A dos voces

Eres el nacimiento del cauce de mis suspiros que desembocan en la comisura de tu sonrisa.

Mas las noches en las que tus labios se alejan, naufrago en los miedos que amenazan mi cariño.

 

Eres la maestra que se enfunda en malicia para doblegarme a su antojo cual pigmalion de caricias

y besos que reparto sin reserva por todos los rincones de tu aterciopelada piel.

 

Busco la princesa de cuento que salta por la ventana ondeando su larga melena.

Suave y frágil, fogosa y cariñosa. Que se eclipse con mis ojos y en el torno de mis manos se funda el barro de su cuerpo.

 

Busco el misterio hecho humano. La magia supurando por los poros. El brillo en los ojos. El nido de mariposas en el estómago.

Las noches en vela soñando despierta. Dulzura, pasión, deseo, energía, inquietudes y ganas de vivir.

 

Te siento tan libre e indefinida que temo que abras las alas en post de un cielo abierto.

Te siento tan cerca que necesito amarte en nuestro peculiar combate de ideologías opuestas.

Te siento tan volátil que te alejo con una mano para no aferrarme a ti,

pero te cojo con la otra para que sepas que estoy aquí.

 

Te siento tan estructurada que quisiera encajar en alguno de tus moldes que me desvirtúan y me limitan.

Te siento tan perfecta en tu imperfección que me dejo llevar en tu marea

porque siento que eres el misterio que necesito en mi camino.

Te siento cerca en el abismo en el que me dejo caer ciegamente.

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