Se acerca el final del invierno

lentamente, capa a capa

comienza el deshielo.

 

Como un gato negro

No nos han presentado oficialmente

pero cada noche paseas por mis mantas

aveces cuando tecleo el ordenador

aveces cuando me dejo caer en las sábanas

cierro los ojos y te siento,

sobre mi

como un gato negro

no me preguntes por qué negro

te deleitas en tus movimientos

amasando remolinos en los bordes

acomodándote a mi lado.

 

Otras , aprovechas cuando escasea la luz

y en esa complicidad mágica

merodeas mi mano suelta

mi mano que ondea dormida

mi mano que descansa en mi regazo

mi mano que acaricia el aire

y la olfateas y meces en tu mejilla

buscándola como un niño.

 

No nos concemos oficialmente

pero reconozco cuando apareces

invisible, fantasmagórico,

hay quien piensa que irreal

hay quien piensa que paranormal

pero en tus movimientos felinos

hay algo familiar,

algo que me recuerda a quien

hoy, ahí fuera,

bien acurrucadita dormita.

 

¿Eres un fantasma de algun gato negro,

como yo te bautizo y te pienso?

¿o eres la forma en la que mi pequeña

cuando duerme me acompaña?

 

 

Mirando al año nuevo

Mañana se acaba el año, otro año más,

como diría un amigo mío, tranquila Laura, que luego viene otro, así que sin año no nos vamos a quedar.

Siempre digo que para mi el año comienza dos veces, una en septiembre y otra en enero. Son como dos oportunidades de motivarte para empezar de nuevo. Para los que nos hemos pasado media vida estudiando el año nos empieza más en septiembre, y según se va acabando el verano tienes que decidir si estudiar o no estudiar, cómo enfocar tu rutina para cundir y ser productivo,

productivo… qué palabra más extraña, productivo para mi?, para otro?

y diciembre es la segunda oportunidad para tomar decisiones, sobretodo cuando no estás estudiando,

o cuando por lo que sea has dejado de hacerlo.

Haces balance, propósitos de año nuevo,

ya sabéis: mañana todos dejáis de fumar y os apuntáis al gimnasio

laura mequinenza micro abierto denia

y yo…y yo sigo queriendo cada vez con más fuerza avanzar en mis proyectos. Unos más grandes, otros más pequeños. Este va a ser el segundo año con el Micro abierto en denia, que siempre que empieza a hacer frío temo que desaparezca del todo, que deje de venir nadie, pero ahí estáis, los que veniís cada semana, aveces más, aveces menos, pero seguimos, me propuse que lo haríamos todas las semanas y está siendo una gran maratón, todos los martes, con viento, con marea, y en cierta medida estoy algo triste, porque el 26 pensé que nadie vendría, y presuponiendo que el 25 dejaría a todos hechos polvo acordamos que nadie vendría, pero el 26 me llamó Nuredín, y sé ve que si, que fue gente, no llegaron a saber que no hacíamos micro. No me gusta faltar al micro y saberlo me refuerza la idea de continuar yendo todos los martes, aunque parezca un día malo, seguir estando ahí martes tras martes. Cuando hablamos de hacerlo o no hacerlo el día 2, pensaba que sería un día para no hacerlo, y groso error, Pablo y Aarón me dijeron que querían venir el 2 de enero, ellos que no suelen venir. Ya ves, nunca se sabe, los días raros, quizás vienen los que no suelen poder venir, nunca se sabe. Así que contenta de que sigamos adelante, contenta de darle vida al proyecto y ahora…mirando con incertidumbre qué pasará en el Soho, un lugar nuevo,

¿conseguiré que se enteren todos del cambio de lugar?

Y el 2018 he decidido que es el año en el que ya toca hacerle sacar la cabeza a Denia Erotic Art, mi proyecto de fotografía erótica que aún está tímido y tomando fuerza, y creo que 2018 va a ser su año, porque además quiero darle cobertura a la colección Sin Oxígeno y algún proyecto más de fotografía erótica que tengo en mente.

Debido a varios encargos que me andan haciendo en los últimos días también estoy replanteándome buscar un lugar nuevo, más grande, que me permita más posibilidades y flexibilidad para poder diversificarme mejor en diferentes campos  y profundizar más tanto en proyectos personales como profesionales. Expos,

me he prometido a mi misma como regalo de reyes que el 2018 es año de expos,

este año, mientras montábamos la expo en el Volander me venía a la cabeza la frase “la primera vez”, de hecho tengo pendiente escribir sobre ello, de la cantidad de primeras veces que hay en la vida y la de ellas que aún nos quedan, la primera vez que expones, la primera vez que imprimes una foto que vas a exponer, la primera vez que haces una sesión, la primera vez que te pagan por una sesión, etc y basicamente creo que entre las primeras veces y la repetición de las cosas que te hacen feliz son dos variables imprescindibles en la ecuación de mi motivación que no quiero dejar de tener en este año que entra.

de otras primeras veces también estaría bien llenar el año, ejem, ejem, pero eso es otra historia

intimus laura mequinenza fotografia

¿Qué me deparará el 2018? Tengo en mi habitación una pizarra de éstas magnéticas donde voy apuntando todas las tareas y proyectos que quiero hacer y las tareas pendientes que tengo. Espero que en mi 2018 no pare de escribir y borrar cosas de mi pizarra… detesto hacer listas de propósitos que aparecen por sorpresa con los años y descubrir que siguen pendientes. Por eso, seguir, continuar, despacito pero con buena letra

¿Y lo de adelgazar? Eso mejor lo dejamos para el año que viene 🙂

¡Que este año nos comemos el 2018!

 

 

Hazte Valer

Ultimamente cada vez que pasa un giro argumental en mi vida la gente de mi alrededor viene a terminar diciendo algo como: Hazte valer. Y como todas las frases básicas y bonitas que bien podrían protagonizar un capítulo de un manual de autoayuda me hace gracia lo estandarizada que está la hipocresía. Ya que los mismos que me vienen diciendo hazte valer y lo dispensan como remedio cada dos por tres llegado el momento sólo hacen uso de ese valor cuando se encuentran con alguien en desventaja.

Tenemos todos la boca llena de buenas intencciones que vamos escupiendo aquí y allá como si los demás no supieran autogesionarse la vida, si fuera por consejos podría forrarme la casa dos veces y aún me sobraría tela, incluso si mi casa fuera más grande.

Como decía, hazte valer, qué bien suena, oye, demuestra lo que vales, que no te tomen por tonta, es que eres tan buena, es que no puedes dejar que te pasen por encima. Cuando en realidad, todos estos supuestos consejos vienen a mi cuando tengo un conflicto. Conflicto dicho sea que si “no me hiciera valer” propablemente no existiría, conflicto que más antes o después seguramente tendré con quien hasta ahora me tomaba en confianza y me dice que mire a los demás con desconfianza.

Y mira, no creo que haya que mirar con desconfianza constantemente, pero si que es cierto que a más desilusiones, más cautela, a más traiciones, más prudencia.

