Mandarina

Estaba pelando una mandarina
quitando una a una las fibras blancas
que se adhieren a los gajos
degustando despacio su sabor
al ritmo que mi dedo
desliza la pantalla hacia abajo
mostrándome eslóganes baratos

“Tóxico, quejarse es tóxico,
sonreír demasiado también”

Una vez me gritaron
políticamente correcto
que me deberían haber enseñado a mentir
que cuando uno come fuera
hay que decir siempre
que todo está muy bueno.

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