Nunca

Decía que nunca se había enamorado

nunca

pero tras los cristales

el azul

y nunca, nunca era una razón

para dejar escapar un azul.

 

Formas de trazar un mapa

He capturado un recuerdo olvidado que viene de mi pasado

un fragmento de silencios y pausas en los que detenerse

cuando, conoces la belleza de la espera y la incertidumbre

por primera vez

cuando no todo se compra o se obtiene fácilmente

aunque sea fácil, aunque sea placentero, aunque todo fluya.

He recuperado una porción de la ilusión que nace al degustar la magia

reaprender a sentir sin prisa, a sentir sin expectativas, a sentir sin comodidad consumista

elaborando una distancia segura donde poder desarrollar nuestro yo mismo

para descubrirnos, para que nos descubran.

He vuelto a tocar el tiempo con las manos

y notar esa caricia efímera que no te deja atraparlo

aunque aveces, lo retengas con fuerza

sabes que se acabará escapando.

 

La cascada no tiene que llegar hoy

podemos remar en todas las demás direcciones

hay tantas formas de trazar un mapa

y nadie nos obliga a llegar a ningun sitio

improvisemos una ruta aleatoria

adentrémonos a la senda sin brújula

la fantasía de desvirtualizarnos en todos los sentidos

y dejemos la ficción para cuando se cierna el bosque entre nosotros

en la frenética jungla que nos devora.

 

 

 

 

 

Azules

Mi vida ha comenzado a llenarse de azules

pero no azules tristes

que llenan los días de lágrimas y melancolía

No

Mis días se han llenado de azules misteriosos

que se posan en mis noches

para cubrirlo todo de silencio y calma

e iluminarme en los bosques.

Azules aventureros

que se suben a tus ojos

para desafiarme a combatir los miedos

y con arrojo vencerlos.

Azules cálidos

que se visten de paredes

para refugiarnos en pequeños paraísos

donde poder parar el tiempo.

Azules intrépidos

que se anudan a las rocas

para vestirlas de bellas faldas

que nos dejen empapados.

Azules alegres

que se fugan a los cielos

para preparar un desfile

de nubes de algodón.

Azules decadentes

que se disfrazan de girasoles

para colarte en la trastienda

de mi alocada inspiración.

Azules desafiantes

que nos envuelven los pudores

para re descubrir nuestro tacto.

Azules trepadores

que nos marcan la azotea

donde perseguir a las estrellas.

Azules

que te visten de rayas

Azules

que dibujan horizontes

Azules

que me convierten en lienzo

Azules

que han decidido

que mis días dejen de ser días

que mis semanas dejen de ser semanas

para ser

simplemente

azules.

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Apúntame la dirección

El corazón que bosteza en la mano
los días pares, en los que parece que no te acuerdas de mi, (dice)

-Claro, claro, “ahora me encanta buscarte”.

En la papelera del ya es tarde,
como todos, como todas,
incluso sin klennex somos dramáticos,
quieres verme desnuda de nuevo,
o puede que azul de mis rizos
bajo la luna sea más intenso,
me gritan los párpados
de buscar en los silencios.

Cada viernes,
se arranca una teja de mi mejilla,
me gusta inventarme el desenlace final,
adicta a los finales a la francesa,
todos nos queremos en silencio
y no me hace falta más que una sonrisa,
para olvidarnos con cariño,
para aparcar el día a día
en el cajón de los para luego.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?
– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,
con el mismo sabor a fin de temporada

Aparcamiento de los sentimientos
en fase de demolición,
agárrame del pecho
y dibujemos una flecha aleatoria.

Para fallar, yo también sé ser profesional,
regálame la risa, lo demás, no importa,
apúntame la dirección de aquella tarde,
en la que reímos tanto,
quisiera volver a ella algún día.

El día más triste del año

Ahora nos dicen cuando tenemos que ser felices

y cuando dejar de serlo, después de la navidad,

otro término comercial, blue monday o

el día más triste del año

 

He oído que hoy es el día más triste del año

y he pensado que igual era mejor no levantarse de la cama.

Fuera nieva y me parece gracioso que llegue a nevar en una ciudad con ésta

y sin embargo ni el frío, ni la nieva, nie le día más triste del año me han hecho sentir mal.

