que pudiéramos abrir tranquilas la puerta
sin llenarnos los pies de nieve,
y no sólo se quedó
sino que nos entró dentro.

Y nadie.
Nadie vino a quejarse del final de tus sonrisas,
de la tiritera del enjambre de tu temperamento.
Nadie.

Nadie vino a cambiar la escarcha de tu pecho,
el frío de tu aliento, la duda de tu mirada.
Nadie.

Nadie vino a arreglar los silencios,
tus silencios pausados,
las canicas en el techo,
el gorgoteo de las cañerías,
la charca en el estómago,
las aceras de periódico,
los castillos de cartón,
las telarañas en los bolsillos,
el hormigueo en las manos.
Nadie.

Y ahora, ahora vienen a buscarte
y dicen y redicen
y que si azul, que si violeta.

Y les hablamos de la luna, y la lluvia,
esa que trajo el invierno
y que no se nos olviden los renglones,
qué pasó con los renglones.

Pero a nadie le importaba
cómo se te erizaba el rictus,
ni si se nos acabaron los girasoles
y sólo nos quedaban giralunas.

A nadie le importaba
de dónde salían los negros del vestido
pero sí los remiendos.

A nadie le importa
el color de tus mejillas
el tacto de tus yemas
pero sí
cómo dejarlas
sin agua.

Nadie vino a cambiarlo laura mequinenza flexio verbal poesia denia
Fotografía de Txin – Flexió Verbal 2015 – Dénia Performance poética junto a Sergi, Joaquín y Sandra

A nadie le importa : Video de Performance poética en la Flexió Verbal 2015 – Dénia

https://lauramequinenza.com/videos/a-nadie-le-importa-video-intimo/

Niña no pájaro

Tanto que había sido pájaro
y la de veces que volando lo había repetido:
– ¡Soy un pájaro, soy un pájaro!
Para darme cuenta que volaba, pero no tenía alas
que volaba, pero no tenía ni cola, ni pico, ni plumas.
Pero yo seguía:
– ¡Soy un pájaro, soy un pájaro!
Cada vez menos convencida. 
Uno tropieza consigo mismo, pero sigue disimulando hacia los demás.
Primero todos me animaban:
– Eres un pájaro, lo eres, puedes volar.
Luego cuando decidí que no quería ser pájaro, porque yo no era un pájaro, 
ni me sentía pájaro, me dejaron de animar, recelosos no querían que volara:
–  Los pajaros son los únicos que deben volar, y si no eres un pájaro, 
porque no lo eres un pájaro. No vueles. No debes volar.
Pero yo quería volar, aunque no fuera un pájaro. 
Y tanto que había dicho que yo no era un pájaro,
empecé a dudar:
¿Y si realmente era un pájaro?
¿O si realmente lo que debía hacer 
es dejar de volar?
Pero ya era tarde para volver a ser un pájaro. 
Ahora ya sabía que no lo era. Y dejé de volar.
Y tanto que me gustaba volar dejé de hacerlo
sólo por que no tenía alas 
y creía que sólo debían volar
los que sí las tenían.
Dejé de volar porque los demás decían
que no debía volar sino decía que era algo
que yo no creía ser, 
sino les decía que era
lo que ellos creían que yo era. 
Dejé de volar porque ya era tarde para creer
que era algo que realmente no era.
Y en ningún caso me pregunté por qué volaba,
si me gustaba hacerlo o qué sentía cuando lo hacía.
Pero empecé a preguntármelo
y me di cuenta 
que yo no necesitaba ser 
lo que los demás querían que fuese
para poder alzar el vuelo
y así fué 
como empecé a volar de nuevo. 
A volar.
A volar.

Yo pido…

Al camarero, una cerveza;
al día, sol,
a la luna, que esté llena;
a las manos, caricias;
a los labios besos;
a la suerte, que sea buena;
al mar, que se deje;
a los amigos,
que compartan mi locura;
a la música, que me hipnotice;
a los sueños, que me guíen;
al amor, libertad;
a la voz, sinceridad;
a las personas, buen corazón;
a la poesía, que no me abandone.

A tí,
que me hechices
y me lleves a descubrir tu mundo

Marioneta


Ha comenzado la sala a hacerse pequeña
y las luces no quieren brillar
al son del piano van mis piernas
envolviéndose en cáñamo sin tostar.

El espejo parpadea
mientras mi rostro
empieza a dejar de ser humano,
ahora mis ojos son de cristal
y mi pelo se desenreda
y cae lacio sobre mi hombro.

Sobre mi cabeza se alzan mis manos
que se aferran a la cuerda que los sujeta
comienza el juego mientras todos
me miran en silencio.

Trato de bajar la manos
pierdo el suelo bajo mis pies.
Vuelo a patadas y puñetazos
durante la agonía que me devuelve
a mi posición original.

La música sigue sonando
y valiente me lanzo otra vez
al vuelo descontrolado y tosco.
Alguien susurra en mi oído
y todo empieza a ser más fácil.

Las piernas comienzan el camino
y las manos abren el aire
y poco a poco me dejo mecer en la melodía
buscando poner el mundo del revés
dejándome llevar.

Entonces todo empieza a girar
y aunque feliz sonrío
la gravedad me devuelve a tierra
esta vez mucho más cansada.
Esperando no tardar mucho
en volver a alzar el vuelo.

La marioneta

“Ha comenzado la sala a hacerse pequeña

y las luces no quieren brillar

al son del piano van mis piernas

envolviéndose en cáñamo sin tostar.

El espejo parpadea

mientras mi rostro

empieza a dejar de ser humano,

ahora mis ojos son de cristal

y mi pelo se desenreda

y cae lacio sobre mi hombres.

Sobre mi cabeza se alzan mis manos

que se aferran a la cuerda que los sujeta

comienza el juego mientras todos

me miran en silencio.

Trato de bajar la manos

pierdo el suelo bajo mis pies.

Vuelo a patadas y puñetazos

durante la agonía que me devuelve

a mi posición original.

La música sigue sonando

y valiente me lanzo otra vez

al vuelo descontrolado y tosco.

Alguien susurra en mi oído

y todo empieza a ser más fácil.

Las piernas comienzan el camino

y las manos abren el aire

y poco a poco me dejo mecer en la melodía

buscando poner el mundo del revés

dejándome llevar.

Entonces todo empieza a girar

y aunque feliz sonrío

la gravedad me devuelve a tierra

esta vez mucho más cansada.

Esperando no tardar mucho

en volver a alzar el vuelo.”

A ellas

Me han crecido los senos

y no paro de alimentar pequeñas ratas

que los muerden

buscando hacer sangre.

Aún no ha nacido el niño muerto

que asomará la cabeza entre mis piernas

pero todas quieren beber de él.

El ocaso recubre las paredes de óxido y flujos

donde el olor a sexo

se confunde con hedor de entrañas pútridas

y las alimañas no dejan de lamer

allá donde el negro se confunde con el rojo

esperando encontrar gritos donde sólo hay silencio.

Pero nadie grita.

Sólo hay frío y eco,

sólo hay frío y viscosidad

sólo hay frío y hedor.

A hurtadillas se acumulan jadeos en las esquinas

y se esfuman sin mayor importancia.

En mi piernas mil cicatrices

compiten por perdurar

contra las mil

que aparecerán mañana.

En mi boca, moscas.

En mi mano, una caricia

antes de olvidarlas.

Han salido a buscar

un ataúd para mis muertos

y alguien gritará en alguna ventana roja

que nos enterremos.

Mis muertos ya están en el ataud de mi cuerpo,

pronto vendrá el tiempo a desenterrarlos.

Y mientras mis pechos siguen creciendo

pariré de nuevo con dolor estéril

dejando todo abandonado en el suelo.

Y engendraré nuevas ratas,

nuevas paredes y nuevos muertos.

Rosas

“Dedicado a Eva y Stephen por crearme un nuevo fetiche”

Él vino con una maleta
llena de artículos de coleccionista,
yo me enamoré
de entre todos ellos
de la regla de madera.

Lucía orgulloso un látigo
que restallaba en el aire,
partía panes y abrazaba
haciendo girar faldas.

Ella bailaba con fuego
al ritmo de la sinuosa música.

De repente se paró la música
y ella dijo “Soy una moñis”
pero cogió el gato artesanal
acabado en rosas
y fue hacia él.

Con una mano
sujetaba el artefacto en alto,
con la otra
tiraba de él hacia una esquina
pidiéndole que la azotara.

En la esquina había
una cruz de San Andrés
hecha de madera.

Ella se apoyó en la cruz
mientras sonreía,
le dio a él el instrumento
no sin antes hacer gesto
de lo que ella quería.

Yo desde el sofá
los miraba de cerca,
pensaba que serían quizás
un par de azotes
lo justo y necesario
en volver la música,
y que ella volviera a bailar con fuego.

Pero la música tardó en volver
en una azarosa coincidencia
para que pudiéramos deleitarnos
con el singular lenguaje corporal,
cuando él la atizaba,
que ella emitía en respuesta.

Él me miraba a mi
y me explicaba lo que hacía.
Yo lo sentía todo
una clase particular
pese al resto de gente .
No paraba de aprender
y atender lo que él me decía.

En mi mano sujetaba
la larga regla de madera
mientras la acariciaba,
a los dos
observaba.

Observaba como ella
alzaba sus glúteos,
los dirigía hacia mi,
exponiéndose para él.
Arqueaba la espalda,
y a cada nuevo estímulo
reaccionaba con todo el cuerpo.

No podía observar su rostro
mas no hacía falta
sus movimientos decían por ella
todo lo que necesitaba:
hablaban, gemían, pedían.

