A ellas

Me han crecido los senos

y no paro de alimentar pequeñas ratas

que los muerden

buscando hacer sangre.

Aún no ha nacido el niño muerto

que asomará la cabeza entre mis piernas

pero todas quieren beber de él.

El ocaso recubre las paredes de óxido y flujos

donde el olor a sexo

se confunde con hedor de entrañas pútridas

y las alimañas no dejan de lamer

allá donde el negro se confunde con el rojo

esperando encontrar gritos donde sólo hay silencio.

Pero nadie grita.

Sólo hay frío y eco,

sólo hay frío y viscosidad

sólo hay frío y hedor.

A hurtadillas se acumulan jadeos en las esquinas

y se esfuman sin mayor importancia.

En mi piernas mil cicatrices

compiten por perdurar

contra las mil

que aparecerán mañana.

En mi boca, moscas.

En mi mano, una caricia

antes de olvidarlas.

Han salido a buscar

un ataúd para mis muertos

y alguien gritará en alguna ventana roja

que nos enterremos.

Mis muertos ya están en el ataud de mi cuerpo,

pronto vendrá el tiempo a desenterrarlos.

Y mientras mis pechos siguen creciendo

pariré de nuevo con dolor estéril

dejando todo abandonado en el suelo.

Y engendraré nuevas ratas,

nuevas paredes y nuevos muertos.

Rosas

“Dedicado a Eva y Stephen por crearme un nuevo fetiche”

Él vino con una maleta
llena de artículos de coleccionista,
yo me enamoré
de entre todos ellos
de la regla de madera.

Lucía orgulloso un látigo
que restallaba en el aire,
partía panes y abrazaba
haciendo girar faldas.

Ella bailaba con fuego
al ritmo de la sinuosa música.

De repente se paró la música
y ella dijo “Soy una moñis”
pero cogió el gato artesanal
acabado en rosas
y fue hacia él.

Con una mano
sujetaba el artefacto en alto,
con la otra
tiraba de él hacia una esquina
pidiéndole que la azotara.

En la esquina había
una cruz de San Andrés
hecha de madera.

Ella se apoyó en la cruz
mientras sonreía,
le dio a él el instrumento
no sin antes hacer gesto
de lo que ella quería.

Yo desde el sofá
los miraba de cerca,
pensaba que serían quizás
un par de azotes
lo justo y necesario
en volver la música,
y que ella volviera a bailar con fuego.

Pero la música tardó en volver
en una azarosa coincidencia
para que pudiéramos deleitarnos
con el singular lenguaje corporal,
cuando él la atizaba,
que ella emitía en respuesta.

Él me miraba a mi
y me explicaba lo que hacía.
Yo lo sentía todo
una clase particular
pese al resto de gente .
No paraba de aprender
y atender lo que él me decía.

En mi mano sujetaba
la larga regla de madera
mientras la acariciaba,
a los dos
observaba.

Observaba como ella
alzaba sus glúteos,
los dirigía hacia mi,
exponiéndose para él.
Arqueaba la espalda,
y a cada nuevo estímulo
reaccionaba con todo el cuerpo.

No podía observar su rostro
mas no hacía falta
sus movimientos decían por ella
todo lo que necesitaba:
hablaban, gemían, pedían.

Todo en silencio,
esperando la música
que no llegaba.

Lento, sensual, místico
se convertía en el centro
de todas nuestras miradas.

Ella, lejos de querer parar,
se quitó la camisa
y se hizo más presente
la curvatura de su columna.

Él leía en los gestos de ella
y me los explicaba,
yo lo entendía claramente.

A ella los pantalones
se le ajustaban
y poco a poco
se le iban resbalando
con cada nuevo impacto
y el continuo arqueo de espalda.

Ella separaba las piernas y
levantaba el culo para pedirle más.
Él jugaba cambiando el ritmo.
Aveces lo aceleraba
y otorgaba más intensidad
respondiendo a las demandas
que ella, con su cuerpo, hacía.

Entonces ella movía las paletillas
de forma espasmódica
para retomar el ritmo lento

y poder relajar la espalda
que cada vez iba tomando más
un color rosado,rojizo,

tornándose rojo, poco a poco
Era algo tántrico, hipnótico.

Él me dijo después,
que ellos no se conocían,
que nunca habían hablado
pero antes de terminar, recuerdo,
cómo se despidió de su espalda
con unas breves caricias.
Me deleitaba la complicidad
de dos desconocidos.

Él vino con un látigo que abrazaba
pero ella eligió, que la azotara con rosas.

Y mientras, yo miraba,
y mientras
yo miraba.

 

 

 

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Apúntame la dirección

El corazón que bosteza en la mano
los días pares, en los que parece que no te acuerdas de mi, (dice)

-Claro, claro, “ahora me encanta buscarte”.

En la papelera del ya es tarde,
como todos, como todas,
incluso sin klennex somos dramáticos,
quieres verme desnuda de nuevo,
o puede que azul de mis rizos
bajo la luna sea más intenso,
me gritan los párpados
de buscar en los silencios.

Cada viernes,
se arranca una teja de mi mejilla,
me gusta inventarme el desenlace final,
adicta a los finales a la francesa,
todos nos queremos en silencio
y no me hace falta más que una sonrisa,
para olvidarnos con cariño,
para aparcar el día a día
en el cajón de los para luego.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?
– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,
con el mismo sabor a fin de temporada

Aparcamiento de los sentimientos
en fase de demolición,
agárrame del pecho
y dibujemos una flecha aleatoria.

Para fallar, yo también sé ser profesional,
regálame la risa, lo demás, no importa,
apúntame la dirección de aquella tarde,
en la que reímos tanto,
quisiera volver a ella algún día.

La niña que vivía en una botella

A tantas historias sin finales
que escuchamos todos los días”
Ella cayó al mar
iba dentro de una botella
las alas la mecían lejos
y nadie se acordaba de ella.
A lo alto miraba las aves
mas no podía asomar la cabeza
a través del vidrio transparente
un abismo mortal de gran belleza.
Ella iba sola en su viaje
y acariciaba suave el cristal
soñaba con romperlo y nadar
soñaba desde fuera el mundo mirar
A veces veía barcos en el camino
y alguno posó sus yemas en la botella
mas todos pasaban de largo
y ella seguía sola a su manera.
Ella se enamoró del viento
y de la voz que éste entonaba
lloraba los días cálidos
cuando todo lo dominaba la calma.
Pasaba el tiempo despacio
y crecían sus brazos y sus piernas
cada vez sentía más ahogo
al sentir su prisión más pequeña.
Un día avistó a lo lejos tierra
y el oleaje la llevó a las rocas
sólo sabemos que rompieron la botella
mas nada de qué pasó finalmente con ella.

Entonces ella se volvió loca

Entonces ella se volvió loca
y no había forma de conversar
gritaba que quitaran la luna, que no podía verla más
que no lo soportaba.

Entonces ella era una niña
y hablaba como un adulto
pero ya no lo era, y danzaba con su cetro
imaginando que convertía todo en oro.

Entonces ella comenzó a gritar
y la noche se hacía día y el día noche
se bebía el agua del mar
y no paraba de acumular piedras.

Entonces ella inventó un juego
en el que se podía hablar sin palabras
y se podía gritar en silencio
y la “a” era “z” y la “z” no existía.

Entonces ella olvidó todo
y empezó a dibujarlo de nuevo
mezclaba el gris con el negro
y quería dibujar arcoiris rosas.

Entonces ella me echó de su vida
y yo pensé que había camino de vuelta
pero tronaban las paredes
cada vez que me acercaba.

Entonces ella se volvió loca
y no quería el sol, ni las estrellas,
ni el día, ni la noche. Tiraba del cielo
y decía que lo quitaran, que lo quitaran.

Y entonces ella nunca volvió a ser la misma.
Ni yo tampoco.

La alacena

Yo no tengo alacena, pero me gusta la palabra,

me gusta tanto que decidí inventarme una, una ficticia,

donde almaceno todo aquello que no puedo guardar en otro sitio.

Y  cuando voy, más que alacena,

tengo un auténtico trastero.

Y me reencuentro con las cosas

que siento que ya no tenemos,

y sin querer piso las que creo que compartimos.

Andan por ahí perdidas, sueltas

y tan sucias que es fácil no reparar en ellas.

Alguna vez, he pensado en ir a la alacena y limpiarlo todo

y quedarme sólo  con lo que realmente vale la pena,

pero tengo miedo a que el impulso me haga deshacerme de cosas que están ahí,

pero que no sé que aún necesito.

No quiero deshacerme de ellas.

¿Y si rompo o pierdo algo? Algo de esa magia

¿Y si desaparece la telaraña que la sujeta?

¿y si me equivoco y al barrer, la hago desparecer ?

Así que aveces, voy a la alacena, doy una vuelta por allí.

Y curioseo,

pero no toco nada, lo dejo todo en su sitio

y confio en que todo está bien y que cuando llegue el momento

sabré rearmar el puzzle de nosotros que aún guardo en la alacena.

La Alacena : Video de Micro abierto Arte no Apto 2018 – Dénia

Apúntame la dirección

El corazón que bosteza en la mano

los días pares, en los que parece que no te acuerdas de mi (dice)

-Claro, claro, “ahora me encanta buscarte”.

En la papelera del ya es tarde

me gritan los párpados

de buscar en los silencios.

Como todos, como todas,

incluso sin klennex somos dramáticos,

quieres verme desnuda de nuevo,

o puede que el azul de mis rizos

bajo la luna sea más intenso.

Cada viernes,

se arranca una teja de mi mejilla,

me gusta inventarme el desenlace final.

Adicta a los finales a la francesa,

todos nos queremos en silencio

y no me hace falta más que una sonrisa,

para olvidarnos con cariño,

para aparcar el día a día

en el cajón de los para luego.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?

– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,

con el mismo sabor a fin de temporada

Cada vez me duran menos los yogures y los quesos.

Aparcamiento de los sentimientos

en fase de demolición,

agárrame del pecho

y dibujemos una flecha aleatoria.

Para fallar, yo también sé ser profesional,

regálame la risa, lo demás, no importa,

apúntame la dirección de aquella tarde,

en la que reímos tanto,

quisiera volver a ella algún día.

La ciudad

La ciudad está llena de miradas
tanto de día, como de noche.
Y las calles vacías
no son más que un espejismo.
Los muros no pueden contener
tantas palabras,
que de una forma voraz,
necesitan decirse.

El liquen frío que surca las aceras,
cada vez endurece más
a prueba de sonrisas-cuchillo.

A lo lejos se escuchan
estrepitosas carcajadas,
pero el viento huele raro,
no hay rastro de leña cálida
deben estar quemando
enredaderas y madreselvas.

El invierno
se ha posado en la cornisa
algunas aves dejaron de volar,
es más seguro reptar por las paredes
o dejarse rodar por las cuestas.
Las alturas son frías y peligrosas.

Las armas blancas
se confunden en la nieve,
sólo son visibles
cuando hacen sangre.
Entonces apareceran los devoradores
y los que temen a los devoradores.
Ambos se comportaran igual
para no levantar sospechas.
Pronto los huesos brillaran
y se espondrán en las plazas.

La luna lucirá para todos,
encriptada, sólo mandará señales
a unos pocos, salvaconducto
de una tierra no conocida,
donde las miradas se convierten en piedra
y el calor de la lumbre
no procede de arbol caido,
donde en la cornisa florece la primavera,
los polluelos pueden alzar el vuelo.

La ciudad calla, mientras el rojo
tiñe las frías aceras.

Y me preguntan qué quiero

Todo, 
les dije, 
lo quiero todo. 

Quiero quien me entienda
o lo intente a cada paso.
Que me disfrute de perra y de princesa
que me pervierta y me consienta.
que se pierda en mi voz y mis poemas.

Que me quiera igual cuando estoy “guapa”
que cuando estoy con mala cara.
Que se pierda en mi cuerpo desnudo
y no se olvide de ninguno de sus rincones.
Que no le tenga miedo a los pelos,
ni a los malos, ni a los marginados.

Que no le asuste el amor libre,
ni se muera de celos en cada esquina.
Que desee conquistarme cada día y cada noche
y sólo vea en los demás, una excusa más
para aún más consentirme.

Que no crea en los cuentos que nos cuentan
y se invente su propia historia
donde lo único importante,
a nuestro ritmo, a nuestra manera,
es acariciar la felicidad a cada instante.

Todo,
lo quiero todo.
Y eso, que solo os he contado
una pequeña parte.

Soneto a mi crisálida

“Es aveces cocinarse  tan lento

estando dentro de la crisálida

el rumor, echas de menos, del viento

y flotar sobre flores ingrávida.

Metamorfósis, inmóvil me siento

anhelandome tranformar ávida.

Aleteo inquieta este sentimiento

de quedarme, sin alas, inválida.

Mis matices se pintan poco a poco

mis cicatrices lentamente borro

lo malo, ya, no es parte recuerdo.

Está mi sonrisa fuerte creciendo

mis alas más largas se están volviendo

remiendo sueños con que alzar el vuelo”.

Adiestramiento

Esa forma que tienes de cercenar mis avances contigo,
cuando me empiezo a sentir otra vez cómoda
otra vez segura, atacando de nuevo.
Dices que estás educándome,
y lo dices tan serio, que temo que sea verdad.

No sé cómo decirte que te siento lejos,muy lejos
y siempre pienso en alejarme definitivamente.
Entonces, cuando pienso en huir,en no volver
me vuelves a sonreír con esa sonrisa tuya
que se come los demonios y me los devuelve fríos
y aparentemente muertos.

Me posas los besos en mi boca, con ese gesto inconsciente
que haces tan pocas veces, y me parece algo mágico.
Me siento como una niña pequeña
a la que le dan aquello que tanto ansía.
Este adiestramiento voraz
me hace sentirme presa de un ardid letal.
Vulnerable, sin amor,
débil en una guerra fría.

