El par 23

Era el momento perfecto

para darse cuenta que no somos tan diferentes

aunque nos separen años

aunque nos separen números

aunque nos separe sólo

un cromosoma del par 23

 

 

 

“Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste que no dijiste nada”.

Proverbio chino

Elegir

Esos momentos en los que, sobre nosotros, caen las oportunidades

y antes que desaparezcan como pompas de jabón en el suelo

debemos rápidamente saber elegir con presteza

y elegir

no siempre

es fácil.

¿Quién sabe qué otras oportunidades nos hubieran llevado dónde?

Los futuribles, mejor para las fantasías y para alimentar la creatividad

las opciones que elegimos libremente

indiferentemente dónde nos lleven

que no pesen como losa

sino como recordatorio

de que aún hay trazas de vida

donde podemos saborear la libertad.

Óbice epicúreo – Entendernos

He visto pasar el tiempo y temor a que todo se marchite. He visto como se marchitan los seres vivos. Lo floreciente comido por los insectos. La selva devastada por los humanos. Los humanos contra los humanos. Los mismos humanos que se marchitan inevitablemente, como el resto de seres vivos. Y otra vez, el renacer de los floreciente.

He visto los ojos del caos en cada decisión del destino llevándose todo a su paso. He visto temblar hasta el más fuerte, el más poderoso y más preparado en manos de Fortuna. El guión desaforado que no pretende complacer a ningún público. El exterminio y la supervivencia como alteregos de una historia sin protagonistas en la que todos son prescindibles. Y he visto en el caos los ojos de la felicidad, ajena a todo lo demás, incluso a su naturaleza efímera aniquilando cualquier discurso pesimista.

Sí. El viento aveces se mueve en dirección contraria, el agua se estanca, los árboles que volverán a florecer parecen secos, la humedad se hace fuerte , el polvo se acumula, los insectos dejan larvas que nacerán cuando ellos hayan muerto, el fuego quema y el frío hiela.

Sí. Lo sé. Hay brazos que no saben curvarse para dar un abrazo, flores que no pueden crecer porque han nacido en una maceta, niños que no han conocido a sus madres que no están muertas, crías de seres vivos expuestos en vitrinas castrados para ser aceptados como posible objeto a comprar, lluvia que devasta y calor que deshidrata.

Tu voz no se apaga mientras forme un agujero para seguir diciendo lo obvio pero ese no es el problema, sino conseguir entendernos.

No. No hablo del verde amapola que se hace azul cuando las náyades están frías de tanto aterciopelar la hégira de las hespérides que vinieron a prevenir el bamboleo platónico de la precesión de los equinoccios. La masculinidad líquida que va evaporándose en su álgido punto vernal.

No. No hablo tampoco de la telaraña telúrica del phi en una continuidad retiniana que nos haga ver un círculo perfecto allá donde sólo se acumulan pequeños puntos. El isomorfismo que nos convencerá de que vemos lo que realmente no existe y nos hará discutir y matarnos por la refracción azarosa que trapacea trocando el cielo de azul.

El Óbice epicúreo es no hablar el mismo idioma.

La mano que dejo de posarse en mi hombro ¿encontró quizás un lugar mejor donde acomodar sus dedos o fué el propio hombro el que empezó a hacerse incómodo?

Sí. Lo sé. Aveces nos alejamos de quien más queremos y mantenemos a los enemigos cerca. El afecto se está capitalizando. La palabra imponiendo sobre el sentimiento. Las descripción sobre la acción. Sensacionalismo sobreexplicativo. Cómplices convertidos en verdugos. Transacción mecánica de afectividad.

Me preguntas qué es verdadera amistad

Sí. Exacto. Amistad es Amistad. Igual que Amor es Amor. Lo verdadero es lo que existe y se sobrepone sobre lo que no existe, lo que no es real. Más allá de entendimiento, lo que es y existe, es por definición.

Tal como la flor nace y se marchita, solo deja de ser flor cuando no hay flor, incluso muerta y en un jarrón, no deja de ser una flor.

 

 

Se acerca el final del invierno

lentamente, capa a capa

comienza el deshielo.

 

La hegemonia del tiempo

I

 

La hegemonía dice que el tiempo va hacia adelante en forma lineal y que es posible medirlo

consensuemos un ciclo, una medida estándar, dividámoslo en porciones cada vez más pequeñas

y apliquemos dicha medida a la durabilidad de las cosas.

 

Ahora, de verdad, estamos definiendo el tiempo

y como animal, ser humano, o mero ser productivo en la estructura jerárquica que establece los estereotipos

seremos encasillados en diferentes definiciones delimitadas por espacios de tiempo.

 

La mutación de nuestra identidad, y no estado transitorio, podrá ser consultada y revisada a través de signos gráficos

cifras numéricas, que se acumulan unidad a unidad cual manzanas en un cesto.

Y ahí, en el cesto, la cantidad siempre creciente de tiempo, será una nueva excusa para dividir, etiquetar, reprimir y controlar.

