LAURA MEQUINENZA

Al sur de la frontera, al oeste del sol

Al sur de la frontera, al oeste del sol

Aún estoy levitando con la sensación que me ha producido esta última lectura. Aún tratando de asimilar lo que he sentido al respecto. Me apetece compartir con vosotros mis primeras impresiones.

Breve sinopsis

Un joven profesor de veintitantos años nos cuenta la historia de su mejor amiga, una joven que quiere ser escritora y que nunca se ha enamorado en su vida, hasta que conoce a una mujer 15 años mayor que descoloca totalmente su mundo.

Un triángulo amoroso de tres soledades que orbitan en una historia existencialista que no te deja indiferente.

¿Quién sospecha cuánto puede durar la felicidad?  ¿Y en qué momento y de qué forma puede acabarse “aquello” a lo que estamos acostumbrados? ¿Y sabemos aceptar a perderlas? ¿Y qué son aquellas cosas que realmente nos hacen felices? ¿Sabemos valorarlas cuando las tenemos?


Sputnik, mi amor es un grito ahogado que nos invita a vivir con intensidad aquello que es importante para nosotros, nuestros amores, nuestras amistades, nuestras pasiones, nuestra sexualidad, disfrutar de nuestra juventud, mientras aún los tengamos con nosotros.

Valoración personal

Tenía ganitas de leer algo de Murakami. Pero el libro que quería coger, 1Q84, casi nunca está disponible en la biblioteca a la que voy. Así que he cogido éste porquee porque me ha hecho gracia el título, pero no sabía ni remotamente con lo que me iba a encontrar. Leer esta novela de Haruki Murakami me deja levitando en una espiral existencial en la que, quizás por encontrarme en la edad que me encuentro, me hace sentirla muy vivida.

 

Una trama romántica que se transforma en existencialista

Sputnik, mi amor, de primeras, comienza bastante intensita, adelantándonos que nos va a hablar de la historia de una joven que quiere ser escritora, la típica chica desastrillo, rara y solitaria con la que es fácil de empatizar. Una chica que nunca se ha enamorado antes y que de repente conoce a una mujer, 15 años mayor, con la que congenia enseguida y que se enamora hasta las trancas.

Me sorprendió gratamente encontrar en este libro una temática lésbica. Aunque me sorprendió aún mucho más el formato, y es que esta historia nos la va contando el amigo frienzone de la chica. Que es el cómplice al que ella necesita acudir imperiosamente para cualquier inquietud que le arremete, normalmente, de madrugada.

En este punto, los personajes, el ambiente, las sensaciones y la forma de hablar, me recuerdan a las series manga de finales de los 80, principios de los 90. Y me hizo empatizar enseguida con los personajes, a pesar del cliché de mujeres cultivadas que hablan de música clásica, que parece ser que tanto le gustan a Murakami.

Cuanto más te metes en la historia, la voz masculina va ganando cada vez más terreno y a hacernos cómplice de todo lo que hace, piensa o dice y es cuando la historia empieza a transformarse, y lo que era una historia romántica se va transformando. El existencialismo, la soledad y una certeza de que algo incomprensible, algo místico, tal vez oscuro está ahí mutando por completo la novela que tenemos entre las manos. Y dejándonos con la sensación de que cuanto más intentamos agarrarla, más se desvanece entre las manos.

Una metáfora. 

Sputnik, mi amor nos presenta la pérdida o la ausencia como algo inevitable, como una etapa más de la vida. Algo a lo que nos aferramos o que nos impide disfrutar del presente. Pero que una vez asumida la pérdida como algo natural podemos seguir teniendo vivo en nosotros el recuerdo con alegría como parte de nosotros.

Una novela extraña

Es una novela de esas, extrañas que te deja con un extraño sabor de boca. Una metáfora enorme de la vida que te hace quedar flotando, en paz,  dándole vueltas a todo lo que significa.

Es una novela mágica, cortita, misteriosa, romántica e intensa. Me encanta cómo el autor nos hace cómplice en todo momento y nos transmite esta especie de parábola.

Por un lado, la estructura, la forma de organizarla hace que extratégicamente el autor te lleve por los estados emocionales que quiere en cada momento. Haciéndote subir y bajar como en una montaña rusa a su antojo.

Por otro lado, va dejando un reguero de incógnitas que te harán ir adentrándote más en la historia, pero que a la vez, van creando un vacío dentro según se van esbozando su significado.

Me parece perfecta. Para lo cortita que es, es muy intensa y contado de una forma a la que no estoy acostumbra a leer. Imagino que tras unas cuantas novelas de Murakami, esto dejará de encandilarme.

Densidad y lentitud

Como he dicho, es muy cortita, aún así la novela podría dividirse en tres partes bastante diferentes, en la que la primera es muy ligerita y hasta simple. La segunda es de una densidad y misticidad considerable y luego una tercera que parece que el tiempo se detiene y no avanza. De hecho muta tanto el libro que no parece el mismo libro a medida que lo lees. Creo que es parte de la experiencia de leer el libro, como una metáfora dentro de la metáfora. Creo que sin esos ritmos cambiantes y densidades las sensaciones que produce no serían tan marcadas y perdería la gracia que tiene.

A destacar

 

La sensación tras leerla

Lo que más me ha gustado ha sido la sensación que te queda en el cuerpo de que puedes alcanzar algo inalcanzable y se queda ahí, como el regusto de algo que ya has bebido, en el paladar.

Deja que desear

La pomposidad

Demasiada conversación pomposa alrededor de la música clásica.

Me he quedado tan levitando con esta novela que no he podido evitar escribir varios poemas. No sé si los subiré, me gustaría hacer un recopilatorio con poemas que han sido inspirados por personajes o sensaciones de libros.

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