Todo en silencio,
esperando la música
que no llegaba.

Lento, sensual, místico
se convertía en el centro
de todas nuestras miradas.

Ella, lejos de querer parar,
se quitó la camisa
y se hizo más presente
la curvatura de su columna.

Él leía en los gestos de ella
y me los explicaba,
yo lo entendía claramente.

A ella los pantalones
se le ajustaban
y poco a poco
se le iban resbalando
con cada nuevo impacto
y el continuo arqueo de espalda.

Ella separaba las piernas y
levantaba el culo para pedirle más.
Él jugaba cambiando el ritmo.
Aveces lo aceleraba
y otorgaba más intensidad
respondiendo a las demandas
que ella, con su cuerpo, hacía.

Entonces ella movía las paletillas
de forma espasmódica
para retomar el ritmo lento

y poder relajar la espalda
que cada vez iba tomando más
un color rosado,rojizo,

tornándose rojo, poco a poco
Era algo tántrico, hipnótico.

Él me dijo después,
que ellos no se conocían,
que nunca habían hablado
pero antes de terminar, recuerdo,
cómo se despidió de su espalda
con unas breves caricias.
Me deleitaba la complicidad
de dos desconocidos.

Él vino con un látigo que abrazaba
pero ella eligió, que la azotara con rosas.

Y mientras, yo miraba,
y mientras
yo miraba.

 

 

 

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Apúntame la dirección

El corazón me bosteza en la mano los días pares,
los mismos en los que, parece
que, te acuerdas de mí, quejándose.

-Claro, claro, “ahora te encanta buscarme”.

En la papelera del ya es tarde,
como todos, como todas,
incluso sin klennex somos dramáticos.
Quieres verme desnuda de nuevo,
o puede que el azul de mis rizos,
bajo la luna, sea más intenso.
Me gritan los párpados
de buscar en los silencios.

Cada viernes,
se arranca una teja en mi mejilla,
inventándome el desenlace final.
Adicta a los finales a la francesa.
Todos nos queremos en silencio
y no me hace falta más que una sonrisa,
para olvidarnos con cariño.
Y aparcar ,el día a día,
en el cajón de los para luego, los quizás.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?
– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,
con el mismo sabor a fin de temporada.
Aparcamiento en fase de demolición.
Agárrame del pecho
y dibujemos una flecha aleatoria.
Para fallar, yo también, sé ser profesional.
Regálame la risa, lo demás, no importa.

Apúntame la dirección de aquella tarde,
en la que reímos tanto,
quisiera volver a ella, algún día.

Poema incluído en La coleccionista de Azules

La niña que vivía en una botella

A tantas historias sin finales
que escuchamos todos los días”
Ella cayó al mar
iba dentro de una botella
las alas la mecían lejos
y nadie se acordaba de ella.
A lo alto miraba las aves
mas no podía asomar la cabeza
a través del vidrio transparente
un abismo mortal de gran belleza.
Ella iba sola en su viaje
y acariciaba suave el cristal
soñaba con romperlo y nadar
soñaba desde fuera el mundo mirar
A veces veía barcos en el camino
y alguno posó sus yemas en la botella
mas todos pasaban de largo
y ella seguía sola a su manera.
Ella se enamoró del viento
y de la voz que éste entonaba
lloraba los días cálidos
cuando todo lo dominaba la calma.
Pasaba el tiempo despacio
y crecían sus brazos y sus piernas
cada vez sentía más ahogo
al sentir su prisión más pequeña.
Un día avistó a lo lejos tierra
y el oleaje la llevó a las rocas
sólo sabemos que rompieron la botella
mas nada de qué pasó finalmente con ella.

Entonces ella se volvió loca

Entonces ella se volvió loca
y no había forma de conversar
gritaba que quitaran la luna, que no podía verla más
que no lo soportaba.

Entonces ella era una niña
y hablaba como un adulto
pero ya no lo era, y danzaba con su cetro
imaginando que convertía todo en oro.

Entonces ella comenzó a gritar
y la noche se hacía día y el día noche
se bebía el agua del mar
y no paraba de acumular piedras.

Entonces ella inventó un juego
en el que se podía hablar sin palabras
y se podía gritar en silencio
y la “a” era “z” y la “z” no existía.

Entonces ella olvidó todo
y empezó a dibujarlo de nuevo
mezclaba el gris con el negro
y quería dibujar arcoiris rosas.

Entonces ella me echó de su vida
y yo pensé que había camino de vuelta
pero tronaban las paredes
cada vez que me acercaba.

Entonces ella se volvió loca
y no quería el sol, ni las estrellas,
ni el día, ni la noche. Tiraba del cielo
y decía que lo quitaran, que lo quitaran.

Y entonces ella nunca volvió a ser la misma.
Ni yo tampoco.

La alacena

Yo no tengo alacena, pero me gusta la palabra,

me gusta tanto que decidí inventarme una, una ficticia,

donde almaceno todo aquello que no puedo guardar en otro sitio.

Y  cuando voy, más que alacena,

tengo un auténtico trastero.

Y me reencuentro con las cosas

que siento que ya no tenemos,

y sin querer piso las que creo que compartimos.

Andan por ahí perdidas, sueltas

y tan sucias que es fácil no reparar en ellas.

Alguna vez, he pensado en ir a la alacena y limpiarlo todo

y quedarme sólo  con lo que realmente vale la pena,

pero tengo miedo a que el impulso me haga deshacerme de cosas que están ahí,

pero que no sé que aún necesito.

No quiero deshacerme de ellas.

¿Y si rompo o pierdo algo? Algo de esa magia

¿Y si desaparece la telaraña que la sujeta?

¿y si me equivoco y al barrer, la hago desparecer ?

Así que aveces, voy a la alacena, doy una vuelta por allí.

Y curioseo,

pero no toco nada, lo dejo todo en su sitio

y confio en que todo está bien y que cuando llegue el momento

sabré rearmar el puzzle de nosotros que aún guardo en la alacena.

La Alacena : Video de Micro abierto Arte no Apto 2018 – Dénia

Apúntame la dirección

El corazón que bosteza en la mano

los días pares, en los que parece que no te acuerdas de mi (dice)

-Claro, claro, “ahora me encanta buscarte”.

En la papelera del ya es tarde

me gritan los párpados

de buscar en los silencios.

Como todos, como todas,

incluso sin klennex somos dramáticos,

quieres verme desnuda de nuevo,

o puede que el azul de mis rizos

bajo la luna sea más intenso.

Cada viernes,

se arranca una teja de mi mejilla,

me gusta inventarme el desenlace final.

Adicta a los finales a la francesa,

todos nos queremos en silencio

y no me hace falta más que una sonrisa,

para olvidarnos con cariño,

para aparcar el día a día

en el cajón de los para luego.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?

– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,

con el mismo sabor a fin de temporada

Cada vez me duran menos los yogures y los quesos.

Aparcamiento de los sentimientos

en fase de demolición,

agárrame del pecho

y dibujemos una flecha aleatoria.

Para fallar, yo también sé ser profesional,

regálame la risa, lo demás, no importa,

apúntame la dirección de aquella tarde,

en la que reímos tanto,

quisiera volver a ella algún día.

La ciudad

La ciudad está llena de miradas
tanto de día, como de noche.
Y las calles vacías
no son más que un espejismo.
Los muros no pueden contener
tantas palabras,
que de una forma voraz,
necesitan decirse.

El liquen frío que surca las aceras,
cada vez endurece más
a prueba de sonrisas-cuchillo.

A lo lejos se escuchan
estrepitosas carcajadas,
pero el viento huele raro,
no hay rastro de leña cálida
deben estar quemando
enredaderas y madreselvas.

El invierno
se ha posado en la cornisa
algunas aves dejaron de volar,
es más seguro reptar por las paredes
o dejarse rodar por las cuestas.
Las alturas son frías y peligrosas.

Las armas blancas
se confunden en la nieve,
sólo son visibles
cuando hacen sangre.
Entonces apareceran los devoradores
y los que temen a los devoradores.
Ambos se comportaran igual
para no levantar sospechas.
Pronto los huesos brillaran
y se espondrán en las plazas.

La luna lucirá para todos,
encriptada, sólo mandará señales
a unos pocos, salvaconducto
de una tierra no conocida,
donde las miradas se convierten en piedra
y el calor de la lumbre
no procede de arbol caido,
donde en la cornisa florece la primavera,
los polluelos pueden alzar el vuelo.

La ciudad calla, mientras el rojo
tiñe las frías aceras.

Y me preguntan qué quiero

Todo, 
les dije, 
lo quiero todo. 

Quiero quien me entienda
o lo intente a cada paso.
Que me disfrute de perra y de princesa
que me pervierta y me consienta.
que se pierda en mi voz y mis poemas.

Que me quiera igual cuando estoy “guapa”
que cuando estoy con mala cara.
Que se pierda en mi cuerpo desnudo
y no se olvide de ninguno de sus rincones.
Que no le tenga miedo a los pelos,
ni a los malos, ni a los marginados.

Que no le asuste el amor libre,
ni se muera de celos en cada esquina.
Que desee conquistarme cada día y cada noche
y sólo vea en los demás, una excusa más
para aún más consentirme.

Que no crea en los cuentos que nos cuentan
y se invente su propia historia
donde lo único importante,
a nuestro ritmo, a nuestra manera,
es acariciar la felicidad a cada instante.

Todo,
lo quiero todo.
Y eso, que solo os he contado
una pequeña parte.

Soneto a mi crisálida

“Es aveces cocinarse  tan lento

estando dentro de la crisálida

el rumor, echas de menos, del viento

y flotar sobre flores ingrávida.