 

Taxonomicemos la equidistancia perfecta del ser ideal

organicemos al conjunto de la población en torno este parámetro,

las desviación típica nos dirá el grado que nos aleja del ideal, como objetivo a alcanzar o privilegio perdido.

 

Antagónico y versátil, el trampa-disfraz será el nuevo ardiz del imperio capitalista

inventando ungüentos y estrategías milagrosa para desafiar las leyes que dicta la hegemonía del tiempo

rindiendo culto a la efímera porción de tiempo idílica.

 

El hedonismo

la nueva tierra prometida a la que destinar el fruto de nuestras plusvalías y esmeros tras su paso

convirtiendo en descartes toda muestra visible o social de lo contrario.

 

II

 

Miénteme. Dime que sigo formando parte de la élite.

Miénteme, dime que no he sufrido la erosión que se hace visible en el rostro.

Miénteme y dime que mis privilegios no han cambiado.

 

Mientras se acumulan las mentiras

una pregunta existencial acompañará las intervenciones sociales

expresando animadamente interés por la actividad gravitatoria de nuestro planeta

durante nuestra existencia

– Dime ¿Cuántos ciclos tienes?

 

 

 

 

 

 

Tranquilidad

Quizás
un estado de sosiego y tranquilidad
es lo más deseable
saber con exactitud
cómo será el final de la jornada, al llegar a casa
sin sobresaltos,
sin conflictos,
un silencio mudo que sólo tú puedas alterar

Una estancia completa,
con tus cosas exactamente en el lugar que elegiste dejarlas
La cinematográfica escena de un rayo de luz
atravesando la ventana
revelando cuantos días hace que no se retira el polvo
La maravillosa agenda culinaria
donde no hay horas o comidas prohibidas.

Y dormir,
en el lado exacto de la cama,
con absoluta la certeza de que la manta, será nuestra.

Nuestras aficciones serán intocables,
poder abastecerlas con toda dedicación,
volcarnos a la marejada de nuestra inspiración sin reservas,
atravesar el umbral del tiempo decentemente aceptado
poder transgredirlo sin pudorlas reglas del tiempo y saber estar

Tambien cultivar una agenda de amistades con las que poder desarrollar rutinas elegidas,
un abanico de opciones destinadas a fortalecer y satisfacer los gustos e inquietudes particulares
o aprender el noble arte de estar solo en los placeres de la vida.

Disfrutar de la tranquilidad…ser uno mismo sin reservas

Sin embargo,
el estado inherente al que me empuja mi querencia
es volverme a enamorar
pero no a enamorarme apaciblemente, no

sino a caer en la locura

despersonalizarte hasta la obsesión

las mariposas tejiendo vacíos en el estómago

que no te dejes recuperar el aliento

la abrasadora inercia de caer al vacío

sin red, sin freno, sin control

abandonar la lógica, la razón

la droga venenosa que nos haga morir de amor,

en un deleite suicida y masoca

de buscarla en nuestra agonía

darte de bruces contra el muro

abrasarte

inmolarte

el dulce infierno

sabiendo
que inevitablemente
alterará
toda tranquilidad.

 

 

 

Ni puta gracia

El primero cree que dice algo gracioso

Esto es la caña, se va a hacer viral

al segundo no se lo parece

vaya mierda ha escrito este subnormal

al tercero hasta le gusta

lo comparte y le da favorito además

al cuarto le parece un poco ofensivo

y se lo toma como una cruzada personal

el quinto no sabe de que hablan

pero se ofende como el que más

al sexto el revuelo le parece

que a sus intereses le vine genial

al séptimo le da realmente igual

pero se ve en la obligación de opinar para no quedar mal

al octavo le están presionando para que diga algo al primero

pero tú has visto que gilipollas, no me digas esto tú lo ves normal

el primero, se ve en la obligación de dar explicaciones

a ver si va para hacer un chiste uno va a tener que opositar

al noveno, le ofende más la explicación, que todo lo anterior

pues igual un tribunal de gracietas teníamos que formar

al décimo, le parece que el tema no da para tanto

y que se está empezando a exagerar

el undécimo, decide que hay que denunciar

los jueces que son justos lo pondrán en su lugar

el duodécimo, pasa de jueces y prefiere justicia popular

¡Hablemos con la empresa! ¡Qué despidan al chaval!

el décimotercero, va encendiendo el fuego

¡A la hoguera, a la hoguera! Acabemos con el criminal

el décimocuarto se identifica con el primero y rompe una lanza por el chaval

No me gusta el comentario, pero si  el derecho a poderlo expresar,

el décimoquinto se ofende porque alguien lo defienda

y no lo quiera crucificar ¡Muerte al inmoral!

el decimosexto cree que la quema es una excusa ideal para poder ligar

Yo por pillar cacho digo lo que quieran escuchar

el decimoséptimo le han bombardeado tanto con el tema

Me tienen tan harto que ni lo quiero mirar

el decimoctavo se le cae el alma al suelo

¡Por dios! Tiene una falta de ortografía ¿qué podemos esperar?