No estamos enamorados,
pero sólo nos tenemos el uno al otro
tú buscas otras, yo me dejo buscar
y seguimos solos en este desierto
en el que sobrevivimos
a base de contrabando de afecto.

Bajo la luna creeré avanzar
tal vez me confiaré
pero cuando mengüe,
volveré a sentir tu fría presencia,
en este invierno que une nuestras soledades
haciéndonos creer que somos algo
cuando no somos más que
dos náufragos que se dan abrigo.

A mi crisálida

 

Es aveces cocinarse tan lento

estando dentro de la crisálida

el rumor, echas de menos, del viento

y flotar sobre flores ingrávida

 

Metamorfosis: inmóvil me siento

anhelando transformarme rápida

aleteo inquieta este sentimiento

de quedarme sin alas, inválida.

 

Mis matices se pintan poco a poco

mis cicatrices lentamente borro

de todo lo malo ya no hay recuerdo.

 

Se están volviendo más largas mis alas

y está creciendo mi sonrisa ansiada

sueños, con que alzar el vuelo, remiendo.

El día más triste del año

Ahora nos dicen cuando tenemos que ser felices

y cuando dejar de serlo, después de la navidad,

otro término comercial, blue monday o

el día más triste del año

He oído que hoy, es el día más triste del año,

y he pensado, que igual era mejor no levantarse de la cama.

Fuera nieva y me parece gracioso que llegue a nevar

en una ciudad como ésta.

Y sin embargo, ni el frío, ni la nieve, ni el día más triste del año

me hacen sentir tan mal como me suelo sentir últimamente.

No estoy triste

yo, que ando luchando con el nenúfar que me parasita,

yo, que he desestimado las sendas de baldosas de azúcar

porque me van demasiado los callejones oscuros,

yo, que a cada caricia de menos, pierdo razones para querer verte,

yo, que no sé escribir poesías alegres de cosas tristes,

yo, que tengo una montaña encima del pecho,

yo, que dibujo tristezas en la gente que no tiene

y se marchitan en mis retratos.

Yo que colecciono jardines de ausencias

y planto rosales con orgullo.

No estoy triste,

el día más triste y frío del año.

No me he muerto,

ni se me ha escapado el alma por la boca,

ni se me han fermentado tus escusas.

No se me achica el cuarto,

ni se me hunde el cuerpo en la cama

ni precipita el techo, ni se me escaman las costillas.

No te echo de menos, no/ te echo/ de menos.

No se me encoge el estómago

ni me veo fea y vieja en el espejo.

No me faltan todas las personas que me faltan

ni asoma aún el cráter oscuro de mi futuro.

No me asusta el fantasma de yo misma

ni vienen las druidas a quemarme en vida.

Mañana posiblemente se me pase

y vuelva a morir o remorir de tristeza

pero hoy

no estoy triste

el día / más triste  /del año.

El día más triste del año

Ahora nos dicen cuando tenemos que ser felices

y cuando dejar de serlo, después de la navidad,

otro término comercial, blue monday o

el día más triste del año

 

He oído que hoy es el día más triste del año

y he pensado que igual era mejor no levantarse de la cama.

Fuera nieva y me parece gracioso pensar que llegue a nevar en una ciudad como ésta

y sin embargo ni el frío, ni la nieve, ni el día más triste del año me han hecho sentir mal.

 

No estoy triste,

yo que ando luchando con el nenufar que me parasita

yo que he desestimando las sendas de baldosas de azúcar

porque me van los callejones oscuros

yo que a cada caricia de menos pierdo razones para querer verte

yo que no sé escribir poemas alegres de cosas tristes

yo que tengo una montaña encima del pecho

yo que dibujo tristezas en la gente que no tiene

y se marchitan en mis retratos.

Yo que colecciono jardines de ausencias

y planto rosales con orgullo.

 

No estoy triste, el día más triste y frío del año.

No me he muerto, ni se me ha escapado el alma por la boca

ni se me han fermentado tus escusas

no se me achica el cuarto

ni se me hunde el cuerpo en la cama

no se precipita el techo

ni se me escaman las costillas

No te echo de de menos

No / te / echo / de / menos

 

No se me encoge el estómago

ni me veo fea y vieja en el espejo

no me faltan todas las personas que me faltan

ni asoma hoy el cráter oscuro de mi futuro

No me asusta el fantasma de yo misma

ni vienen las druidas a quemarme en vida.

 

Mañana, quién sabe,

quizás venga la tristeza a adueñarse de mi

pero hoy

no estoy triste

el día más triste del año.

 

No puedo ser tu héroe

Cartas a Dios

Parte I

-I-

Son un río de furia tus palabras,

en algun lugar debe haber un héroe,

pero no soy yo.

El fuego quiere posarse en mi garganta,

en mis yemas.

No puedo ser tu héroe arrodillado.

Alguien debe escapar del teatrillo,

alguien que te señale,

alguien que sepa,

por qué hacerlo.

En el fondo,

ambos sabemos

que no puedo ser tu héroe.

-II-

Pero cuesta tanto marcharse,

para no volver.

Saber que será mi dedo índice

lo único que nos una,

enfrentándonos.

Saber que cada palabra que alce

me golpeará,

Saber que me convertirás

en proscrito, en maldito.

Alguien debe hacerlo

y sabemos que ese alguien

debo ser yo.

-III-

Mientras abandono la luz

mis alas paliceden

ennegrecen.

La luz no puede existir

sin la oscuridad.

Ahora mismo

la luz

lo invade todo,

de tal forma,

que ha dejado de existir.

En la oscuridad

no crecen los héroes que han de venir,

para tí,

para tu cielo,

para la escena perfecta,

en la que no quiero aparecer.

Nos veremos de nuevo

cuando la luz te canse

cuando no quieras más héroes

y la calma vuelva a tus frases

apagando el fuego

que hoy,

me empieza a consumir.

Chloé

Ella que no sabía

que dentro le crecía un nenúfar

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería arrancarse eso

lo que fuera

que llaman Tristeza.

Nadie le traía flores de vainilla

y no paraban de crecerle

poemas del cabello,

poemas que hablaban

de jardines

aún no plantados.

Ella que no sabía

que se le encogía la habitación

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería inmortalizar eso

lo que fuera

que llaman Juventud.

Nadie encontraría ratones

y no paraban de caerle

sueños entre los pies,

sueños que hablaban

de cielos

de infinitos colores.

Ella lo que no sabía

es que no quería vivir

en un universo de Vian.

Poesía a mis 3 fantasmas

– I –

Evitaba mirarme de frente

para ver sólo

el lado gata de mi cara.

Enfundaba el trigo

y disparaba,

sin haber cargado las balas.

Sabíamos

que no íbamos a combatir

posiblemente,

sólo fuera un fantasma

del cuento de Dickens.

Los ojos le borbotaban

y en su boca

yeguas tristes

disfrazadas de panteras.

Paseamos por mi mente

la desordenamos,aún más,

(si aquello era posible).

Con su varita transformó

mis tábanos en mariposas,

y sentí vergüenza de todavía

llevar tábanos encima

y sentí vergüenza

de tener vergüenza

y pensé

que todo era demasiado estúpido

y que era momento

de dejar las vergüenzas

y los tábanos.

Como las niñas

que se disfrazan de princesa

se desvaneció en la madrugada.

Ahora quedábamos

mi otro lado de la cara y yo

mirando los agujeros cosidos

y recosidos

de mis nuevas alas,

quizás era el momento

de volverse a meter, otra vez,

dentro de la crisálida.

-II-

Sostenía en la barba

un palmo de golondrinas

que le enfurecían el gesto

con el que me dedicaba

una manada de lagartos.

Nos limitaban

los espejos y las aguas

y despertaban

pequeñas criaturas

acelerando el momento

en el que debería marchar.

Sobre el mapa estratégico

derrumbó todas las defensas

las que, me mantenían a salvo.

Trazó una ofensiva

de leones plumados

y jirafas albinas.

Tales bestias

las desconocía

mas no quería despreciar

la tinta,

del plan maestro.

Nos envolvía

una bruma de confusión

donde cada paso

nos desacercaba

y cada letra

era barro.

Finalmente,

recogí todas las fichas

y algunas anotaciones

escritas en los márgenes.

Haciendo una bola

los cargué a mi espalda.

Con sus largas alas

me ayudó a subirme

en la ola que me alejaría.

No sin antes llenarme los puños

de flechas y garbanzos

que me trajeran de vuelta.

Sobre la espuma

miraba las nubes

como un lugar apetecible

lejano

pero agradable.

Tal vez las visitara

cuando me crecieran

las alas.

-III-

< No le digas a nadie dónde está este sitio

no me gustaría que se llenara de anfibios >

Aún, el futuro

nos quedaba grande

pero no por ello

dejamos de mirar

los posos del té,

yo me pedí,

los que llevaban azúcar.

La tarde

nos lanzaba antisépticos

para que el frío

tardara en echarnos.

Él, establecía distancias

desde las que saltar

en una competición desigual.

Yo cortaba cintas

o pasaba por debajo

de todas las vallas.

El cronómetro marcaba

el orden equivocado,

sólo me preocupaba

olvidarme

de las recetas milagrosas

como la que hace crecer rosas

en macetas de barbitúricos

o la que dora el carácter

a los cangrejos.

Con el miedo de convertirme

en un crustáceo

al que le amarga un dulce,

barrimos la acera

prometiendo quizás

volver a devolverla, algún día.

Hasta entonces,

con pétalos de luna

y polvo de paso decidido

me remendaría a mi misma

a ritmo de lengua

de gato lame-heridas.

-IV-

Alzaría el vuelo

pronto,

de eso estaba segura,

sólo necesitaba

descansar en mi capullo

mientras mis remiendos cicatrizaban.

Convencida

de que no sería

tampoco esta vez

mi última transformación.

Descargar

Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Nos vemos en Valencia

El próximo día 27 de Diciembre estaremos en Valencia 🙂 Además concidiendo que Batania estará de invidado. Tengo ganitas de que llegue el 27, aunque ando nerviosa porque hace mucho que no participo en un slam. Nos vemos allí 🙂

 

Save

Save

Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo,
créete tu propia mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa tu mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo se formulan tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.

 

 

Findes Raros

Esta noche estoy esperando que se ilumine la pantalla,
espero que aparezcas para rescatarme de la neurosis
que me producen los días tras los findes raros.
Temo los findes raros, son el cáncer
que se van apoderando de mi seguridad afectiva.

Después de un finde raro, las cosas
ya no vuelven a ser como antes,
donde antes había complicidad,
deja de haberlas,
las frases y juegos de palabras
ya no fluyen naturalmente
y aveces aparecen esos silencios feos,incómodos,
acompañados de miradas de circunstancia.
¡Hasta los besos son raros, saben a artificiales!

Ahora temo verte,
temo que ya no puedas volver a mirarme
como me mirabas antes.
Con esos ojitos, esa ansiedad,
con esas ganas de besarme a toda-hora
o esa forma de abrazarme
y alargar el tiempo para que no me vaya
esa habilidad tuya de secuestrarme,
para liarme siempre y me quede a dormir contigo
aunque tenga exámen al día siguiente
aunque esté enferma.

Temo que cuando nos veamos
el aire se haga tan espeso
que sea incómodo respirar
y las miradas no se claven fuerte en los ojos
sino que deambulen incómodas
a la búsqueda de alguna excusa
para de nuevo alejarnos.

Temo que desandemos el camino andado
y volvamos a ser esos desconocidos sin saber qué decirse
pero esta vez, sin ganas de conocerse.

Aprincesada y pasada de moda

Te anuncio que las princesas están pasadas de moda,
pero yo sigo teniendo alma de chica dulce,
aprincesada, a la que le gusta que la mimen,
no con empalagosismos de manual,
pero si con caricias del que teme romper algo preciado,
pero si con besos que se estrellan
en el paradigma que para el tiempo,
pero si con sonrisas del que disfruta
sin esperar nada a cambio.

Te anuncio, que yo no vine al mundo
para hacer feliz a nadie
y que no tengo la responsabilidad moral
de tener que hacerlo, sin embargo
no me importaría embarcarme en proyectos,
en los que lo consiguiéramos de forma adyacente,
como consecuencia lateral.
Mientras dure, mientras nos valga,
sin culpabilidades una vez
que desaparezca la magia.

Te anuncio que hace mucho tiempo
que me desapunté del club de las guerras frías,
nunca sé cómo llegué a entrar en un lugar así,
pero sí sé que no pienso volver.
No echo de menos los juegos de egos,
y perdóname, si me cansan los tira y afloja.
Prefiero, otro tipo de juegos.

Te anuncio que no busco al padre de mis hijos
ni al ladrón que me robe el corazón una madrugada,
aunque tal vez fantasee con la piezza perfecta
que encumbre mi colección
y me arrincone tanto intelectual
como pasionalmente.
No creo en los reyes magos
pero, me lo pido este año como regalo de reyes.
Este año creo que he sido demasiado buena
y me lo merezco.

Te anuncio que la verdad,
está sobrevalorada, 
pero que aún así, soy defectuosa
y me hacen más mal las mentiras
que cualquiera de las fechorias.
Confío en la gente,
hasta que dejo de confiar.
No quiero lunas ni cielos,
no quiero promesas de reinos,
mi princesismo es romántico
y sólo añoro y deseo lo que acordamos,
lo que planificamos, lo que nos decimos.

Te anuncio desde ya,
que los cuentos siempre acababan mal,
pero alguien decidió cambiarlos
para vendernos un mundo de mentira.
Yo soy una ingenua que quiere seguir creyendo
en los mundos de mentira,
en los sueños de mentira,
en las promesas de mentira.

Y me resisto a creer, que no puedo ser
la protagonista de mi propio cuento.