 

No estoy triste,

yo que ando luchando con el nenufar que me parasita

yo que he desestimando las sendas de baldosas de azúcar

porque me van los callejones oscuros

yo que a cada caricia de menos pierdo razones para querer verte

yo que no sé escribir poemas alegres de cosas tristes

yo que tengo una montaña encima del pecho

yo que dibujo tristezas en la gente que no tiene

y se marchitan en mis retratos.

Yo que colecciono jardines de ausencias

y planto rosales con orgullo.

 

No estoy triste, el día más triste y frío del año.

No me he muerto, ni se me ha escapado el alma por la boca

ni se me han fermentado tus escusas

no se me achica el cuarto

ni se me hunde el cuerpo en la cama

no se precipita el techo

ni se me escaman las costillas

No te echo de de menos

No / te / echo / de / menos

 

No se me encoge el estómago

ni me veo fea y vieja en el espejo

no me faltan todas las personas que me faltan

ni asoma hoy el cráter oscuro de mi futuro

No me asusta el fantasma de yo misma

ni vienen las druidas a quemarme en vida.

 

Mañana, quién sabe,

quizás venga la tristeza a adueñarse de mi

pero hoy

no estoy triste

el día más triste del año.

Recitada: 02 de Enero 2018 en el micro abierto Arte no Apto, Hotel Chamarel,en Dénia

 

Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo, pero de veras,
compórtate como si la creyeras,
no, como no, créete la mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa que es mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú  sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo formulas tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.

 

Recitada:

29 de Enero en sessió de micro obert en Ca Revolta, Valencia

17 de Febrero en fiesta Privada en Ondara, Alicante

20 de Febrero en micro abierto arte no apto en Chamarel  en Dénia, Alicante

 

Findes Raros

Esta noche estoy esperando que se ilumine la pantalla,
espero que aparezcas para rescatarme de la neurosis
que me producen los días tras los findes raros.
Temo los findes raros, son el cáncer
que se van apoderando de mi seguridad afectiva.

Después de un finde raro, las cosas
ya no vuelven a ser como antes,
donde antes había complicidad,
deja de haberlas,
las frases y juegos de palabras
ya no fluyen naturalmente
y aveces aparecen esos silencios feos,incómodos,
acompañados de miradas de circunstancia.
¡Hasta los besos son raros, saben a artificiales!

Ahora temo verte,
temo que ya no puedas volver a mirarme
como me mirabas antes.
Con esos ojitos, esa ansiedad,
con esas ganas de besarme a toda-hora
o esa forma de abrazarme
y alargar el tiempo para que no me vaya
esa habilidad tuya de secuestrarme,
para liarme siempre y me quede a dormir contigo
aunque tenga exámen al día siguiente
aunque esté enferma.

Temo que cuando nos veamos
el aire se haga tan espeso
que sea incómodo respirar
y las miradas no se claven fuerte en los ojos
sino que deambulen incómodas
a la búsqueda de alguna excusa
para de nuevo alejarnos.

Temo que desandemos el camino andado
y volvamos a ser esos desconocidos sin saber qué decirse
pero esta vez, sin ganas de conocerse.

Plato caliente

 