Al decimonoveno no le hacía ni pizca de gracia

Después del lío que han montado ahora ya me empieza a gustar

Al vigésimo se ofende por otro motivo

Por qué la lista en masculino, Machistas, aquí no hay representabilidad

al vigesimoprimero le ofende el vigésimo

Ya faltaba la feminazi insultando al personal

Y entre los dos comienzan una contienda por la igualdad

el siguiente es jefe del primero

Arrodíllate y a cuatro ya

¡Pobre pardal! Empieza a ser viral,

¿ahora que hacemos?¿me debería retractar?

¿Me pongo a cuatro? ¿La vaselina será de calidad?

¿Este comentario ofenderá a los colectivos sexuales?

Mejor me callo no me vayan a enchironar

 

 

si fuera un animal

Si fuera un animal

Al sol, cuando haya sol
sino, cobijarse
del frío, del peligro, de la oscuridad

Si el miedo invade
enfrentarse
quién sabe quién o no es culpable
sin preguntas
sin razones
el peligro con cara a franjas rojas y blancas.

Si el deseo invade
lanzarse sin reservas
qué importa qué o cómo
sin peros
sin dudas
sin tabúes
la tentación con nariz de flecha

Dormir cuando haya sueño
sino, dejarse llevar
por las ganas, los caprichos, la necesidad.

Si la alegría invade
expresarla
quién pueda que se contagie
sin mierda-fobias
sin envidia
la emoción con boca ondulada por el viento

Si la tristeza invade
desbordarse
igual que viene, se irá
sin complejos
sin escusas
los sentimientos con piel de viento

Comer cuando hay hambre y que comer
sin modales,sin protocolos,sin horarios.

Vivir siempre válido
Ser sin estándar
igual de viejo
igual de joven
sin tener que impresionar
sin pensar más allá
del ahora
del momento
y mañana jamás
ser una prioridad.

20 de Marzo en el micro abierto Arte no Apto, Hotel Chamarel en Denia (Alicante)

“No es síntoma de salud estar adaptado a una sociedad enferma”

Jiddu Krishnamurti

Hazte Valer

Ultimamente cada vez que pasa un giro argumental en mi vida la gente de mi alrededor viene a terminar diciendo algo como: Hazte valer. Y como todas las frases básicas y bonitas que bien podrían protagonizar un capítulo de un manual de autoayuda me hace gracia lo estandarizada que está la hipocresía. Ya que los mismos que me vienen diciendo hazte valer y lo dispensan como remedio cada dos por tres llegado el momento sólo hacen uso de ese valor cuando se encuentran con alguien en desventaja.

Tenemos todos la boca llena de buenas intencciones que vamos escupiendo aquí y allá como si los demás no supieran autogesionarse la vida, si fuera por consejos podría forrarme la casa dos veces y aún me sobraría tela, incluso si mi casa fuera más grande.

Como decía, hazte valer, qué bien suena, oye, demuestra lo que vales, que no te tomen por tonta, es que eres tan buena, es que no puedes dejar que te pasen por encima. Cuando en realidad, todos estos supuestos consejos vienen a mi cuando tengo un conflicto. Conflicto dicho sea que si “no me hiciera valer” propablemente no existiría, conflicto que más antes o después seguramente tendré con quien hasta ahora me tomaba en confianza y me dice que mire a los demás con desconfianza.

Y mira, no creo que haya que mirar con desconfianza constantemente, pero si que es cierto que a más desilusiones, más cautela, a más traiciones, más prudencia.

Y si, más sola, pero no por “no hacerte valer”, sino por lo contrario, por decir esta boca es mía, por tener opinión aunque no me convenga, porque a todos les gusta decir hazte valer y luego mirarte con reproche cuando lo haces.

Sinceramente, para mi, hacerme valer aprovechando la desventaja no me parece un mérito, y tener que tragar en el caso contrario, pues que como que tampoco.

Por suerte desde hace un mes o mes y medio ando positiva, llena de energía y con ganas de comerme el mundo, probablemente sea otro año más, pero de momento, a una noche de cambiar de año, siento el 2018 suculento, apetecible, puesto para mi, para que lo devore, para que me llene, para que me defina aún más.

Y esa energía se nota, lo invade todo, me ando reencontrando con gentecilla que se habían ido quedando atrás en mi vida, por desencuentros, porque hay momentos para desencontrarse y hay momentos para volverse a encontrar… despacito, con calma. Y me hace feliz, porque en el fondo siempre soy una moñas y aunque cambie el fondo, aunque cambien los sentimientos no hay tantas personas afines como para ir perderdiéndolas de forma definitiva. Cada vez que salgo de una de mis katarsis lo hago de forma renovada, dejando lo malo atrás, atrayendo lo bueno.