Y si, más sola, pero no por “no hacerte valer”, sino por lo contrario, por decir esta boca es mía, por tener opinión aunque no me convenga, porque a todos les gusta decir hazte valer y luego mirarte con reproche cuando lo haces.

Sinceramente, para mi, hacerme valer aprovechando la desventaja no me parece un mérito, y tener que tragar en el caso contrario, pues que como que tampoco.

Por suerte desde hace un mes o mes y medio ando positiva, llena de energía y con ganas de comerme el mundo, probablemente sea otro año más, pero de momento, a una noche de cambiar de año, siento el 2018 suculento, apetecible, puesto para mi, para que lo devore, para que me llene, para que me defina aún más.

Y esa energía se nota, lo invade todo, me ando reencontrando con gentecilla que se habían ido quedando atrás en mi vida, por desencuentros, porque hay momentos para desencontrarse y hay momentos para volverse a encontrar… despacito, con calma. Y me hace feliz, porque en el fondo siempre soy una moñas y aunque cambie el fondo, aunque cambien los sentimientos no hay tantas personas afines como para ir perderdiéndolas de forma definitiva. Cada vez que salgo de una de mis katarsis lo hago de forma renovada, dejando lo malo atrás, atrayendo lo bueno.

Y es en mi fin de la crisálida que siempre tengo este estado de conocer, de encontrar, de querer, de reencontrar

…siempre confío quedarme en este estado…

Así que andaremos y veremos qué pasa “mañana”

El Salvador

La primera vez que fuí a Los Diablos Azules fue a un recital multitudinario que me invitó Leo Celada con motivo del día de poesía. Por aquel entonces yo todavía no había participado aún en ningún recital maratoniano de este tipo y me tomé la invitación muy en serio.

Nada sabía yo por entonces de la libidinosa vida nocturna de los antros de poetas y además gozaba de unas bonitas esposas matrimoniales que aún me durarían algunos pares de meses más.

Como carne fresca que era y esa mirada de “soy tan nueva que no me entero de qué va esto” se me acercó tanto varón con buenas intenciones a felicitarme que creo recordar que nunca he sufrido un asedio tal de cumplidos por parte de desconocidos.

Entre la fauna varia que conocí aquel día, quiero destacar la historia de un joven que le costaba articular palabra. Y yo, que siempre he tenido un síndrome parecido al de Tyron de tener debilidad por las cosas rotas, sentí lástima pensando en lo difícil que debía ser moverse en esos eventos para un tartamudo.

Y con la típica escusa de “me gusta lo que escribes” comenzamos un intercambio virtual de impresiones y textos, así fué como conocí su blog, una suerte de anecdotario fantástico misógeno de un tipo marginado que en el fondo se sentía superior. Ciertamente no recuerdo ya las historias que en él se contaban, ni las conversaciones que pudimos llegar a mantener, pero sí recuerdo la última. Él intentaba convencerme con un delicado plan fruto de su inclinación natural a despreciar a la mujer de que me acostara con él. Argumentaba firmente que me quedaban pocos años de buen ver, 5 o 10 a los sumo. Y que tenía que aprovechar el tiempo porque después me arrepentiría de no haber follado lo suficiente.

Hoy, en el cenit de tal supuesta crisis, más que aprovechar mis últimos días de sexo y desenfreno con cualquier desesperado que me haga caso me planteo lo terriblemente cansinos que me resultan la mayoría de los tíos con sus ofertas sexuales carentes de interés y de imaginación. Yo, que siempre he presumido que seré una vieja verde pervertidora de jovencitos, no sé si es que todos me quieren salvar de mi futura vida sin sexo y pronto me arrepentiré y seré yo quien comience a perseguirlos. Por el momento, me siguen pareciendo, unos absolutos gilipollas.

Leído:

19 Diciembre 2017 micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

Volver otra vez

Recuerdo cuando era adolescente y me declaraba abiertamente asexual. Lo poco o nada que me interesaban los amoríos y desamoríos de nadie. La pasividad con la que acontecían los encuentros sociales. La atracción fatal hacia sumergirme en mi mundo y no tener prisa por salir de él.

Como un niño. Eternamente niños.

Ahora que estoy empezando a aborrecer todo contacto social que no sienta demandado con entusiasmo, que me he cansado de conocer nuevos túes, no me apetece aprenderme a alguien de nuevo y encontrar en qué falla esta vez. Me ando reconciliando con mi mundo interior y cada vez paso más tiempo en él. 

Me estoy volviendo otra vez asexual, y no por moda, en todo caso por escuchar.

Lo bueno es que me deja mucho tiempo libre para darle tregua a mis proyectos

 


 

 

Sangro y duele

06 de la mañana. Estoy sangrando mucho.

Hace poco leí “Teníamos que decir más Tengo la regla”, hoy mientras estaba presentando el micro abierto pensaba en ello, tras haber saludado a Teresa que me ha dicho que tenía mala carilla, que si me pasaba algo. 

He estado apunto de decir en el micro, ey chicos “No preocuparse, estoy más asocial de lo normal, es que hoy estoy reglosa. Pero ha sido tomarme dos cervezas y quitárseme todos los dolores.

Y es que al final es eso, dolor, mal estar, ganitas de morir entre las mantas.

Sangro. Y duele.

Pero no siempre fué así. De hecho tengo asociada la regla a días muy señalados, porque como bien decía el anuncio no se pierde ni una. Y no me dolía, y no me impedía hacer planes. Desde competir en gimnasia rítmica, pasar un día entero en aqualandia o en portaventura o tener esa primera cita que suele acabar en polvo, si, la regla ayuda a que acabe en polvo.

Ahora cada vez más, me veo anulando planes precisamente por la regla, que graciosamente me dicen eso es que te está mandado señales de que “Coño eres fértil y parece que se te ha olvidado para qué sirve” (que ese es otro tema). Y no creo que sea eso, pero sea como fuere cada vez me cuesta hacer más cosas en estos días.

“Querida regla, no te lo tomes a mal, a pesar de los buenos polvos ratos que hemos pasado juntas, cada vez te echo más de más, y menos de menos, sería un detalle que esta noche dejarás de sangrar y me dejaras dormir tranquila”

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Abriendo madrugadas

Abriendo madrugadas con las uñas teñidas de negro
esta noche tal vez no me acueste tan tarde
es una aventura vivir sin brújula
me sigue sorprendiendo
mi absoluta falta de orientación.

Cada vez estoy más segura
de que mi cabeza no sabe sentarse
nunca he sido de amaestrar a las fieras

Sobrevivir

Sobrevivir
otro año
a esta fiesta

Cada vez
se me hace más largo
llegar a las 00:00

No tengo miedo a morir
pero temo, vehementemente
envejecer. 

Estar en las nubes

Septiembre

Y empezamos de nuevo
yo que estaba todo el día de parranda
durmiendo, comiendo, fo…forrándome de experiencias
al calorcito, con la tranquilidad del verano
sin extreses, sin agobios,
viviendo, 
viviendo en las nubes
Y llega septiembre
con sus nubarrones negras
y nos avisa que despertemos
con unas cuantas inundaciones
no te duermas en los laureles, laura
que te toca hacer papeles
y allí, que estaba como reina de sava
ahora corre corre que te corre
que no se nos peguen las sábanas.