Metamorfósis, inmóvil me siento

anhelandome tranformar ávida.

Aleteo inquieta este sentimiento

de quedarme, sin alas, inválida.

Mis matices se pintan poco a poco

mis cicatrices lentamente borro

lo malo, ya, no es parte recuerdo.

Está mi sonrisa fuerte creciendo

mis alas más largas se están volviendo

remiendo sueños con que alzar el vuelo”.

Adiestramiento

Esa forma que tienes de cercenar mis avances contigo,
cuando me empiezo a sentir otra vez cómoda
otra vez segura, atacando de nuevo.
Dices que estás educándome,
y lo dices tan serio, que temo que sea verdad.

No sé cómo decirte que te siento lejos,muy lejos
y siempre pienso en alejarme definitivamente.
Entonces, cuando pienso en huir,en no volver
me vuelves a sonreír con esa sonrisa tuya
que se come los demonios y me los devuelve fríos
y aparentemente muertos.

Me posas los besos en mi boca, con ese gesto inconsciente
que haces tan pocas veces, y me parece algo mágico.
Me siento como una niña pequeña
a la que le dan aquello que tanto ansía.
Este adiestramiento voraz
me hace sentirme presa de un ardid letal.
Vulnerable, sin amor,
débil en una guerra fría.

No estamos enamorados,
pero sólo nos tenemos el uno al otro
tú buscas otras, yo me dejo buscar
y seguimos solos en este desierto
en el que sobrevivimos
a base de contrabando de afecto.

Bajo la luna creeré avanzar
tal vez me confiaré
pero cuando mengüe,
volveré a sentir tu fría presencia,
en este invierno que une nuestras soledades
haciéndonos creer que somos algo
cuando no somos más que
dos náufragos que se dan abrigo.

A mi crisálida

 

Es aveces cocinarse tan lento

estando dentro de la crisálida

el rumor, echas de menos, del viento

y flotar sobre flores ingrávida

 

Metamorfosis: inmóvil me siento

anhelando transformarme rápida

aleteo inquieta este sentimiento

de quedarme sin alas, inválida.

 

Mis matices se pintan poco a poco

mis cicatrices lentamente borro

de todo lo malo ya no hay recuerdo.

 

Se están volviendo más largas mis alas

y está creciendo mi sonrisa ansiada

sueños, con que alzar el vuelo, remiendo.

El día más triste del año

Ahora nos dicen cuando tenemos que ser felices

y cuando dejar de serlo, después de la navidad,

otro término comercial, blue monday o

el día más triste del año

He oído que hoy, es el día más triste del año,

y he pensado, que igual era mejor no levantarse de la cama.

Fuera nieva y me parece gracioso que llegue a nevar

en una ciudad como ésta.

Y sin embargo, ni el frío, ni la nieve, ni el día más triste del año

me hacen sentir tan mal como me suelo sentir últimamente.

No estoy triste

yo, que ando luchando con el nenúfar que me parasita,

yo, que he desestimado las sendas de baldosas de azúcar

porque me van demasiado los callejones oscuros,

yo, que a cada caricia de menos, pierdo razones para querer verte,

yo, que no sé escribir poesías alegres de cosas tristes,

yo, que tengo una montaña encima del pecho,

yo, que dibujo tristezas en la gente que no tiene

y se marchitan en mis retratos.

Yo que colecciono jardines de ausencias

y planto rosales con orgullo.

No estoy triste,

el día más triste y frío del año.

No me he muerto,

ni se me ha escapado el alma por la boca,

ni se me han fermentado tus escusas.

No se me achica el cuarto,

ni se me hunde el cuerpo en la cama

ni precipita el techo, ni se me escaman las costillas.

No te echo de menos, no/ te echo/ de menos.

No se me encoge el estómago

ni me veo fea y vieja en el espejo.

No me faltan todas las personas que me faltan

ni asoma aún el cráter oscuro de mi futuro.

No me asusta el fantasma de yo misma

ni vienen las druidas a quemarme en vida.

Mañana posiblemente se me pase

y vuelva a morir o remorir de tristeza

pero hoy

no estoy triste

el día / más triste  /del año.

El día más triste del año

Ahora nos dicen cuando tenemos que ser felices

y cuando dejar de serlo, después de la navidad,

otro término comercial, blue monday o

el día más triste del año

 

He oído que hoy es el día más triste del año

y he pensado que igual era mejor no levantarse de la cama.

Fuera nieva y me parece gracioso pensar que llegue a nevar en una ciudad como ésta

y sin embargo ni el frío, ni la nieve, ni el día más triste del año me han hecho sentir mal.

 

No estoy triste,

yo que ando luchando con el nenufar que me parasita

yo que he desestimando las sendas de baldosas de azúcar

porque me van los callejones oscuros

yo que a cada caricia de menos pierdo razones para querer verte

yo que no sé escribir poemas alegres de cosas tristes

yo que tengo una montaña encima del pecho

yo que dibujo tristezas en la gente que no tiene

y se marchitan en mis retratos.

Yo que colecciono jardines de ausencias

y planto rosales con orgullo.

 

No estoy triste, el día más triste y frío del año.

No me he muerto, ni se me ha escapado el alma por la boca

ni se me han fermentado tus escusas

no se me achica el cuarto

ni se me hunde el cuerpo en la cama

no se precipita el techo

ni se me escaman las costillas

No te echo de de menos

No / te / echo / de / menos

 

No se me encoge el estómago

ni me veo fea y vieja en el espejo

no me faltan todas las personas que me faltan

ni asoma hoy el cráter oscuro de mi futuro

No me asusta el fantasma de yo misma

ni vienen las druidas a quemarme en vida.

 

Mañana, quién sabe,

quizás venga la tristeza a adueñarse de mi

pero hoy

no estoy triste

el día más triste del año.

 

No puedo ser tu héroe

Cartas a Dios

Parte I

-I-

Son un río de furia tus palabras,

en algun lugar debe haber un héroe,

pero no soy yo.

El fuego quiere posarse en mi garganta,

en mis yemas.

No puedo ser tu héroe arrodillado.

Alguien debe escapar del teatrillo,

alguien que te señale,

alguien que sepa,

por qué hacerlo.

En el fondo,

ambos sabemos

que no puedo ser tu héroe.

-II-

Pero cuesta tanto marcharse,

para no volver.

Saber que será mi dedo índice

lo único que nos una,

enfrentándonos.

Saber que cada palabra que alce

me golpeará,

Saber que me convertirás

en proscrito, en maldito.

Alguien debe hacerlo

y sabemos que ese alguien

debo ser yo.

-III-

Mientras abandono la luz

mis alas paliceden

ennegrecen.

La luz no puede existir

sin la oscuridad.

Ahora mismo

la luz

lo invade todo,

de tal forma,

que ha dejado de existir.

En la oscuridad

no crecen los héroes que han de venir,

para tí,

para tu cielo,

para la escena perfecta,

en la que no quiero aparecer.

Nos veremos de nuevo

cuando la luz te canse

cuando no quieras más héroes

y la calma vuelva a tus frases

apagando el fuego

que hoy,

me empieza a consumir.

Chloé

Ella que no sabía

que dentro le crecía un nenúfar

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería arrancarse eso

lo que fuera

que llaman Tristeza.

Nadie le traía flores de vainilla

y no paraban de crecerle

poemas del cabello,

poemas que hablaban

de jardines

aún no plantados.

Ella que no sabía

que se le encogía la habitación

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería inmortalizar eso

lo que fuera

que llaman Juventud.

Nadie encontraría ratones

y no paraban de caerle

sueños entre los pies,

sueños que hablaban

de cielos

de infinitos colores.

Ella lo que no sabía

es que no quería vivir

en un universo de Vian.

Poesía a mis 3 fantasmas

– I –

Evitaba mirarme de frente

para ver sólo

el lado gata de mi cara.

Enfundaba el trigo

y disparaba,

sin haber cargado las balas.

Sabíamos

que no íbamos a combatir

posiblemente,

sólo fuera un fantasma

del cuento de Dickens.

Los ojos le borbotaban

y en su boca

yeguas tristes

disfrazadas de panteras.

Paseamos por mi mente

la desordenamos,aún más,

(si aquello era posible).

Con su varita transformó

mis tábanos en mariposas,

y sentí vergüenza de todavía

llevar tábanos encima

y sentí vergüenza

de tener vergüenza

y pensé

que todo era demasiado estúpido

y que era momento

de dejar las vergüenzas

y los tábanos.

Como las niñas

que se disfrazan de princesa

se desvaneció en la madrugada.

Ahora quedábamos

mi otro lado de la cara y yo

mirando los agujeros cosidos

y recosidos

de mis nuevas alas,

quizás era el momento

de volverse a meter, otra vez,

dentro de la crisálida.

-II-

Sostenía en la barba

un palmo de golondrinas

que le enfurecían el gesto

con el que me dedicaba

una manada de lagartos.

Nos limitaban

los espejos y las aguas

y despertaban

pequeñas criaturas

acelerando el momento

en el que debería marchar.

Sobre el mapa estratégico

derrumbó todas las defensas

las que, me mantenían a salvo.

Trazó una ofensiva

de leones plumados

y jirafas albinas.

Tales bestias

las desconocía

mas no quería despreciar

la tinta,

del plan maestro.

Nos envolvía

una bruma de confusión

donde cada paso

nos desacercaba

y cada letra

era barro.

Finalmente,

recogí todas las fichas

y algunas anotaciones

escritas en los márgenes.

Haciendo una bola

los cargué a mi espalda.

Con sus largas alas

me ayudó a subirme

en la ola que me alejaría.

