LAURA MEQUINENZA

Sobre mi – Hematofilia

Siento cómo el agua baña mi cuerpo
apenas cierro los ojos
el agua se hace pesada y espesa
la acaricio resbalando por mi cuerpo.

Mis yemas aún saben a ti
entre hierro y dulce
te saboreo.

Deslizándote entre mis dientes
juegas con mi lengua
eres adictivo, quiero más.

Quiero morderte, arrancar un quejido de tu boca
notar la sangre fluyendo, el charco de tu cuello.

Beberte.
Embriagarme.

Sentir el líquido viscoso tiñendo mis labios
calentándolos.

Lamer la herida, degustar gota a gota
las pinceladas que se derraman en el lienzo de tu cuerpo.

Agotar mi sed.
Saciarme.

El agua sigue cayendo sobre mi.

Esparciéndose sobre mi. Mojándome entera.
Cae sobre mi. Recorriéndome sin prisa
pasando por mis ojos, mi boca, mi cuello, mi pecho, mi ombligo
sentirla sobre mi. Recreándome despacio
pensando en tus manos,
tu tacto acuoso reptando por mi piel hasta detenerse en mi boca
queriendo que te pruebe, dándome un poco de ti
para que cierre los ojos y te pida más.

Te gusta jugar.

Tus manos arden, llenas de sangre caliente
sobre mi.

Ese sabor a óxido entre los labios…

marzo 16, 2012

Contexto

Entre la sed y el hambre, ser un vampiro o un canibal, no dista demasiado cuando lo que está en juego es la sangre de uno. Pero cuando no es sed, ni hambre sino ansia, los seres enamorados pueden transformarse en seres terribles que se alimentan, como el vampiro, como el canibal, de la sangre del otro.

Última vez modificado septiembre 1, 2021

Laura Mequinenza
Laura Mequinenza

Autora de La coleccionista de azules

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