Yo también querría que todo hubiera pasado de otra forma, que nunca hubiera tenido que irme, que nunca se rompiera nuestro universo felino, que arreglásemos todo conflicto en ese lugar donde sirven ese plato que tanto me gusta o haciéndote gala de uno de tus platos favoritos.
Al final fuimos los valientes que caen por el precipicio, yo también quería saltar, y no pudimos salvarnos.
El mundo no es para nadie, no te engañes. Yo también podría llorar todas mis derrotas, pero el mundo no es para nadie. Estamos hipotecados y hasta nuestros sueños, vienen de fábrica.
Yo, decidí no vender más veces mi alma, y aunque quisieras, no puedo sentirme culpable por ello.
Nunca volvimos a ser los mismos desde que dejamos de felicitarnos diariamente por estar juntos, porque dejamos de estar juntos, y no estábamos preparados para ello.
Siempre fui una soñadora suicida a la que no puedes enseñar un capote rojo, mi naturaleza me lanza contra él con una fiereza inexplicable.
No son mejores los días sin ti, no soy otra que ahora quiera otras cosas, soy la misma poeta incomprendida que morirá sola.
Aveces me tienta una vocecilla oscura en mi cabeza y me dice que mis castillos en el aire son locuras Quijotescas¿ Y si es verdad que soy un Don Quijote que lucha contra molinos? ¿ Y si no tiene cura mi locura? Créeme que mi peor enemigo soy yo misma, ya quisieran mis enemigas hacerme tanto destrozo como me hago yo: Lleno mi mundo de jirones, de pedazos rotos que luego no se cómo volver a juntar. Y cuando estoy apunto de rendirme, la luna me coge del lomo, como si fuera un gatito pequeño en las fauces de su madre y me enseña mi filosofia.
¡Ay! ¡Qué sencillo cuando lo veo todo desde fuera, ahí no tengo dudas ni flaquezas. Lo veo tan obvio, tan sencillo. Y sé que es precisamente ser yo misma, con mis ideas de hidalga colgada las que me hacen sentirme viva, las que me definen más allá de mis triunfos. No es orgullo terco, no.
Es la sensación de seguir adelante con el proyecto de mi misma, es ser la persona que soy y ser feliz. Tú no querrías que fuera otra tampoco, te enamoraste de mis alas violáceas, te gustaba tanto cómo las tendía al sol y la forma en la que la luz las proporcionaba ese color, esos brillos.
De noche, las acariciabas con cautela.
¿Cuántas veces estuvieron apunto de quebrarse, eh? Todas ellas, te alejaron más de mí que la propia distancia.
No, no soy animalillo que puedas encerrar por mucho tiempo. Necesito mis dosis de sol para poder existir. Y en el fondo sabes que nada es culpa de nadie, porque aprendimos que las cosas que hoy puedes reprocharme, eran las historias de otros, no éramos nosotros, nunca lo fuimos.
Y hoy leo tus letras, y sé que no esperas con el plato caliente a la chica que soy hoy, no, no me esperas a mi, esperas a la que un día tuvo que abandonar Madrid, dejar la azotea manchada de nosotros y que dejó de existir ese día.
Lo que quedó de ella en mí, para ti, no fue suficiente, no pudimos saltar el precipicio con mis alas secas. Sólo puedo volar con ellas, cuando lucen, y sabes que hace mucho que no lucían para nadie. Yo no puedo sentirme culpable por haberme ido, por dejar todo manchado y no recoger los pedazos. Me hubiera gustado que no fuera así. Yo también quería poderes infinitos y no haberme tenido que ir. Yo también nos echo de menos…
Pero ahora, ya es tarde para buscar culpables.

Noviembre

Qué bonito es noviembre
qué bonito el sol
qué aún calienta
suave, cariñoso, cercano,
qué bonito el mar
tan azul, tan calmado,
tan solitario
ahora
que nadie viene a bañarse.
Qué bonito todo
y tu cara, sonriente, alegre
con esos ojos tuyos
tan brillantes.
Qué bonito el amor, en otoño,
cuando todo invita a abrazarse
a juntarse.
Y llueve
repiquea el agua en la ventana
qué bonito todo
cuando está mojado
con esos colores
con ese olor.
Noviembre es mágico
y no acaba más que empezar.

Promesas rotas

Si colocara en un tarro

todas las promesas rotas,

éste reventaría.

 

Imagino cómo flotan los pétalos

que se desprenden de las esperanzas,

adios tallo,

adios raices.

 

Me hubiera gustado

un final más utópico,

menos típico.

Adios.

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.

Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío y vacío.

Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.

Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes…
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.

Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.

Una noche más, que no puedo dormir.

A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.

Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacío, más silencio, sigo sola.

La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.

Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.

 

Mutilación

Mutilación

Entonces

perdiste la complicidad conmigo

y no conseguí que volviera.

 

Me has llevado de viaje

a un viaje de ensueño

me has mimado y consentido

como a una niña pequeña

Yo

sin embargo

lo que más recuerdo

es cuando cogiste

los dedos de mis manos

e hiciste el recuento

de cual enviarías y a quién

una vez me despedazaras

y me cortaras en trocitos.