Y las clases, eso de llegar
y no acordarte de nada,
que el verano que malo es,
que te borra la memoria

Desintoxicarse

Nada como un buen baño para descontaminarse de tanta toxina de ciudad, tanto insecto infecto que se posa en la piel y no se quiere marchar de nuestro lado. El mar mágico, sana. Debería darme un baño todos los días, pero imbécil de mi, aveces me quedo pegada a la pantalla que me absorve la energía y me devuleve un fantasma cansado de mi misma. Y es que había intentado eso de bañarme, pero es que aveces el agua está tan y tan sucia, que no consigo que me sane el cuerpo. También está de vez en cuando dejarse sanar conjuntamente, o sanar a otro olvidándote de donde se encuentran los límites de lo real o lo imaginario.
Hace unos días me bañé por primera vez con unos amigos, y una de ellos decía, que hasta que no te bañas con tus amigos, no conectas. Y ciertamente ese día creo que algo se conectó entre nosotros.
El fuego también renueva. Hace un par de días fue San Juan, y estar tumbada bajo las estrellas en la playa, al lado del fuego. Sentía esa misma conexión, ese desintoxicarse.
También estuve durmiendo una noche en la playa con unos amigos, con esa sensación tan placentera de despertarse en la naturaleza ajenos a la estampa de una habitación, sea ésta cual sea. Increiblemente enrequecidor.
Desde que ha empezado el verano no paro de coleccionar momentos mágicos con diferentes personas que me andan quitando tanta toxina que tenía dentro. Espero que el verano siga siendo tan sanador y reconstituyente. Creo que lo necesito. Hay demasiado elemento nocivo por ahí suelto.
Por si acaso, tengo planeado montar en bici para poder ir corriendo a bañarme a las Rotas más a menudo.

 

rosas spanking laura mequinenza

Rosas

“Dedicado a Eva y Stephen por crearme un nuevo fetiche”

Él vino con una maleta
llena de artículos de coleccionista,
yo me enamoré
de entre todos ellos
de la regla de madera.

Lucía orgulloso un látigo
que restallaba en el aire,
partía panes y abrazaba
haciendo girar faldas.

Ella bailaba con fuego
al ritmo de la sinuosa música.

De repente se paró la música
y ella dijo “Soy una moñis”
pero cogió el gato artesanal
acabado en rosas
y fue hacia él.

Con una mano
sujetaba el artefacto en alto,
con la otra
tiraba de él hacia una esquina
pidiéndole que la azotara.

En la esquina había
una cruz de San Andrés
hecha de madera.

Ella se apoyó en la cruz
mientras sonreía,
le dio a él el instrumento
no sin antes hacer gesto
de lo que ella quería.

Yo desde el sofá
los miraba de cerca,
pensaba que serían quizás
un par de azotes
lo justo y necesario
en volver la música,
y que ella volviera a bailar con fuego.

Pero la música tardó en volver
en una azarosa coincidencia
para que pudiéramos deleitarnos
con el singular lenguaje corporal,
cuando él la atizaba,
que ella emitía en respuesta.

Él me miraba a mi
y me explicaba lo que hacía.
Yo lo sentía todo
una clase particular
pese al resto de gente .
No paraba de aprender
y atender lo que él me decía.

En mi mano sujetaba
la larga regla de madera
mientras la acariciaba,
a los dos
observaba.

Observaba como ella
alzaba sus glúteos,
los dirigía hacia mi,
exponiéndose para él.
Arqueaba la espalda,
y a cada nuevo estímulo
reaccionaba con todo el cuerpo.

No podía observar su rostro
mas no hacía falta
sus movimientos decían por ella
todo lo que necesitaba:
hablaban, gemían, pedían.

Todo en silencio,
esperando la música
que no llegaba.

Lento, sensual, místico
se convertía en el centro
de todas nuestras miradas.

Ella, lejos de querer parar,
se quitó la camisa
y se hizo más presente
la curvatura de su columna.

Él leía en los gestos de ella
y me los explicaba,
yo lo entendía claramente.

A ella los pantalones
se le ajustaban
y poco a poco
se le iban resbalando
con cada nuevo impacto
y el continuo arqueo de espalda.

Ella separaba las piernas y
levantaba el culo para pedirle más.
Él jugaba cambiando el ritmo.
Aveces lo aceleraba
y otorgaba más intensidad
respondiendo a las demandas
que ella, con su cuerpo, hacía.

Entonces ella movía las paletillas
de forma espasmódica
para retomar el ritmo lento

y poder relajar la espalda
que cada vez iba tomando más
un color rosado,rojizo,

tornándose rojo, poco a poco
Era algo tántrico, hipnótico.

Él me dijo después,
que ellos no se conocían,
que nunca habían hablado
pero antes de terminar, recuerdo,
cómo se despidió de su espalda
con unas breves caricias.
Me deleitaba la complicidad
de dos desconocidos.

Él vino con un látigo que abrazaba
pero ella eligió, que la azotara con rosas.

Y mientras, yo miraba,
y mientras
yo miraba.

 

 

 

El día más triste del año

Ahora nos dicen cuando tenemos que ser felices

y cuando dejar de serlo, después de la navidad,

otro término comercial, blue monday o

el día más triste del año

 

He oído que hoy es el día más triste del año

y he pensado que igual era mejor no levantarse de la cama.

Fuera nieva y me parece gracioso que llegue a nevar en una ciudad con ésta

y sin embargo ni el frío, ni la nieva, nie le día más triste del año me han hecho sentir mal.

 

No estoy triste,

yo que ando luchando con el nenufar que me parasita

yo que he desestimando las sendas de baldosas de azúcar

porque me van los callejones oscuros

yo que a cada caricia de menos pierdo razones para querer verte

yo que no sé escribir poemas alegres de cosas tristes

yo que tengo una montaña encima del pecho

yo que dibujo tristezas en la gente que no tiene

y se marchitan en mis retratos.

Yo que colecciono jardines de ausencias

y planto rosales con orgullo.

 

No estoy triste, el día más triste y frío del año.

No me he muerto, ni se me ha escapado el alma por la boca

ni se me han fermentado tus escusas

no se me achica el cuarto

ni se me hunde el cuerpo en la cama

no se precipita el techo

ni se me escaman las costillas

No te echo de de menos

No / te / echo / de / menos

 

No se me encoge el estómago

ni me veo fea y vieja en el espejo

no me faltan todas las personas que me faltan

ni asoma hoy el cráter oscuro de mi futuro

No me asusta el fantasma de yo misma

ni vienen las druidas a quemarme en vida.

 

Mañana, quién sabe,

quizás venga la tristeza a adueñarse de mi

pero hoy

no estoy triste

el día más triste del año.

Recitada: 02 de Enero 2018 en el micro abierto Arte no Apto, Hotel Chamarel,en Dénia

 

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.

Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío y vacío.

Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.

Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes…
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.

Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.

Una noche más, que no puedo dormir.

A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.

Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacío, más silencio, sigo sola.