Plato caliente

 

Yo también querría que todo hubiera pasado de otra forma, que nunca hubiera tenido que irme, que nunca se rompiera nuestro universo felino, que arreglásemos todo conflicto en ese lugar donde sirven ese plato que tanto me gusta o haciéndote gala de uno de tus platos favoritos.
Al final fuimos los valientes que caen por el precipicio, yo también quería saltar, y no pudimos salvarnos.
El mundo no es para nadie, no te engañes. Yo también podría llorar todas mis derrotas, pero el mundo no es para nadie. Estamos hipotecados y hasta nuestros sueños, vienen de fábrica.
Yo, decidí no vender más veces mi alma, y aunque quisieras, no puedo sentirme culpable por ello.
Nunca volvimos a ser los mismos desde que dejamos de felicitarnos diariamente por estar juntos, porque dejamos de estar juntos, y no estábamos preparados para ello.
Siempre fui una soñadora suicida a la que no puedes enseñar un capote rojo, mi naturaleza me lanza contra él con una fiereza inexplicable.
No son mejores los días sin ti, no soy otra que ahora quiera otras cosas, soy la misma poeta incomprendida que morirá sola.
Aveces me tienta una vocecilla oscura en mi cabeza y me dice que mis castillos en el aire son locuras Quijotescas¿ Y si es verdad que soy un Don Quijote que lucha contra molinos? ¿ Y si no tiene cura mi locura? Créeme que mi peor enemigo soy yo misma, ya quisieran mis enemigas hacerme tanto destrozo como me hago yo: Lleno mi mundo de jirones, de pedazos rotos que luego no se cómo volver a juntar. Y cuando estoy apunto de rendirme, la luna me coge del lomo, como si fuera un gatito pequeño en las fauces de su madre y me enseña mi filosofia.
¡Ay! ¡Qué sencillo cuando lo veo todo desde fuera, ahí no tengo dudas ni flaquezas. Lo veo tan obvio, tan sencillo. Y sé que es precisamente ser yo misma, con mis ideas de hidalga colgada las que me hacen sentirme viva, las que me definen más allá de mis triunfos. No es orgullo terco, no.
Es la sensación de seguir adelante con el proyecto de mi misma, es ser la persona que soy y ser feliz. Tú no querrías que fuera otra tampoco, te enamoraste de mis alas violáceas, te gustaba tanto cómo las tendía al sol y la forma en la que la luz las proporcionaba ese color, esos brillos.
De noche, las acariciabas con cautela.
¿Cuántas veces estuvieron apunto de quebrarse, eh? Todas ellas, te alejaron más de mí que la propia distancia.
No, no soy animalillo que puedas encerrar por mucho tiempo. Necesito mis dosis de sol para poder existir. Y en el fondo sabes que nada es culpa de nadie, porque aprendimos que las cosas que hoy puedes reprocharme, eran las historias de otros, no éramos nosotros, nunca lo fuimos.
Y hoy leo tus letras, y sé que no esperas con el plato caliente a la chica que soy hoy, no, no me esperas a mi, esperas a la que un día tuvo que abandonar Madrid, dejar la azotea manchada de nosotros y que dejó de existir ese día.
Lo que quedó de ella en mí, para ti, no fue suficiente, no pudimos saltar el precipicio con mis alas secas. Sólo puedo volar con ellas, cuando lucen, y sabes que hace mucho que no lucían para nadie. Yo no puedo sentirme culpable por haberme ido, por dejar todo manchado y no recoger los pedazos. Me hubiera gustado que no fuera así. Yo también quería poderes infinitos y no haberme tenido que ir. Yo también nos echo de menos…
Pero ahora, ya es tarde para buscar culpables.

El mar es testigo

Me llevaste a la playa
me llamaste sirena
y a las dos de la tarde
debajo del agua, follábamos
mientras fuera parecía
que sólo abrazos y besos
nos dábamos.

El mar es testigo
que desde ese día
me apetece a todas horas
follar contigo.

La luna nos miraba

La luna te convierte en lobo
cuando me buscas como a una perra
la excusa esta vez era ver la luna
la excusa era ver las estrellas.

Y mientras el azul nos iluminaba
nos guarecimos en la torre alta
para que ya siempre así te recordara,
en esa torre, en esa noche,
sin desvestirnos apenas
mientras la luna nos miraba
aullamos los dos a un tiempo
aunque fuésemos de diferentes razas.

Noviembre

Qué bonito es noviembre
qué bonito el sol
qué aún calienta
suave, cariñoso, cercano,
qué bonito el mar
tan azul, tan calmado,
tan solitario
ahora
que nadie viene a bañarse.
Qué bonito todo
y tu cara, sonriente, alegre
con esos ojos tuyos
tan brillantes.
Qué bonito el amor, en otoño,
cuando todo invita a abrazarse
a juntarse.
Y llueve
repiquea el agua en la ventana
qué bonito todo
cuando está mojado
con esos colores
con ese olor
que me recuerda
qué mágico y bonito
está siendo contigo
este Noviembre.

Promesas rotas

Si colocara en un tarro

todas las promesas rotas,

éste reventaría.

 

Imagino cómo flotan los pétalos

que se desprenden de las esperanzas,

adios tallo,

adios raices.

 

Me hubiera gustado

un final más utópico,

menos típico.

Adios.

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.

Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío y vacío.

Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.

Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes…
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.

Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.

Una noche más, que no puedo dormir.

A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.

Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacío, más silencio, sigo sola.

La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.

Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.

 

Las olas

Hoy estuve en aquel lugar donde rompen las olas
donde una vez fingimos salvate tú,
invocándolo fatalmente como sueño premonitorio.

Las olas rompían una y otra vez
sobre las rocas que yo
saltaba difusa aquel día.

No paraba de pensar en ti y en que tal vez
ese ir y venir de las olas
es un reflejo de la forma
en la que nos empeñábamos en chocar
contra una historia imposible.

Mutilación

Mutilación

Entonces

perdiste la complicidad conmigo

y no conseguí que volviera.

 

Me has llevado de viaje

a un viaje de ensueño

me has mimado y consentido

como a una niña pequeña

Yo

sin embargo

lo que más recuerdo

es cuando cogiste

los dedos de mis manos

e hiciste el recuento

de cual enviarías y a quién

una vez me despedazaras

y me cortaras en trocitos.

3 hermanos

Y son dos, aveces tres,
unidos, hermanos,
adorablemente extraños.

Dibujan una danza,
yo en medio,
cada piel me atrae
de forma distinta.

Saboreo la impaciencia
de sentirlos todos
tan cerca
tan lejos.

Simultaneando complicidades.
Hay tantas señales
y un stop que me asusta.

Pierde intensidad la caza
de tanto desaprobecharla.

Diré

Ante la insistente pregunta
de quién folla mejor
los hombres o las mujeres
diré que yo follo con personas
indiferentemente
del género que lleven puesto.

No hay dos personas
que follen igual
o al menos,
yo, no las he encontrado.

Diré

 

Diré
que folllan mejor
a los que les gusta follar
y no sólo correrse.
Diré
que follan mejor
los que se dejan llevar
que los que demasiado piensan.
Diré
que follan mejor
los que se dejan pervertir
que los que aún tienen prejuicios.
Diré
que follan mejor
los que se preocuparon de conocerme
que los que venían con todo aprendido
Diré
que follan mejor
los que no tenían prisa
que los que miden todo con el reloj
Diré
que follan mejor
los que no saben de horarios para amar
que los que siempre acuden a la cita
en el mismo sitio, hora y lugar.
Diré
que follan mejor
los que a mí me follaron mejor
diré que follan mejor / indiferentemente
del sexo / con el que hayan nacido.

Follarse a una misma

    – I –

    Entonces sucedió
    que no podía dejar
    de follarme a mi misma
    y de buscar un yo nuevo
    cada vez que se me acababa el anterior.

    Cada noche me transformaba
    en la treinteañera de quince
    y despertaba emborrachada
    de versos que me devolvían a mi celda.

    Pensé tantas veces en escapar del renglón
    que incluso tejí recuerdos falsos
    en los que vencía quimeras
    que embalsamaban mis muertos.

    Acercarse demasiado a las respuestas
    se convirtió en mi deporte de riesgo favorito.

    Nunca tuve demasiado apego
    a los cuentos con finales felices
    y desarrollé inmunidad crónica
    a las armas de destrucción masiva.

    Al principio lloraba al comenzar capítulos.
    Después desarrollé
    un síndrome de estocolmo compulsivo
    que me empujaba al descariño progresivo.

    La decadencia se apoderó de mi
    como una diabetes de una bulímica.

    Los martes(antes miércoles) como oasis
    fueron el salvavidas que vuela circular
    antes de caer sobre el cuerpo cansado.

    Peligrando el boceto que daría forma
    a la enredadera de mi vida
    salvaguardé las historias
    en pequeñas metáforas mal encriptadas.

    Temiendo quizás perder demasiado pronto
    los recuerdos que algun día olvidaría
    que algún día querría recordar.
    Pasaporte efímero a una inmortalidad de pega.

     

      – II –

      Nadie sabrá de nosotros
      los padres insumisos
      de una generación
      que se consume a si misma.

      Creyendo que decidimos
      mientras tiramos unos dados
      que no mueven nuestras fichas.

      Seremos el fracaso de nuestra especie
      convencidos de nuestros ahoras.
      Renunciar, como hábito burgués,
      asumir, como gesto incosciente.

      Nadie sabrá de nosotros,
      nosotros que vivimos en la generación
      más documentada de la historia
      y nadie sabrá nada de nosotros.

       

        – III –

      Me fuí, como siempre.
      Siempre abandonando todos los escenarios
      dejando silencios en mis cuentas pendientes.
      Apelando a mi naturaleza circular
      que me haría volver, algún día.

      Cuando ya no escueza
      cuando nada importe
      cuando ya todo sea inevitable.

      Huir de los futuribles
      como defensa personal.
      Una vez lejos, nadie inventará
      un final de mentira.

      Sólo hace falta esperar
      a que las piezas vayan ocupando
      el lugar adecuado.

      Para entonces, mi piel
      ya habrá caido
      y podrá devorar fantasmas
      y aliñarlos con la melodía
      de los que siempre sienten envidia,
      así ganen, así pierdan.

      Y continuar, al fin y al cabo para eso estamos
      hasta que no suene el silbato final
      una debe seguir corriendo.

       

        – IV –

      El perdón de los perdones
      a ti misma, / por ser tú, / por seguir siéndolo,
      por no dejar de serlo.

      Perdonada.

       

        – V –

      Y todas mis penas
      vestían de largo,
      las encerré en fiestas aburridas
      a las que no pensaba acudir.

      Las traicioné con penas de mentira
      que vestían de alcohol,
      estupideces adolescentes
      que me entretenían los días.

       

        – VI –

      Apareciste tú, tú, tú y tú también.
      Y cuando creía que no habría más
      siempre aparecía un nuevo tú.
      Y me acostumbré.

      Todos necesarios,
      en la cronología taxidérmica
      de mis decisiones decisivas.

      Fluir cuesta menos,
      cuando una fé enfermiza
      te guía en una senda oscura.
      Algunos lo llamarán destino,
      otros, cosas peores.

      Y Madrid me dijo: Vuela

      –    I    –

      Llegué y Madrid no era la misma.
      Una pesadez se posó sobre mi cuerpo
      y me costaba respirar.
      Tal vez los universos paralelos
      me estaban invitando a marcharme
      siempre dije que aquí
      se había acabado una etapa
      y que debería seguir en otra parte.

      Madrid se mostraba ante mi
      esta vez vacía
      y difícil,
      como una yegua salvaje
      que no quisiera ser montada.

      Sus calles olían distinto
      pero la misma sensación de siempre
      de sentirme en casa,
      siempre me siento en casa
      cuando me sumerjo en el centro
      de forma anónima.
      Me encanta la soledad
      de mi paseo, perdida,
      deambular sin sentido,
      libre, sin esperar ver a nadie conocido.

      Incluso la improbabilidad
      hace mucho más felices
      las casualidades de los encuentros fortuitos.

      –   II    –

      Estaba en casa, eso era seguro,
      pero una fuerza invisible
      renegaba de mi.
      Como el ave que empuja a sus polluelos
      al vacío.

      – Vuela –

      Sentía que me estaba invitando a volar,
      de nuevo.

      – No te encariñes
      Las alas no son para quien se encariña
      y echa raices. –

      De todas formas
      hacía tiempo
      que no tenía raices en ningun sitio.

      Y Madrid ya no era
      uno de mis próximos destinos.
      Pero sentirme así, distinta
      me perturbaba.

      –   III    –

      Me sumergí en el metro.
      El metro siempre me había mecido en su seno.
      Me dieron ganas
      de pasarme todo el día
      subterráneamente
      apegada al cordón umbilical
      que aún nos unía.

      Sola,
      mecida en el asiento
      que me permitía recostar la cabeza
      mientras,
      mis ojos me mostraban
      la silueta de mi cuerpo sin cabeza,
      presa fácil de cualquier selfie instantáneo
      de los nuevos alienadores.

      Quien habló de le holocaustro zombie
      creo que nunca imaginó
      que ya lo vivíamos.
      Los zombies se alimentan
      del cerebro alienado de otro
      que como él
      dispara me gustas como recompensa.

      Todos nos vamos infectando
      de esta enfermedad
      que nos atrofia social y motivacionalmente.

      Mientras pensaba esto
      llegué a mi destino
      lugar que alguna vez fue uno de mis dos grandes hogares
      los cuales até a mi como apellidos.

      La 13:47 y 31ºC, Agosto, Madrid.
      Y no hacía calor.
      Igual estaba muerta también,
      era otro zombie
      que observaba todo desde el papel de cuadrícula
      que me hacía sentirme acompañada.

      Hacía millones de años
      que había sustituido el diario
      por pensamientos desordenados
      y emociones encapsuladas
      que algunos
      (y yo misma aveces)
      llamaban poesía.