Cara de asco

Cada día me debato
en si seguir o no contigo
No quiero odiarte
pero estoy cogiendo asco
de las cosas, que creo,
que nos separan.

Puede que simplemente sea yo
que necesite estar sin ti
aprender a no sentirte alguien en concreto
y a “estar” o “no estar”.

Peleamos,
antes de llegar a esta repisa
otra vez discutiendo.
Tú me pedías un abrazo
y yo no conseguía dártelo,
porque no me sale
me sale cuando me sale
y ahora no podía abrazarte.

No reclamaré a nadie esta tarde
prefiero esperar
mientras escribo
mientras observo cómo inunda todo los colores.
Esa manía del verano de iluminarlo todo
De llenar de vida
por ejemplo
a cualquiera de esas parejas
con las gafas de moda
tan psicodélicas
y con esas caras de asco.

¿Será siempre así?
¿Acabaremos todos cogiéndonos asco?
No puedo parar de mirar a esa pareja
caminan abrazados
pero se miran con cara de asco.

¿Seremos nosotros también así?

Decir adios

Aveces es difícil decir adios
adios definitivamente
porque el real, no se elije
simplemente sucede.
Algo se rompe dentro
y tratamos de remendarlo
y no se elije
empezar a sentir “ese” algo.

Ahora de cuerpo presente
no sabemos decir adios
y lo sujetamos
mientras se va pudriendo
en nuestras manos.

Cabo de Gata – Recuerdos borrosos

Mientras me ahogo…

Apareció un valle
el badén suicida
nos transportó al desierto.

Y nuestras pistas nos llevaron
a unas minas doradas
promesa de un lugar que jamás pisaríamos
en busca del minegro
dos metros más allá
del sendero donde los jabalíes
guardarían el mirador del cielo
estrellas menos contaminadas
y lunas encriptadas de nubes
protegidas por infantes con el rostro de la muerte.

De día pisaríamos arena negra,
descubriríamos valles de sirenas
y conquistaríamos el mar
o se revelaría mostrándonos sus fauces
para recordarnos que es ingobernable.

De noche eclipsaríamos a la oscuridad longeva
que se extendía salpicada de cactus y montañas.
Buscando excusas adolescentes
para acercarnos tímidamente
siguiendo tu olor como una droga
hasta que la luna
nos convirtiera en licántropos hambrientos
y aulláramos
ante el silencio abisal
en el que las horas pasaban raudas
y nos acechara el día
que nos trajera de vuelta.

Aunque ambos, ya sabes,
que siempre fuimos más
de amaneceres felices.

Mientras me falta el aire,
esta dulce sensación de asfixia
mientras me ahogo
Lo recuerdo todo… borroso.

Empezar de cero

Se raya el cristal en el apartado
“de lo suscribo todo, sin leer la letra pequeña”,
perece, vence, final.
Y no hay más: lo único importante,
haría cualquier cosa, siempre, nunca.

Se acaba el bocadillo de sonrisas felices
y comieron perdices
y el tragaluz se vuelve vómito
y no soporto una noche más sola,
ni acompañada, ni viva,
y cada mañana es un recordatorio.

Se vence el calendario
y caen las arrugas en el lavabo.

Podríamos bautizarnos
como nuevos habitantes
y sangrarnos los fantasmas
y las excusas,
pero no hay mapa
y yo nunca tuve buena orientación
y me confundiría de salida.

Sería mirarnos fijamente
y olvidarlo
todo
empezar de cero,
si es que existe el cero
y si es que después de olvidar
se puede
empezar
de nuevo.

cuando vuelva droga para gatos laura mequinenza

Cuando vuelva

Cuando vuelva, dime que aún te acordarás de mi,
de esa yo que yo era, de esa yo que está por volver.

Cuando vuelva, quiero
que volvamos a perseguir el aroma a té
que deja el chocolate entre mis labios.

Volveremos a fingir que somos dos desconocidos
y me tocarás a escondidas
mientras nadie nos mira
o creemos que nadie nos mira.

Y te llamaré para que vengas corriendo de madrugada
y me descubrirás vestida de princesa o de guerrera
y jugaremos a desarmarlas.