Y es en mi fin de la crisálida que siempre tengo este estado de conocer, de encontrar, de querer, de reencontrar

…siempre confío quedarme en este estado…

Así que andaremos y veremos qué pasa “mañana”

El Salvador

La primera vez que fuí a Los Diablos Azules fue a un recital multitudinario que me invitó Leo Celada con motivo del día de poesía. Por aquel entonces yo todavía no había participado aún en ningún recital maratoniano de este tipo y me tomé la invitación muy en serio.

Nada sabía yo por entonces de la libidinosa vida nocturna de los antros de poetas y además gozaba de unas bonitas esposas matrimoniales que aún me durarían algunos pares de meses más.

Como carne fresca que era y esa mirada de “soy tan nueva que no me entero de qué va esto” se me acercó tanto varón con buenas intenciones a felicitarme que creo recordar que nunca he sufrido un asedio tal de cumplidos por parte de desconocidos.

Entre la fauna varia que conocí aquel día, quiero destacar la historia de un joven que le costaba articular palabra. Y yo, que siempre he tenido un síndrome parecido al de Tyron de tener debilidad por las cosas rotas, sentí lástima pensando en lo difícil que debía ser moverse en esos eventos para un tartamudo.

Y con la típica escusa de “me gusta lo que escribes” comenzamos un intercambio virtual de impresiones y textos, así fué como conocí su blog, una suerte de anecdotario fantástico misógeno de un tipo marginado que en el fondo se sentía superior. Ciertamente no recuerdo ya las historias que en él se contaban, ni las conversaciones que pudimos llegar a mantener, pero sí recuerdo la última. Él intentaba convencerme con un delicado plan fruto de su inclinación natural a despreciar a la mujer de que me acostara con él. Argumentaba firmente que me quedaban pocos años de buen ver, 5 o 10 a los sumo. Y que tenía que aprovechar el tiempo porque después me arrepentiría de no haber follado lo suficiente.

Hoy, en el cenit de tal supuesta crisis, más que aprovechar mis últimos días de sexo y desenfreno con cualquier desesperado que me haga caso me planteo lo terriblemente cansinos que me resultan la mayoría de los tíos con sus ofertas sexuales carentes de interés y de imaginación. Yo, que siempre he presumido que seré una vieja verde pervertidora de jovencitos, no sé si es que todos me quieren salvar de mi futura vida sin sexo y pronto me arrepentiré y seré yo quien comience a perseguirlos. Por el momento, me siguen pareciendo, unos absolutos gilipollas.

Leído:

19 Diciembre 2017 micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

Volver otra vez

Recuerdo cuando era adolescente y me declaraba abiertamente asexual. Lo poco o nada que me interesaban los amoríos y desamoríos de nadie. La pasividad con la que acontecían los encuentros sociales. La atracción fatal hacia sumergirme en mi mundo y no tener prisa por salir de él.

Como un niño. Eternamente niños.

Ahora que estoy empezando a aborrecer todo contacto social que no sienta demandado con entusiasmo, que me he cansado de conocer nuevos túes, no me apetece aprenderme a alguien de nuevo y encontrar en qué falla esta vez. Me ando reconciliando con mi mundo interior y cada vez paso más tiempo en él. 

Me estoy volviendo otra vez asexual, y no por moda, en todo caso por escuchar.

Lo bueno es que me deja mucho tiempo libre para darle tregua a mis proyectos

 


 

 

Y ellos también quieren probar

De qué sirve decostruir la imagen de hombre y mujer

si sigues teniendo que demostrar que eres un hombre

cuando llegas a la intimidad.

Si a escondidas, cuando a ella no lo sepa, fantasearás

fantasearás con todo aquello que no te atreverás a contarle jamás.

 

Porque eres un hombre, por los hombres no hacen cosas

y si las hacen son menos hombres.

Y luchas, y compartes y hablas de la educación,

de la publicidad sesgada, del maldito estigma del color rosa o azul,

de la igualdad, de los derechos,

incluso  te tiras al cuello ante cualquier atisbo de machismo,

de abuso, de maltrato.

 

Pero seguirás teniendo que hacer el papel de hombre,

ahora que ya te dejan depilarte, ahora que ya te dejan llorar, ahora que ya puedes ser sensible

navidades en familia, amigos y conocidos,

qué modernos somos todos, cómo nos queremos, qué de confidencias,

pero jamás comentes ciertos anhelos, a no ser que seas bi u homosexual (declarado)

qué libertad, qué valientes, qué comprensivos, cuanta fraternidad y amor

vivan los tríos, vivan las orgías, intercambios de pareja, seamos swingers

pero recuerda que está en juego tu masculinidad,

dale, dile, haz, deshaz, comparte, rie, juega

pero jamás reveles la verdad.

 

No sé que nos ha pasado, si todo iba fenomenal, nos contábamos todo

y todo lo hemos llegado a experimentar.

Puede que muchas infidelidades o apresurados finales

sean, porque en el fondo, los hombres tienen que seguir siendo hombres

cuando ellas son valientes y pueden romper todos sus tabúes en la intimidad,

muchos se soprenderían de la comprensión de sus parejas

la mayoría no se atreve a arriesgar.