La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.

Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.

 

Follarse a una misma

    – I –

    Entonces sucedió
    que no podía dejar
    de follarme a mi misma
    y de buscar un yo nuevo
    cada vez que se me acababa el anterior.

    Cada noche me transformaba
    en la treinteañera de quince
    y despertaba emborrachada
    de versos que me devolvían a mi celda.

    Pensé tantas veces en escapar del renglón
    que incluso tejí recuerdos falsos
    en los que vencía quimeras
    que embalsamaban mis muertos.

    Acercarse demasiado a las respuestas
    se convirtió en mi deporte de riesgo favorito.

    Nunca tuve demasiado apego
    a los cuentos con finales felices
    y desarrollé inmunidad crónica
    a las armas de destrucción masiva.

    Al principio lloraba al comenzar capítulos.
    Después desarrollé
    un síndrome de estocolmo compulsivo
    que me empujaba al descariño progresivo.

    La decadencia se apoderó de mi
    como una diabetes de una bulímica.

    Los martes(antes miércoles) como oasis
    fueron el salvavidas que vuela circular
    antes de caer sobre el cuerpo cansado.

    Peligrando el boceto que daría forma
    a la enredadera de mi vida
    salvaguardé las historias
    en pequeñas metáforas mal encriptadas.

    Temiendo quizás perder demasiado pronto
    los recuerdos que algun día olvidaría
    que algún día querría recordar.
    Pasaporte efímero a una inmortalidad de pega.

     

      – II –

      Nadie sabrá de nosotros
      los padres insumisos
      de una generación
      que se consume a si misma.

      Creyendo que decidimos
      mientras tiramos unos dados
      que no mueven nuestras fichas.

      Seremos el fracaso de nuestra especie
      convencidos de nuestros ahoras.
      Renunciar, como hábito burgués,
      asumir, como gesto incosciente.

      Nadie sabrá de nosotros,
      nosotros que vivimos en la generación
      más documentada de la historia
      y nadie sabrá nada de nosotros.

       

        – III –

      Me fuí, como siempre.
      Siempre abandonando todos los escenarios
      dejando silencios en mis cuentas pendientes.
      Apelando a mi naturaleza circular
      que me haría volver, algún día.

      Cuando ya no escueza
      cuando nada importe
      cuando ya todo sea inevitable.

      Huir de los futuribles
      como defensa personal.
      Una vez lejos, nadie inventará
      un final de mentira.

      Sólo hace falta esperar
      a que las piezas vayan ocupando
      el lugar adecuado.

      Para entonces, mi piel
      ya habrá caido
      y podrá devorar fantasmas
      y aliñarlos con la melodía
      de los que siempre sienten envidia,
      así ganen, así pierdan.

      Y continuar, al fin y al cabo para eso estamos
      hasta que no suene el silbato final
      una debe seguir corriendo.

       

        – IV –

      El perdón de los perdones
      a ti misma, / por ser tú, / por seguir siéndolo,
      por no dejar de serlo.

      Perdonada.

       

        – V –

      Y todas mis penas
      vestían de largo,
      las encerré en fiestas aburridas
      a las que no pensaba acudir.

      Las traicioné con penas de mentira
      que vestían de alcohol,
      estupideces adolescentes
      que me entretenían los días.

       

        – VI –

      Apareciste tú, tú, tú y tú también.
      Y cuando creía que no habría más
      siempre aparecía un nuevo tú.
      Y me acostumbré.

      Todos necesarios,
      en la cronología taxidérmica
      de mis decisiones decisivas.

      Fluir cuesta menos,
      cuando una fé enfermiza
      te guía en una senda oscura.
      Algunos lo llamarán destino,
      otros, cosas peores.

      Y Madrid me dijo: Vuela

      –    I    –

      Llegué y Madrid no era la misma.
      Una pesadez se posó sobre mi cuerpo
      y me costaba respirar.
      Tal vez los universos paralelos
      me estaban invitando a marcharme
      siempre dije que aquí
      se había acabado una etapa
      y que debería seguir en otra parte.

      Madrid se mostraba ante mi
      esta vez vacía
      y difícil,
      como una yegua salvaje
      que no quisiera ser montada.

      Sus calles olían distinto
      pero la misma sensación de siempre
      de sentirme en casa,
      siempre me siento en casa
      cuando me sumerjo en el centro
      de forma anónima.
      Me encanta la soledad
      de mi paseo, perdida,
      deambular sin sentido,
      libre, sin esperar ver a nadie conocido.

      Incluso la improbabilidad
      hace mucho más felices
      las casualidades de los encuentros fortuitos.

      –   II    –

      Estaba en casa, eso era seguro,
      pero una fuerza invisible
      renegaba de mi.
      Como el ave que empuja a sus polluelos
      al vacío.

      – Vuela –

      Sentía que me estaba invitando a volar,
      de nuevo.

      – No te encariñes
      Las alas no son para quien se encariña
      y echa raices. –

      De todas formas
      hacía tiempo
      que no tenía raices en ningun sitio.

      Y Madrid ya no era
      uno de mis próximos destinos.
      Pero sentirme así, distinta
      me perturbaba.

      –   III    –

      Me sumergí en el metro.
      El metro siempre me había mecido en su seno.
      Me dieron ganas
      de pasarme todo el día
      subterráneamente
      apegada al cordón umbilical
      que aún nos unía.

      Sola,
      mecida en el asiento
      que me permitía recostar la cabeza
      mientras,
      mis ojos me mostraban
      la silueta de mi cuerpo sin cabeza,
      presa fácil de cualquier selfie instantáneo
      de los nuevos alienadores.

      Quien habló de le holocaustro zombie
      creo que nunca imaginó
      que ya lo vivíamos.
      Los zombies se alimentan
      del cerebro alienado de otro
      que como él
      dispara me gustas como recompensa.

      Todos nos vamos infectando
      de esta enfermedad
      que nos atrofia social y motivacionalmente.

      Mientras pensaba esto
      llegué a mi destino
      lugar que alguna vez fue uno de mis dos grandes hogares
      los cuales até a mi como apellidos.

      La 13:47 y 31ºC, Agosto, Madrid.
      Y no hacía calor.
      Igual estaba muerta también,
      era otro zombie
      que observaba todo desde el papel de cuadrícula
      que me hacía sentirme acompañada.

      Hacía millones de años
      que había sustituido el diario
      por pensamientos desordenados
      y emociones encapsuladas
      que algunos
      (y yo misma aveces)
      llamaban poesía.

      –   IV    –

      Me fascina como los barrios perduran
      cuando mutan sus gentes.
      Yo era una antigua inquilina
      de las plazas que ofrecían ropas en mantas,
      de las paradas de autobuses y farolas
      empapeladas de anuncios
      que apenas vería nadie
      antes de su limpia,
      de la mezcla de acentos
      de una lengua parecida.

      Sentía algo interno
      que me unía a esta ciudad
      más allá del convencionalismo.
      Algo místico.
      La confluencia
      de todo lo que en ella pasaba
      de lo que me arrastraba
      en una u otra dirección.