No sin antes llenarme los puños

de flechas y garbanzos

que me trajeran de vuelta.

Sobre la espuma

miraba las nubes

como un lugar apetecible

lejano

pero agradable.

Tal vez las visitara

cuando me crecieran

las alas.

-III-

< No le digas a nadie dónde está este sitio

no me gustaría que se llenara de anfibios >

Aún, el futuro

nos quedaba grande

pero no por ello

dejamos de mirar

los posos del té,

yo me pedí,

los que llevaban azúcar.

La tarde

nos lanzaba antisépticos

para que el frío

tardara en echarnos.

Él, establecía distancias

desde las que saltar

en una competición desigual.

Yo cortaba cintas

o pasaba por debajo

de todas las vallas.

El cronómetro marcaba

el orden equivocado,

sólo me preocupaba

olvidarme

de las recetas milagrosas

como la que hace crecer rosas

en macetas de barbitúricos

o la que dora el carácter

a los cangrejos.

Con el miedo de convertirme

en un crustáceo

al que le amarga un dulce,

barrimos la acera

prometiendo quizás

volver a devolverla, algún día.

Hasta entonces,

con pétalos de luna

y polvo de paso decidido

me remendaría a mi misma

a ritmo de lengua

de gato lame-heridas.

-IV-

Alzaría el vuelo

pronto,

de eso estaba segura,

sólo necesitaba

descansar en mi capullo

mientras mis remiendos cicatrizaban.

Convencida

de que no sería

tampoco esta vez

mi última transformación.

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Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Nos vemos en Valencia

El próximo día 27 de Diciembre estaremos en Valencia 🙂 Además concidiendo que Batania estará de invidado. Tengo ganitas de que llegue el 27, aunque ando nerviosa porque hace mucho que no participo en un slam. Nos vemos allí 🙂

 

Save

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Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo,
créete tu propia mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa tu mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo se formulan tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.

 

 

Findes Raros

Esta noche estoy esperando que se ilumine la pantalla,
espero que aparezcas para rescatarme de la neurosis
que me producen los días tras los findes raros.
Temo los findes raros, son el cáncer
que se van apoderando de mi seguridad afectiva.

Después de un finde raro, las cosas
ya no vuelven a ser como antes,
donde antes había complicidad,
deja de haberlas,
las frases y juegos de palabras
ya no fluyen naturalmente
y aveces aparecen esos silencios feos,incómodos,
acompañados de miradas de circunstancia.
¡Hasta los besos son raros, saben a artificiales!

Ahora temo verte,
temo que ya no puedas volver a mirarme
como me mirabas antes.
Con esos ojitos, esa ansiedad,
con esas ganas de besarme a toda-hora
o esa forma de abrazarme
y alargar el tiempo para que no me vaya
esa habilidad tuya de secuestrarme,
para liarme siempre y me quede a dormir contigo
aunque tenga exámen al día siguiente
aunque esté enferma.

Temo que cuando nos veamos
el aire se haga tan espeso
que sea incómodo respirar
y las miradas no se claven fuerte en los ojos
sino que deambulen incómodas
a la búsqueda de alguna excusa
para de nuevo alejarnos.

Temo que desandemos el camino andado
y volvamos a ser esos desconocidos sin saber qué decirse
pero esta vez, sin ganas de conocerse.

Aprincesada y pasada de moda

Te anuncio que las princesas están pasadas de moda,
pero yo sigo teniendo alma de chica dulce,
aprincesada, a la que le gusta que la mimen,
no con empalagosismos de manual,
pero si con caricias del que teme romper algo preciado,
pero si con besos que se estrellan
en el paradigma que para el tiempo,
pero si con sonrisas del que disfruta
sin esperar nada a cambio.

Te anuncio, que yo no vine al mundo
para hacer feliz a nadie
y que no tengo la responsabilidad moral
de tener que hacerlo, sin embargo
no me importaría embarcarme en proyectos,
en los que lo consiguiéramos de forma adyacente,
como consecuencia lateral.
Mientras dure, mientras nos valga,
sin culpabilidades una vez
que desaparezca la magia.

Te anuncio que hace mucho tiempo
que me desapunté del club de las guerras frías,
nunca sé cómo llegué a entrar en un lugar así,
pero sí sé que no pienso volver.
No echo de menos los juegos de egos,
y perdóname, si me cansan los tira y afloja.
Prefiero, otro tipo de juegos.

Te anuncio que no busco al padre de mis hijos
ni al ladrón que me robe el corazón una madrugada,
aunque tal vez fantasee con la piezza perfecta
que encumbre mi colección
y me arrincone tanto intelectual
como pasionalmente.
No creo en los reyes magos
pero, me lo pido este año como regalo de reyes.
Este año creo que he sido demasiado buena
y me lo merezco.

Te anuncio que la verdad,
está sobrevalorada, 
pero que aún así, soy defectuosa
y me hacen más mal las mentiras
que cualquiera de las fechorias.
Confío en la gente,
hasta que dejo de confiar.
No quiero lunas ni cielos,
no quiero promesas de reinos,
mi princesismo es romántico
y sólo añoro y deseo lo que acordamos,
lo que planificamos, lo que nos decimos.

Te anuncio desde ya,
que los cuentos siempre acababan mal,
pero alguien decidió cambiarlos
para vendernos un mundo de mentira.
Yo soy una ingenua que quiere seguir creyendo
en los mundos de mentira,
en los sueños de mentira,
en las promesas de mentira.

Y me resisto a creer, que no puedo ser
la protagonista de mi propio cuento.

Plato caliente

 

Yo también querría que todo hubiera pasado de otra forma, que nunca hubiera tenido que irme, que nunca se rompiera nuestro universo felino, que arreglásemos todo conflicto en ese lugar donde sirven ese plato que tanto me gusta o haciéndote gala de uno de tus platos favoritos.
Al final fuimos los valientes que caen por el precipicio, yo también quería saltar, y no pudimos salvarnos.
El mundo no es para nadie, no te engañes. Yo también podría llorar todas mis derrotas, pero el mundo no es para nadie. Estamos hipotecados y hasta nuestros sueños, vienen de fábrica.
Yo, decidí no vender más veces mi alma, y aunque quisieras, no puedo sentirme culpable por ello.
Nunca volvimos a ser los mismos desde que dejamos de felicitarnos diariamente por estar juntos, porque dejamos de estar juntos, y no estábamos preparados para ello.
Siempre fui una soñadora suicida a la que no puedes enseñar un capote rojo, mi naturaleza me lanza contra él con una fiereza inexplicable.
No son mejores los días sin ti, no soy otra que ahora quiera otras cosas, soy la misma poeta incomprendida que morirá sola.
Aveces me tienta una vocecilla oscura en mi cabeza y me dice que mis castillos en el aire son locuras Quijotescas¿ Y si es verdad que soy un Don Quijote que lucha contra molinos? ¿ Y si no tiene cura mi locura? Créeme que mi peor enemigo soy yo misma, ya quisieran mis enemigas hacerme tanto destrozo como me hago yo: Lleno mi mundo de jirones, de pedazos rotos que luego no se cómo volver a juntar. Y cuando estoy apunto de rendirme, la luna me coge del lomo, como si fuera un gatito pequeño en las fauces de su madre y me enseña mi filosofia.
¡Ay! ¡Qué sencillo cuando lo veo todo desde fuera, ahí no tengo dudas ni flaquezas. Lo veo tan obvio, tan sencillo. Y sé que es precisamente ser yo misma, con mis ideas de hidalga colgada las que me hacen sentirme viva, las que me definen más allá de mis triunfos. No es orgullo terco, no.
Es la sensación de seguir adelante con el proyecto de mi misma, es ser la persona que soy y ser feliz. Tú no querrías que fuera otra tampoco, te enamoraste de mis alas violáceas, te gustaba tanto cómo las tendía al sol y la forma en la que la luz las proporcionaba ese color, esos brillos.
De noche, las acariciabas con cautela.
¿Cuántas veces estuvieron apunto de quebrarse, eh? Todas ellas, te alejaron más de mí que la propia distancia.
No, no soy animalillo que puedas encerrar por mucho tiempo. Necesito mis dosis de sol para poder existir. Y en el fondo sabes que nada es culpa de nadie, porque aprendimos que las cosas que hoy puedes reprocharme, eran las historias de otros, no éramos nosotros, nunca lo fuimos.
Y hoy leo tus letras, y sé que no esperas con el plato caliente a la chica que soy hoy, no, no me esperas a mi, esperas a la que un día tuvo que abandonar Madrid, dejar la azotea manchada de nosotros y que dejó de existir ese día.
Lo que quedó de ella en mí, para ti, no fue suficiente, no pudimos saltar el precipicio con mis alas secas. Sólo puedo volar con ellas, cuando lucen, y sabes que hace mucho que no lucían para nadie. Yo no puedo sentirme culpable por haberme ido, por dejar todo manchado y no recoger los pedazos. Me hubiera gustado que no fuera así. Yo también quería poderes infinitos y no haberme tenido que ir. Yo también nos echo de menos…
Pero ahora, ya es tarde para buscar culpables.

El mar es testigo

Me llevaste a la playa
me llamaste sirena
y a las dos de la tarde
debajo del agua, follábamos
mientras fuera parecía
que sólo abrazos y besos
nos dábamos.

El mar es testigo
que desde ese día
me apetece a todas horas
follar contigo.

La luna nos miraba

La luna te convierte en lobo
cuando me buscas como a una perra
la excusa esta vez era ver la luna
la excusa era ver las estrellas.