      –   IV    –

      Me fascina como los barrios perduran
      cuando mutan sus gentes.
      Yo era una antigua inquilina
      de las plazas que ofrecían ropas en mantas,
      de las paradas de autobuses y farolas
      empapeladas de anuncios
      que apenas vería nadie
      antes de su limpia,
      de la mezcla de acentos
      de una lengua parecida.

      Sentía algo interno
      que me unía a esta ciudad
      más allá del convencionalismo.
      Algo místico.
      La confluencia
      de todo lo que en ella pasaba
      de lo que me arrastraba
      en una u otra dirección.

      Me sentía más yo
      aunque me invitara
      a seguir mi camino.

      Mi romanticismo,
      que me dibujaba destinos caprichosos
      que me colocaba personajes que me invitaban
      a probar mundos nuevos y excitantes
      los cuales ingería con un hambre desmedida,
      me decía
      que existían otras ciudades
      que me harían sentir en casa
      que me secarían las alas
      para continuar mi vuelo
      que aún quedaba mucho de mi andanza,
      personajes nuevos descubriéndome
      los placeres que el mundo
      había dejado encriptados para mi.

      Puto romanticismo sin sentido.

      –   V    –

      35º y seguía sin tenercalor
      puede que el termómetro estuviera estropeado.
      la temperatura era tan distinta
      y el agua….

      Me detuve a observar
      la estampa de mi cuerpo sin cabeza
      que anotaba frases en un cuaderno.
      Ahora, la sombra dibujaba en el asfalto mi pelo
      que se mecía suavemente.
      Miraba mis rizos como ajenos
      como si pertenecieran a otra muchacha.
      Una muchacha que me atraía.

      Había pasado dos años de prestado
      y estaba empezando a olvidar
      quién era yo,
      debía dejar esa etapa atrás
      y zambullirme de nuevo
      convertirme en piraña sedienta de vida.

      Llevaba días pensando
      en cortarme el cabello
      pero ese momento
      el pelo ondeando
      meciéndose de un lado a otro
      se me antojó una señal
      y temí acabar como sansón.

      –   VI    –

      Me enamora el pensamiento exotérico
      que a muchos les hace verme como loca.
      Probablemente
      son pequeñas superticiones  aleatorias
      movidas por la teoría del Kaos.

      Pero en mi caso,
      son experiencias
      que llenan de motivación mis actos.

      Fluir.
      Siempre con la teoría del fluir.

      Había abandonado
      casi toda atadura
      o sensación de pertenencia
      voluntariamente.

      Y aún así
      me dolían aveces
      algunas costras
      de las heridas del proceso.

      Cada vez me quedaban menos.

      Madrid era esa segunda piel
      de la que era difícil renunciar,
      con ese “Vuelvo a tí”
      repiqueando en mi cabeza.

      Los lunes de agosto
      puede que tengan también
      una configuración astrológia
      que me hagan cambiar.

      Otra influencia más,
      como mi condición lunática,
      como mi apego a los círculos
      o mi devoción por los azules.

      Hubo un tiempo
      en el que me tropezaba
      cada 9 de Diciembre.

      Lunes, Luna, Lunática,
      en el fondo
      trazar un mapa de uno mismo
      no es más que un compendio
      de pequeñas locuras.

       

       

      Cara de asco

      Cada día me debato
      en si seguir o no contigo
      No quiero odiarte
      pero estoy cogiendo asco
      de las cosas, que creo,
      que nos separan.

      Puede que simplemente sea yo
      que necesite estar sin ti
      aprender a no sentirte alguien en concreto
      y a “estar” o “no estar”.

      Peleamos,
      antes de llegar a esta repisa
      otra vez discutiendo.
      Tú me pedías un abrazo
      y yo no conseguía dártelo,
      porque no me sale
      me sale cuando me sale
      y ahora no podía abrazarte.

      No reclamaré a nadie esta tarde
      prefiero esperar
      mientras escribo
      mientras observo cómo inunda todo los colores.
      Esa manía del verano de iluminarlo todo
      De llenar de vida
      por ejemplo
      a cualquiera de esas parejas
      con las gafas de moda
      tan psicodélicas
      y con esas caras de asco.

      ¿Será siempre así?
      ¿Acabaremos todos cogiéndonos asco?
      No puedo parar de mirar a esa pareja
      caminan abrazados
      pero se miran con cara de asco.

      ¿Seremos nosotros también así?

      Decir adios

      Aveces es difícil decir adios
      adios definitivamente
      porque el real, no se elije
      simplemente sucede.
      Algo se rompe dentro
      y tratamos de remendarlo
      y no se elije
      empezar a sentir “ese” algo.

      Ahora de cuerpo presente
      no sabemos decir adios
      y lo sujetamos
      mientras se va pudriendo
      en nuestras manos.

      Mira qué luces tan bonitas

      ¡Mira qué luces tan bonitas!

      Sonríes grácil e inocente
      se te ilumina el rostro
      mirando cómo resplandecen.

      Te miro y pienso
      en lo innecesario
      de ese gasto inútil.

      En la cantidad de gente
      que nos arremolinamos en las calles
      buscando una solución que no encontramos.

      Mientras perseguimos nuestros sueños
      observamos como la marea sube
      enterrándonos.

      ¿Cuánto vale una persona?

      ¿De qué sirve el progreso
      mientras siga gente muriendo de hambre?
      O de fustración.

      Ahora la gente muere antes
      no espera a morir de hambre
      se matan
      cuando lo pierden todo.

      Puta sociedad
      con forma de embudo.

      Cada día tenemos más y más cosas
      que no valen para nada.

      No hay dinero dicen
      y no paro de ver cosas inútiles
      cosas que dicen que son bonitas
      pero que no sirven para nada.

      No hay dinero dicen
      pero se protegen privilegios
      se engordan despensas abarrotadas
      se amontona todo en el mismo lado.

      Hasta que no nos levantemos
      seguiremos desayunando ruedas de molino.

      ¡Nadie en la calle!
      ¡Nadie pase hambre!
      ¡Nadie analfabeto!
      ¡Nadie Ilegal!
      ¡Nadie sea menos que nadie!

      Mira qué luces tan bonitas…

      Y tú me miras y me dices

      Mira qué luces tan bonitas…mira que luces tan bonitas laura mequinenza poesia

      Completa desconocida

      “Dedicado a la chica de morado que se sentaba ese día junto a mi
      en el metro”

      Y pareces tan frágil y delicada
      Pensara que tal vez te vas a romper.
      Cuando he llegado al andén
      he notado un brillo en tus ojos
      andabas como perdida
      como buscando abrigo en ti misma.

      Y me he sentado
      como siempre hago
      cuando espero al metro.
      Y has venido a sentarte a mi lado.

      Agazapada en tus rodillas, me miras
      y parece que fueras a llorar.
      ¿Por qué en todo este andén
      lleno de gente
      capto una extraña complicidad en tí,
      absoluta desconocida
      vestida de morado
      de pelo corto
      y ojos llorosos?

      Evito mirarte
      porque me desprendes mucha ternura
      pareciera que pidieras un abrazo a gritos.

      Mientras escribo estas líneas
      te alejas
      para buscar intimidad
      para hablar por teléfono.
      Y mientras lo haces
      llega el tren.

      Y perdida entre el tumulto
      a lo lejos
      acierto a adivinar
      un adios.

      Adios

      Espero que esa llamada
      te devuelva la sonrisa
      esa que jamás podré contemplar
      pero que me has hecho imaginar.

      Adios
      completa desconocida.

      09.04.2010

      ” Hoy he recuperado este texto, me produce una sensación de insensibilización
      pensar que en las grandes ciudades nos cuesta comportarnos como personas. 
      Hoy pienso que por qué no hablé con esa chica, 
      quizás si necesitaba ese abrazo. “

       

      Irrecomendable

      “Soy altamente irrecomendable:

      No soy puntual.
      Olvido las fechas,
      los lugares,los datos,
      los nombres
      que etiquetan
      las cosas.

      Me pierdo. Siempre me pierdo.
      Vivo siempre
      como si el día tuviera más horas
      como si la semana tuviera más días.

      Puedo dormir 12 horas
      puedo dormir incluso más de 12 horas
      y a menudo(adoro las sábanas).

      No me gustan las prisas.

      Odio estar atada al tiempo,
      a cumplir con una imagen.

      Soy altamente irrecomendable:

      Soy un desastre. Muy desastre.

      Me arreglo como mucho una vez al mes.
      Siempre voy despeinada.
      Paso de los complejos,
      a la mierda con ellos.

      Hay demasiadas cosas que me apetecen hacer
      como para perder el tiempo haciendo
      las que no quiero hacer.

      Adoro sentirme libre
      aunque no lo sea.

      Ando siempre buscando
      deshacerme de mis virtudes
      para adoptar unos cuantos vicios.

      De pecados siempre ando bien servida.

      No me importa no gustar a la gente
      ni no ser lo que se espera de mi.

      Soy altamente irrecomendable. ”

      Imagino que esto lo escribí en la época de mala o de viciosa. 
      En la que había tanta presión externa queriendo corregirme.
       Hoy lo recupero de alguno de mis mil cuadernos.

      Cabo de Gata – Recuerdos borrosos

      Mientras me ahogo…

      Apareció un valle
      el badén suicida
      nos transportó al desierto.

      Y nuestras pistas nos llevaron
      a unas minas doradas
      promesa de un lugar que jamás pisaríamos
      en busca del minegro
      dos metros más allá
      del sendero donde los jabalíes
      guardarían el mirador del cielo
      estrellas menos contaminadas
      y lunas encriptadas de nubes
      protegidas por infantes con el rostro de la muerte.

      De día pisaríamos arena negra,
      descubriríamos valles de sirenas
      y conquistaríamos el mar
      o se revelaría mostrándonos sus fauces
      para recordarnos que es ingobernable.

      De noche eclipsaríamos a la oscuridad longeva
      que se extendía salpicada de cactus y montañas.
      Buscando excusas adolescentes
      para acercarnos tímidamente
      siguiendo tu olor como una droga
      hasta que la luna
      nos convirtiera en licántropos hambrientos
      y aulláramos
      ante el silencio abisal
      en el que las horas pasaban raudas
      y nos acechara el día
      que nos trajera de vuelta.

      Aunque ambos, ya sabes,
      que siempre fuimos más
      de amaneceres felices.

      Mientras me falta el aire,
      esta dulce sensación de asfixia
      mientras me ahogo
      Lo recuerdo todo… borroso.

      San Juan

      Quién pudiera caer al fuego
      y purificarse,
      nacer de nuevo,
      revivir de las cenizas
      como un ave fenix.

      Dejar atrás la sensación putrefacta
      que nos hace ser débiles
      dejar atrás el olor nauseabundo
      de las inseguridades.

      Quemar todo
      quemarse por fuera
      y por dentro
      hasta que la piel nueva
      nos haga sentir infantes,
      nuevos,
      todo pureza e inocencia.

      Quién pudiera
      esta noche
      arrojarse a la hoguera
      y reaparecer
      una vez se apaguen las llamas
      como una maldita Targarian.

       

      Pez

      Hoy es una vez más
      un lugar donde dejar caer mis dedos
      frente a la pantalla
      una melodía
      me recuerda al azul
      y se mece en mis oídos.

      Colecciono melodías
      mi droga
      paliar esta necesidad
      de inventar formas
      para salir de este lugar

      Esta noche me sobra todo el mundo
      y las paredes
      necesito ser pez que atraviese las dimensiones
      agua , sólido, aire, aire
      música, nota
      pez

      Convertirme en bucle,
      recogimiento
      naturaleza cíclica
      que me empuja a los círculos.

      Sin instrucciones – Textos de La Profeta V

       

      Qué hacer cuando los nudos se han deshecho

      y jamás te enseñaron a rehacerlos

      caída la venda

      no hay forma de sujetarla

      sin que la vida se cuele en ella

      Alguien verá la luz y lo tomarán por loco/a

      …………………………………………………….

      Nadie es profeta en su tierra

       

       

       

       

      Agnosticismo

      Texto de la profeta IV

      Hubo un día

      en el que los campos se volvieron violetas

      el cielo lloraba porque tenía que matar a las bestias

      el olor espeso y enviciado de las ciudades

      ahora llenas de insectos

      las flores empujaban hacia arriba

      pero nadie las dejaba crecer

      los cascarones se negaban a abrir

      por miedo a ser engullidos

      el rocío teñía todo de magenta

      el barro cada vez más alto

      el sol de contrabando

      cadenas friccionando

      óxido y mordazas paralizando la humanidad

      en el suelo,

      ojos y corazones abandonados.

       

      Recuerdo estar allí

      y no recordar cómo había llegado

      mis manos, sujetaban sin embargo

      inexplicablemente

      una venda.

      Empezar de cero

      Se raya el cristal en el apartado
      “de lo suscribo todo, sin leer la letra pequeña”,
      perece, vence, final.
      Y no hay más: lo único importante,
      haría cualquier cosa, siempre, nunca.

      Se acaba el bocadillo de sonrisas felices
      y comieron perdices
      y el tragaluz se vuelve vómito
      y no soporto una noche más sola,
      ni acompañada, ni viva,
      y cada mañana es un recordatorio.

      Se vence el calendario
      y caen las arrugas en el lavabo.

      Podríamos bautizarnos
      como nuevos habitantes
      y sangrarnos los fantasmas
      y las excusas,
      pero no hay mapa
      y yo nunca tuve buena orientación
      y me confundiría de salida.

      Sería mirarnos fijamente
      y olvidarlo
      todo
      empezar de cero,
      si es que existe el cero
      y si es que después de olvidar
      se puede
      empezar
      de nuevo.