      Me sentía más yo
      aunque me invitara
      a seguir mi camino.

      Mi romanticismo,
      que me dibujaba destinos caprichosos
      que me colocaba personajes que me invitaban
      a probar mundos nuevos y excitantes
      los cuales ingería con un hambre desmedida,
      me decía
      que existían otras ciudades
      que me harían sentir en casa
      que me secarían las alas
      para continuar mi vuelo
      que aún quedaba mucho de mi andanza,
      personajes nuevos descubriéndome
      los placeres que el mundo
      había dejado encriptados para mi.

      Puto romanticismo sin sentido.

      –   V    –

      35º y seguía sin tenercalor
      puede que el termómetro estuviera estropeado.
      la temperatura era tan distinta
      y el agua….

      Me detuve a observar
      la estampa de mi cuerpo sin cabeza
      que anotaba frases en un cuaderno.
      Ahora, la sombra dibujaba en el asfalto mi pelo
      que se mecía suavemente.
      Miraba mis rizos como ajenos
      como si pertenecieran a otra muchacha.
      Una muchacha que me atraía.

      Había pasado dos años de prestado
      y estaba empezando a olvidar
      quién era yo,
      debía dejar esa etapa atrás
      y zambullirme de nuevo
      convertirme en piraña sedienta de vida.

      Llevaba días pensando
      en cortarme el cabello
      pero ese momento
      el pelo ondeando
      meciéndose de un lado a otro
      se me antojó una señal
      y temí acabar como sansón.

      –   VI    –

      Me enamora el pensamiento exotérico
      que a muchos les hace verme como loca.
      Probablemente
      son pequeñas superticiones  aleatorias
      movidas por la teoría del Kaos.

      Pero en mi caso,
      son experiencias
      que llenan de motivación mis actos.

      Fluir.
      Siempre con la teoría del fluir.

      Había abandonado
      casi toda atadura
      o sensación de pertenencia
      voluntariamente.

      Y aún así
      me dolían aveces
      algunas costras
      de las heridas del proceso.

      Cada vez me quedaban menos.

      Madrid era esa segunda piel
      de la que era difícil renunciar,
      con ese “Vuelvo a tí”
      repiqueando en mi cabeza.

      Los lunes de agosto
      puede que tengan también
      una configuración astrológia
      que me hagan cambiar.

      Otra influencia más,
      como mi condición lunática,
      como mi apego a los círculos
      o mi devoción por los azules.

      Hubo un tiempo
      en el que me tropezaba
      cada 9 de Diciembre.

      Lunes, Luna, Lunática,
      en el fondo
      trazar un mapa de uno mismo
      no es más que un compendio
      de pequeñas locuras.

       

       

      Cara de asco

      Cada día me debato
      en si seguir o no contigo
      No quiero odiarte
      pero estoy cogiendo asco
      de las cosas, que creo,
      que nos separan.

      Puede que simplemente sea yo
      que necesite estar sin ti
      aprender a no sentirte alguien en concreto
      y a “estar” o “no estar”.

      Peleamos,
      antes de llegar a esta repisa
      otra vez discutiendo.
      Tú me pedías un abrazo
      y yo no conseguía dártelo,
      porque no me sale
      me sale cuando me sale
      y ahora no podía abrazarte.

      No reclamaré a nadie esta tarde
      prefiero esperar
      mientras escribo
      mientras observo cómo inunda todo los colores.
      Esa manía del verano de iluminarlo todo
      De llenar de vida
      por ejemplo
      a cualquiera de esas parejas
      con las gafas de moda
      tan psicodélicas
      y con esas caras de asco.

      ¿Será siempre así?
      ¿Acabaremos todos cogiéndonos asco?
      No puedo parar de mirar a esa pareja
      caminan abrazados
      pero se miran con cara de asco.

      ¿Seremos nosotros también así?

      Completa desconocida

      “Dedicado a la chica de morado que se sentaba ese día junto a mi
      en el metro”

      Y pareces tan frágil y delicada
      Pensara que tal vez te vas a romper.
      Cuando he llegado al andén
      he notado un brillo en tus ojos
      andabas como perdida
      como buscando abrigo en ti misma.

      Y me he sentado
      como siempre hago
      cuando espero al metro.
      Y has venido a sentarte a mi lado.

      Agazapada en tus rodillas, me miras
      y parece que fueras a llorar.
      ¿Por qué en todo este andén
      lleno de gente
      capto una extraña complicidad en tí,
      absoluta desconocida
      vestida de morado
      de pelo corto
      y ojos llorosos?

      Evito mirarte
      porque me desprendes mucha ternura
      pareciera que pidieras un abrazo a gritos.

      Mientras escribo estas líneas
      te alejas
      para buscar intimidad
      para hablar por teléfono.
      Y mientras lo haces
      llega el tren.

      Y perdida entre el tumulto
      a lo lejos
      acierto a adivinar
      un adios.

      Adios

      Espero que esa llamada
      te devuelva la sonrisa
      esa que jamás podré contemplar
      pero que me has hecho imaginar.

      Adios
      completa desconocida.

      09.04.2010

      ” Hoy he recuperado este texto, me produce una sensación de insensibilización
      pensar que en las grandes ciudades nos cuesta comportarnos como personas. 
      Hoy pienso que por qué no hablé con esa chica, 
      quizás si necesitaba ese abrazo. “

       

      San Juan

      Quién pudiera caer al fuego
      y purificarse,
      nacer de nuevo,
      revivir de las cenizas
      como un ave fenix.

      Dejar atrás la sensación putrefacta
      que nos hace ser débiles
      dejar atrás el olor nauseabundo
      de las inseguridades.

      Quemar todo
      quemarse por fuera
      y por dentro
      hasta que la piel nueva
      nos haga sentir infantes,
      nuevos,
      todo pureza e inocencia.

      Quién pudiera
      esta noche
      arrojarse a la hoguera
      y reaparecer
      una vez se apaguen las llamas
      como una maldita Targarian.

       

      Pez

      Hoy es una vez más
      un lugar donde dejar caer mis dedos
      frente a la pantalla
      una melodía
      me recuerda al azul
      y se mece en mis oídos.

      Colecciono melodías
      mi droga
      paliar esta necesidad
      de inventar formas
      para salir de este lugar

      Esta noche me sobra todo el mundo
      y las paredes
      necesito ser pez que atraviese las dimensiones
      agua , sólido, aire, aire
      música, nota
      pez

      Convertirme en bucle,
      recogimiento
      naturaleza cíclica
      que me empuja a los círculos.

      Hoy me siento…

      Me siento, me siento, me siento
      qué decir,
      cómo expresar,
      palabras vanas,
      estúpido entendimiento,
      qué sabes, ni qué sabras
      me apetece rebozarme
      en todas las locuras
      que hace tiempo que no me rebozo
      me tienta
      la línea
      oscura
      que me dice que no, que no
      y me acerco
      al borde
      traviesa
      y juego a no hacer caso
      a no saber, a no oir
      hoy me siento tan …

      Energía

      Días como hoy
      en los que me siento triste sin motivo
      (aunque a quién diría
      que cumplir años
      es motivo de sobra)
      me pregunto
      cómo volver esta energía negativa, en positiva.