Cuando vuelva
habrá maullidos en la ventana
y sonido de palomas en la cocina.
Y el invierno anidará rojo en mi espalda
mientras pelean las calzas en mis piernas.

Esa yo, que inventa aventuras
para entretenerte y evitar que te vayas.
Esa yo que sonrie distraida
cuando metes la pata.
Esa yo que sabe trepar a los tejados,
batir las alas y cazar malos pensamientos.
Esa yo quiero-arreglar-el-mundo
que no quiere atarte
y que le gusta verte
revolotear travieso.

Cuando vuelva dime que otra vez
nos hará cómplices el silencio
otra vez
ese abrazo-puzzle
en el que tan bien encajamos.

Cuando vuelva
dime
que aún te acordarás de mi
y que me pedirás
que nunca más
me vaya.

Miedo

La parte que se consume de nosotros, crece
Se alimenta del miedo,
ese que cultivamos, a cada rato,
en cada alacena. Miedo.

Miedo que crece como vello
que se esconde en mis poros. Miedo.

Y nace la lumbre que achica la fuerza
que dibuja muros.
Envenena la lengua
arrancando lágrimas
que nos separan más
que esta fría distancia.

Y la noche, que lo cubre todo
te hace más feo, más borroso
y te garabatea a ti con dientes fieros
y a mi con garras afiladas.

Miedo. Miedo al miedo.
A que corramos con fuego
ahuyentándonos
creyendo ir en nuestra ayuda
como un perro pequeño
que teme a su cola.

Y mi cuerpo me abraza y sé
que faltas entre mi brazo y yo
pero no estás
y sé que esa parte que crece
se aprovecha de este vacío.
Que nos hace débiles
mientras tirita la veleta de nuestro destino.

Y a solas, juntos,
sabemos que no hay mano, ni pierna,
ni boca, ni barbilla, ni pecho
que se acople mejor a este cuerpo
pero la piel irritada de tu ausencia
grita con fiereza su amnesia.

Y viene el invierno que agita sus alas
para que crezca el miedo
el miedo, el frío, el ansia,
el frío,el miedo, el ansia, el frío…
ejército de dudas
arañazos contra el cristal
que finge protegernos.

Crece, como el lobo al que no alimentar,
como la sombra en la tarde,
como la lluvia en septiembre,
como la luna creciente,
crece, la parte que se consume de nosotros
el miedo que arrebata lo que fuimos.

La proporción áurea

 

Idiota, irresponsablemente estúpida
jugando con ésta proporción áurea
queriendo encerrarla en un círculo
para conservarla, para que no se escape
como si la perfección pudiera conservarse en formol.

 

la que siempre estaba allí

La que siempre estaba ahí

Cuántas veces he vislumbrado el final de estas entradas y siempre vuelvo a refugiarme en las palabras, hoy estaba navegando por mis otras realidades y leí sí, las palabras para ella siguen aquí, en este micro cosmos que algún día creé y que sigue aquí, aunque ya nadie lo alimente, hasta hoy, que volvió a mi, recordándote, y releyendo mis últimas entradas, y no pudiendo reprimir ver la nota en letra pequeña de mis apuntes a pie de entrada, donde estigmatizo una realidad, ahora infranqueable, y descubrir, que te has hecho tan invisible virtualmente como físicamente.


Hace tiempo que dejaste de existir, ahora eres recuerdo agridulce, 
ya no hay conversaciones suicidas, ya no, 
ya no tejemos el lenguaje de babel, ya no,

Ahora eres silencio de cristal, frío y áspero
siempre fuiste la persona equivocada, 
como la mano insistente que llama 
anegada al destino de la respuesta fiera.

Tú, maldición perenne
desapareces, por fin desapareces
y la calma de tu ausencia 
me atormenta.

Nunca quise volver al pozo de nuestros desencuentros
pero tampoco borrarte del diario como un maleficio
me vendiste una segunda vida de mentira
y te creí, cuando decías que nunca te irías
y que nada te separaría como amiga.

Como todas y cada una de tus promesas
de tus pactos, de tus acciones
me volviste a fallar
y no entiendo de qué me sorprendo
y cómo es que aún sigo sin entenderlo
si siempre me fallaste en todo
y nunca conseguimos comprenderlo.