      Cofrecito Mequiversia

      Hace poco leí un poema de una chica que se llama Carla Lorente y me encantó. No pude resistirme y grabé una locución con mi versión del mismo. Lo mismo me pasó con Vicente Magraner. Y ayer me volvió a pasar con unos poemas de Óscar Sejas.
      He decidido compartir estas pequeñas joyitas que voy encontrando y espero que las disfrutéis tanto como yo, a lo que he decido llamar: Cofrecito Mequiversia.

      Cicatrices de Óscar Sejas:

      cicatrices 1 y 2

      cicatrices 3 y 4

      Evae de Vicente Magraner:


      evae

      Te diría de Carla Lorente:

       
      te diria

      Insonmio

      Algo falla
      cuando este insonmio
      me planta
      a estas 4 y 15 de la madrugada
      y no me sale
      un poro de ganas
      de intentar
      afrontar
      que ya es mañana
      y empezar a hacer
      las cosas que son de “mañana”.

      Me aferro a este hoy
      atemporal
      infinito
      mientras no amanezca
      mientras tecleo
      absorta en la dejadez
      de quien espera que pase algo
      que no pasa

      Algo falla
      mientras espero
      mientras consumo
      las horas que deberían ser de sueño.
      Estática
      gasto el tiempo
      como quien se agarra
      a un clavo ardiendo.

      La cuesta a los 32 se presenta
      como el tiempo que pierdo
      de mi última juventud

      Gigantes

      Tendremos que ser muchos
      tendríamos que serlos.

      A los gigantes
      les es fácil matar pequeños insectos,
      nosotros mismos lo hacemos.
      Nadie habla de justicia
      cuando en la noche muere
      otro mosquito más muerto de hambre.

      Somos molestos, incluso, aveces,
      ni eso somos.

      Pero los gigantes
      también desgranan pequeños seres
      cuando son víctimas del aburrimiento.

      Tendremos que ser muchos,
      y despiadados, unidos, seguros
      y sordos, muy sordos
      cuando los gigantes griten
      clamando justicia.

      Este poema estaba entre mis apuntes de clase
      hoy soñé que me confiscaban  mis apuntes
      y nunca más volvía a verlo.
      Creo que es una señal para que publique mis textos en el blog.

      Personajes oníricos

      Aveces, acudes a mi memoria
      personaje de otro tiempo
      pienso en que tenemos
      una reconciliación pendiente
      entonces pienso en escribirte.

      Pero hay algo que me ata
      algo murió entre nosotras
      el día que descubrí tus garras.
      Pero te recuerdo, antes
      me gustaba cómo era todo antes.

      Decidí alejarme de tu fiereza
      de la que pretendía amarrarme a tu lado
      y finalmente, eso rompió la unión mística
      los personajes oníricos que velaban
      en algun papel que alguien me dijo
      que aún conservas.

      Ahora estás tan lejos,
      y yo también,
      y ha pasado tanto tiempo,
      que me pregunto
      si sería un buen momento.

      Momento para saber de tí,
      momento para deshacer
      la matanza de tanto personaje incompleto.
      Pero luego, me entra la flaqueza
      y pienso, ¿para qué?

      Aún me duele pensarte
      porque yo creía que estábamos
      por encima del amor
      y acabó siendo una ruptura amorosa más
      qué desengaño
      descubrir a esa persona
      que no sabía que eras.
      Pero te recuerdo en antes,
      y me dan ganas de llamarte.  
      y entonces leo ese,
      tu último mensaje
      que se quedó grabado 
      para recordarme 
      que nunca te escriba.
       

      Traductor básico y portable de noticias

      Ante la duda, traduce
      sustituyendo por persona.
      (inmigrante, por persona,
      gay, por persona,
      radical, por persona,
      etc…)
      ¿Sigues dudando?
      sigue sustituyendo
      (policia por persona,
      politico por persona,
      empresario por persona,
      etc…)

      ¿A que todo resulta más claro?

       
      Incluso en sus propias noticias
      que están ya de por si manipuladas

       

       

      Cuando vuelva

      Cuando vuelva, dime que aún te acordarás de mi,
      de esa yo que yo era, de esa yo que está por volver.

      Cuando vuelva, quiero
      que volvamos a perseguir el aroma a té
      que deja el chocolate entre mis labios.

      Volveremos a fingir que somos dos desconocidos
      y me tocarás a escondidas
      mientras nadie nos mira
      o creemos que nadie nos mira.

      Y te llamaré para que vengas corriendo de madrugada
      y me descubrirás vestida de princesa o de guerrera
      y jugaremos a desarmarlas.

      Cuando vuelva
      habrá maullidos en la ventana
      y sonido de palomas en la cocina.
      Y el invierno anidará rojo en mi espalda
      mientras pelean las calzas en mis piernas.

      Esa yo, que inventa aventuras
      para entretenerte y evitar que te vayas.
      Esa yo que sonrie distraida
      cuando metes la pata.
      Esa yo que sabe trepar a los tejados,
      batir las alas y cazar malos pensamientos.
      Esa yo quiero-arreglar-el-mundo
      que no quiere atarte
      y que le gusta verte
      revolotear travieso.

      Cuando vuelva dime que otra vez
      nos hará cómplices el silencio
      otra vez
      ese abrazo-puzzle
      en el que tan bien encajamos.

      Cuando vuelva
      dime
      que aún te acordarás de mi
      y que me pedirás
      que nunca más
      me vaya.

      Demasiado todo

      A ratitos se me saltan los ojos de las cuencas
      aguanto el aire para contener todas las palabras
      que me sobran, que me faltan.

      El equilibrio entre deshacerse tantas veces
      que duele verse fragmentada
      como un espejo en el suelo
      después de tanto enfado sin timón.

      Se me rajan los costados al comer cristales,
      defraudada, me palpo las costillas
      y no tengo sangre en las yemas.

      Demasiado todo para nada,
      demasiada calma en mi yo huracanado,
      sin odio, sin ira, sólo furia descontrolada.

      Me mienten las tiritas que cubren mis agujeros.
      Me domina el miedo a levantarlas,
      no soporto el tacto de las heridas
      ni el olor a podredumbre.
      Solo arrancarse cicatrices una y otra vez
      para lucir una piel nueva, tersa,
      un maquillaje pueril
      que acorrala los sentimientos
      en una mano.

      Mar.
      Mar de lunas nuevas,
      de miradas encalladas,
      de un suelo arcilloso y seco
      que marca las raices de mis pasos.

      Fuera seguirá siendo un nuevo día.

      Amo la decadencia

      Amo la decadencia.

      El hilo transparente cayendo por la comisura de los labios, el azul grisáceo de las piernas amoratadas, el cansancio reflejado en los ojos, la ropa remendada, el papel descolorido, las uñas mal pintadas y mordidas, el cabello pajoso y estropeado, el maquillaje corrido, las medias rotas, la silueta oscura de la decepción asomando al torcer la esquina, la antesala al suicidio.

      Los sueños rotos. La mirada perdida. No poder huir.

      Las arrugas, las imperfecciones de la piel, el asomar desmedido de las costillas o la clavícula, el pelo recogido con prisas y sin coqueteo. El miedo, la ira, arañar la piel, los dientes hincados, la sangre, la oscuridad, el color desaturado. Morir joven. Ser inmortal. El minimalismo obligado al que empuja la pobreza. Enamorarse del ser equivocado. La belleza gastada, la pasión sin frenos, el alcohol usado como antidepresivo. Perderse en los brazos de un desconocido. El sufrimiento teñido de romanticismo.

      Las cuerdas. Las cadenas. Todo lo envejecido.

      Amo la decadencia y sus mil caras, sus personajes, sus pasajes, sus recónditos lugares. Amo la decadencia y la sensación de auxilio que produce, el lugar que siempre te acoje, la segunda casa que todos anhelamos, donde acabamos regresando, de donde nunca nos llegamos a marchar. Amo la decadencia y todo lo que ello conlleva.

      Buscando poemas para el recital encontré unas líneas 
      que resumen las cosas que me parecen bellas, posiblemente
      un montón de elementos para empezar a expresar.

      Miedo

      La parte que se consume de nosotros, crece
      Se alimenta del miedo,
      ese que cultivamos, a cada rato,
      en cada alacena. Miedo.

      Miedo que crece como vello
      que se esconde en mis poros. Miedo.

      Y nace la lumbre que achica la fuerza
      que dibuja muros.
      Envenena la lengua
      arrancando lágrimas
      que nos separan más
      que esta fría distancia.

      Y la noche, que lo cubre todo
      te hace más feo, más borroso
      y te garabatea a ti con dientes fieros
      y a mi con garras afiladas.

      Miedo. Miedo al miedo.
      A que corramos con fuego
      ahuyentándonos
      creyendo ir en nuestra ayuda
      como un perro pequeño
      que teme a su cola.

      Y mi cuerpo me abraza y sé
      que faltas entre mi brazo y yo
      pero no estás
      y sé que esa parte que crece
      se aprovecha de este vacío.
      Que nos hace débiles
      mientras tirita la veleta de nuestro destino.

      Y a solas, juntos,
      sabemos que no hay mano, ni pierna,
      ni boca, ni barbilla, ni pecho
      que se acople mejor a este cuerpo
      pero la piel irritada de tu ausencia
      grita con fiereza su amnesia.

      Y viene el invierno que agita sus alas
      para que crezca el miedo
      el miedo, el frío, el ansia,
      el frío,el miedo, el ansia, el frío…
      ejército de dudas
      arañazos contra el cristal
      que finge protegernos.

      Crece, como el lobo al que no alimentar,
      como la sombra en la tarde,
      como la lluvia en septiembre,
      como la luna creciente,
      crece, la parte que se consume de nosotros
      el miedo que arrebata lo que fuimos.

      Reencarnación

      Renacer, tras tantos personajes,
      ¿quién dijo que la reencarnación
      es después de muerto?

      Cada vez que rompes la crisálida
      todo lo bueno y lo malo
      pesa en el expediente.

      Ahora, convertida en devoradora del tiempo
      trato de ajustar las manecillas
      para volverlas en la dirección,
      en el instante correcto.

      Merendando la ansiedad
      repasando los capítulos
      para reescribirlos
      ésta vez, sin tachaduras.

      Y me doy cuenta
      en cada nueva vida
      que lo que hace realmente avanzar
      coger inercia
      es conseguir un punto de apoyo
      desde el que saltar
      este caso, rodar
      dibujando en el suelo
      las trazas de lo que parece
      a simple vista un círculo
      que no es más que la línea
      que une una vida con otra.

      Ahora y siempre,
      coleccionando trazas
      amando las líneas
      a las que me anudo
      mis queridos círculos
      en los que me envolveré
      nuevamente
      cuando necesite
      renacer de nuevo.

       

      Correr en la dirección correcta, siempre, al mismo ritmo,
      parece de naturaleza incomprensible.

      Y sin embargo, corremos, despavoridos en cuanto
      alguien aprieta el botón del cronómetro.

      La proporción áurea

       

      Idiota, irresponsablemente estúpida
      jugando con ésta proporción áurea
      queriendo encerrarla en un círculo
      para conservarla, para que no se escape
      como si la perfección pudiera conservarse en formol.

       

      Entonces ella se volvió loca

      Entonces ella se volvió loca
      y no había forma de conversar
      gritaba que quitaran la luna, que no podía verla más
      que no lo soportaba.

      Entonces ella era una niña
      y hablaba como un adulto
      pero ya no lo era, y danzaba con su cetro
      imaginando que convertía todo en oro.

      Entonces ella comenzó a gritar
      y la noche se hacía día y el día noche
      se bebía el agua del mar
      y no paraba de acumular piedras.

      Entonces ella inventó un juego
      en el que se podía hablar sin palabras
      y se podía gritar en silencio
      y la “a” era “z” y la “z” no existía.

      Entonces ella olvidó todo
      y empezó a dibujarlo de nuevo
      mezclaba el gris con el negro
      y quería dibujar arcoiris rosas.

      Entonces ella me echó de su vida
      y yo pensé que había camino de vuelta
      pero tronaban las paredes
      cada vez que me acercaba.

      Entonces ella se volvió loca
      y no quería el sol, ni las estrellas,
      ni el día, ni la noche. Tiraba del cielo
      y decía que lo quitaran, que lo quitaran.

      Y entonces ella nunca volvió a ser la misma.
      Ni yo tampoco.

      La que siempre estaba ahí

      Cuántas veces he vislumbrado el final de estas entradas y siempre vuelvo a refugiarme en las palabras, hoy estaba navegando por mis otras realidades y leí sí, las palabras para ella siguen aquí, en este micro cosmos que algún día creé y que sigue aquí, aunque ya nadie lo alimente, hasta hoy, que volvió a mi, recordándote, y releyendo mis últimas entradas, y no pudiendo reprimir ver la nota en letra pequeña de mis apuntes a pie de entrada, donde estigmatizo una realidad, ahora infranqueable, y descubrir, que te has hecho tan invisible virtualmente como físicamente.


      Hace tiempo que dejaste de existir, ahora eres recuerdo agridulce, 
      ya no hay conversaciones suicidas, ya no, 
      ya no tejemos el lenguaje de babel, ya no,

      Ahora eres silencio de cristal, frío y áspero
      siempre fuiste la persona equivocada, 
      como la mano insistente que llama 
      anegada al destino de la respuesta fiera.

      Tú, maldición perenne
      desapareces, por fin desapareces
      y la calma de tu ausencia 
      me atormenta.

      Nunca quise volver al pozo de nuestros desencuentros
      pero tampoco borrarte del diario como un maleficio
      me vendiste una segunda vida de mentira
      y te creí, cuando decías que nunca te irías
      y que nada te separaría como amiga.

      Como todas y cada una de tus promesas
      de tus pactos, de tus acciones
      me volviste a fallar
      y no entiendo de qué me sorprendo
      y cómo es que aún sigo sin entenderlo
      si siempre me fallaste en todo
      y nunca conseguimos comprenderlo.

