Vestigio

Visa para un beso

Hoy tengo día Andrés Suárez, tal vez es la proximidad del concierto, pero llevo unos días sumergida en sus canciones, ahora ando escuchando Visa para un beso y me recuerda a la historia de nuestros desencuentros, que si hablamos siempre de los mismos temas, que si discutimos sin sentido en conversaciones que son espirales que acaban en círculos viciosos.
De vernos y mirarnos, no somos las mismas personas, no somos como antes, ya no existe eso, lo que fuera, y sin embargo nos sigue manchando las manos y embargando aveces, siento como nos deshilachamos y nos perdemos en el vacío. Hay un suelo sobre el que precipitamos, rompiendonos una y otra vez en un continuo dejabu, sin dolor, sin sentido, sin emoción, pero encarceladas en el mismo episodio una y otra vez.

Hay miles de caminos para llegar al mismo lugar, no existe el camino único y correcto, pero creo, que no sabemos cual es el camino que queremos tratar, el “locus amoenus” al que llegar. Maniatadas al sinsentido recorremos senderos cercanos y nos acobardamos en los desfiladeros. Bajamos la guardia en cada anochecer y nos reexplicamos, nos redefinimos, nos volvemos a inventar, miles de palabras que tiñen la razón.

Distancias de porcelana, fingidas indiferencias. Amores que no existen, pasiones que no se detienen.

No hay que encontrar un estado que nos pertenezca, un lugar al que llegar,
pero parece que tenemos prisa por convertir a la carroza en calabaza.

El oasis de la comprensión


Intentando una vez más
sin sentido
hacerme entender
en este desierto
en el que se convierten
mis palabras

Intentando tal vez
saberme entendida
en esta nueva despedida

Pero inútilmente
como siempre fue
hablamos en idiomas diferentes
jamás podremos entendernos
y naufragamos en estúpidas
y eternas conversaciones

Me hablas del oleaje de las miradas
de agarrarse a la vereda de los gestos
un silencio en el que abandonarnos

Son los gestos, las acciones lo que duelen
aunque ya no como antes, aunque ya no como antes
Son tus gestos, tus acciones los que me alejan
y ya no sé cómo a ti confiarme.

Intentando una vez más
sin sentido
hacerme entender
en este desierto
en el que se convierten
mis palabras

Porque yo hablo de la confianza y tú de lo hecho, hecho está…

¿Quién…?

¿Quién se convertirá en mi musa?
¿Quién atravesará la noche
cuando la ansiedad
de madrugada me ataca?
¿Quién le pondrá nombre
a nuestros recuerdos?
¿Quién inmortalizará
diciembre en una canción,
en un ser suave
que la acompañe cada noche?
¿Quién sabrá hacerme reir
aún en mis mayores enfados?
¿Quién sabrá nadar en mis versos
y comprenderlos?
¿Quién se pasará la vida buscándome
en los mil y un mundo virtudes?
¿Quién será Eva? Siempre Eva.
La que descolgara el fruto prohibido
y nos exhiliara fuera
del que llegó a ser nuestro paraiso.

Campo minado

Recorro cada día un campo de minas
para encontrarte aveces al otro lado
cada día mi vuelo es más raso y cansado
¿Qué pasará cuándo me quede sin alas
y tenga que atravesarlo andando?

Miradas


Porque me gusta mirarte…
Porque me gusta interpretar tus miradas
tus sonrisas
tus gestos
tus momentos…

Porque los domingos no saben igual si no te despiertas junto a mí.
Porque me despiertas arropada de tus besos
tus caricias
tus susurros
tus silencios…

Porque algún día descubrimos engañar a las despedidas y zafarnos de nuestras esencias para vencer cualquier contratiempo.
Porque a pesar de todo, hemos decidido intentarlo.

“Kanashimi wa… Watashitachi ni Issho ni over the rainbow”

Dormida

 

Estás dormida entre mis brazos y oigo como respiras. Esta noche es diferente. siento que eres una nueva tú que se funde entre mis brazos.
Damos vueltas para perdernos y nos chocamos. Estás aquí. una noche más, entre mis sábanas. Puedo sentir como se para el mundo en este momento.
La noche es mi cómplice y mis dedos mis palabras. ¿Puedes oirme?¿Llegan a tus sueños estas frases que empiezan en mí y en tí se acaban?

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Sé que empieza un nuevo capítulo entre nosotras.

Toxicposa

Te propuse un juego: “Inventemos un nuevo nombre para nosotras. desvinculemos nuestras historias de nuestros nombres actuales. Empecemos de nuevo”. Dudaste…¿serás mi mariposita? “las que siempre fuimos y las que siempre seremos” ¿serás mi inspiración? “aquella que no para de llenar de hojas en blanco con versos que reflejan nuestros desencuentros” ¿serás mi nada? “esa en la que naufragamos buscando esas islas de Cortázar…”por fín dijiste…Te llamaré Toxicposa

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¿De qué sirve reinventarnos si sigues echando el veneno en tus palabras?

El hechizo de tu voz

Tu voz se fundía en la oscuridad mientras la melodía que intentabas entonar en susurros me embriagaba en un hechizo mágico. El alba te convirtió en persona de nuevo y volviste por tu camino de baldosas amarillas a tu mundo de oz.

Hoy sigo hechizada bajo tu embrujo.

Oasis

Al final…después de tanto vaivén, de mecernos hacia un lado y hacia otro. Nos encontramos en un oasis. Una tierra de nadie. Donde nos buscamos sin encontrarnos. Donde tu cabeza reposa bajo mi pecho sin más gritos, sin más ángulos obtusos que nos molesten. Solas… tú y yo.
En este oasis huimos de las palabras y los motivos. Huimos del antes y el después. Entre las olas nos mecemos en un ambiguo ahora, que se marcha al despuntar el alba y te aleja al llegar la mañana.

oasis significa (además de ‘lugar fértil en el desierto’)

una ‘tregua, descanso, refugio en las penalidades o
contratiempos de la vida’.

No consigo desprenderme de ti

Tengo la sensación de que no me puedo desprender de esta historia. Es como si se hubiera quedado pegada su esencia en mi cuerpo y por más que me lave, frote, arañe la piel, no se quita.
Estaba tranquila. Había conseguido ordenar mis pensamientos. Y ahora…ahora…ahora cae todo sobre mi otra vez. Quisiera poder acelerar el tiempo y llegar a otro estado de paz sin anhelo, de tranquilidad sin angustia, sin ansiedad. Quiero desprenderme de ti.