      Necesito eliminar
      esta toxicidad
      que me pesa
      que me envuelve
      que me afecta.

      Necesito
      que cada cosa
      que cada estímulo
      no se pose encima
      como una carga.

      Quiero
      sentir la ilusión
      cual adolescente
      de vivir el momento
      y no pensar
      qué significa
      a dónde lleva
      o qué pasará.

      Necesito
      urgentemente
      un mataneuronas
      que aveces
      las puñeteras
      se vuelven muy pesadas. 

      Qué puta manía tenemos los humanos
      de cumplir años
      con lo fácil que sería
      no contar los días(o los años)
      que tenemos 
      y sólamente vivir
      como si no hubiera mañana.

      Laura

      Llorar
      al escuchar
      una canción
      que lleva mi nombre

      Sé cuando estoy mal
      porque se llenan
      fácilmente los ojos.

      Por nada
      por todo
      por sentirme siempre
      tan sola
      tan perdida
      tan fuera.

      Malditos demonios
      nunca faltan
      cuando las fuerzas fallan.

      Y la música,
      esa música,
      que es lenta
      que no es mi idioma
      pero  balbucea mi nombre
      como un enigma.

      Se acumula en el pecho
      esta ansiedad creciente
      que quiere debastarme.

      Ahora que sentía
      que creía
      que ya no me afectaban
      ya no
      estas cosas
      como antes.

      Tal vez
      por eso lloro
      hoy al escuchar
      (en una canción) mi nombre.

      Lejos de Dios

      Es maravilloso cuando conoces gente que te dan ganas de llevar a cabo proyectos. Considero que tengo suerte cuando tengo este tipo de experiencias y estoy muy contenta porque ultimamente no paro de conocer personas que me están ayudando mucho y que me hacen emprender proyectos con más ganas.
      Ayer pasamos todo el día para realizar una de las sesiones de la serie Lejos de Dios, esta vez les tocó a mi cristo particular y su correspondiente María Magdalena. Las fotos de la serie lejos de Dios tienen el nexo de usar personajes bíblicos para retratar estados de aquellos que se atreven a romper las normas marcadas. A modo de resumen de la serie tengo este literal: ” Allá donde se extienda la mano del que domina y oprime, siempre habrá rebeldes que se subleven en la búsqueda de Utopía. El locus amoenus que ningun Dios, aún, nos ha ofrecido.”
      En la primera sesión quise retratar un ángel negro, la oveja negra que no comulga con el orden establecido pero que se encuentra en ese estado en el que empieza a replantearse todas sus creencias para darse cuenta que no cree en ellas, pero aún asi le cuesta desprenderse de ellas. La eterna metáfora del ángel que se corta las alas y renuncia a su pasado, no sin gran sufrimiento y confusión. Es el rebelde, que consigue salirse del orden establecido y huye del opresor, que en este caso es Dios, que representa el estado que nos govierna.
      En la segunda sesión, que es la que hice ayer, como ya adelantaba, son Jesucristo y Maria Magdalena mis protagonistas, en esta ocasión mi punto de interés versa en el conflicto interno de sertirse culpable por algo que en teoría está mal, las cosas prohibidas, aquello que deseamos pero que representan el lado prohibido. Maria Magdalena es la tentación, el pecado, lo prohibido, Jesús es el personaje que tras su acto de rebeldía se siente culpable.
      Lo cierto es que quedamos bastante pronto pero se nos echó el tiempo encima. Sólo en colocar todo el escenario y tal, más de media mañana. Y eso que eran cuatro cosas. Para la próxima sesión hemos hablado de prepararlo unos días antes para que cuando lleguemos sea ponernos directamente a hacer fotos.
      Que entre colocar las cosas, la charreta de ponerse al día, comer, en fin, se va el tiempo volando.
      Por otro lado, ha muerto mi tablet 🙁 asi que la mayoría de cosas que tenía de ideas que quería probar no las he podido llevar. Asi que como deberes me he propuesto escribir más en papel, aunque el soporte grafico tb está bien.
      Por otro lado, mi asignatura pendiente con creces es mandar con más arrojo, que siempre me vengo abajo y no me impongo con la determinación que debiera. Debería hacer trabajo personal acuciante en este aspecto. Por el bien de todos, y creo que las sesiones irían más rodadas.
      A la hora de hacer fotos, creo que, en caso de que la escenografía sea pobre únicamente debería hacer planos cortos y lanzarme a hacer planos más generales cuando haya algo reseñable que enseñar. Lo cierto es que en este sentido la idea la tenía bastante en la cabeza, lo que a la hora de cerrar el encuadre y meter a dos personas se me hacía más difícil. Sobretodo porque quería meter demasiados elementos en muy poco espacio.
      Lo cierto es que me hubiera gustado centrarme más en la sesión, pero la verdad es que esta semana estaba bastante de bajón por mis problemas en clase y no conseguí centrarme lo que hubiera debido. Aún asi, me gusta tirar mucho de encuadres extraños, quiero seguir experimentando con ellos. Estoy muy contenta con las fotos que hicimos, y me ha entrado gusanillo de seguir haciendo más cosillas.

       

      Tengo otro personaje desde hace tiempo en mente, a ver si algun día tengo la ocasión y puedo hacer esa sesión. Aunque ayer, según hacíamos esta sesión surgió la posibilidad de llevar a cabo otro proyecto que tengo en mente desde hace muchos años. Cosa que me pone muy contenta.
       Sobre las fotillos de Teleidoscope las quiero ir retomando, pero es que ciertamente no me encontraba con tiempo o fuerzas o ambas para hacerlas, asi que cuando respire un poco quiero ir retomando hacer o las nuevas o alguna vieja, ya veremos, segun vaya viendo. Pero quiero volver. Pero no sé cuando.
      Hace una semanitas estuve en Madrid y aprovechamos la ocasión para hacer con Carolina Villafruela y Aroma una sesión. Me gusta trastear con estas señoritas, esta vez me personifiqué en la Santa Muerte Mexicana.
      Como siempre que hacemos alguna de las nuestras Carol y yo disfruto mucho en las sesiones. Es un poco duro pero lo que digo siempre, me sirve como entrenamiento para cuando luego hago yo las fotos. Es cierto, que aveces cuando nos obcecamos en una fotografía,es probablem que tener a una persona en una posición forzada le vaya cansando aumentando las posibilidades de que ya si que no salga. Por eso es mejor descansar y ya luego si eso volver más tarde.