Parece que con un nuevo armario

hemos ido a topar.

 

Y on muchísimos más casos

de los que nos atrevemos a imaginar

 

 

 

Reincidente habitual

No, no reconozco haberme equivocado al enchufar el interruptor de amar descontroladamente, más bien, descuidé las escotillas de salida y en algún momento estuvimos a punto de morir en un incendio, pero coño, dicen que sólo se vive una vez y me lo tomé tan al pie de la letra que no quise perder el tiempo ideando el plan perfectamente montado en el que no sobrara ni una sola pieza.

No, no creo que sea que descuidé ahorrando en afecto, si si tal vez peco de algo es de malgastar los recursos naturales que me han sido dados con la fé ferviente de que poseo una fuente inagotable y por ello he estado apunto de morir ahogada de tanto abrir el chorro y dejar que me llegara hasta el cuello. Hasta aquí arriba y subiendo, ingenua, tal vez de que lo que me hacía flotar nunca me arrastraría hasta el fondo.

No, no voy a asentir y decir que si, que todo es culpa de haber dejado todas las puertas y ventanas abiertas, que tenía que haberme dejado gobernar por el miedo y llenado de clavos los tacones de mis idas y venidas. Pero quien sabe. Puede que aún esté a tiempo de encadenarme a una causa y no dejar que la talen de mi lado. Disfrazarme de activista suicida y atravesarme la piel con ideas preconcevidas que me traigan de vuelta al engranaje de una vez.

No, no voy a arrepentirme de haber roto todas las cláusulas y contratos que nunca elegí firmar en mi vida, ni de escaparme de vez en cuando a mirar por la mirilla los fantasmas de mis no vidas vividas que se pasean por Utopía. En todo caso sí, de haberme hecho de vez en cuando el pez muerto para que me llevara la corriente sabiendo que no duraría mucho mi mentira y que ésta, pronto me haría saltar por los aires. La absurdez crónica de coleccionar piedras que decoren mi camino.

No, nunca he tenido superpoderes, al igual que todos: yo también sangro, aunque quizás lo que no me guste es sangrar demasiado.

Recitada:

12 de Diciembre del 2017 en micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

 

 

 

Detener el tiempo

Nadie me ha explicado cómo detener el tiempo
sigo arrastrada por la aguja que me obliga a cumplir años
no sé explicarle que yo me bajé del tren
y que ahora estoy en tiempo muerto, en el limbo.

Pero el tiempo, sigue corriendo
y no antiende a razones, ni circunstancias.

En el exilio de los niños que no quieren crecer
pero que tampoco están en el mundo real
caemos en las redes de los piratas
que marcan el ritmo único y estándar.

Yo nunca fuí de estándares
ni de ritmos de otros.

Convencida de que la edad es teoría
y envejecer inevitable
busco el lugar, en el que dejen de sonar los tic tacs
por mucho que la vida surque mis manos.

Tampoco sé si volverá a pasar el tren
o si , si llegara a pasar, cómo subirme a él.

El Espejo

Apoyó la mano  sobre la fría superficie mientras se veía reflejada en ella.
Aún se encontraba incómoda cuando se miraba desnuda ,
pero aún así, decidió mirarse con detenimiento.
La luz tenue hacía que sus formas no parecieran tan obscenas
como a la luz artificial de la bombilla de su cuarto,
o más misteriosas, ajenas a las redondeces que hacía presentes la luz del sol.
Contemplándose, dejó de verse extraña, empezaba a reconocerse,
la desnudez siempre le había parecido cosa de otros.
Y mientras se reconocía, descubrió con asombro que aquel cuerpo escondía gráciles formas,
los movimientos lentos y pausados la hacían descubrir
nuevas concepciones de si misma, que hasta entonces desconocía.

De repente, notó un súbito calor que provenía de la piel,
era un calor agradable, pero desconcertante,
por un momento olvidó qué estaba haciendo y retiró la palma del espejo
y la deslizó suavemente por la curvatura que dibujaba su cintura.
El contraste frío-calor que experimentó era excitante.
Se asustó y dejó de acariciarse.
Contemplaba su mano, suspendida en el aire, como si no fuera suya.
Algo la había detenido en seco,
pero notaba como ardía  la piel que había acariciado.
Deseaba seguir acariciándose, un escalofrío la erizó el vello,
nuevamente el calor, ahora éste, se había propagado, toda ella ardía.

Sus senos apuntaban firmemente al espejo
y ofrecían una textura rugosa, dura.
Se sintió contrariada: todo su cuerpo estaba reaccionando
cada vez sentía más excitación, deseaba acariciarse
deseaba deslizar sus dedos por sus senos , pero no lo entendía.
Sólo se había mirado en el espejo y se ha visto a si misma.

Volvió a concentrarse en el espejo, no parecía ella, se veía difusa,
pero le llamó la atención que algo parecía brillarle en los ojos,
incluso la comisura de los labios le parecía distinta.
¿Era ella? ¿No lo era?
Se alejó del espejo y se tumbó en la cama
como acto instintivo se cubrió con una tela.
Seguía pensando en el reflejo, en lo que había sentido,
en las ganas que tenía de deslizar su mano por su cuerpo.

Entonces sucedió. Dejó de pensar.
Apartó la tela que la cubría
cerró los ojos y comenzó a acariciarse,
recorrer la superficie de su piel suavemente,
notando y dejándose llevar por los contrastes de temperatura.
Pensó que no era ella la que se acariciaba,
pensó que la acariciaba otra persona,
tal vez aquella, que la observaba desde el espejo.

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Me ponen las mentes

Dante: “Me seducen las mentes, la inteligencia. Me seduce una cara y un cuerpo
 cuando veo a una mente que los mueve y que vale la pena conocer. 
Yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!
— Martín Hache.
                                             – I –

Está de moda decir “A mi, lo que me ponen son las mentes”.
Y escribir una reseña de cuan maravilloso es uno
por follarse a una mente,
como si la frase se les hubiera ocurrido
y despreciando todo lo físico, todo lo carnal.
Está de moda sentirse ES/PE/CIAL
porque ahora todos somos el ser más inteligente e incomprendido
porque ahora, todos tenemos desórdenes afectivos
de los que mola presumir.
Yo soy especial, y busco a alguien especial,
tan especial como yo…
inteligente y atractivo ( no me refiero al físico)
porque yo me follo las mentes,
pero no con desórdenes afectivos como los míos,
porque sino, dejaría de sentirme tan especial e incomprendido.

Y no, ahora, nadie se fija en nada físico,
no, que va, eso, ya es cosa del pasado.

Nadie mira, por ejemplo,
un escote generoso
que brota de una camisa ceñida
y muestra una convexidad afrutada de dos senos
suaves, firmes, tersos, jugosos…

Ni por asomo repararemos si el tejido
nos deja vislumbrar el relieve travieso
de ese pezón erizado
que nos quiere saludar,
nadie fantasea con él,
con su forma, su color,
su aureola rugosa de color tostado…
ni su sabor.

Ahora están de moda las mentes.
Nadie observa con deseo
como se contornean
unos glúteos bien formados,
como realzan una prenda en la que están embutidos,
nadie sigue con la mirada su movimiento
ni mucho menos
se queda embobado observándolos.

Esas nalgas turgentes y respigonas
que desafían la ley de la gravedad,
esa carne musculosa y jugosa
que cabe perfectamente
en las concavidades de las manos
y se hunde grácilmente entre los dedos…

Nadie, nadie se excita
con la sola perspectiva de estrujar,
palpar, tocar, acariciar, morder…

¿Pues… os digo un secreto?
A mi, lo que realmente me pone
es la mente,
si, la mente
pero la mía.

Recitada:

30 de Noviembre del 2017 en Tertulias en el Volander, en Valencia

El armario

Ya verás, ese, algún día, saldrá del armario, te lo digo yo.

El armario,
como si sólo existiera un armario.
Uno sólo.
Y cuando se saliera
ya no se pudiera volver atrás, nunca.

Uno saliera, y la primavera
le azotara en la cara y le dijera:
– Muy bien muchacho, no tienes nada que temer,
aquí estábamos todos esperando que salieras del armario.
Y qué feliz él, de salir de ese lugar
y que nunca más fuera un problema.

Pero el armario es otra cosa,
son colecciones de muñecas rusas
que no acaban.
Un armario (los padres) dentro de otro(La familia),
un armario(los amigos) dentro de otro(gente cercana), dentro de otro(conocidos)
dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro…

Y allí metido, solo, el alma de un niño
que no tiene todas las respuestas.
Un día, tal vez,
se empiece a dar cuenta
que siente amor y afecto
como no manda la norma.
Y entonces
es cuando se dará cuenta
que vive dentro de un armario,
antes, antes de sentirse diferente
las paredes no se habían hecho presentes.

Y por debajo de la puerta
empezará a entrar la brisa.
Ninguno sabe con certeza qué le espera
al abrir por primera vez
ni si estará preparado para ello.

Aveces, la brisa es cálida, agradable,
e invita a abrir la puerta.
El corazón palpita con fuerza
ante la emoción de poder sentirse liberado,
ser uno mismo, no tener que esconderse,
poder compartir, poder ser sin miedos.
Pero siempre existe el miedo,
el miedo a lo real
a no soportar estar fuera del armario.
Dentro, se está solo, pero también protegido.
Fuera, quizás la brisa cambie
y no sea, tan cálida como parece.
Aún así, ese niño asustado
decide temeroso ir abriendo la puerta poco a poco
para darse cuenta,
que ahora ya no está tan sólo,
pero sigue estando en un armario
que le separa del mundo.

