Demasiado todo

A ratitos se me saltan los ojos de las cuencas
aguanto el aire para contener todas las palabras
que me sobran, que me faltan.

El equilibrio entre deshacerse tantas veces
que duele verse fragmentada
como un espejo en el suelo
después de tanto enfado sin timón.

Se me rajan los costados al comer cristales,
defraudada, me palpo las costillas
y no tengo sangre en las yemas.

Demasiado todo para nada,
demasiada calma en mi yo huracanado,
sin odio, sin ira, sólo furia descontrolada.

Me mienten las tiritas que cubren mis agujeros.
Me domina el miedo a levantarlas,
no soporto el tacto de las heridas
ni el olor a podredumbre.
Solo arrancarse cicatrices una y otra vez
para lucir una piel nueva, tersa,
un maquillaje pueril
que acorrala los sentimientos
en una mano.

Mar.
Mar de lunas nuevas,
de miradas encalladas,
de un suelo arcilloso y seco
que marca las raices de mis pasos.

Fuera seguirá siendo un nuevo día.

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