Me podría doler más

Me podría doler más, un poema inspirado en la cuantización de Landau

El mundo me podría doler más, es cierto
más seguido,
más intenso,
más fuerte,
más insoportable,
pero aún así, creo que ya me duele suficiente.

Hay dolores que se heredan,
otros que se adoptan
tradiciones dolorosas
dotes que se clavan en las manos.

Hay dolores puntiagudos, nocivos
que se posan en la lengua
cuando la piel nos muda.

Hay también una selva hiriente
Que crece hambrienta alrededor de nuestra semilla
Plaga de seres nutriéndose de nuestra savia
Hincan un dolor desgarrador, resentido, inexorable.

Duele.
Duele.
Duele.
Todo duele.

Incluso esos dolores chiquitos, intermitentes,
que vienen a doler de sorpresa,
que vienen a doler en tus siestas.

A veces revoloteando en la cabeza
otras, metiéndose en el pecho
y llenando de espuma la boca.

¿Y qué me dices de esos dolores clandestinos?
Innombrables.
Que aunque duelan mucho y bien
no puedes quejarte. Son secretos.
Eso hace que puedan llegar a ser insoportables.

Y luego estás tú
que, aunque ya me dueles a tu manera,
aún quieres dolerme más.
Y lo llamar Amor, amor…
Y no entiendes que yo no quiera ese dolor tuyo
que me traes envuelto como presente.
símbolo inequívoco de lo que tú llamas Amor.
Yo lo repudio. Yo lo rechazo. Yo lo aborrezco.

No entiendes, tú que me ves sufrir
tomando ajenos dolores
que no quiera tu dolor

Tu dolor hace germinar en mí
otro dolor
uno pequeño y austero
voraz
Que arranca de mí el amor
y lo mata
y tú, no lo entiendes.

Pertenece a Amor Cuántico

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