Otras veces, en cambio,
se cuela un viento gélido
que aporrea la puerta
que hace apretar la puerta con fuerza
para que no se abra.
El corazón palpita,
pero no de emoción
sino de miedo.
Sentirse uno mismo,
liberado, compartir
pierden prioridad y lo importante
es esconderse,
esconderse para que nadie le encuentre
esconderse temeroso de que alguien
pueda abrir la puerta desde fuera.
Se apuntala con clavos y maderas
y se tapa cualquier orificio.
Y comienza la asfixia
el vivir casi sin aire
dentro del armario.

La primera vez que se sale del armario
marca la siguiente,
aveces la calidez breve del verano
no hace prever el invierno. 
Porque no todos los armarios
que se habitan, son iguales.

Pero cuando uno sale de un armario
es porque antes alguien
inventó unas cajas cuadradas
con las que observar el mundo.

Yo espero que algún día
se ponga de moda salir de las cajas
así nadie tendrá que salir
de ningún armario.

nadie le importa laura mequinenza flexio verbal

A nadie le importa

“Nos enseñan a olvidarnos de los que caen

a reclamarles cuando están intentando levantarse

a cuestionarles cuando consiguen ponerse en pie

y a admiralos cuando del suelo despegan los pies”

 

Va a ser en uno de esos silencios tuyos,pausados,
en los que se detuvo la luna a descansar
y no volvió nadie a reclamar que las mareas vinieran con retraso,
que tu cólera se encendiera a destiempo
o que el viento peinara los campos equivocados.

Nadie vino a quejarse.

Luego sucedió eso, lo de los renglones
que primero leíamos de dos en dos
y al final daba igual el órden
o si leíamos o llorábamos.

Y nadie, otra vez,
vino arreglar las sílabas
ni a ordenar las frases
ni a devolverte las oraciones.

Nadie vino a arreglarlo.

Recuerdo que la lluvia se enamoró de tus cabellos
y llovía tan a menudo por aquí,
que tu piel empezó a oler a tierra mojada.

Y sé que nadie vino a cambiar los ríos
que hacían mares de tus ojos
ni el rocío que brillaba en tus flores,
ni las eternas primaveras
que llenaban nuestras paredes
de humedades y enredaderas.

Nadie vino a cambiarlo.

Después llegó el invierno cansado
abrazando la puerta
y se quedó allí descansando.
Y tú que si de rosas alegrías,
madreselvas dónde están
y noches de San Juan,
intentabas seducirlo con sonrisas
àra que se marchara,
para que pudiéramos abrir tranquilas la puerta
sin llenarnos los pies de nieve,
y no sólo se quedó
sino que nos entró dentro.

Y nadie.
Nadie vino a quejarse del final de tus sonrisas,
de la tiritera del enjambre de tu temperamento.
Nadie.

Nadie vino a cambiar la escarcha de tu pecho,
el frío de tu aliento, la duda de tu mirada.
Nadie.

Nadie vino a arreglar los silencios,
tus silencios pausados,
las canicas en el techo,
el gorgoteo de las cañerías,
la charca en el estómago,
las aceras de periódico,
los castillos de cartón,
las telarañas en los bolsillos,
el hormigueo en las manos.
Nadie.

Y ahora, ahora vienen a buscarte
y dicen y redicen
y que si azul, que si violeta.

Y les hablamos de la luna, y la lluvia,
esa que trajo el invierno
y que no se nos olviden los renglones,
qué pasó con los renglones.

Pero a nadie le importaba
cómo se te erizaba el rictus,
ni si se nos acabaron los girasoles
y sólo nos quedaban giralunas.

A nadie le importaba
de dónde salían los negros del vestido
pero sí los remiendos.

A nadie le importa
el color de tus mejillas
el tacto de tus yemas
pero sí
cómo dejarlas
sin agua.

Nadie vino a cambiarlo laura mequinenza flexio verbal poesia denia
Fotografía de Txin – Flexió Verbal 2015 – Dénia Performance poética junto a Sergi, Joaquín y Sandra

 

