Perdido el norte

El último año se está volviendo bastante extraño a nivel momento histórico, es como una mala broma en las que causas por las que se lleva luchando años, ahora están interpretadas por personajes excentricos que quieren llamar la atención y fanáticos que los siguen en plan manada ante el beneplácito gubernamental que está haciendo el agosto mientras minan nuestros derechos a causa de concesiones absordas que pisotean valores fundamentales. Ahora la igualdad es de mofa, la igualdad siginifica algo así como, para ser iguales, los que nos hemos sentido oprimidos tenemos carta ancha para decir y hacer lo que queramos, y cualquiera que diga esta boca es mía es un opresor. Así mismo, la igualdad se basa en dar privilegios, voz y cobertura mediática, y parece ser que encima se ha puesto de moda. Y por miedo a sentirse opresores, toda la gente que se identifica con valores de izquierda está cayendo en un servilismo pueril en post de los ofendidos y dejando de lado totalmente cualquier lucha de clases. Así que ahora, ser reivindicativo parece ser todo lo contrario de lo que era hace años. Una puede llegar a una crisis existencial en la que valores que siempre me han parecido importantes, caen en manos de manipuladores oportunistas y están desprestigiádolos tando que aveces llegan a dar asco.

Tanto es así, que los que siempre han sido del sol que más calienta están migrando despavoridos hacia la extrema derecha o hacia el liberalismo, dos opciones que dicen estar encontradas pero que básicamente buscan perpetuar y acrecentar la diferencia de clases.

Pero es que ahora está de moda ser clasista. Se es clasista hasta moviéndose en círculos de personas que dicen ser de izquierdas. Y no te cuento aparte de clasistas hay una discriminación atroz a las personas que “no se consideran jóvenes”. Así que tenemos un caldo de cultivo joven y clasista que se cree todos los buenismos que les meten en vena. Mientras desprestigian y marginan abiertamente todos los días, van repartiendo peroratas de lo que es discriminación, de lo que es el opresor, de quienes están marginados.

Flipo, mucho, pero lo peor no es eso, es que me da miedo.

 

Ahora, tu comentario!