      Ando muy liada con los exámenes pero espero tener mucho movimiento pronto. Ya os iré contando 🙂

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      Motivación

       Por fin he conseguido terminar el segundo trimestre y sigo entera, aunque no lo crea. No sé si es volver a estudiar superando la treintena o lo desubicada que me veo en un entorno tan diferente de mi que me está costando un triunfo llegar a cada fin de semana.
      No obstante ahora estoy disfrutando del fin de evaluación y su sabor a libertad y vacaciones. ^^
      Con ello espero disfrutar desalir un poco de casa y experiementar un poco más allá de los confines de mi cuarto, que se ha convertido en mi centro de operaciones.
      Por un lado ando muy contenta porque a pesar de que estoy experiementando y estoy recibiendo muchas críticas negativas eso no me está derrumbando. Normalmente cuando hacía una foto que no me convencía a mi, cuando no le gustaba al resto me replanteaba muchas veces dejar la fotografía. Probablemente el origen de mis crisis existenciales.
      Ahora, cuando me dicen cosas negativas, que me las dicen en mucha mayor proporción y con más dureza, no me siento mal, siento que si a pesar lo que me dicen, me sigue gustando a mi, y pasados los días cada vez me convence más lo que hago, es que estoy cada vez más cerca de encontrarme conmigo misma.
      Intimus me está redescubriendo muchas cosas, y me está enfretando a otras. Pero me gusta lo que me hace sentir. Teleidoscope está conviertiéndose en la plataforma de que obligue a sacar ideas de la chistera cada semana. Como he estado de exámenes y entrega de trabajos, apenas le he podido dar mucho tiempo a la parte ejecutiva, pero si al coco. Me queda mucho que mejorar y por liberarme. Ultimamente me dedico mucho a buscar autores que tengan un discurso en su fotografía y/o utilicen el cuerpo como método de expresión y no tanto con una función estética. Quiero nutrirme de influencias que me hagan crecer. Por eso ando idenado meterme en proyectos me motiven este tipo de influencias.
      He contactado con una chica de Oliva que ahora vive en Valencia que me gusta bastante el nervio que tiene. También he contactado con gente de más lejos. Pero me apetece empezar a moverme por aquí, más allá de la soledad de mi cuarto.
      También fuí a la sesión del circo, en el que hice de modelo, aunque me hubiera encantado llevarme la cámara , sólo me llevé la compacta e hice making hasta que se acabó la batería :C. Pero lo mejor es que conocí un grupo de gente muy nutrido que se prestan para las locuras y me sentí muy agusto. Me trataron muy bien. Pasé más frío que un tonto y me sentí un poco vergonzosa porque hace 10000 años que no hago nada de gimnasia y estoy oxidadísima, asi que al hacer las poses pensaba, esto no debe quedar muy contorsionista. Pero bueno, yo dentro de mis posibilidades me presto para lo que sea. Aquí os dejo unas fotillos.

      Aquí os dejo el enlace de las fotos de la sesión. Y la foto en la que aparezco yo. Lo cierto es que es muy diferente el estar a un lado que al otro lado de la cámara. 
      Me gusta de vez en cuando posar para que me sirva para cuando tengo que dar directrices a los modelos. Pero lo que más me ha llamado la atención  es el submundo que hay detrás de una sesión(sobretodo cuando no se trata de un bis to bis) y lo diferente que se vive desde el punto de vista del fotógrafo y del modelo. Desde mi punto de vista, es mucho más extresante ser fotógrafo y menos social. Estás como en otro mundo y con mil cosas en la cabeza. El otro día, en esta sesión, podía como el pobre Fornés apenas estuvo un ratito libre para comer, el resto del día se pasó un intensivo fotografiando a todo el mundo sin descanso y con el extres de que se acababa el día y aún faltaban muchas fotos por hacer. Él mismo me confesó que se hubiera tirado todo el día haciendo fotos ya sólo con los 3 payasos. Personalmente, cuando más gente y menos fotografos en proporción, acaba siendo un extress. Creo que o bien se trata como las macrosesiones, que van bastantes fotografos para poder cubir a todo el personal. O prefiero sesiones con menos personas. Eso a nivel fotógrafo. Se disfrutan más. Aunque luego es muy agradecido tener diversidad en las fotos. Una cosa por la otra. Ahora, a nivel modelo, es una especie de fiesta estar tanta gente, cada uno con los disfraces, con el maquillaje y la verdad es otro mundo. Se disfruta de una forma más relajada y social, aunque eso sí, el frío y las agujetas al día siguiente no me las quita nadie 🙂
      Espero poder repetir pronto experiencias parecidas, ya os iré contando 🙂


      Miedos

      Llega un momento en el que debes enfrentarte a tus miedos. Estas semanas están siendo muy intentas a nivel de extres, las clases van a acabar conmigo, y como todo nivel de extress y obligación más ganas tienes de hacer cosas creativas, ya sabéis, la válvula de escape.
      Esta semana el tema de Telidoscope ha sido Mounstruo y el tema lleva rondándome desde que Carlos me dijo que esta semana el tema iba a ser de eso. Digamos que la idea la tenía claro pero soy una persona vergonzosa y aún me cuesta mucho vencer esos miedos que aveces tenemos dentro. Por tanto, poco a poco me voy metiendo en el universo que fluye en mi cabeza y que quiere salir.
      El tema que quiero reflejar viene de largo y es algo que me toca mucho la moral. Se trata de lo ajeno que nos quieren hacer creer que es el vello corporal. Es algo indeseable, mal visto e incluso asociado con la suciedad. La presión social te invita a depilarte constantemente o bien ocultartar esas zonas que se considera indecoroso tener vello. Y el hacer caso omiso de dicha norma te puede convertir en objeto de burlas y chismorreos.
      No sé cuándo la gente empezó a ver algo natural como si fuera antinatural, de tal manera que pareciera que la gente realmente no tuviera vello y quien lo tiene es el raro. Cuando debería ser al revés. He de decir que no estoy en contra de la depilación, creo que igual que un día te cortas el cabello y otras veces te lo dejas largo. O cuando los hombres se dejan barba o deciden afeitarse, aunque en esto también hay protocolos al respecto.
      Hace tiempo que ando debatiéndome con mis demonios que me comen cuando ese peso de la sociedad cae sobre mi, sobre los cánones de belleza, sobre lo estereotipado, sobre lo “estético”. Hoy mi mounstruo no es tal, no considero que sea un mounstruo, consideo que te quieren hacer ver que “eso es ser un mounstruo”. Los mounstruos son otros, hay muchos, y hacen daño, de muchas formas, en muchos sentidos. Pero para esos mounstruos ya hago otras fotos. Hoy mi foto va para los no mounstruos, esos que no somos, cuando nos hacen creer que si.
      Cuando le he enseñado a Gonzalo la foto me ha dicho: <Es horrible. Con lo buena que estás y sales muy rara> Creo que refleja un poco la idea del mounstruo que quería reflejar, sin caer en el erotismo, ni en la ridiculización he querido hacer algo muy íntimo. Precisamente de eso va la serie Intimus, de ir buscando cada vez más dentro de mi y enfrentarme a ello.
      Al principio pensé en hacer un palo más general y la idea era cruzar las piernas  uniendo los tobillos haciendo uso de la imagen de la sirena, por eso tb las sábanas arrugadas. Pero no me convencía el resultado, no conseguía encontrar el encuadre que me mostrar una imagen poco sexualizada y que ofreciera a la vez temor y ternura.
      Entonces pensé en hacer un primer plano de los pies, que siempre me han gustado las extremidades en angular y me gusta esa mezcla que dan los pies y el cuerpo de fondo.  Elegí esta precisamente porque me gustaba lo que me transmitían los pies.
      Después también estuve locurando fingiendo ser un mounstruo de pies grandes y cabeza y brazos pequeños. Pero ciertamente más por diversión que por otra cosa. Aquí os dejo una de mis locurillas.
      Tengo ganas de terminar la temporada de exámenes y relajarme. Pero de momento esta foto se añade a mi colección de fotos en mi habitación en modo express. Lo cierto es que esto me está sirviendo mucho para reconciliarme con mis miedos y mis complejos.
      La semana que viene, en principio estará aquí Violeta, asi que imagino que haremos fotillos. Ya escribiré una entrada de nuestras locurillas, porque la idea es hacer algunos proyectillos. Y mañana me junto con gentecilla de por aquí para hacer de contorsionista en una sesión de fotos, puede que me lleve la cámara,e igual cuento tb un poco qué tal fue la experiencia.