Y mientras el azul nos iluminaba
nos guarecimos en la torre alta
para que ya siempre así te recordara,
en esa torre, en esa noche,
sin desvestirnos apenas
mientras la luna nos miraba
aullamos los dos a un tiempo
aunque fuésemos de diferentes razas.

Noviembre

Qué bonito es noviembre
qué bonito el sol
qué aún calienta
suave, cariñoso, cercano,
qué bonito el mar
tan azul, tan calmado,
tan solitario
ahora
que nadie viene a bañarse.
Qué bonito todo
y tu cara, sonriente, alegre
con esos ojos tuyos
tan brillantes.
Qué bonito el amor, en otoño,
cuando todo invita a abrazarse
a juntarse.
Y llueve
repiquea el agua en la ventana
qué bonito todo
cuando está mojado
con esos colores
con ese olor
que me recuerda
qué mágico y bonito
está siendo contigo
este Noviembre.

Promesas rotas

Si colocara en un tarro

todas las promesas rotas,

éste reventaría.

 

Imagino cómo flotan los pétalos

que se desprenden de las esperanzas,

adios tallo,

adios raices.

 

Me hubiera gustado

un final más utópico,

menos típico.

Adios.

Amor muerto

Texto perteneciente al poema Cementerio de amor muerto. Parte III

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikaze adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacío.

Coleccionista inconformista
obsesionada con encontrar
la pieza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
despegarse esa magia
que cubría la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío.
Vacío.
Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

Incluído en el poemario La coleccionista de Azules

Tú (de mi colección de tús)

Texto perteneciente al poema Cementerio de amor muerto. Parte II

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe,
aparecerás en mi vida,
sin yo planearlo,
una obsesión
te llevará a buscarme,
a seducirme,
a volverme loca,
y yo,
una vez más,
caeré en tus redes.

Siempre es igual,
me dejaré llevar,
despertarás en mí complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo.
Y… te creeré,
22 23
te creeré, vehementemente,
con la fe del que quiere creer
del que necesita creer
y cree.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado esotérico
ha ideado algo especial para nosotros.

Y, el día menos pensado,
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo,
la magia, los ojos brillantes
y arañaremos el pozo de los recuerdos
y ambos buscaremos sin éxito
una cura milagrosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser igual,
nunca volverá a ser igual.

Otro amor más,
muerto, para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan
en mi garganta,
en mi cabeza,
en mi entrepierna.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fe,
la fe de que existe un amor
que no muera
que no irá a parar
a mi cementerio
mi cementerio
de amor muerto.

Incluído en el poemario La coleccionista de Azules

Nadie a quien amar

Texto perteneciente al poema Cementerio de amor muerto. Parte I

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas.
Esta noche,
miro náufragos que posiblemente,
aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quien llamar
nadie que te rescate
nadie que te eche de menos
nadie
mirando un móvil
inerte
mirando el techo
mirando el azul
tiñéndolo todo.
Una noche más,
no puedo dormir.

A mi cabeza
vienen tantos tús,
tús que no lo son tanto,
podría abrazarme
a cualquiera de ellos
y seguiría sintiendo este vacío.

No lo llenarán, no,
solo, tal vez,
una sola noche.

Mañana todo sabrá a marchito.
Cariño usado de contrabando.
Adioses
que parecen hasta luegos,
pero son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán sus cenizas sobre mí
y cada silencio
será una nueva losa.
Vendrán a mí
cada uno de sus funerales
vacío,
más silencio,
sigo sola.

Esta noche pesa sobre mí
el tiempo parece no querer avanzar
me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas
existenciales y suicidas
crece esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mí misma.
Vuelvo a los tús, a los milagros,
a refugiarme en el papel
a sembrar ejércitos de poemas,
a rasgar el tiempo
a inundar telas
a vomitar letras
la melancolía invade,
ahora, todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
ni llamarte
ni olvidarte
esta noche
que parece no querer,
nunca, terminar.

Incluído en el poemario La coleccionista de Azules

Las olas

Hoy estuve en aquel lugar donde rompen las olas
donde una vez fingimos salvate tú,
invocándolo fatalmente como sueño premonitorio.

Las olas rompían una y otra vez
sobre las rocas que yo
saltaba difusa aquel día.

No paraba de pensar en ti y en que tal vez
ese ir y venir de las olas
es un reflejo de la forma
en la que nos empeñábamos en chocar
contra una historia imposible.

Mutilación

Mutilación

Entonces

perdiste la complicidad conmigo

y no conseguí que volviera.

 

Me has llevado de viaje

a un viaje de ensueño

me has mimado y consentido

como a una niña pequeña

Yo

sin embargo

lo que más recuerdo

es cuando cogiste

los dedos de mis manos

e hiciste el recuento

de cual enviarías y a quién

una vez me despedazaras

y me cortaras en trocitos.

3 hermanos

Y son dos, aveces tres,
unidos, hermanos,
adorablemente extraños.

Dibujan una danza,
yo en medio,
cada piel me atrae
de forma distinta.

Saboreo la impaciencia
de sentirlos todos
tan cerca
tan lejos.

Simultaneando complicidades.
Hay tantas señales
y un stop que me asusta.

Pierde intensidad la caza
de tanto desaprobecharla.

Diré

Ante la insistente pregunta
de quién folla mejor
los hombres o las mujeres
diré que yo follo con personas
indiferentemente
del género que lleven puesto.

No hay dos personas
que follen igual
o al menos,
yo, no las he encontrado.

Diré

 

Diré
que folllan mejor
a los que les gusta follar
y no sólo correrse.
Diré
que follan mejor
los que se dejan llevar
que los que demasiado piensan.
Diré
que follan mejor
los que se dejan pervertir
que los que aún tienen prejuicios.
Diré
que follan mejor
los que se preocuparon de conocerme
que los que venían con todo aprendido
Diré
que follan mejor
los que no tenían prisa
que los que miden todo con el reloj
Diré
que follan mejor
los que no saben de horarios para amar
que los que siempre acuden a la cita
en el mismo sitio, hora y lugar.
Diré
que follan mejor
los que a mí me follaron mejor
diré que follan mejor / indiferentemente
del sexo / con el que hayan nacido.

Follarse a una misma

    – I –

    Entonces sucedió
    que no podía dejar
    de follarme a mi misma
    y de buscar un yo nuevo
    cada vez que se me acababa el anterior.

    Cada noche me transformaba
    en la treinteañera de quince
    y despertaba emborrachada
    de versos que me devolvían a mi celda.

    Pensé tantas veces en escapar del renglón
    que incluso tejí recuerdos falsos
    en los que vencía quimeras
    que embalsamaban mis muertos.

    Acercarse demasiado a las respuestas
    se convirtió en mi deporte de riesgo favorito.

    Nunca tuve demasiado apego
    a los cuentos con finales felices
    y desarrollé inmunidad crónica
    a las armas de destrucción masiva.

    Al principio lloraba al comenzar capítulos.
    Después desarrollé
    un síndrome de estocolmo compulsivo
    que me empujaba al descariño progresivo.

    La decadencia se apoderó de mi
    como una diabetes de una bulímica.

    Los martes(antes miércoles) como oasis
    fueron el salvavidas que vuela circular
    antes de caer sobre el cuerpo cansado.

    Peligrando el boceto que daría forma
    a la enredadera de mi vida
    salvaguardé las historias
    en pequeñas metáforas mal encriptadas.

    Temiendo quizás perder demasiado pronto
    los recuerdos que algun día olvidaría
    que algún día querría recordar.
    Pasaporte efímero a una inmortalidad de pega.

     

      – II –

      Nadie sabrá de nosotros
      los padres insumisos
      de una generación
      que se consume a si misma.

      Creyendo que decidimos
      mientras tiramos unos dados
      que no mueven nuestras fichas.

      Seremos el fracaso de nuestra especie
      convencidos de nuestros ahoras.
      Renunciar, como hábito burgués,
      asumir, como gesto incosciente.

      Nadie sabrá de nosotros,
      nosotros que vivimos en la generación
      más documentada de la historia
      y nadie sabrá nada de nosotros.

       

        – III –

      Me fuí, como siempre.
      Siempre abandonando todos los escenarios
      dejando silencios en mis cuentas pendientes.
      Apelando a mi naturaleza circular
      que me haría volver, algún día.

      Cuando ya no escueza
      cuando nada importe
      cuando ya todo sea inevitable.

      Huir de los futuribles
      como defensa personal.
      Una vez lejos, nadie inventará
      un final de mentira.

      Sólo hace falta esperar
      a que las piezas vayan ocupando
      el lugar adecuado.

      Para entonces, mi piel
      ya habrá caido
      y podrá devorar fantasmas
      y aliñarlos con la melodía
      de los que siempre sienten envidia,
      así ganen, así pierdan.

      Y continuar, al fin y al cabo para eso estamos
      hasta que no suene el silbato final
      una debe seguir corriendo.

       

        – IV –

      El perdón de los perdones
      a ti misma, / por ser tú, / por seguir siéndolo,
      por no dejar de serlo.

      Perdonada.

       

        – V –

      Y todas mis penas
      vestían de largo,
      las encerré en fiestas aburridas
      a las que no pensaba acudir.

      Las traicioné con penas de mentira
      que vestían de alcohol,
      estupideces adolescentes
      que me entretenían los días.

       

        – VI –

      Apareciste tú, tú, tú y tú también.
      Y cuando creía que no habría más
      siempre aparecía un nuevo tú.
      Y me acostumbré.

      Todos necesarios,
      en la cronología taxidérmica
      de mis decisiones decisivas.

      Fluir cuesta menos,
      cuando una fé enfermiza
      te guía en una senda oscura.
      Algunos lo llamarán destino,
      otros, cosas peores.

