Desintoxicarse

Nada como un buen baño para descontaminarse de tanta toxina de ciudad, tanto insecto infecto que se posa en la piel y no se quiere marchar de nuestro lado. El mar mágico, sana. Debería darme un baño todos los días, pero imbécil de mi, aveces me quedo pegada a la pantalla que me absorve la energía y me devuleve un fantasma cansado de mi misma. Y es que había intentado eso de bañarme, pero es que aveces el agua está tan y tan sucia, que no consigo que me sane el cuerpo. También está de vez en cuando dejarse sanar conjuntamente, o sanar a otro olvidándote de donde se encuentran los límites de lo real o lo imaginario.
Hace unos días me bañé por primera vez con unos amigos, y una de ellos decía, que hasta que no te bañas con tus amigos, no conectas. Y ciertamente ese día creo que algo se conectó entre nosotros.
El fuego también renueva. Hace un par de días fue San Juan, y estar tumbada bajo las estrellas en la playa, al lado del fuego. Sentía esa misma conexión, ese desintoxicarse.
También estuve durmiendo una noche en la playa con unos amigos, con esa sensación tan placentera de despertarse en la naturaleza ajenos a la estampa de una habitación, sea ésta cual sea. Increiblemente enrequecidor.
Desde que ha empezado el verano no paro de coleccionar momentos mágicos con diferentes personas que me andan quitando tanta toxina que tenía dentro. Espero que el verano siga siendo tan sanador y reconstituyente. Creo que lo necesito. Hay demasiado elemento nocivo por ahí suelto.
Por si acaso, tengo planeado montar en bici para poder ir corriendo a bañarme a las Rotas más a menudo.

 

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