      Empujones

      En ocasiones te encuentras perdido hacia donde quieres ir porque hay demasiadas cosas que tiran de uno. Y muchos límites, claro, pero sobretodo, los internos, que son los más pesados y los que primero debes vencer para avanzar.

      En esos momentos es fundamental apoyarte de la gente que cree en ti de una u otra manera. Aveces una conversación te ayuda a ver las cosas con mayor perspectiva.

      Este año me lo estoy tomando como un la conciliación de mi yo actual conmigo misma. Es un duro viaje porque a menudo me encuentro perdida y siento que doy palos de ciego. Pero tras organizar mis ideas, cada vez veo más claro hacia donde quiero ir. Y en absoluto estoy cerca, pero al menos me siento que a medida que voy enfrentándome a mis propias limitaciones, cada vez el camino es más claro.

      No sólo en la fotografía. En todos los aspectos nos dejamos arrastrar y acabamos en terrenos en los que hacemos aguas. No sé cómo me he alejado tanto de mi forma de pensar y de mi forma de sentir las cosas, y cómo soltarme para dejarme llevar.

      Normalmente la corriente te arrastra hacia un lado, y con cuanta más gente tratas y más avanzas, más te lleva la corriente. Sin embargo, tengo la suerte de poder contar con personas (contadas con los dedos de una mano) a las que puedo recurrir cuando empiezas a sentirte demasiado perdido en los lugares que no querías llegar. El resto de la gente, simplement te mira con extrañeza y te sigue apuntando al lado contrario.

      Siempre hablo de la teoría del fluir y del dejarse llevar, pero me refiero por uno mismo, no por la corriente de lo que los demás esperan de ti. Ayer me decían <Complacer a los demás.>. No sé exactamente en qué medida, pero sí, al final acabas por complacer al resto. O ni eso, porque en la lucha interna ni te complaces a ti mismo, ni al resto.

      Por tanto, en mi continua búsqueda de mi misma, ando encauzada en nuevos proyectos de los que espero daros nuevas noticias pronto. Como avanzadilla os diré que ando con la intención de experiementar con otras personas en las próximas semanas para ver si consigo quitarme los cánones de belleza y estética imperativos que no tienen que ver conmigo.

      Interlocutores habituales.
      Hoy os dejo con ella. Selina.
      Esta foto es antigua, pero hace poco la estuve editando y me gusta lo que me trasmite, es el lazo-puente entre el libro de Rayuela y la realidad.
      Aveces nos vamos demasiado lejos de nosotros  mismos a buscarnos 
      y luego no sabemos regresar. Siempre tiene que haber personas,
       que hagan de faro para ayudarte a encontrar el camino.

      Trabajo, exámenes, evaluación…

      Lo cierto es que volver a estudiar te lleva a unas temporadas de mucho tiempo muerto pero ocupado y otras de extres de entregas, además con eso de la tecnología, ahora las entregas se hacer virtuales y ya no es, para el próximo día de clase. Ahora las entregas pueden ser un viernes por la noche o un domingo. En fin, mi finde sucedió así: Entregas el viernes una y el domingo otra.

      Aún así tenía ganas de hacer la foto de esta semana: Mascarada.

      Tenía pensado acercarme a la playa, ahora que hace bueno, mientras cae el sol al atardecer y ahora aún no han llegado los turistas. Medio enterrar la careta en la playa y ponerme a hacer el loco por la playa. Un poco el concepto de ser uno mismo. Básicamente es un poco el conecpto automático que sale cuando piensas en careta o máscara.

      Pero el finde se complicó y me veía sumergida en apuntes y más apuntes. No pacería que nunca fuera a terminar. Así que dije, no voy a bajar a la playa, que me conozco y digo voy un ratito, y se me pasa el tiempo volando. Y mientras seguí haciendo el trabajo y se hacía la hora de entrega, más pensaba en ya lo haré otra semana, cuando llegue semana santa intentaré recuperar las semanas perdidas, pero no me llenaba la idea. Me gusta la idea de participar en Teleidoscope. Mi hermano me comentó también lo mismo, que era mejor hacerla en el mismo día. Cuando ya me había convencido que no la haría, veía cómo el resto subía fotillos y más mono me entraba de hacer yo también una. Así que me dije a mi misma, que si lo terminaba antes de las 22:30 podía improvisar alguna cosa en mi cuarto. Mientras hacía el trabajo, pensaba en que me apetecía hacer la foto pero que no podía por mis obligaciones, entonces lo vi claro. Dije <Esa va a ser mi foto> La máscara como símbolo de los sueños, las ilusiones, las cosas que quieres hacer, y mis apuntes, los que este finde me han retenido, como símbolo de las obligaciones.

      Aún me quedan años luz para controlar el autorretrato, veo lo que hace la gente por ahí y flipo. Lo de fijar un encuadre y salir más o menos dentro de él en cuando le metes algo de dinamismo, parece misión imposible, incluso cuando estás estática, aveces te sales por todos lados. Al principio pensé hacer una idea en la que estaba enterrada y asomaba la mano con la careta en plan, socorro, pero no era exactamente lo que andaba buscando. También pensé algo rollo matriz en el que saltaban los folios por todos lados, pero no con tan poco espacio y sin querer que saliera la pared, pues digamos que decidí buscar posiciones más estáticas. Probé con un plano de mi nuca y la mano vencida hacia un lado con la careta. Pero los que me conozcan sabrán de mi paranoias con las fotos y veía cosas raras al ponerme de rodillas, mis pies ahí comidos por un torso gigante, al estilo lo que llaman el hombre gusano. De ahí a que finalmente optara por posiciones, además de estáticas, un poco más conveccionales.

      Estudio improvisado en mi cuarto

      No obstante fue todo muy rápido: preparar el set, hacer unas cuantas tomas, pasar las fotos al ordenador y la editarla en modo flash para entregarla, aunque tarde, lo más pronto posible. Normalmente yo le dedico mucho más tiempo a todos los procesos, pero está bien hacer también las cosas con menos nivel de rayadura, jajaja, si eso es posible en mi . Lo cierto es que estoy muy contenta de al final haberme animado a hacer la foto, porque eso me da energía para tomar la dura semana con más ganas.