Te fuiste y decidí no buscarte
me cansé de darte segundas oportunidades
perdonarte lo imperdonable
y seguir siendo la que siempre estaba para ti.


Adios

Entiendo que ahora sí, podemos dar por acabado la historia de un blog,
 ya no más palabras para ella, supongo que necesitaba expresarlo 
en algun sitio y que no se quedara colgando 
un capítulo incompleto.

 

laura mequinenza uno mas uno no sean dos droga para gatos

Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche

Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche, 
aunque seas mi salvador, 
aunque te necesite más allá de todo y de todos. 
Imagina por un momento que estás aquí, conmigo 
y que eso es lo único importante, 
aunque me hunda, aunque se caiga el cielo a pedazos 
y no tengamos donde escondernos. 

No quiero que me prometas, 
no quiero que te encadenes conmigo, 
no quiero arrastrarte al mundo real, 
necesito que sigas escalando edificios 
y colonizando satélites solitarios 
para seguir existiendo, 
para conseguir mis poderes, 
esos que me hacen seguir siendo parte del juego.

Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche, 
aunque me convierta en damisela 
y se me encharquen los ojos, 
aunque sea negro el horizonte 
y grite asustada en la noche. 

Imagina, que estamos juntos 
y eso es lo único importante, 
aunque se acabe el tiempo de vernos, 
aunque se asuste la suerte y nos condene. 
No contaminemos algo tan puro, 
no construyamos esperanzas vacías, 
no caigamos en rutinas suicidas, 
necesito que uno más uno no sean dos, 
no sean dos, no sean dos, 
necesito que no sean dos.

Imagina que no puedes salvar el mundo esta noche, 
aunque sólo por existir, a mi, ya me hayas salvado.

Archivándote

Otra vez un cuarto perecedero
ya se distinguen sus comisuras
su sabor a fuera de temporada.
miro los rayos de luz que filtra la ventana
y te recuerdo, entre mis cosas, recostado,
iluminado entre naranjas y ocres,
pintado con partículas en el reflejo de mi espejo.

Archivándote.

Racaneando el momento de envolver, de guardar,
de rendirse, de empezar de nuevo,
el descoserse de las paredes,
dejando hilos sueltos en tantas esquinas.
Tiro de mi sonrisa que se atasca
en muecas estereotipadas
y me detengo en la doble ración que dispongo por las mañanas
aveces, incluso, cuando no estás.
Se me encharcan las palabras
al buscar ventajas de no despertar a tu lado.

Archivándote.

Me agarro los tobillos
para que no se me partan al caminar
entre los quicios de las puertas que me llevan
a amaneceres sin guión.
Levanto la vista y encuentro una galleta,
un pájaro gordinflón, unas cuantas letras garabateadas
y AMOR,
amor en grandes dósis,
creo que tengo desordenado por el suelo
y temo no saberlo rescatar todo a tiempo.
¿Y si me lo dejo aquí? Sin querer, perdido en un cajón
o bajo las baldosas o filtrado por las paredes
como esas humedades verdes
que se me meten en los ojos
y florecen azules, o transparentes
marcando miedos en mis costillas.

Archivándote.

Ropa, más ropa que se amontona,
mezclada con la tuya, esa que te quito,
esa que me quitas y pienso en la de sitios
que nos faltan por enjuagar de besos y deseo.
Un paraiso sin gastos pagados
que los pobres hasta tenemos
que subir andando al cielo
y nos cuesta caro.
Y te veo a través del objetivo, del derecho o del revés
estiro mi mano y no puedo sentir el roce de tu piel en tu imagen.
Araño y rasco como un animal encerrado
y veo la sangre brotar de mis yemas.
Temo verte finalmente en llavero
en imagen mutable y muda que puebla mi pantalla.

Archivándote.

Me abrazo a mi colcha que se desvanece
y se hace invisible y pesada. Siento su aspereza,
latigazos fríos en mi espalda que reclama dolorida
la pomada de tu abrazo, el bálsamo de tus caricias,
las sábanas se tiñen de marea
en la que me pierdo en la noche.