      Te fuiste y decidí no buscarte
      me cansé de darte segundas oportunidades
      perdonarte lo imperdonable
      y seguir siendo la que siempre estaba para ti.


      Adios

      Entiendo que ahora sí, podemos dar por acabado la historia de un blog,
       ya no más palabras para ella, supongo que necesitaba expresarlo 
      en algun sitio y que no se quedara colgando 
      un capítulo incompleto.

       

      La no paz

      El sin sentido ha venido a reinar a la no paz de mi vida,
      es un mounstruo caprichoso que se alimenta de la desesperación.
      Los días se convierten en una bobina áspera de palabras vacías.
      Hoy pensé en la ventana, ayer en un maratón a ninguna parte,
      mañana probablemente en una bombona.

      El tiempo se pliega sobre si mismo
      y un año es un segundo y un segundo un año,
      y los dos al mismo tiempo pesan sobre mi.

      Si me pongo a correr las manos se me atrofian,
      y al usar las manos me quedo sin pies, así pasan los días
      y yo cada vez más eso que no quiero ser,
      el anticiclón convertido en globo atado.

      Piedras, tejados, la siembra del barbecho,
      “algún día…” como alimento diario.
      Perderemos como los perdedores más obstinados,
      de todas formas, es imposible ganar.

      Hoy puede ser el día más elevado,
      a partir de ahora, continuaremos el descenso.
      Pero antes, arrasaré con todo sentimiento.

      Buenas noches, dirían otros.

      Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche

      Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche, 
      aunque seas mi salvador, 
      aunque te necesite más allá de todo y de todos. 
      Imagina por un momento que estás aquí, conmigo 
      y que eso es lo único importante, 
      aunque me hunda, aunque se caiga el cielo a pedazos 
      y no tengamos donde escondernos. 

      No quiero que me prometas, 
      no quiero que te encadenes conmigo, 
      no quiero arrastrarte al mundo real, 
      necesito que sigas escalando edificios 
      y colonizando satélites solitarios 
      para seguir existiendo, 
      para conseguir mis poderes, 
      esos que me hacen seguir siendo parte del juego.

      Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche, 
      aunque me convierta en damisela 
      y se me encharquen los ojos, 
      aunque sea negro el horizonte 
      y grite asustada en la noche. 

      Imagina, que estamos juntos 
      y eso es lo único importante, 
      aunque se acabe el tiempo de vernos, 
      aunque se asuste la suerte y nos condene. 
      No contaminemos algo tan puro, 
      no construyamos esperanzas vacías, 
      no caigamos en rutinas suicidas, 
      necesito que uno más uno no sean dos, 
      no sean dos, no sean dos, 
      necesito que no sean dos.

      Imagina que no puedes salvar el mundo esta noche, 
      aunque sólo por existir, a mi, ya me hayas salvado.

      Y qué

      Y qué de todo y qué de nada
      si con todo no alcanzo
      y con nada me faltan palabras. 
      Y qué si silvo despierta
      y se me contaminan los días de extrañas hazañas.
      En la encrucijada de disfrazarme de yo
      y vestirme cada mañana de otra.
      Y qué si desgasto mis besos sin activar el contador
      y no le pongo precio a mis abrazos.
      Si te siento mío por fuera y por dentro
      y hacemos caso omiso de las normas del tiempo.
      Y qué si nunca fui amante de los juegos de egos,
      si dejo ganar bazas con indiferencia.
      Si divago con las sendas por las que llegar
      a las personas y atajo sonriente
      y me desvío de los senderos oscuros. 
      Y qué si me enamoro de los detalles
      y me invento mil formas nuevas
      para romper las manecillas.
      Y salto del derecho los días pares
      y me doy la vuelta los días impares. 
      Y qué si te veo bonito, bonita,
      si me pareces lindo, si me pareces linda,
      si yo decido donde empieza la definición de perfecto
      y donde acaba el territorio comanche de las verdades y las mentiras. 
      Y qué si prefiero que me atravieses con un cuchillo
      y me desangres entera a que me eches una cuchara de veneno
      y otra de azúcar cada día en el café.
      Y qué si descorcho sonrisas en limones y mandarinas,
      si garabateo en las sombras y me pierden las luces y los atarcederes.
      Y qué si elegí dejar de ser hombre o mujer
      y me planté en animal disfrazado de humano.
      Si lamo mi hocico pero mido mal las distancias
      y no sé ser prudente.
      Me estrello en cada conversación improvisada
      y resbalo en miradas inquisitivas. 
      Y qué si hay o no hay quién me entienda,
      o si soy yo la que no quiere dejarse entender.
      Si puedo saltar montañas, guardarme trocitos de mar,
      convertirme en lienzo y sentir el color ocre rasgando mi piel,
      si apago los desdenes con látigos incendiarios.
      Y qué si no tengo naturaleza cuaima y me dejo fluir
      Acaso, debería en algun momento
      dejar de lado mi estructura para meterme en el molde? 
      Definitivamente, no contéis conmigo.

      A salvo

      He bailado en una sala
      todos con los mismos zapatos.
      Mirando formularios,
      en caras ajenas
      las mismas preocupaciones.

      Nerviosas sonrisas
      que dibujan complicidades abstractas.
      Somos un ejército novel
      invadiendo a pasos desconfiados
      la tranquilidad que propicia
      alejarse del mal general.

      Sin saber que el mal se cierne sobre todos
      y no sobre unos cuantos.
      A salvo, firmando
      A salvo, sin leer contratos
      declaraciones, hojas y más hojas.
      Sólo garabatos sobre una cruz a ritmo constante
      para no perder su tiempo.

      Ejércitos que esperan, sin embargo, en masa
      en grandes salas
      escuchando teléfonos y bolígrafos al aire.
      Perpetuando la tradición
      de medir con diferente rasero
      de saberse prescindible
      en una inmnesa masa
      de posibles sustitutos.

      Como si hubiera alguna forma de encontrarse a salvo…

      Recitada 03 de abril en el micro abierto Arte no Apto,Hotel Chamarel, Dénia.

      Archivándote

      Otra vez un cuarto perecedero
      ya se distinguen sus comisuras
      su sabor a fuera de temporada.
      miro los rayos de luz que filtra la ventana
      y te recuerdo, entre mis cosas, recostado,
      iluminado entre naranjas y ocres,
      pintado con partículas en el reflejo de mi espejo.

      Archivándote.

      Racaneando el momento de envolver, de guardar,
      de rendirse, de empezar de nuevo,
      el descoserse de las paredes,
      dejando hilos sueltos en tantas esquinas.
      Tiro de mi sonrisa que se atasca
      en muecas estereotipadas
      y me detengo en la doble ración que dispongo por las mañanas
      aveces, incluso, cuando no estás.
      Se me encharcan las palabras
      al buscar ventajas de no despertar a tu lado.

      Archivándote.

      Me agarro los tobillos
      para que no se me partan al caminar
      entre los quicios de las puertas que me llevan
      a amaneceres sin guión.
      Levanto la vista y encuentro una galleta,
      un pájaro gordinflón, unas cuantas letras garabateadas
      y AMOR,
      amor en grandes dósis,
      creo que tengo desordenado por el suelo
      y temo no saberlo rescatar todo a tiempo.
      ¿Y si me lo dejo aquí? Sin querer, perdido en un cajón
      o bajo las baldosas o filtrado por las paredes
      como esas humedades verdes
      que se me meten en los ojos
      y florecen azules, o transparentes
      marcando miedos en mis costillas.

      Archivándote.

      Ropa, más ropa que se amontona,
      mezclada con la tuya, esa que te quito,
      esa que me quitas y pienso en la de sitios
      que nos faltan por enjuagar de besos y deseo.
      Un paraiso sin gastos pagados
      que los pobres hasta tenemos
      que subir andando al cielo
      y nos cuesta caro.
      Y te veo a través del objetivo, del derecho o del revés
      estiro mi mano y no puedo sentir el roce de tu piel en tu imagen.
      Araño y rasco como un animal encerrado
      y veo la sangre brotar de mis yemas.
      Temo verte finalmente en llavero
      en imagen mutable y muda que puebla mi pantalla.

      Archivándote.

      Me abrazo a mi colcha que se desvanece
      y se hace invisible y pesada. Siento su aspereza,
      latigazos fríos en mi espalda que reclama dolorida
      la pomada de tu abrazo, el bálsamo de tus caricias,
      las sábanas se tiñen de marea
      en la que me pierdo en la noche.

      Varada en la cima de mis reflexiones
      de un reloj que acelera el ritmo
      segun se me acaban las fuerzas.
      Afeitándome la desidia que me crece en piernas,
      brazos, en la tripa, en el pecho, en la risa.

      Me siento en cada oportunidad de verte
      para almidonar en mi retina
      todo el catálogo de tus estados de ánimo,
      de las formas de darme un beso,
      de las maneras en que me tocas,
      me abrazas, me mimas, me miras,
      de todas y cada una de tus sonrisas
      o tus gestos.

      Archivándote
      Archivándote
      Archivándote

      Con la ansiedad de un corredor de fondo
      que se va quedando atrás
      pero no ha perdido la esperanza
      aún de ganar.

       

      ¿Qué será de nosotros cuando abandonemos el barco?
      Siento miedo de que nos dejemos alguna fórmula milagrosa
      en la habitación en la que a menudo siento que vivo contigo.

      Si…

      Si me pongo de rodillas
      no es para pedir perdón
      si hundo mis uñas
      hasta hacer heridas
      no es la ira o la venganza
      lo que mueve mi razón.

      Si derramada la sangre
      cae en mis labios
      no es a muerte,
      su sabor a hierro,
      lo que esta noche degustamos.

      Si vacilan las fuerzas de mis piernas
      no es la derrota
      la que hoy me desarma.
      Si se ahoga mi voz en gritos
      no es el dolor el que me azota
      hasta perder el juicio.

      Si tiembla mi cuerpo
      no es el frío ni el miedo
      el causante del temblor.
      Si las cuerdas me apresan
      no soy de nadie prisionera.
      Si me llamas puta
      no pondremos precio
      a los enredos
      que surcan mis sábanas.

       

      Finito

      Creo que por fin… he conseguido superarte.
      Tengo una nueva poesía, que no me apetece enseñarte, que no me apetece esciribir aquí. Pero creo que esta última semana y media que pasaste aquí, en mi casa, me hizo verte con otros ojos. Aunque estoy desconcertada, porque todo fue muy extraño, incluso ese acercamiento repentino y volverte a alejar otra vez de golpe.

      Y me invitas a ir a verte… iré?

      De momento ahora te siento bien lejos. Tb creo que es que hay alguien que te ha sacado de golpe…sin buscarlo.

      La sombra de la crisálida

      Te había coronado legítimo rey de las aves en el agujero oscuro que cerraba el día con una selva arropándonos en la tempestad, sintiendo el semicírculo que formaba tu pelaje. Me habías prometido las mil y una noche y la lámpara nos negó cada uno de nuestros deseos.

      Me habías filtrado todas las lágrimas y yo te había echado al caldero varias veces como plato del día, nos torcimos en las enredaderas que isan los días y mañana y ayer se confundían en cada recuerdo, ensamblamos una estampita en los bordes de los sentimientos y se nos deslizó la mano al intentar no acercarnos demasiado.

      Caimos y se encendieron un millar de mariposas y las dimos de comer palabras encriptadas que nacían en despertares blancos.

      Me dijiste ven y amanecimos desafiando el tiempo en una alcoba inundada y una mañana esquiva que se desvanecía rápidamente. Salté a la aventura de conocerte del otro lado, me asaltaste en la frontera del sentir desarmada y me venciste sin esfuerzo. Fuimos mil y ninguno, nos transformamos en la sombra de la crisálidad que aún está por alcanzar su forma definitiva.

      Con el inconformismo del felino que no coge la postura nos zambullimos en el foso denso de las cosas pendientes y mientras la marea nos azotaba en un vaso de cristal, asomaste la cabeza y nos convertimos en oportunidades mutantes que se pegan de cabezazos contra el techo al tratar de avanzar.

      Nos miramos, brincó el silencio, se posó el miedo, nos invadió el fuego, avanzamos ciegos y trepó por nosotros la hiedra mielina que nos uniría.

      No sé si todo esto pasó realmente,

      si fue un sueño o tal vez, producto de mi imaginación.

      #bdd6e4

      La sombra de la crisálida: Video de Jam del Bukowski club 2012 – Madrid

       

      Terapia

      Estaba releyendo lo que escribí aquí hace tiempo, la última entrada creo que tenía 2 meses y he visto que me viene bien hacer estas cosas, es como hacer terapia, yo misma encuentro claves y explicaciones aunque a ratos me envuelva la locura, otras hablo con una claridad que me sorprende.

      Seguiré haciendo estas terapias, cuando lo necesite 🙂

      Paradógico

      Nunca entenderé por qué cuando hablo contigo , después de tanto tiempo, después de esa última vez que viniste y fue tan raro, tan distante, tan extraño. Aún así me animas, aún así me emociono sólo de pensar que te vuelvo a ver. Recuerdo esa conversación que tuvimos por tlf antes de hoy hace dos semana, cuando nos confesamos que la última vez que nos vimos todo fué muy extraño, parecía que nos tocábamos con un palo, que nos esquivábamos, ni siquiera nos besamos. Me hizo gracia darme cuenta que ambos sentimos la misma rareza.

      Hoy vuelves, de nuevo, a mi casa. Qué pasará, siempre eres tan enigma para mi, que no sé prepararme para verte, para tocarte, para besarte, cada vez que vuelves, te miro con la mirada perdida e invadida esperando una señal, un indicio de que esta unión atemporal y fuera de las distancias nos sigue acechando y volcándose en nosotros, sin por qué, sin para que… esta noche vuelves.

