La hegemonia del tiempo

La hegemonía dice que el tiempo
va hacia adelante en forma lineal
y que es posible medirlo.

Consensuemos un ciclo,
una medida estándar,
dividámoslo en porciones,
cada vez más pequeñas,
y apliquemos dicha medida
a la durabilidad de las cosas,
y, también, de las personas.

Ahora, de verdad,
estamos definiendo el tiempo.
Y como animal, ser humano, o mero ser productivo,
en la estructura jerárquica que establece los estereotipos,
seremos encasillados
catalogados en definiciones
delimitadas por espacios de tiempo.

La mutación de nuestra identidad,
y no estado transitorio,
podrá ser consultada y revisada
a través de signos gráficos, cifras,
que se acumulan unidad a unidad
cual manzanas en un cesto.

Y ahí, en el cesto,
la cantidad, siempre creciente de tiempo,
será una nueva excusa para dividir,
etiquetar, reprimir, discriminar y controlar.

Taxonomicemos
la equidistancia perfecta del ser ideal
organicemos al conjunto de la población
en torno a este parámetro,
observemos la desviación típica
que nos dirá el grado que nos aleja del ideal,
como objetivo a alcanzar
o privilegio perdido.

Antagónico y versátil,
el trampa-disfraz
será el nuevo ardid del imperio
inventando ungüentos y estrategias milagrosas
para desafiar las leyes que dicta
la hegemonía del tiempo.
El hedonismo,la nueva tierra prometida
la inercia,
destinar el fruto de nuestras plusvalías
a alimentarlo
la costumbre,
convertir en descartes
toda muestra visible de lo contrario.

Rindamos culto
todos unidos
a la efímera porción de tiempo.

Poesía perteneciente a Poeshopia


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