Micro abierto arte no apto carnavales Laura Mequinenza

La mujer del extraño rostro

Este martes, con motivo de carnavales, hicimos un micro abierto temático, en el que el texto tenía que estar relacionado con tu personaje. Circunscrito en este requisito, escribí este texto, pensando en que mi personaje, la mujer del extraño rostro.

Texto especial carnavales

Algunos me preguntan a qué se debe mi rostro, si forma parte de mí, o solo es una máscara. Si vivo como cualquier mortal, o la ciencia ha inundado parte de mis carnes: un metal, una válvula, una tuerca, un engranaje mecánico o incluso cibernético, que me permita sentir menos alguna falla. alguna ausencia, quién sabe, hasta seguir vivo.

Aveces me siento un mono de feria en un continuo carnaval, ante esos seres que creen que debo explicarles quién soy o por qué soy así. Y reconozco que la curiosidad es un mal endémico que  comparto con ellos. A menudo me fusiono en largas peroratas explicando mis historias y curioseo las ajenas. Pero es aquí, en la ajena curiosidad de satisfacer los enigmas de lo que esconde o no mis rostro donde he encontrado la paradoja, donde mi ánimo se ha truncado y visto las dobleces de la curiosidad, de que quien mucho quiere saber,y nada quiere contar. O la obsesiva obligación de que el extraño debe y tiene que contestar, por educación, pero por la misma educación no debe jamás preguntar al que ellos presuponen no extraño, sin quizás analizar, que todo al que soy extraño, puede parecerme a su vez extraño o inquietarme a mí y también querer saciar alguna curiosidad.

Y sin más preámbulo, os contaré, que allá de donde vengo, lo que quieres, has de ofrecer. Y lo que no entiendas, mejor preguntar. Así que os contaré de donde vengo, y aquello que tanto os causa curiosidad.

Soy un ser venido de otro tiempo, de un lugar semejante a éste, con las mismas normas terrenales, donde el suelo atrae las cosas hacia sí, pero los hombres y las aves desafían tal naturaleza. Donde hay mares, y  lagos, pantanos y  ríos, mundos paralelos, al que con alguna peripecia, nos atrevemos a explorar. Donde también hay seres que pertenecen a los dos mundos, y quizás sean los vasos comunicantes que los mantienen unidos.

Pero mi tiempo es otro, no atrás del vuestro, ni delante, sino paralelo. Una senda alternativa que no se podría ubicar en vuestra cronología. Quizás, yo también sea un vaso comunicante entre los dos tiempos, y haya conseguido ser como esos seres, que transitan de uno a otro.

Todo es distinto, estéticamente distinto, formalmente distinto, lógicamente distinto, pero al hablar con las gentes. Las distancias desaparecen. Mi cara que tanto inquieta, empieza a serles conocida, mis ropas, simplemente extravagancia, mis costumbres, con el uso, se van fusionando, el lenguaje mezclando. Ambos tenemos esa inquietud enfermiza por descubrir cosas más allá de una ética inquebrantable, con tal de ir a los lugares más desconocidos, desafiar las leyes físicas o desentramar los misterios de la mente y el cuerpo.

Quién pudiera fusionar el cuerpo y la máquina, computabilizar las operaciones mentales, registrar los recuerdos, proyectar los sueños, mejorar la carne caduca por una estructura perenne, con piezas intercambiables, alcanzar la inmortalidad, no envejecer. Mi rostro, ese que tanta curiosidad os produce, fue tan solo un pequeño sacrificio en tal empeño, ese rostro que ya no tengo,es una cicatriz más por la lucha por mi sueño.

Este texto lo escribí pensando en todas aquellas personas que tienen que emigrar, por diferentes razones. En los que alguna vez han sido el extraño, el que causa curiosidad, y quizás miedo cuanto más acuciadas sean sus diferencias o costumbres. Puede que en el fondo todos seamos ese ser extraño para alguien.

Para la ocasión elegí un género, la ucropía al estilo Julio Verne mezclado con una de mis pasiones: otras dimensiones. Por falta de recursos y de tiempo, sobretodo de tiempo, mi disfraz deja mucho que desear, pero eso para mí nunca es un impedimento para pasármelo bien y echarme unas risas. Así que al final me quedó un modelito difícil de clasificar entre cortesana cutre, máquina, moustruo. El cual  espero volver a rescatar, con más tiempo y darle algún que otro giro, porque otra cosa no, pero me encanta disfrazarme y hacer el ganso, y cualquier excusa es buena para hacerlo.

De esta experiencia, en la que tuve un contratiempo al ir a imprimir el texto, he aprendido que leer un texto en Word desde el movil a través de una máscara, no es lo más recomendable. Por otro lado, me ha gustado descubrir, lo tenebroso que puede ser ver un rostro oscuro, que recita sin mover los labios. Interesante, interesante, me lo apunto para mi baúl de los miles de posibles ideas o recursos para futuros proyectos.

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