      Y Madrid me dijo: Vuela

      –    I    –

      Llegué y Madrid no era la misma.
      Una pesadez se posó sobre mi cuerpo
      y me costaba respirar.
      Tal vez los universos paralelos
      me estaban invitando a marcharme
      siempre dije que aquí
      se había acabado una etapa
      y que debería seguir en otra parte.

      Madrid se mostraba ante mi
      esta vez vacía
      y difícil,
      como una yegua salvaje
      que no quisiera ser montada.

      Sus calles olían distinto
      pero la misma sensación de siempre
      de sentirme en casa,
      siempre me siento en casa
      cuando me sumerjo en el centro
      de forma anónima.
      Me encanta la soledad
      de mi paseo, perdida,
      deambular sin sentido,
      libre, sin esperar ver a nadie conocido.

      Incluso la improbabilidad
      hace mucho más felices
      las casualidades de los encuentros fortuitos.

      –   II    –

      Estaba en casa, eso era seguro,
      pero una fuerza invisible
      renegaba de mi.
      Como el ave que empuja a sus polluelos
      al vacío.

      – Vuela –

      Sentía que me estaba invitando a volar,
      de nuevo.

      – No te encariñes
      Las alas no son para quien se encariña
      y echa raices. –

      De todas formas
      hacía tiempo
      que no tenía raices en ningun sitio.

      Y Madrid ya no era
      uno de mis próximos destinos.
      Pero sentirme así, distinta
      me perturbaba.

      –   III    –

      Me sumergí en el metro.
      El metro siempre me había mecido en su seno.
      Me dieron ganas
      de pasarme todo el día
      subterráneamente
      apegada al cordón umbilical
      que aún nos unía.

      Sola,
      mecida en el asiento
      que me permitía recostar la cabeza
      mientras,
      mis ojos me mostraban
      la silueta de mi cuerpo sin cabeza,
      presa fácil de cualquier selfie instantáneo
      de los nuevos alienadores.

      Quien habló de le holocaustro zombie
      creo que nunca imaginó
      que ya lo vivíamos.
      Los zombies se alimentan
      del cerebro alienado de otro
      que como él
      dispara me gustas como recompensa.

      Todos nos vamos infectando
      de esta enfermedad
      que nos atrofia social y motivacionalmente.

      Mientras pensaba esto
      llegué a mi destino
      lugar que alguna vez fue uno de mis dos grandes hogares
      los cuales até a mi como apellidos.

      La 13:47 y 31ºC, Agosto, Madrid.
      Y no hacía calor.
      Igual estaba muerta también,
      era otro zombie
      que observaba todo desde el papel de cuadrícula
      que me hacía sentirme acompañada.

      Hacía millones de años
      que había sustituido el diario
      por pensamientos desordenados
      y emociones encapsuladas
      que algunos
      (y yo misma aveces)
      llamaban poesía.

      –   IV    –

      Me fascina como los barrios perduran
      cuando mutan sus gentes.
      Yo era una antigua inquilina
      de las plazas que ofrecían ropas en mantas,
      de las paradas de autobuses y farolas
      empapeladas de anuncios
      que apenas vería nadie
      antes de su limpia,
      de la mezcla de acentos
      de una lengua parecida.

      Sentía algo interno
      que me unía a esta ciudad
      más allá del convencionalismo.
      Algo místico.
      La confluencia
      de todo lo que en ella pasaba
      de lo que me arrastraba
      en una u otra dirección.

      Me sentía más yo
      aunque me invitara
      a seguir mi camino.

      Mi romanticismo,
      que me dibujaba destinos caprichosos
      que me colocaba personajes que me invitaban
      a probar mundos nuevos y excitantes
      los cuales ingería con un hambre desmedida,
      me decía
      que existían otras ciudades
      que me harían sentir en casa
      que me secarían las alas
      para continuar mi vuelo
      que aún quedaba mucho de mi andanza,
      personajes nuevos descubriéndome
      los placeres que el mundo
      había dejado encriptados para mi.

      Puto romanticismo sin sentido.

      –   V    –

      35º y seguía sin tenercalor
      puede que el termómetro estuviera estropeado.
      la temperatura era tan distinta
      y el agua….

      Me detuve a observar
      la estampa de mi cuerpo sin cabeza
      que anotaba frases en un cuaderno.
      Ahora, la sombra dibujaba en el asfalto mi pelo
      que se mecía suavemente.
      Miraba mis rizos como ajenos
      como si pertenecieran a otra muchacha.
      Una muchacha que me atraía.

      Había pasado dos años de prestado
      y estaba empezando a olvidar
      quién era yo,
      debía dejar esa etapa atrás
      y zambullirme de nuevo
      convertirme en piraña sedienta de vida.

      Llevaba días pensando
      en cortarme el cabello
      pero ese momento
      el pelo ondeando
      meciéndose de un lado a otro
      se me antojó una señal
      y temí acabar como sansón.

      –   VI    –

      Me enamora el pensamiento exotérico
      que a muchos les hace verme como loca.
      Probablemente
      son pequeñas superticiones  aleatorias
      movidas por la teoría del Kaos.

      Pero en mi caso,
      son experiencias
      que llenan de motivación mis actos.

      Fluir.
      Siempre con la teoría del fluir.

      Había abandonado
      casi toda atadura
      o sensación de pertenencia
      voluntariamente.

      Y aún así
      me dolían aveces
      algunas costras
      de las heridas del proceso.

      Cada vez me quedaban menos.

      Madrid era esa segunda piel
      de la que era difícil renunciar,
      con ese “Vuelvo a tí”
      repiqueando en mi cabeza.

      Los lunes de agosto
      puede que tengan también
      una configuración astrológia
      que me hagan cambiar.

      Otra influencia más,
      como mi condición lunática,
      como mi apego a los círculos
      o mi devoción por los azules.

      Hubo un tiempo
      en el que me tropezaba
      cada 9 de Diciembre.

      Lunes, Luna, Lunática,
      en el fondo
      trazar un mapa de uno mismo
      no es más que un compendio
      de pequeñas locuras.

       

       

      Cara de asco

      Cada día me debato
      en si seguir o no contigo
      No quiero odiarte
      pero estoy cogiendo asco
      de las cosas, que creo,
      que nos separan.

      Puede que simplemente sea yo
      que necesite estar sin ti
      aprender a no sentirte alguien en concreto
      y a “estar” o “no estar”.

      Peleamos,
      antes de llegar a esta repisa
      otra vez discutiendo.
      Tú me pedías un abrazo
      y yo no conseguía dártelo,
      porque no me sale
      me sale cuando me sale
      y ahora no podía abrazarte.

      No reclamaré a nadie esta tarde
      prefiero esperar
      mientras escribo
      mientras observo cómo inunda todo los colores.
      Esa manía del verano de iluminarlo todo
      De llenar de vida
      por ejemplo
      a cualquiera de esas parejas
      con las gafas de moda
      tan psicodélicas
      y con esas caras de asco.

      ¿Será siempre así?
      ¿Acabaremos todos cogiéndonos asco?
      No puedo parar de mirar a esa pareja
      caminan abrazados
      pero se miran con cara de asco.

      ¿Seremos nosotros también así?

      Decir adios

      Aveces es difícil decir adios
      adios definitivamente
      porque el real, no se elije
      simplemente sucede.
      Algo se rompe dentro
      y tratamos de remendarlo
      y no se elije
      empezar a sentir “ese” algo.

      Ahora de cuerpo presente
      no sabemos decir adios
      y lo sujetamos
      mientras se va pudriendo
      en nuestras manos.

      Mira qué luces tan bonitas

      ¡Mira qué luces tan bonitas!

      Sonríes grácil e inocente
      se te ilumina el rostro
      mirando cómo resplandecen.

      Te miro y pienso
      en lo innecesario
      de ese gasto inútil.

      En la cantidad de gente
      que nos arremolinamos en las calles
      buscando una solución que no encontramos.

      Mientras perseguimos nuestros sueños
      observamos como la marea sube
      enterrándonos.

      ¿Cuánto vale una persona?

      ¿De qué sirve el progreso
      mientras siga gente muriendo de hambre?
      O de fustración.

      Ahora la gente muere antes
      no espera a morir de hambre
      se matan
      cuando lo pierden todo.

      Puta sociedad
      con forma de embudo.

      Cada día tenemos más y más cosas
      que no valen para nada.

      No hay dinero dicen
      y no paro de ver cosas inútiles
      cosas que dicen que son bonitas
      pero que no sirven para nada.

      No hay dinero dicen
      pero se protegen privilegios
      se engordan despensas abarrotadas
      se amontona todo en el mismo lado.

      Hasta que no nos levantemos
      seguiremos desayunando ruedas de molino.

      ¡Nadie en la calle!
      ¡Nadie pase hambre!
      ¡Nadie analfabeto!
      ¡Nadie Ilegal!
      ¡Nadie sea menos que nadie!

      Mira qué luces tan bonitas…

      Y tú me miras y me dices

      Mira qué luces tan bonitas…mira que luces tan bonitas laura mequinenza poesia

      Completa desconocida

      “Dedicado a la chica de morado que se sentaba ese día junto a mi
      en el metro”

      Y pareces tan frágil y delicada
      Pensara que tal vez te vas a romper.
      Cuando he llegado al andén
      he notado un brillo en tus ojos
      andabas como perdida
      como buscando abrigo en ti misma.

      Y me he sentado
      como siempre hago
      cuando espero al metro.
      Y has venido a sentarte a mi lado.

