Como chinches

El gran huésped dormido
alimentaba al enjambre humano
que tanto al sol y al no sol
extraían de él el sustento,
sus costras, heridas y erupciones
aún no lo habían despertado
y la plaga, se multiplicaba
se multiplicaba
confiando que el huésped
siempre estaría ahí
dormido.

Pertenece a El Cristal de la Pecera

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *