El libro que no supe odiar

Abrí mil veces un libro para leerlo de principio a fin, sabiendo que en algún momento el libro dejaría de ser tan frecuentado por mis manos. Las páginas, un día sin más, dejaron de rozar mis yemas pero en mí quedaban los recuerdos. ¿Cómo odiar el libro? ¿Por qué hacerlo? De nada serviría obligarme a transitar sus páginas sin interés. Y qué bueno sería reencontrarse en un futuro y echar unos recuerdos juntos.

¿Quién puede odiar al libro, que tanto le gustó, cuando éste se acaba?

 

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