      Agazapada en tus rodillas, me miras
      y parece que fueras a llorar.
      ¿Por qué en todo este andén
      lleno de gente
      capto una extraña complicidad en tí,
      absoluta desconocida
      vestida de morado
      de pelo corto
      y ojos llorosos?

      Evito mirarte
      porque me desprendes mucha ternura
      pareciera que pidieras un abrazo a gritos.

      Mientras escribo estas líneas
      te alejas
      para buscar intimidad
      para hablar por teléfono.
      Y mientras lo haces
      llega el tren.

      Y perdida entre el tumulto
      a lo lejos
      acierto a adivinar
      un adios.

      Adios

      Espero que esa llamada
      te devuelva la sonrisa
      esa que jamás podré contemplar
      pero que me has hecho imaginar.

      Adios
      completa desconocida.

      09.04.2010

      ” Hoy he recuperado este texto, me produce una sensación de insensibilización
      pensar que en las grandes ciudades nos cuesta comportarnos como personas. 
      Hoy pienso que por qué no hablé con esa chica, 
      quizás si necesitaba ese abrazo. “

       

      Irrecomendable

      “Soy altamente irrecomendable:

      No soy puntual.
      Olvido las fechas,
      los lugares,los datos,
      los nombres
      que etiquetan
      las cosas.

      Me pierdo. Siempre me pierdo.
      Vivo siempre
      como si el día tuviera más horas
      como si la semana tuviera más días.

      Puedo dormir 12 horas
      puedo dormir incluso más de 12 horas
      y a menudo(adoro las sábanas).

      No me gustan las prisas.

      Odio estar atada al tiempo,
      a cumplir con una imagen.

      Soy altamente irrecomendable:

      Soy un desastre. Muy desastre.

      Me arreglo como mucho una vez al mes.
      Siempre voy despeinada.
      Paso de los complejos,
      a la mierda con ellos.

      Hay demasiadas cosas que me apetecen hacer
      como para perder el tiempo haciendo
      las que no quiero hacer.

      Adoro sentirme libre
      aunque no lo sea.

      Ando siempre buscando
      deshacerme de mis virtudes
      para adoptar unos cuantos vicios.

      De pecados siempre ando bien servida.

      No me importa no gustar a la gente
      ni no ser lo que se espera de mi.

      Soy altamente irrecomendable. ”

      Imagino que esto lo escribí en la época de mala o de viciosa. 
      En la que había tanta presión externa queriendo corregirme.
       Hoy lo recupero de alguno de mis mil cuadernos.

      Cabo de Gata – Recuerdos borrosos

      Mientras me ahogo…

      Apareció un valle
      el badén suicida
      nos transportó al desierto.

      Y nuestras pistas nos llevaron
      a unas minas doradas
      promesa de un lugar que jamás pisaríamos
      en busca del minegro
      dos metros más allá
      del sendero donde los jabalíes
      guardarían el mirador del cielo
      estrellas menos contaminadas
      y lunas encriptadas de nubes
      protegidas por infantes con el rostro de la muerte.

      De día pisaríamos arena negra,
      descubriríamos valles de sirenas
      y conquistaríamos el mar
      o se revelaría mostrándonos sus fauces
      para recordarnos que es ingobernable.

      De noche eclipsaríamos a la oscuridad longeva
      que se extendía salpicada de cactus y montañas.
      Buscando excusas adolescentes
      para acercarnos tímidamente
      siguiendo tu olor como una droga
      hasta que la luna
      nos convirtiera en licántropos hambrientos
      y aulláramos
      ante el silencio abisal
      en el que las horas pasaban raudas
      y nos acechara el día
      que nos trajera de vuelta.

      Aunque ambos, ya sabes,
      que siempre fuimos más
      de amaneceres felices.

      Mientras me falta el aire,
      esta dulce sensación de asfixia
      mientras me ahogo
      Lo recuerdo todo… borroso.

      San Juan

      Quién pudiera caer al fuego
      y purificarse,
      nacer de nuevo,
      revivir de las cenizas
      como un ave fenix.

      Dejar atrás la sensación putrefacta
      que nos hace ser débiles
      dejar atrás el olor nauseabundo
      de las inseguridades.

      Quemar todo
      quemarse por fuera
      y por dentro
      hasta que la piel nueva
      nos haga sentir infantes,
      nuevos,
      todo pureza e inocencia.

      Quién pudiera
      esta noche
      arrojarse a la hoguera
      y reaparecer
      una vez se apaguen las llamas
      como una maldita Targarian.

       

      Pez

      Hoy es una vez más
      un lugar donde dejar caer mis dedos
      frente a la pantalla
      una melodía
      me recuerda al azul
      y se mece en mis oídos.

      Colecciono melodías
      mi droga
      paliar esta necesidad
      de inventar formas
      para salir de este lugar

      Esta noche me sobra todo el mundo
      y las paredes
      necesito ser pez que atraviese las dimensiones
      agua , sólido, aire, aire
      música, nota
      pez

      Convertirme en bucle,
      recogimiento
      naturaleza cíclica
      que me empuja a los círculos.

      Sin instrucciones – Textos de La Profeta V

       

      Qué hacer cuando los nudos se han deshecho

      y jamás te enseñaron a rehacerlos

      caída la venda

      no hay forma de sujetarla

      sin que la vida se cuele en ella

      Alguien verá la luz y lo tomarán por loco/a

      …………………………………………………….

      Nadie es profeta en su tierra

       

       

       

       

      Agnosticismo

      Texto de la profeta IV

      Hubo un día

      en el que los campos se volvieron violetas

      el cielo lloraba porque tenía que matar a las bestias

      el olor espeso y enviciado de las ciudades

      ahora llenas de insectos

      las flores empujaban hacia arriba

      pero nadie las dejaba crecer

      los cascarones se negaban a abrir

      por miedo a ser engullidos

      el rocío teñía todo de magenta

      el barro cada vez más alto

      el sol de contrabando

      cadenas friccionando

      óxido y mordazas paralizando la humanidad

      en el suelo,

      ojos y corazones abandonados.

       

      Recuerdo estar allí

      y no recordar cómo había llegado

      mis manos, sujetaban sin embargo

      inexplicablemente

      una venda.

      Empezar de cero

      Se raya el cristal en el apartado
      “de lo suscribo todo, sin leer la letra pequeña”,
      perece, vence, final.
      Y no hay más: lo único importante,
      haría cualquier cosa, siempre, nunca.

      Se acaba el bocadillo de sonrisas felices
      y comieron perdices
      y el tragaluz se vuelve vómito
      y no soporto una noche más sola,
      ni acompañada, ni viva,
      y cada mañana es un recordatorio.

      Se vence el calendario
      y caen las arrugas en el lavabo.

      Podríamos bautizarnos
      como nuevos habitantes
      y sangrarnos los fantasmas
      y las excusas,
      pero no hay mapa
      y yo nunca tuve buena orientación
      y me confundiría de salida.

      Sería mirarnos fijamente
      y olvidarlo
      todo
      empezar de cero,
      si es que existe el cero
      y si es que después de olvidar
      se puede
      empezar
      de nuevo.

      Cofrecito Mequiversia

      Hace poco leí un poema de una chica que se llama Carla Lorente y me encantó. No pude resistirme y grabé una locución con mi versión del mismo. Lo mismo me pasó con Vicente Magraner. Y ayer me volvió a pasar con unos poemas de Óscar Sejas.
      He decidido compartir estas pequeñas joyitas que voy encontrando y espero que las disfrutéis tanto como yo, a lo que he decido llamar: Cofrecito Mequiversia.

      Cicatrices de Óscar Sejas:

      cicatrices 1 y 2

      cicatrices 3 y 4

      Evae de Vicente Magraner:


      evae

      Te diría de Carla Lorente:

       
      te diria

      El miércoles en la Jam session del Bukowski.

      El próximo 23 de Abril tendré el placer de ser la poeta invitada en la Jam de poesía del Republik Club e iré super bien acompañada, ni más ni menos que de la mano de Daniel Hare. Os veré allí? Espero que sí.

      A Madrid que voy.

      Insonmio

      Algo falla
      cuando este insonmio
      me planta
      a estas 4 y 15 de la madrugada
      y no me sale
      un poro de ganas
      de intentar
      afrontar
      que ya es mañana
      y empezar a hacer
      las cosas que son de “mañana”.

      Me aferro a este hoy
      atemporal
      infinito
      mientras no amanezca
      mientras tecleo
      absorta en la dejadez
      de quien espera que pase algo
      que no pasa

      Algo falla
      mientras espero
      mientras consumo
      las horas que deberían ser de sueño.
      Estática
      gasto el tiempo
      como quien se agarra
      a un clavo ardiendo.

      La cuesta a los 32 se presenta
      como el tiempo que pierdo
      de mi última juventud

      Gigantes

      Tendremos que ser muchos
      tendríamos que serlos.

      A los gigantes
      les es fácil matar pequeños insectos,
      nosotros mismos lo hacemos.
      Nadie habla de justicia
      cuando en la noche muere
      otro mosquito más muerto de hambre.

      Somos molestos, incluso, aveces,
      ni eso somos.

      Pero los gigantes
      también desgranan pequeños seres
      cuando son víctimas del aburrimiento.

      Tendremos que ser muchos,
      y despiadados, unidos, seguros
      y sordos, muy sordos
      cuando los gigantes griten
      clamando justicia.

      Este poema estaba entre mis apuntes de clase
      hoy soñé que me confiscaban  mis apuntes
      y nunca más volvía a verlo.
      Creo que es una señal para que publique mis textos en el blog.

      Personajes oníricos

      Aveces, acudes a mi memoria
      personaje de otro tiempo
      pienso en que tenemos
      una reconciliación pendiente
      entonces pienso en escribirte.

