Laura Mequinenza Retrato

Un día, estaba en Valencia en una casa muy guay que tenía una especie de estanque en la entrada con peces, el fondo del estanque era azul, y me puse a delirar, imaginando cómo sería para esos peces vivir allí, de decoración en esa casa y si serían conscientes de alguna forma de los surrealista de su existencia en ese lugar.

Qué embrujo pensar
poder convertirse, por un momento,
en otros seres
con otras vidas
en otros mundos
en los que la realidad
se presenta tan diferente.

Imagina, quién sabe
ser, por ejemplo, un pez
un pez sobre azul
que no es azul
bajo este cielo
que, a veces, como hoy, llueve.

Me pregunto cómo se siente la lluvia
Allá abajo, cuando uno es un pez
cómo será sentir dolor
cómo serán los colores
cómo serán los sonidos.

Qué magia extraña
Debe ser respirar en el agua
o dormir
o simplemente desplazarse
con el vaivén, volando eternamente
en lo que nosotros llamamos
agua.

O asomar tímidamente
la cabeza a nuestro mundo y…
Qué locura creer
que podemos sentir
lo que sentirían ellos
que podemos, si quiera
entenderlos
cuando los seres de nuestra misma especie
siendo más parecidos
no conseguimos hacerlo.