      Volver a verte, de nuevo, y como una niña de quince años me pongo nerviosa sólo pensandote. Cada vez te escribo menos, te cambié, tengo un nuevo muso que me descoloca, que me hace perderme en mis ideales. Pero aún así sé que sigues en mi, eres algo que sigue ahí más allá de toda lógica.

      Tal vez has venido, precisamente ahora, que necesitaba algo así, algo que me hiciera reordenar mis sentimientos que me sobrepasaban, me gustaría que no lo hicieran de forma tan descontrolada, supongo que entonces viviría sin emoción, o simplemente no estaría viviendo. Pero vienes y todo se ordena en mi microcosmos. Como por arte de magia.

      Lo sabías? lo sabes? Te das cuenta en lo que te has convertido? Eres un símbolo más allá de todo lo que pueda o no sentir por ti. Eres la persona que tenía que conocer, más allá de toda atracción física y sexual.

      Sálvate tú



      Sálvate tú…

      que yo hoy no tengo fuerza

      he caido rendida

      después de darme cuenta

      que no soy tan fuerte

      como aveces me creo

      y me estoy haciendo ovillo

      de tanto deshilacharme

      y no encuentro las aceras

      a las que poder abrazarme

      para luego salir ahullando

      para correr sin zapatos

      para perder el tiempo

      sin saber el camino de regreso

      sabiendo que hoy no seré tu cíclope

      sabiendo que hoy no temblaré

      como una luna de agua

      que pertenezco a esa clase de seres

      que padecen bipolaridad crónica

      y que según me cierro hacia adentro

      mis pies se van hundiendo

      perdiérdose

      abandonados al tragar sin compasión

      de los días que me atusa la marea.

      Sálvate tú

      que no quiero arrastrarte conmigo

      en mi delirio advenedizo

      donde se pierde el juicio

      donde las entradas y salidas

      se convierten en látigos de fuego

      en callejones mortales

      en la tortura de ver

      lo que no quieres ver.

      Que no quiero que veas

      cómo la calabaza se convierte en carroza.

      Vendido todo el minuto, el segundo

      la centésima para entenderme

      y aún asi las paredes me hacen rebotar

      para darme cuenta que vivo en un espejismo

      que al tratar de tocarlo con las manos

      se desvanece y se convierte en arena.

      Intentaré que las corrientes no me arrastren

      no quiero llegar a la playa

      pero tampoco perderme en alta mar

      es paradógico pensar

      que siempre nado en círculos

      y no me atrevo a alejarme

      más allá de la tercera boya.

      Sálvate tú

      Aún recuerdo aquel día, en el que casi muero ahogada,

      cuando dejé de ver la playa y sólo veía la tercera boya.

      Quizá, es que no oigo los gritos que me llaman desde la playa,

      quizás nadie sale corriendo atemorizado de que no vuelva,

      quizá la resaca es fuerte y por eso prefiero que los demás se salven,

      que esta vez igual no encuentre el camino de vuelta.

      Tren en marcha

      Hay varias paradas
      antes de bajarse del tren en marcha
      y cada una de ellas
      es más emocionante que la anterior.

      Arrancas el techo y siento miedo
      no hay vuelta atrás
      el corazón se ha descosido
      para que lo abramos en canal
      y bebamos de él.

      Lo agarras con las uñas
      con cuidad
      y lo vas bordando despacio
      a ritmo de lengua y delirio.

      Bebemos sangre hasta caer borrachos
      yo de tu lado, tú del mío.
      Nadie entenderá esta sed inagotable
      (sin correas perennes)

      Esta noche
      agarras mi cuello al borde del abismo
      Me cuesta respirar
      y tú tiras despacio de mi.
      Despacio, despacio. Avivando el fuego.
      Despertando los vampiros de pandora
      El camino de vuelta borrado
      entre los espacios que separan
      los dedos de tus pies.

      Uno, dos, el siguiente, el siguiente, el siguiente
      ¡Mañana no existe!¡La cordura no es una opción!

      Maquiavélico
      engarzas tus cuerdas de títere
      abres las paredes
      con la misma delicadeza
      que abres tu boca
      para dejar escapar
      las palabras que me hipnotizan
      los besos que me embriagan
      que utilizas como arma
      ante las comitivas explosivas de mis cavilaciones.

      No dejamos pistas en mi cuerpo
      todos los mártires yacen en tí
      en tu espalda, en tu cuello, en tu aliento

      Me explicas con tus miradas
      lo que no me puedes explicar con palabras.
      Abro los ojos en medio de un desierto
      y tiro del alambre
      que muta en mil direcciones.

      Deshojas la mañana
      desgarrando mis costados para hacerlos coincidir
      giramos en todos los sentidos
      y me convierto en puzzle, en muñeca, en invisible,
      en tormenta, en pregunta, en respuesta.

      Y el sentido deja de tener sentido para convertirse en:

      “Tú y yo estamos en un tren en marcha que no sabemos donde va
      pero que cada estación es mejor que la anterior.”

      Contrabando

      Contrabando.
      Cambio chocolate a cambio de papel.
      Prefiero té.
      Y yo cerezas.
      ¿Sabes? Esta noche me has salvado.

      Caminas lento bajo la lluvia.
      No temo mojarme. Y nos mojamos.
      No hay prisa
      pero nos ponemos a resguardo
      entre paredes que sudan frases
      que esta noche no leemos.

      ¿Hacia dónde giran mis pies
      debajo de esta mesa?
      Vámonos y dejemos
      que las voces que chirrían
      sigan presas entre cuadros
      y cabezas de caballo.
      No, no olvido tan fácilmente una cara
      Ni tampoco sé evitar que se note
      cuando estoy nerviosa.

      Escaparemos de nuevo
      a ser víctimas del azar
      encontrando sonrisas
      envueltas en arroz y tomate
      o excusas para acabar
      peleando con el vino
      en tu casa y seamos
      únicos náufragos de nuestra historia
      que amanecen envueltos
      de una luz rojiza
      que esculpe el tiempo
      y transforma a los tigres
      en gatos que maúllan
      entre arrumacos.

      Un río

      Era de noche y no era tu cama, ni la mía
      era de noche, y una serpiente en tus ojos.
      El rojo nos tiñó la saliva
      mientras nacían en tu espalda heridas
      cuanto más profundas, más nos unían.

      Entre mis muslos, llora un río.

      Hoy me desperté con tu voz

      Hace semanas que no hablábamos, hoy me llamas, te siento tan cercano cuando oigo tu voz… Estás como un niño el día de reyes, nervioso, inquieto, tienes ganas de empezar el viaje.
      Es tan bonito despertase oyendo tu energía, tu alegría. Te cuento mis movidas y cada cosa que hace mi hermano te seduce, sé que me gustaría ser diferente a como soy. Hablar contigo me hace pensar que me gustaría poder ser más valiente pero no lo soy.

      Me relaja escucharte, me encanta. Siento que hay una magia que te envuelve. Buen viaje amore. Espero que finalmente si nos veamos cuando pises Madrid.

      Por qué se me salta el corazón del pecho cada vez que sé algo de ti? Ahora mismo me late desbocado pensando en ti.

      Me haces sonreir

      Me haces sonreir, sólo con pensarte y con las cosas con las que me envuelves.
      Hoy me dices que vas a empezar en dos días una senda para venir a pie hasta Madrid. Y que quieres mandarme postales desde los diferentes sitios por los que pases contándome tus impresiones. Me muero sólo de pensarlo. Cómo puedes ser tan y tan dulce?

      El espejo

      El espejo
      Ojos con ojos
      nariz con nariz
      mimetismo perfecto
      labio con labio
      frenético beso
      mano con mano
      seno con seno
      es la postura del espejo

      ombligo con ombligo
      vello con vello
      revueltas
      rítmico movimiento
      otra vez
      labio con labio
      mágico beso
      marea de piernas
      entrecruzadas
      es la mujer y su reflejo
      es la postura del espejo.

      Eres grande

      Eres grande, grande, muy grande, enorme diría yo. Desde mi pedestal aún no alcanzo a verte. Cada palabra, cada mirada, cada pensamiento, te alza, te eleva. y no puedo guardarte más que admiración.

      30 06 11
      Eres Grande

      “En la noche que se hizo oscura, lejos de mi pecho, pero aún enraizado mi sentimiento, tozudo y malcriado te adora y te venera. Te idolatra y te admira.

      Te miré a los ojos y quise inmortalizarte, quise convertirte en piedra. Me duele pensar en que puedas cambiar. Te quiero así, dulce e inocente. Idealista hasta la muerte.

      Sé que no seguimos el mismo camino, somos transeúntes que nos encontramos.
      Pero encontrarte me convierte, me llena, me hace ver con otros ojos la vida.

      Y da igual que estés lejos, que estés mudo, que se alejen nuestros caminos. No te siento en el pecho por lo que compartimos sino por lo que puedo entrever al asomarme a lo poco que medejan ver tus ojos. Balcón perecedero, desde el que me lanzara al abismo de saberme envolver de tus sueños, de tus anhelos.

      Quién pudiera seguirte en la senda
      Ser de alguna forma, aunque fuera, la sombra de lo que en mis ojos proyectas. ”

      Y no eres tú , ni yo, es … supongo que otra cosa.

      Deshaciendo el tiempo

      Deshago la obsesión por convertirlo en placer. Mis juegos contigo no deben de tener un fruto, debería tomármelo siempre asi contigo. Si nos escribimos, si nos buscamos o nos escondemos debe ser todo fruto del placer de hacerlo o dejar de hacerlo. Es lo que tiene ver las cosas con perspectiva. Alejarme un poco de la ciudad me ha venido bien, porque creo que me estaba volviendo loca con todo lo que me estaba pasando y me estaba obsesionando contigo.

      Voy a dejar mecerme por esta historia como merece, y no volverme loca pensándote como si me debieras algo, cuando no nos debemos nada, no somos nada ni quiero que pienses que es eso lo que pretendo.

      Volviendo al calor de la ciudad o te pienso desde otro punto de vista, alejándome de la locura y recordando cómo me pedías que te regalara un pendiente mío de recuerdo y se te ocurrió la locura de pedirme que te lo pusiera y te pusiste a sangrar.

      Dejémoslo ahí, además, creo que dentro de poco será imposible vernos

      Piensa, haz que parezca que tienes cerebro

      Ultimamente ando muy inestable emocionalmente, tanta inestabilidad en mi vida, creo que me ha hecho bajar la guardia demasiado contigo. Te pienso, pero tal vez no debería haber mostrado mis cartas tan rápido. Ahora, creo que dejaré pasar un poco el tiempo, hasta que te envuelva el silencio, como ya lo hizo ayer. No quiero alejarte de mi , pero creo que este año, cuando me dejo llevar, y me dejo volar por el sentimiento cuando estoy con alguien, lo espanto, y desaparece de mi vida. No sé si seré yo o si sucedería de todas formas.

      Estoy en periodo de cambio, creo que volveré a cambiar mi filosofía, tanta supuesta bondad me martiriza. Tb es cierto que yo soy la primera que me dejo llevar por los silencios, estos silencios que queman, precisamente porque estoy vulnerable, cuando yo suelo vagar en el silencio y dejarme llevar solo en nuestros encuentros.

      Volveré a saber de ti? o progresivamente te irás alejando más y más? Volverás a Madrid la semana que viene por el Orgullo como me dijiste, en caso de que lo hagas, me avisarás, vendrás aquí? Estás ahora con la que te enmudece? O con la nueva dueña de tus actos? No me gusta competir… por el afecto…

      Quiero dejar de pensarte, pero te recuerdo, con esos ojitos, con esa mirada de pillo en mi cama, mientras me decías, que no me contabas cuando te ligaban otras y yo te decía que si. Por qué no soy capaz simplemente de dejarnos llevar en el baile del azar a donde nos lleven nuestros respectivos sentimientos.

      Tú, chico de bellos pensamientos, que me intentas convencer de que me una a causas no como un amigo… no, como, un , amigo. Qué encriptan tus palabras?

      Estupidez hormonal

      Y que ahora sólo me apetece pensar en ti, como una obsesa, y me deshago con tus fugaces apariciones, y releo 10000 veces tus mensajes, como queriendo exprimir un significado oculto, alguna nueva señal… Y me remito el teléfono constantemente esperando tal vez encontrarte de nuevo ahi, pero no estás. Apareces fugazmente, y yo siento que te ahogo, te asixio con mis ansias de querer saber de ti. Y te dejo señales en todas partes para que puedas encontrarme… y luego me arrepiento.

      Estás muy lejos y yo muy loca, necesito superar este estúpido sentimiento. Lo necesito antes de volverme loca y perderte del todo, debería saborearte, a pequeños sorbos, como los que me das, pero temo que cada vez sean más y más escasos y al final desaparezcas.

      Y te pienso, en el descansillo de mi portal, aquel último beso que dio fruto a adios indefinido, y creo que ya no eres el mismo, que ya no te deshaces en mis brazos. Creo que quieres conquistarme y te asusta verme rendida. Pero no me sé resistir a tu encanto. Asi que de nuevo, tras buscarte en nuestro universos vacíos, vuelvo aquí, a vaciar mis ganas de saber de ti, hasta que vuelvas a aparecer.

      Me pregunto por qué apareciste en mi vida, por qué este sentimiento de inmobilidad temporal?

      Esperando una piedra en mi tejado

      Y ya van dos días que no sé nada de tí, desde que te fuiste… y yo te he mandado ya unos cuantos mensajes, en uno de ellos te puse que echaría de menos dormir contigo. Y otra vez volver a tus silencios. Esperando que vuelva esa piedra a golpear mi tejado, para saber que sigues allí.