      Pero hay algo que me ata
      algo murió entre nosotras
      el día que descubrí tus garras.
      Pero te recuerdo, antes
      me gustaba cómo era todo antes.

      Decidí alejarme de tu fiereza
      de la que pretendía amarrarme a tu lado
      y finalmente, eso rompió la unión mística
      los personajes oníricos que velaban
      en algun papel que alguien me dijo
      que aún conservas.

      Ahora estás tan lejos,
      y yo también,
      y ha pasado tanto tiempo,
      que me pregunto
      si sería un buen momento.

      Momento para saber de tí,
      momento para deshacer
      la matanza de tanto personaje incompleto.
      Pero luego, me entra la flaqueza
      y pienso, ¿para qué?

      Aún me duele pensarte
      porque yo creía que estábamos
      por encima del amor
      y acabó siendo una ruptura amorosa más
      qué desengaño
      descubrir a esa persona
      que no sabía que eras.
      Pero te recuerdo en antes,
      y me dan ganas de llamarte.  
      y entonces leo ese,
      tu último mensaje
      que se quedó grabado 
      para recordarme 
      que nunca te escriba.
       

      Traductor básico y portable de noticias

      Ante la duda, traduce
      sustituyendo por persona.
      (inmigrante, por persona,
      gay, por persona,
      radical, por persona,
      etc…)
      ¿Sigues dudando?
      sigue sustituyendo
      (policia por persona,
      politico por persona,
      empresario por persona,
      etc…)

      ¿A que todo resulta más claro?

       
      Incluso en sus propias noticias
      que están ya de por si manipuladas

       

       

      Cuando vuelva

      Cuando vuelva, dime que aún te acordarás de mi,
      de esa yo que yo era, de esa yo que está por volver.

      Cuando vuelva, quiero
      que volvamos a perseguir el aroma a té
      que deja el chocolate entre mis labios.

      Volveremos a fingir que somos dos desconocidos
      y me tocarás a escondidas
      mientras nadie nos mira
      o creemos que nadie nos mira.

      Y te llamaré para que vengas corriendo de madrugada
      y me descubrirás vestida de princesa o de guerrera
      y jugaremos a desarmarlas.

      Cuando vuelva
      habrá maullidos en la ventana
      y sonido de palomas en la cocina.
      Y el invierno anidará rojo en mi espalda
      mientras pelean las calzas en mis piernas.

      Esa yo, que inventa aventuras
      para entretenerte y evitar que te vayas.
      Esa yo que sonrie distraida
      cuando metes la pata.
      Esa yo que sabe trepar a los tejados,
      batir las alas y cazar malos pensamientos.
      Esa yo quiero-arreglar-el-mundo
      que no quiere atarte
      y que le gusta verte
      revolotear travieso.

      Cuando vuelva dime que otra vez
      nos hará cómplices el silencio
      otra vez
      ese abrazo-puzzle
      en el que tan bien encajamos.

      Cuando vuelva
      dime
      que aún te acordarás de mi
      y que me pedirás
      que nunca más
      me vaya.

      Demasiado todo

      A ratitos se me saltan los ojos de las cuencas
      aguanto el aire para contener todas las palabras
      que me sobran, que me faltan.

      El equilibrio entre deshacerse tantas veces
      que duele verse fragmentada
      como un espejo en el suelo
      después de tanto enfado sin timón.

      Se me rajan los costados al comer cristales,
      defraudada, me palpo las costillas
      y no tengo sangre en las yemas.

      Demasiado todo para nada,
      demasiada calma en mi yo huracanado,
      sin odio, sin ira, sólo furia descontrolada.

      Me mienten las tiritas que cubren mis agujeros.
      Me domina el miedo a levantarlas,
      no soporto el tacto de las heridas
      ni el olor a podredumbre.
      Solo arrancarse cicatrices una y otra vez
      para lucir una piel nueva, tersa,
      un maquillaje pueril
      que acorrala los sentimientos
      en una mano.

      Mar.
      Mar de lunas nuevas,
      de miradas encalladas,
      de un suelo arcilloso y seco
      que marca las raices de mis pasos.

      Fuera seguirá siendo un nuevo día.

      Amo la decadencia

      Amo la decadencia.

      El hilo transparente cayendo por la comisura de los labios, el azul grisáceo de las piernas amoratadas, el cansancio reflejado en los ojos, la ropa remendada, el papel descolorido, las uñas mal pintadas y mordidas, el cabello pajoso y estropeado, el maquillaje corrido, las medias rotas, la silueta oscura de la decepción asomando al torcer la esquina, la antesala al suicidio.

      Los sueños rotos. La mirada perdida. No poder huir.

      Las arrugas, las imperfecciones de la piel, el asomar desmedido de las costillas o la clavícula, el pelo recogido con prisas y sin coqueteo. El miedo, la ira, arañar la piel, los dientes hincados, la sangre, la oscuridad, el color desaturado. Morir joven. Ser inmortal. El minimalismo obligado al que empuja la pobreza. Enamorarse del ser equivocado. La belleza gastada, la pasión sin frenos, el alcohol usado como antidepresivo. Perderse en los brazos de un desconocido. El sufrimiento teñido de romanticismo.

      Las cuerdas. Las cadenas. Todo lo envejecido.

      Amo la decadencia y sus mil caras, sus personajes, sus pasajes, sus recónditos lugares. Amo la decadencia y la sensación de auxilio que produce, el lugar que siempre te acoje, la segunda casa que todos anhelamos, donde acabamos regresando, de donde nunca nos llegamos a marchar. Amo la decadencia y todo lo que ello conlleva.

      Buscando poemas para el recital encontré unas líneas 
      que resumen las cosas que me parecen bellas, posiblemente
      un montón de elementos para empezar a expresar.

      Miedo

      La parte que se consume de nosotros, crece
      Se alimenta del miedo,
      ese que cultivamos, a cada rato,
      en cada alacena. Miedo.

      Miedo que crece como vello
      que se esconde en mis poros. Miedo.

      Y nace la lumbre que achica la fuerza
      que dibuja muros.
      Envenena la lengua
      arrancando lágrimas
      que nos separan más
      que esta fría distancia.

      Y la noche, que lo cubre todo
      te hace más feo, más borroso
      y te garabatea a ti con dientes fieros
      y a mi con garras afiladas.

      Miedo. Miedo al miedo.
      A que corramos con fuego
      ahuyentándonos
      creyendo ir en nuestra ayuda
      como un perro pequeño
      que teme a su cola.

      Y mi cuerpo me abraza y sé
      que faltas entre mi brazo y yo
      pero no estás
      y sé que esa parte que crece
      se aprovecha de este vacío.
      Que nos hace débiles
      mientras tirita la veleta de nuestro destino.

      Y a solas, juntos,
      sabemos que no hay mano, ni pierna,
      ni boca, ni barbilla, ni pecho
      que se acople mejor a este cuerpo
      pero la piel irritada de tu ausencia
      grita con fiereza su amnesia.

      Y viene el invierno que agita sus alas
      para que crezca el miedo
      el miedo, el frío, el ansia,
      el frío,el miedo, el ansia, el frío…
      ejército de dudas
      arañazos contra el cristal
      que finge protegernos.

      Crece, como el lobo al que no alimentar,
      como la sombra en la tarde,
      como la lluvia en septiembre,
      como la luna creciente,
      crece, la parte que se consume de nosotros
      el miedo que arrebata lo que fuimos.

      Reencarnación

      Renacer, tras tantos personajes,
      ¿quién dijo que la reencarnación
      es después de muerto?

      Cada vez que rompes la crisálida
      todo lo bueno y lo malo
      pesa en el expediente.

      Ahora, convertida en devoradora del tiempo
      trato de ajustar las manecillas
      para volverlas en la dirección,
      en el instante correcto.

      Merendando la ansiedad
      repasando los capítulos
      para reescribirlos
      ésta vez, sin tachaduras.

      Y me doy cuenta
      en cada nueva vida
      que lo que hace realmente avanzar
      coger inercia
      es conseguir un punto de apoyo
      desde el que saltar
      este caso, rodar
      dibujando en el suelo
      las trazas de lo que parece
      a simple vista un círculo
      que no es más que la línea
      que une una vida con otra.

      Ahora y siempre,
      coleccionando trazas
      amando las líneas
      a las que me anudo
      mis queridos círculos
      en los que me envolveré
      nuevamente
      cuando necesite
      renacer de nuevo.

       

      Correr en la dirección correcta, siempre, al mismo ritmo,
      parece de naturaleza incomprensible.

      Y sin embargo, corremos, despavoridos en cuanto
      alguien aprieta el botón del cronómetro.

      Irrepetible: Videoclip de Alfon – Colaboración – 2013

      Videoclip de la canción de Irrepetible de Alfon.

      Idea Original: Laura Mequinenza

      Dirección y montaje: Laura Mequinenza

      Op. Cámara: O. López, G.Kataria y Laura Mequinenza

      Actores: Alfon, G.Kataria y Laura Mequinenza

      Canción: Irrepetible

      Autor: Alfon

      Recital Crónicas de Medianoche

      El día 13 de Junio estaremos en La Bella Ciao, con nuestro recital: Crónicas de Medianoche.

      Tengo mono de recital y muchas ganas de recitar otra vez en Madrid, asi que con ganas de pasarlo bien ^^

      La proporción áurea

       

      Idiota, irresponsablemente estúpida
      jugando con ésta proporción áurea
      queriendo encerrarla en un círculo
      para conservarla, para que no se escape
      como si la perfección pudiera conservarse en formol.