Cataria

Abrazo perfecto

Hay tantas razones transparentes dibujando los límites de los tiempos no marcados

Ese olor a playa maldito

Ese peso negro de la pobreza.

Se me escama la piel al escuchar vacíos en nuestros renglones.

Distancia fría

La sombra del pánico,

Masticar cada día tu ausencia.

Momentos esdrújulos confundiendo oblicuo con agudo.

Volver a los dieciséis

Atornillarme en el descansillo

El termómetro afilado enfría mi entrepierna.

La peonza gira caprichosa

ardiz de destinos futuribles que se marchitan.

Ráfagas de fantasmas estornudando la falta de lógica.

Decadencia

Letanía, sabor agrio entre dientes.

La loca de los gatos que rebota en nuestras consciencias.

Versando nuestras distancias y saciando nuestras ansias a la hora justa.

A contrarreloj.

Adios entre cristales.

Teñirnos, de otro color, de otro nosotros

Convertinos en la caricatura de nuestros demonios.

Lencería quemada

resina en las comisuras de los labios

Sabes a gastado

y yo a cerilla consumida.

 

Mas cuando más me azota la desesperanza

dibujas un abrazo perfecto

recordándome

la perfección on que encajamos

y te disfrazas de sonrisa

bálsamo instantáneo

transformando todas mis grietas

en meros efectos de la luz

Sombras que parecen cráteres

Elevaciones que semejan montañas

Y entonces comprendo los mecanismos para volverse loco

para perder el juicio

cuando no hay quien sepa tenderte la mano

desde el otro lado.

 

Febrero 2013

 

 

Las olas

Hoy estuve en aquel lugar donde rompen las olas donde una vez fingimos salvate tú, invocándolo fatalmente como sueño premonitorio. Las olas rompían una y otra vez sobre las rocas que yo saltaba difusa aquel día.

No paraba de pensar en ti y en que, tal vez, ese ir y venir de las olas es un reflejo de la forma en la que nos empeñábamos en chocar contra una historia  imposible.

En ese Distancia, fatal distancia

La sombra de la crisálida

Te había coronado legítimo rey de las aves en el agujero oscuro que cerraba el día con una selva arropándonos en la tempestad, sintiendo el semicírculo que formaba tu pelaje. Me habías prometido las mil y una noche y la lámpara nos negó cada uno de nuestros deseos.

Me habías filtrado todas las lágrimas y yo te había echado al caldero varias veces como plato del día, nos torcimos en las enredaderas que isan los días y mañana y ayer se confundían en cada recuerdo, ensamblamos una estampita en los bordes de los sentimientos y se nos deslizó la mano al intentar no acercarnos demasiado.

Caimos y se encendieron un millar de mariposas y las dimos de comer palabras encriptadas que nacían en despertares blancos.

Me dijiste ven y amanecimos desafiando el tiempo en una alcoba inundada y una mañana esquiva que se desvanecía rápidamente. Salté a la aventura de conocerte del otro lado, me asaltaste en la frontera del sentir desarmada y me venciste sin esfuerzo. Fuimos mil y ninguno, nos transformamos en la sombra de la crisálidad que aún está por alcanzar su forma definitiva.

Con el inconformismo del felino que no coge la postura nos zambullimos en el foso denso de las cosas pendientes y mientras la marea nos azotaba en un vaso de cristal, asomaste la cabeza y nos convertimos en oportunidades mutantes que se pegan de cabezazos contra el techo al tratar de avanzar.

Nos miramos, brincó el silencio, se posó el miedo, nos invadió el fuego, avanzamos ciegos y trepó por nosotros la hiedra mielina que nos uniría.

No sé si todo esto pasó realmente,

si fue un sueño o tal vez, producto de mi imaginación.

#bdd6e4

https://lauramequinenza.com/videos/la-sombra-de-la-crisalida-jam-del-bukowski-club-2012-madrid/