      Y me dejaste otra canción

      Me dejaste esta canción que me recuerda inexorablemente a ti:

      Cuando te vi
      Temblaron la estrellas y la luna
      Y se cortó las venas la ternura
      Y se desmelenó la madrugada
      Me presenté
      Al filo de un relampago de duda
      A grandes pinceladas de locura
      Dejando K.O. las frases más sagradas
      Cómo explicar
      Que no se respirar si no es contigo
      Que me suena fatal eso de amigos
      Los amigos no se aman
      Como te amo y tú me amas
      No es natural
      A estas alturas estos arrebatos
      Comiendonos como un par de novatos
      fingiendo que no nos necesitamos
      Y si preguntas pido cama
      Quieres venir
      Me han recetado frases lujuriosas
      Piropos de mortales para diosas
      Y técnicas de amor a manos llenas
      Dogma de fe
      Tu espalda destilando fantasía
      A la hora en que eres solamente mía
      Y suenan alegrías en mis penas
      Que el bien y el mal
      No se distinguen como los colores
      No quiero que me entierren con honores
      Quiero morir bañado por tus besos lentamente
      No es natural
      Un calentón asi no te imaginas
      Enfermo sin posible medicina
      Que cure uno por uno mis excesos
      Escandalosamente ardientes
      Cómo explicar
      Que no sé respirar si no es contigo
      Que me suena fatal eso de amigos
      Los amigos no se aman
      Como te amo y tú me amas
      No es natural
      A estas alturas estos arrebatos
      Comiéndonos como un par de novatos
      fingiendo que no nos necesitamos
      Y si preguntas pido cama
      Y si preguntas pido cama

      Y se me hacen eternas las horas en silencio

      Y hasta hecho de menos cuando me hacías mil perdidas… y te hecho de menos, y vuelvo a no saber de ti. Y me parece que hiciera una eternidad que te fuiste. Y me como la cabeza, buscandote en tus silencios, mirando los mensajes que algún día me mandaste que me deshacen pensándote.

      Y se me agolpa el pecho, como una niña de 15 años, como una niña de 15 años. Ains, quién fuera femme fatale sin sentimientos de nuevo, o destinataria de todas tus atenciones. Criaturilla me siento esperando noticias tuyas, y lo peor es que te quiero libre y sin obligaciones, por tanto no quiero acostumbrarte a que crees conductas para satisfacerme, me gustan nuestras comunicaciones a destiempo, sin reglas, sin orden, pero a la vez muero de ansia por saber cuando oiré de nuevo tu voz, tus cavilaciones. Es cierto que es la forma de incentivar la conducta más efectiva, pero temo atosigarte con mis declaraciones y caigo en silencios esperando escucharte. Miedos infantiles, juegos deplorables.

      Y si, viniste ^^

      Y después de las miles de locuras que envolvieron mi cabeza, viniste. Raro, como todo lo que últimamente me pasa a mi. Con el corazón en la boca buscándote en aquella plaza, que no sabía donde estaba. Que no sabía cómo comportarme, qué pasaría, que sucedería.

      Y llego y me besas, un beso como de pareja de toda la vida, ni pasión desenfrenada, ni distancia confundida. Como si estuvieras acostumbrado a besarme todos los días, como si fuésemos algo más.

      Y toda la noche, en la misma cama, abrazándonos con ternura, sin querer separarnos, sin poder dormir… mirándote, acariciándote. Y dejándome llevar por la locura de esta obsesión que me posee desde que te conozco. Y toda esta semana, en la que pareces mi novio de siempre, ahí conmigo, sin quemarnos en la pasión que me suele caracterizar, la cual apaciguas con tus besos y tu ternura. Apagándome poco a poco y cayendo en la marea infinita de besos en los que nos consumimos como dos adolescentes.

      Sin embargo, aunque ahora ya no te consumen tus paranoias, ahora no te emparanoian mis movidas, te noto menos atado a mi. Como si nadásemos en una pecera finita, consumiendo las horas como un fósforo que da calor pero que no llega a quemar.

      Sin embargo cuando más hablo contigo, más me gustas, por qué me gustas tanto? Yo misma no me lo explico, se me funden las horas contigo, en este ahogar el tiempo que no tengo, en no dormir, en no descansar por estar contigo hasta que se me agoten las fuerzas.

      Nos siento encerrados en un baile adolescente en el que nos buscamos con los labios y nos miramos con cariños inocentes. Como si nunca hubiésemos besado antes a nadie, como si empezara toda nuestra historia y yo no tuviera casi 30 años y tú temblaras al acariciarme.
      Despacio, contigo siento que el tiempo tiene otras latitudes y mis ojos se emocionan al mirarte, porque no me puedo creer que después de todo hayas venido. Y dices… que volverás… para dar de comer a mi gata raquítica, y quieres que vaya allí tb.

      Hoy hablaba con la persona que nos une, las que nos presentó y me dice, ten cuidado, no te vayas a enamorar, y yo le digo que no me da miedo sentir, o si, no sé. Pero qué puedo hacer yo si esto no lo he elegido. Y tras decirme eso, casi me incita a buscar unas cuerdas con las que atarme a ti. Me dice, la libertad tb es elegir a quién atarte.

      Me pierdo en tus silencios muriendo en la distancia que nos separa. Dónde estarás, pensarás en mi? Ayer te fuiste, y no sabía nada de ti… ausencia infinita. Silencio y yo con mis fantasmas merodeando en la cabeza, y me llamas y se espantan, todos a una. Oigo tu voz, que cada día estoy más convencida que es la que me ha hipnotizado en esta locura. Y te siento otra vez cercano, me llamas y me dices que estás mirando el ático, ese al que te quieres ir a vivir y quieres que vaya a verte… Me muero, me deshago, nuestras conversación es corta pero me deshace…
      En mi tontería me muero y soy incapaz de llamarte, de invocarte, me siento en desventaja en esta extraña relación, es como si no me creyera que me haces caso. Como si todo fuera mi fantasía. Se me agolpan los miedos de que realmente no seas presa de mi encanto.

      Y muerta, me quedé muerta cuando me deleitabas con tus ojos después de escucharme en el recital y me dices que quieres tatuarte mi poesía en tu espalda. Mi corazón se para y siento que me falta la sangre en el cuerpo en ese momento. Y no puedo creerme que hayas estado aqui, me deshago en besos y abrazos, en miradas tiernas, en tus no palabras que me asfixian pensando que no sientes nada. Pero a trazos se te escapan algunas palabras que me inquietan al escucharlas, me hacen sentir que no es alucinación mi desvarío. Cuando me preguntas por quien me llama desconfiado o lees las poesías de mi ex con curiosidad. O cuando me dices, con esa cara y esos ojillos, que mientras dormía y cocinabáis viniste a darme un beso y que yo no me di ni cuenta, y que al acostarte conmigo seguía dormida y no me di ni cuenta de que él estaba ahi conmigo abrazado. Y al oirte noto como tus palabras me llegan, porque me siento igual cuando te beso, te acaricio y te busco en la noche y estás dormido. Y me como la cabeza pensando que no estás. Que ya te has ido, pero despiertas, y me vuelves a besar y me abrazas y me siento llena de nuevo. O cuando me vuelves mencionar tus miedos con mi virtud de viciosa y perniciosa que desbaratas enseguida con una sonrisa y una mirada que me fascina.

      Hay un efecto que ejerces en mi y es que se me quedan pegados los labios al besarte y me cuesta dejar de besarte, porque tienes un efecto narcótico que me hace adicta. Por ello sufro en las despedidas, y me cuesta besarte, pero vienes a buscarme, y cuando acercas los labios y me besas, cuando yo había dejado de besarte, una vez más para enfatizar ese no quiero dejar de besarte. Y me muero. Me muero con cada uno de tus acercamientos. Estoy viviendo una especie de sueño en el que aunque te tengo entre mis brazos, entre mis labios, merodeando mi mirada, aún no me lo creo.

      Ten cuidado no te vayas a enamorar… como si una pudiera controlar este río incontrolable de mariposas que me desvelan pensando en ti. Y eso, que caigo en mil miedos, y eso que no quiero creerme nuestros futuros reencuentros.

      Sonrisa tontorrona

      Y me vuelves a llamar, me da miedo esta sensación que se descontrola de mis manos. Dices que vendrás esta semana con la chica esta o sin ella, que quieres verme. Y yo quiero verte. Ains, dime que no será otra vez como lo de sol o como lo Barcelona, porque me estoy haciendo a la idea de que vienes y no resisto la idea de que otra vez sea de mentira.

      Y pienso en ella, la que te hacía enmudecer… la que siempre mencionabas, ahora a todas horas me llamas, ahora parece que ella no existe. Me da miedo cómo evolucionan los acontecimientos. Y te burlas de mi, de mi rollo anarquista, cuando bromeo sobre secuestrarte, diciéndome no sois tan libres? En fin, ese tono de burla tiznado de medio resentimiento, me hace pensar que te siguen asustando mis fantasmas.

      Hoy me quedo aquí con esta sonrisa tontorrona, mientras busco trabajo, mientras tú estás de fiesta y tus amigos se burlan porque me has llamado, entiendo que esta vez si nos veremos, al menos eso, es lo que quiero pensar yo 🙂

      Y cuando te vuelva a ver

      Esta creo recordar que te la leí ayer, mientras hablábamos por teléfono, en fin, las borracheras…

      09 06 11

      Y cuando te vuelva a ver…
      qué pensarán mis ojos
      qué pensará mi garganta
      qué pensarán mis adentros
      qué pensarás tú?

      Y cuando te vuelva a ver…
      dónde reposarán mis manos
      dónde reposarán mis labios
      dónde reposarán mis cabellos
      dónde reposarás tú?

      Y cuando te vuelva a ver…
      qué exhortarán nuestras sonrisas
      qué dirán nuestras caricias
      qué exclamarán nuestros movimientos
      qué sentiremos tú y yo?

      si es que nos volvemos a encontrar,
      pronto,
      antes de que nuestros silencios
      llenen de vacíos nuestros recovecos,
      antes de que nos separe realmente la distancia
      antes de que nos inventemos otras vidas
      y huyamos de aquella magia
      que hoy me hace escribir estas palabras.

      Atrapadas

      07 06 11

      Atrapadas en mi garganta
      esas, tus palabras
      esas que venían aquejumbradas
      doloridas, y no conmigo.

      Atrapadas en ese orificio
      desde que me llegaran
      bordando una distancia
      girando la aguja del destino.

      Atrapadas me ahogan
      como largos silencios
      que desenredan con inacabadas llamadas
      y me lanzas la piedra a mi tejado.

      Atrapadas, esas, tus palabras
      que trato de ingerir sin duelo
      pero que siento atragantadas
      como imagino, que a ti, mis misterios.

      Atrapadas desvencijan el castillo
      donde guardo aún mis fuerzas
      y me debato conmigo misma
      si a diario tentarte o no tentarte.

      Vuelco al corazón

      Tengo ganas de volver a verte porque sigo con esta sensación de congoga, con este vuelco al corazón cada vez que me dices esas cosas, como ahora, como ese mensaje que pende en el aire y no puedo desprenderme de él: “Tan lejos y tanto me faltas. Te echo de menos”

      Por qué me afectas tanto, tanto, tanto? Y desde anoche, no puedo parar de pensar en ti a todas horas, yo que había conseguido taparte con trazos de distancia y desdibujado tu recuerdo para no pensar en ti. Me atacas de nuevo, y yo caigo rendida.

      Me descolocas…

      Me descolocas constantemente, aún no te tengo pillado el truquillo. Anoche en plena embriaguez, me llamas y estamos 1 hora hablando, diciéndome cosas bonitas, acercándote como ninguno de estos días desde que te fuiste. Me dices que quieres verme, que me vendrás a ver esta semana, que te has dado cuenta de que soy importante para ti.

      Mi sonrisa de tonta se ve quebrada cuando me llamas hoy y me dices que has conocido hoy a una chica, y que vas a venir con ella, a verme, cuando ella tenga libre, que será los días en los que yo no no estaré libre y que si tenéis sitio en mi casa. Me desconcierta. No entiendo esto. Me pillas tan de imprevisto que no sé ni qué decirte. Pero después de colgarte… me ha quedado una sensación medio desagradable, como agridulce, porque tengo ganas de verte, pero no sé si así.

      Aveces tengo la sensación de que te alejas, mucho. Marcando una distancia conmigo, hablando correctamente pero esquivo, y huyendo en cuando te es posible. No soy una acosadora, no persigo a nadie si veo que no quiere nada conmigo, te equivocas si crees eso.

      Me gustas, si, más de lo que puedo controlar, más de la media, lo que me hace hacer locuras, pero locuras si tú me las alimentas, si no deseas mis locuras, desapareceré de tu vida. Después de dos días de silencio hoy me mandas un mensaje… es que me echas de menos? Me desconciertas, al principio me mandabas miles de llamadas, diciendo pienso en ti. Ahora… desde que sabes la sensación que me produces, progresivamente te alejas y apenas sé de tí. La última vez me sentí como si te apuntara con arma en la cabeza y me contestaras contra tu voluntad.

      Si al final nos reunimos en Valencia… ya veremos qué pasa, si te sigo pareciendo interesante, si me huyes, si simplemente nos miramos con distancia, con cariño, quién sabe? Creo que mi silencio, hace que sea más productiva lo que quiera que sea nuestra relación.

      Recuerdo que al principio decías que querías seguir hablando constantemente conmigo, que yo te gustaba, ahora, tengo la sensación que te asusta mi querencia. Y lo peor, cuando consigo silenciar mis labios, me mandas ese mensaje tonto, que no va a ninguna parte, para descolocar mi mente, para que caiga de nuevo en tus redes.

      Sí, ayer recité tu poesía, pero no como me gustaría.

      Estaba pensando soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte.
      Pero no he podido y al final he caido en la tentación de mandarle unos mensajes ¬¬U
      Hablándole del viaje a Valencia, al que me gustaría que fuera, jajaja como para no gustarme. En fin, por qué seré tan así?