Exofilia: Sexo extraterrestre

Él se detuvo ante ella

y la miró de arriba a abajo

ella sabía lo que eso significaba

había llegado el momento.

Estaba nervioso, muy nervioso,

y no podia evitar mirar

a ese uno que ella alzaba grácilmente

sobresaliendo notablemente de su figura.

 

Lo observaba nervioso

como si le estuviera llamando

y sin esperar a que ella empezara a cortejarle

se aproximó a su uno

y empezó a olfatearlo.

 

Ella zarandeaba su uno

cerca de su cara

mientras, él cerraba los ojos

y se dejaba embriagar por el olor del uno de ella,

ese uno que decía ven, ven

ese uno

que se moría de ganas de probar.

 

Tímidamente toco el uno con la nariz

y ella fingía que no se daba cuenta

pero buscaba acercarse a su boca sutilmente

mientras él se acercaba tocándola con la nariz.

Él, veía la maniobra de ella

pero quería demorar el momento

pero por mucho que se acercara el uno a su boca

evitaba que se acercara a sus labios

quería demorar el momento

para incitarla

quería demorar el momento

jugando con su deseo.

 

Ella intentaba disimular

que la aproximación a su uno

le producía placer.

 

Hasta que de repente

su uno empezó a cobrar vida

parecía un torbellino

lo alejaba, lo acercaba

rodeaba los labios de él

presionaba, acariciaba

y llegó el momento

empezó a alejarse de los labios de él

bajando barbilla abajo

rodeando el cuello

círculos, olas,

cosquillas se aproximaban a su dos.

 

Él, como un acto instintivo, contuvo la respiración

casi se le escapa un gemido

de entre placer y sorpresa

cuando el uno rozó un instante su dos.

 

Ella, al observar su reacción

con felina mirada

comenzó a recorrer su uno

por todo el cuerpo

alejándose premeditadamente de su dos

solo para volver en el cualquier momento

y volverlo a rozar fugazmente,

hacer circunferencias alrededor

y vlverse a marchar.

 

Él se estaba volviendo loco

y no aguantaba más,

tomó el uno de ella con la mano

y empezó a restregárselo por su dos

ella forcejeaba para soltarse

sin conseguirlo

hasta que la cara de éxtasis de él

hizo preveer que soltaría ese uno

que le pertenecía a ella

para que ahora,

en su turno,

fuera ella

quien tomara el uno de él

y empezara a estimularse su dos

primero azorada

porque él viera como se daba así misma placer

después excitada, se estimulaba sin pudor

divirtiéndose, sonriendo

olvidando que ese uno

con el que se estimulaba

no era parte de ella

ni de su dos

sino de él,

aquel que ahora la miraba

hipnotizado por sus gemidos

y su cara de placer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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