A media cerveza de más

A media cerveza de más, vocalizamos peor, pero hablamos más claro.

Hubiera jurado que habías dejado de quererme, de perseguirme, que ya sólo eran sombras tus ojos brillantes en la madrugada.

Y con la voz tomada, acariciando la mano que siempre evitas tocar, me di cuenta que eres uno más que echa de menos esa chica que desecho cada verano.

Y nos cuesta entender que ambos nos buscamos en lados equivocados y hablamos como si estuviéramos en el mismo momento.

Entonces la cerveza me ayuda a entender todo aquello que no somos capaces cuando no estamos borrachos.

Recitada:

21 de noviembre 2017 micro abierto Arte no Apto en Dénia, Alicante

La última botella

Hemos aniquilado la última botella

y todavía no he decidido dónde voy a dormir esta noche.

Es probable que haga círculos

aprovechando el sudor de la mesa

recalculando el trayecto de vuelta.

Cualquier excusa es buena para seguir la noche

cuando no quieres volver a casa

pero no todos los destinos llevan a una cama.

 

Normalmente disfruto con el placer

de acabar en habitaciones de personas que aún no he besado

relamer la impaciencia de quien te tiene cerca

te desea, pero aún no te ha probado.

Siempre me ha gustado jugar,

pero sólo si tengo enfrente

un rival adecuado, alguien

que tb disfrute de este juego.

 

Esta noche, sin embargo

necesito otra botella

tanta sobriedad me desconcierta

me siento el personaje equivocado

en una película empezada.

Demasiadas explicaciones

exceso de confidencias

el recuerdo latente

de quién no está.

Creo que yo sobro en esta habitación

está llena de fantasmas

madriguera infecta de inseguridades.

Posiblemente otra noche

hubiera sido todo distinto

o no, quién sabe.

 

Sin embargo ésta

sé que no voy a volver

y mientras me marcho

sonrío y digo

“lo siento, pero yo

necesito más vino”.

 

Recitada:

08 de Noviembre del 2017 en Anverso: tema “borrachera”, en Valencia

Abriendo madrugadas

Abriendo madrugadas con las uñas teñidas de negro
esta noche tal vez no me acueste tan tarde
es una aventura vivir sin brújula
me sigue sorprendiendo
mi absoluta falta de orientación.

Cada vez estoy más segura
de que mi cabeza no sabe sentarse
nunca he sido de amaestrar a las fieras

Me pasó

Sí, me pasó, me pasó
no tengo polla
pero igual, la sangre
se me concentró en la entrepierna.

Y no, no pensé
no estaba para eso
ella puso ante mi el deseo
ofreciéndome
un jugoso melocotón
al que acababa
de pegar un mosdisco
fue morder la fruta
y comenzar a besarnos
al más puro estilo Adán y Eva
tras probar el fruto prohibido.

Y tras los besos
la ropa empezó a sobrarnos
decía que era inexperta
y que quería ir despacio
despacio decía
y apenas pude darme cuenta
ya me estaba quitando las prendas
buscando ansiosa
contemplar mi pecho desnudo
y no tardó nada
en desvestirme
y desbaratarme el pelo
deshaciendo traviesa
la trenza que llevaba hecha.

Estábamos tan excitadas
que nos daba igual
que fueran las cinco de la madrugada
que estuviéramos en la terraza
al aire libre en una fiesta
que estuviéramos en una casa que no era nuestra
llena de desconocidos
y peor aún
incluso con algunas personas que nos conocían
y nos dio igual
lo que pasara
o que cualquiera pudiera vernos.

No, no pensamos en nada,
en nadie, ni mucho menos,
en qué pensarían,
ni qué pasaría.

No estábamos para eso
parecía una contrarreloj al amanecer
todo estaba por hacer,
tenías tantas ganas de probarlo todo,
de experimentar,
que para mí, sólo existía eso,
tú, tus ganas y las mías,
aquella música trance
que rebotaba del suelo
y una luna prácticamente llena
que se nos había escapado.

Y todo hubiese sido perfecto,
redondísimo,
sin la puta manía de la gente
de demonizarlo todo,
fue bajar extasiadas,
y volver a la realidad de golpe.

Mi puñetero imán
para convertirme en el ojo del huracán
por follarme
con quien por lo visto,
no debía haberlo hecho.

Aunque en realidad,
lo que por lo visto debería,
es hacerlo a escondidas,
para que nadie se enterara,
para que nadie se ofendiera,
para que aquellas personas
que siempre están buscando el punto débil
que me haga caer
aterricen frenéticas como locas
ratas carroñeras
a contaminar
su primera experiencia,
una noche estupenda
o cualquier locura que nos seduzca.

Y yo
no estoy para eso
y mi falsa polla y yo
no sabemos de protocolos sexuales
ni mierdas de esas.

Y sí, me pasó, me pasó
pero me temo
que si pasara de nuevo
otra vez, lo volvería a hacer.

Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Findes Raros

Esta noche estoy esperando que se ilumine la pantalla,
espero que aparezcas para rescatarme de la neurosis
que me producen los días tras los findes raros.
Temo los findes raros, son el cáncer
que se van apoderando de mi seguridad afectiva.

Después de un finde raro, las cosas
ya no vuelven a ser como antes,
donde antes había complicidad,
deja de haberlas,
las frases y juegos de palabras
ya no fluyen naturalmente
y aveces aparecen esos silencios feos,incómodos,
acompañados de miradas de circunstancia.
¡Hasta los besos son raros, saben a artificiales!

Ahora temo verte,
temo que ya no puedas volver a mirarme
como me mirabas antes.
Con esos ojitos, esa ansiedad,
con esas ganas de besarme a toda-hora
o esa forma de abrazarme
y alargar el tiempo para que no me vaya
esa habilidad tuya de secuestrarme,
para liarme siempre y me quede a dormir contigo
aunque tenga exámen al día siguiente
aunque esté enferma.

Temo que cuando nos veamos
el aire se haga tan espeso
que sea incómodo respirar
y las miradas no se claven fuerte en los ojos
sino que deambulen incómodas
a la búsqueda de alguna excusa
para de nuevo alejarnos.

Temo que desandemos el camino andado
y volvamos a ser esos desconocidos sin saber qué decirse
pero esta vez, sin ganas de conocerse.

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.

Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.

Una noche más, que no puedo dormir.

A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.

Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.

Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacío, más silencio, sigo sola.

La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.

Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.

Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.

No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.

 

San Juan

Quién pudiera caer al fuego
y purificarse,
nacer de nuevo,
revivir de las cenizas
como un ave fenix.

Dejar atrás la sensación putrefacta
que nos hace ser débiles
dejar atrás el olor nauseabundo
de las inseguridades.

Quemar todo
quemarse por fuera
y por dentro
hasta que la piel nueva
nos haga sentir infantes,
nuevos,
todo pureza e inocencia.

Quién pudiera
esta noche
arrojarse a la hoguera
y reaparecer
una vez se apaguen las llamas
como una maldita Targarian.

 

Insonmio

Algo falla
cuando este insonmio
me planta
a estas 4 y 15 de la madrugada
y no me sale
un poro de ganas
de intentar
afrontar
que ya es mañana
y empezar a hacer
las cosas que son de “mañana”.

Me aferro a este hoy
atemporal
infinito
mientras no amanezca
mientras tecleo
absorta en la dejadez
de quien espera que pase algo
que no pasa

Algo falla
mientras espero
mientras consumo
las horas que deberían ser de sueño.
Estática
gasto el tiempo
como quien se agarra
a un clavo ardiendo.

La cuesta a los 32 se presenta
como el tiempo que pierdo
de mi última juventud

A altas horas de la madrugada

Me rajo cada madrugada el pecho
cuando voy por la calle bebiendandando
y aparece esa conversación
que yo no pido,
que si deberías hacer esto con tu vida,
que a qué aspiras
“lo que debes hacer es buscar un trabajo”
y no se dice ( en voz alta)
pero un susurro lo invade todo
“Y sométete, a esta sociedad
sé uno más como yo
que mira que bien estoy
y tengo dinero para todos mis caprichos
y tú no”

Maldito kapitalismo… y los hijos bastardos del consumismo!!!

Debería publicar en alguna parte
que hablar de ciertos temas
es escabroso y más a ciertas horas
acaso ninguno ha visto Los Gremlins?
A mi me pasa algo parecido
temo cualquier día
tomar forma animal
y arrancar algun miembro a mordiscos.

E idealista, o ingenua tal vez, sigo pensando que la felicidad “está ahí fuera”
y no embasada en el super.

No soy tu dueña


No soy tu dueña
ni tú mi perro
no vendo, ni expido permisos
ni quiero hacerlo.

El mundo es ancho
aunque aveces lo siento extrecho
y aunque parece larga,
la vida se consume
un incienso enorme
que al final se apaga.

No soy tu perra
ni tú mi dueño
no doy, ni invento explicaciones
ni quiero hacerlo.

Quiero fumarme los días
y vivir mis mil gatunas vidas,
descubrir los lados de la luna
aorillarme en cada sonrisa
rejuvenecer al mediodía
con todos, con todas
compartir esta gran pipa.

No busco atar a nadie
ni tampoco que me aten
buscar un estado intermedio
está en querer hacerlo.

No hablo de sexo sin conversación
no hablo de esconderme en una relación
no hablo de vivir mentiras al portador
no hablo de saberme olvidada en un rincón
no hablo de esquivar las caricias
no hablo de fingidas indiferencias

Estoy hablando de querernos libres
de saborearnos y sabernos libres
Yo no soy tu perra…
ni tú mi perro.

A pesar de que la sociedad nos empuja al descariño libre o al amor obsesivo controlado.
Nunca me gustaron los lados extremos,adoro la amplia gama de grises.
Recitada
29 de Enero en sessió de micro obert en Ca Revolta, Valencia