El acervo popular diría ojos que no ven
(corazón que no siente)
pero hoy
el contacto visual
no es
ni será

contacto visual,
qué imagen tan grotesca
en contacto directo
tu ojo con el mío
en un ósculo ocular

a 600 km obras el milagro
teletransportándote
en forma de sonidos

te comunicas igual
al mismo ritmo

o eso percibo

que en el km 0

nuestras lenguas bailan
en una danza distinta al beso

si los párpados
si la oscuridad
si la mano vela
oigo tu voz y estás aquí
oigo tu voz y

¿ no dicen que el espacio tiempo
es una dimensión relativa ?

qué cierto es aquello que tanto me repites

(y más desde que la tecnología lo facilita)

yo siempre estoy
aunque no sea de forma física.

Hoy he encontrado el primer audio que te envié
la primera vez que escuchaste mi voz
me pregunto si la biología contemplaba
que fueran primero pensamientos
antes que palabras
antes que miradas
antes que gestos
privados de la cómplice feromona
¿Puede la física hacer alquimia sin química
o puede construir un raíl de hormonas
que encajen sin piel, sin sangre, sin vida,
crear una respuesta visceral, emocional
a una entidad virtual
contruida en la mente?
Inventamos un tacto, un olor, una entonación
ademanes, cadencias, ritmos
y que la desvirtualidad nos coja
sin demasiadas confesiones
hubiera sido un milagro acertar
o quizás una desgracia
la realidad dicen
supera la ficción
para bien
para mal
pero destilar química en la nada…
también conservo el primer audio que me enviaste
y sigue pareciendo
cosa de magia.

El cepillo de dientes aún no sabe
que no le usarás esta noche
ni mañana
sigue tranquilo
como la almohada
como la manta
como cada lugar que frecuentas
tu plato, tu silla
la bolsa de kikos que espera
a medias
que le des cuenta
no saben
son felices aún
sin saber de tu ausencia.

Me he tropezado con tu abrazo
que esta noche estaba de saldo,
igual que el mío.
Arremolinados en los brillos
que se van consumiendo
en los vasos que apuramos.
Mientras me sonríes,
mientras me sonríes.

Mientras buscamos excusas estúpidas
para no separarnos
y que tu brazo
pase por mi cintura
si me descuido
y yo que no me doy cuenta
pero me acomodo
a la forma de tu cuerpo.

Tropezamos con historias
que nos marcan ya distancias,
con largas distancias
para que no nos enredemos demasiado.
No sea que se confundan
nuestras ropas en la madrugada
debajo de la cama.

Somos transeúntes,
transeúntes que tropiezan, se sonríen,
que mezclan el sabor de sus bocas,
el tacto de sus manos.

Pero que
cuando llegue la mañana,
se despedirán apresurados
recordando
con la culpa en tus ojos
que son dos desconocidos
que tropiezan sólo de madrugada,
para no despertar más cariño.

Yo tenía un clon
si un clon de esos
que son igual igual a ti
pues, ¿que va a ser sino un clon?

Y cuando yo levantaba la mano
mi clon levantaba la mano
y cuando yo abría la boca
el clon abría la boca
pero sucedía
que cuando yo hablaba
el clon no decía nada
que cuando yo sentía
el clon no lo hacía.

Yo tenía un clon
boca vacía, sin corazón.

Y nunca enfadado
y nunca triste
y nunca débil
y nunca enamorado.

Yo seguía levantando la mano
y como un títere
rápido, mi clon, la mano alzando
y yo seguía abriendo la boca
y los labios de mi clon, mis gesto imitando.

Era tan fácil ser clon
y tan difícil ser yo.
Y me miraba en el espejo
buscando trazas de clon
¿Era yo? ¿Era el clon?

Y en mi cabeza
el clon, el clon, el clon.
Y los martes
el clon, el clon , el clon
y de noche
el clon, el clon, el clon,
y en mi cama
el clon, el clon, el clon

Zas
las tijeras cortaron mi pelo
cayó al suelo, y el resto se volvió rojo.
Me marché lejos
por el camino nació una nueva yo.

Sentía el acecho del clon
en cada esquina, en cada banco, en cada acera

Huí, huí, huí
pero retumbaba en mi cabeza
el clon, el clon, el clon
y yo
lejos, ausente, no existía.

Pero no podía evitar
espiar
espiar a mi clon.

Y ahora todos solo conocían al clon
el clon que no hablaba
el clon que no sentía
pero que a todos tanto agradaba.

Ahora mi clon era más yo,
más yo que yo,
y yo,
menos yo,
menos yo que el clon.

El clon, el clon, el clon,
Y tanto pensaba en el clon que no atendía
no me daba cuenta
que mi ahora nueva yo,
otra yo más,
otra yo
que no sentía igual que yo,
que no veía igual que yo,
que no quería igual que yo,
me salpicaba por todas partes.

Mientras yo era la sombra muda
exiliada, prisionera
y no podía evitar, controlar,
que moviera mi mano,
que moviera mi boca,
y vaya que si hablaba,
hablaba, hablaba tan fuerte
y tan lejos
que ya no tenía sentido seguir huyendo.

Y en el reflejo, de nuevo
buscaba trazas de clon
¿Era yo? ¿Era el clon?
¿Era yo? ¿Era mi nueva yo?

Y en mi cabeza
el clon, el clon, el clon.
Y los jueves
mi nueva yo, mi nueva yo, mi nueva yo
y de noche
el clon, el clon, el clon,
y en mi cama
mi nueva yo, mi nueva yo, mi nueva yo

Entonces
se abrió la puerta
y ya no había un clon,
había dos,
mi clon era mi clon,
y el nuevo clon,
era el clon de mi nueva yo.

Por primera vez, en mucho tiempo
levanté la mano, abrí la boca
y el clon de la nueva yo
empezó a levantar la mano,
empezó a abrir la boca.

Si la arena fuese tú
si tú fueses la arena
toda la arena
el mundo tililante
dependiente
oscilante
la humanidad
bajo tus pies, tu piel, tú
suspendida
pieza única, onírica, lírica
que sostiene todo
que es todo
porque tú
porque la arena
deidad sin lanza
deidad sin mantra
deidad sin mancha
si tú fueses la arena
la arena toda
si la arena fuese tú.

Scroll al inicio