Varada en la cima de mis reflexiones
de un reloj que acelera el ritmo
segun se me acaban las fuerzas.
Afeitándome la desidia que me crece en piernas,
brazos, en la tripa, en el pecho, en la risa.

Me siento en cada oportunidad de verte
para almidonar en mi retina
todo el catálogo de tus estados de ánimo,
de las formas de darme un beso,
de las maneras en que me tocas,
me abrazas, me mimas, me miras,
de todas y cada una de tus sonrisas
o tus gestos.

Archivándote
Archivándote
Archivándote

Con la ansiedad de un corredor de fondo
que se va quedando atrás
pero no ha perdido la esperanza
aún de ganar.

¿Qué será de nosotros cuando abandonemos el barco?
Siento miedo de que nos dejemos alguna fórmula milagrosa
en la habitación en la que a menudo siento que vivo contigo.

Sálvate tú



Sálvate tú…

que yo hoy no tengo fuerza

he caido rendida

después de darme cuenta

que no soy tan fuerte

como aveces me creo

y me estoy haciendo ovillo

de tanto deshilacharme

y no encuentro las aceras

a las que poder abrazarme

para luego salir ahullando

para correr sin zapatos

para perder el tiempo

sin saber el camino de regreso

sabiendo que hoy no seré tu cíclope

sabiendo que hoy no temblaré

como una luna de agua

que pertenezco a esa clase de seres

que padecen bipolaridad crónica

y que según me cierro hacia adentro

mis pies se van hundiendo

perdiérdose

abandonados al tragar sin compasión

de los días que me atusa la marea.

Sálvate tú

que no quiero arrastrarte conmigo

en mi delirio advenedizo

donde se pierde el juicio

donde las entradas y salidas

se convierten en látigos de fuego

en callejones mortales

en la tortura de ver

lo que no quieres ver.

Que no quiero que veas

cómo la calabaza se convierte en carroza.

Vendido todo el minuto, el segundo

la centésima para entenderme

y aún asi las paredes me hacen rebotar

para darme cuenta que vivo en un espejismo

que al tratar de tocarlo con las manos

se desvanece y se convierte en arena.

Intentaré que las corrientes no me arrastren

no quiero llegar a la playa

pero tampoco perderme en alta mar

es paradógico pensar

que siempre nado en círculos

y no me atrevo a alejarme

más allá de la tercera boya.

Sálvate tú

Aún recuerdo aquel día, en el que casi muero ahogada,

cuando dejé de ver la playa y sólo veía la tercera boya.

Quizá, es que no oigo los gritos que me llaman desde la playa,

quizás nadie sale corriendo atemorizado de que no vuelva,

quizá la resaca es fuerte y por eso prefiero que los demás se salven,

que esta vez igual no encuentre el camino de vuelta.

El espejo

El espejo
Ojos con ojos
nariz con nariz
mimetismo perfecto
labio con labio
frenético beso
mano con mano
seno con seno
es la postura del espejo

ombligo con ombligo
vello con vello
revueltas
rítmico movimiento
otra vez
labio con labio
mágico beso
marea de piernas
entrecruzadas
es la mujer y su reflejo
es la postura del espejo.

Pequeña dama escurridiza


NoS ALEjamos o nOs acerCAMos?

Cada día ando más desorientada,
espero al menos
siempre tener ocasión
de poder compartir
un puñado de fruta
y alguna cerveza
en las plazas o calles
en los infectos bares
o donde me dejes
volver a encontrarte.

te quiero

Te quiero

Te quiero y te desquiero
te pre-quiero y post-quiero
te “no quiero” y te requetequiero
te- quie-ro, ¿te quiero?

Te quiero y te a-quiero
inevitablemente te quiero
te quiero invariablemente
te …
…quie…
… … ro

Pero quién pudiera amarte
como antes
como desde hace tiempo
que ya no lo hago

Cuánto he deseado
que alguna vez me amaras
como nunca
como siempre quise
como ahora
ya no necesito.

Y no son lanzas, me alegro de tenerte ahi,
y espero seguir teniéndote siempre

y de quererte, y de “que me quieras”,
con ese afán tuyo en convertir
los sentimientos
en palabras.