Niña no pájaro

Tanto que había sido pájaro
y la de veces que volando lo había repetido:
– ¡Soy un pájaro, soy un pájaro!
Para darme cuenta que volaba, pero no tenía alas
que volaba, pero no tenía ni cola, ni pico, ni plumas.
Pero yo seguía:
– ¡Soy un pájaro, soy un pájaro!
Cada vez menos convencida. 
Uno tropieza consigo mismo, pero sigue disimulando hacia los demás.
Primero todos me animaban:
– Eres un pájaro, lo eres, puedes volar.
Luego cuando decidí que no quería ser pájaro, porque yo no era un pájaro, 
ni me sentía pájaro, me dejaron de animar, recelosos no querían que volara:
–  Los pajaros son los únicos que deben volar, y si no eres un pájaro, 
porque no lo eres un pájaro. No vueles. No debes volar.
Pero yo quería volar, aunque no fuera un pájaro. 
Y tanto que había dicho que yo no era un pájaro,
empecé a dudar:
¿Y si realmente era un pájaro?
¿O si realmente lo que debía hacer 
es dejar de volar?
Pero ya era tarde para volver a ser un pájaro. 
Ahora ya sabía que no lo era. Y dejé de volar.
Y tanto que me gustaba volar dejé de hacerlo
sólo por que no tenía alas 
y creía que sólo debían volar
los que sí las tenían.
Dejé de volar porque los demás decían
que no debía volar sino decía que era algo
que yo no creía ser, 
sino les decía que era
lo que ellos creían que yo era. 
Dejé de volar porque ya era tarde para creer
que era algo que realmente no era.
Y en ningún caso me pregunté por qué volaba,
si me gustaba hacerlo o qué sentía cuando lo hacía.
Pero empecé a preguntármelo
y me di cuenta 
que yo no necesitaba ser 
lo que los demás querían que fuese
para poder alzar el vuelo
y así fué 
como empecé a volar de nuevo. 
A volar.
A volar.

Yo pido…

Al camarero, una cerveza;
al día, sol,
a la luna, que esté llena;
a las manos, caricias;
a los labios besos;
a la suerte, que sea buena;
al mar, que se deje;
a los amigos,
que compartan mi locura;
a la música, que me hipnotice;
a los sueños, que me guíen;
al amor, libertad;
a la voz, sinceridad;
a las personas, buen corazón;
a la poesía, que no me abandone.

A tí,
que me hechices
y me lleves a descubrir tu mundo

La ciudad

La ciudad está llena de miradas
tanto de día, como de noche.
Y las calles vacías
no son más que un espejismo.
Los muros no pueden contener
tantas palabras,
que de una forma voraz,
necesitan decirse.

El liquen frío que surca las aceras,
cada vez endurece más
a prueba de sonrisas-cuchillo.

A lo lejos se escuchan
estrepitosas carcajadas,
pero el viento huele raro,
no hay rastro de leña cálida
deben estar quemando
enredaderas y madreselvas.

El invierno
se ha posado en la cornisa
algunas aves dejaron de volar,
es más seguro reptar por las paredes
o dejarse rodar por las cuestas.
Las alturas son frías y peligrosas.

Las armas blancas
se confunden en la nieve,
sólo son visibles
cuando hacen sangre.
Entonces apareceran los devoradores
y los que temen a los devoradores.
Ambos se comportaran igual
para no levantar sospechas.
Pronto los huesos brillaran
y se espondrán en las plazas.

La luna lucirá para todos,
encriptada, sólo mandará señales
a unos pocos, salvaconducto
de una tierra no conocida,
donde las miradas se convierten en piedra
y el calor de la lumbre
no procede de arbol caido,
donde en la cornisa florece la primavera,
los polluelos pueden alzar el vuelo.

La ciudad calla, mientras el rojo
tiñe las frías aceras.

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extravagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.

Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.

Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caída,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.

Frío y vacío.

Silencio.

Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús

Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.

Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.

Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.

Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes…
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.

Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.

Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.

Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

San Juan

Quién pudiera caer al fuego
y purificarse,
nacer de nuevo,
revivir de las cenizas
como un ave fenix.

Dejar atrás la sensación putrefacta
que nos hace ser débiles
dejar atrás el olor nauseabundo
de las inseguridades.

Quemar todo
quemarse por fuera
y por dentro
hasta que la piel nueva
nos haga sentir infantes,
nuevos,
todo pureza e inocencia.

Quién pudiera
esta noche
arrojarse a la hoguera
y reaparecer
una vez se apaguen las llamas
como una maldita Targarian.

 

Histeria

Impotencia. Me da impotencia no poder ser yo.
No tener lugar al que escapar. Tener que aguantarte,
a ti,a ti y a ti.

¿Queréis domarme?¿Queréis matar mi personalidad?
Queréis que no sea yo, que no me queje cuando me hacéis daño,
que no ponga mala cara cuando me hacéis sentir mal,
queréis que me conforme, que diga que todo está bien cuando NO está bien.

Cada día más cansada, más harta, más desanimada.
Cada día tengo menos ganas de arrimarme al mundo.
Quiero saltar fuera de él, olvidarme de todo y de todos.
No quiero que queráis al personaje que finge, porque esa NO SOY YO.

Reclamación

Posiblemente algun día me llegue la hora
y demande por daños y perjuicios
reclamaré indemnización de las horas no vividas
y del tiempo no amortizado.

 

porque hasta en la fantasía
me vienen términos 
de esta sociedad extraña 
que todo el mundo ve normal

Traductor básico y portable de noticias

Ante la duda, traduce
sustituyendo por persona.
(inmigrante, por persona,
gay, por persona,
radical, por persona,
etc…)
¿Sigues dudando?
sigue sustituyendo
(policia por persona,
politico por persona,
empresario por persona,
etc…)

¿A que todo resulta más claro?

 
Incluso en sus propias noticias
que están ya de por si manipuladas