La Alacena

Yo no tengo alacena, pero me gusta la palabra,
me gusta tanto que decidí inventarme una, una ficticia,
donde almaceno todo aquello que no puedo guardar en otro sitio.

Y cuando voy, más que alacena,
tengo un auténtico trastero.
Y me reencuentro con las cosas
que siento que ya no tenemos,
y sin querer piso las que creo que compartimos.
Andan por ahí perdidas, sueltas
y tan sucias que es fácil no reparar en ellas.

Alguna vez, he pensado en ir a la alacena y limpiarlo todo
y quedarme sólo con lo que realmente vale la pena,
pero tengo miedo a que el impulso me haga deshacerme de cosas que están ahí,
pero que no sé que aún necesito.
No quiero deshacerme de ellas.

¿Y si rompo o pierdo algo? Algo de esa magia
¿Y si desaparece la telaraña que la sujeta?
¿y si me equivoco y al barrer, la hago desparecer ?

Así que aveces, voy a la alacena, doy una vuelta por allí.
Y curioseo, pero no toco nada,lo dejo todo en su sitio
y confio en que todo está bien y que cuando llegue el momento
sabré rearmar el puzzle de nosotros que aún guardo en la alacena.

La Alacena : Video de Micro abierto Arte no Apto 2018 – Dénia

Polillas

Tengo una yaga en la mano,

una herida que traspasa

de lado a lado, pero no duele.

La piel de mi mano

se ha vuelto fluorescente

y brilla en la oscuridad.

Aveces, se posan polillas

y me lamen los contornos,

se meten dentro

y succionan con fuerza.

Entonces empiezo a sentir un dolor,

un dolor neutro,

que se atrinchera en el estómago

y que me devuelve esa tos asmática y nerviosa

que me hace estornudar todo el polvo.

A menudo les cojo cariño,

aunque duelan

de esa forma escasa, insuficiente.

Pronto llegarán las lluvias

y desaparecerán todos mis parásitos,

con suerte,

habrán dejado huevos

que eclosionen otra primavera.

Hasta entonces,

miraré a través de mi mano,

mi otra mano completa.

Desnudez

-Me gustaría verte desnuda

Y la ropa cayó al suelo en un abrir y cerrar de ojos.

No. No me refiero a que te quites la ropa y verte la piel.

Quiero verte desnuda,

desnuda de verdad.

Quiero ver lo que te inunda por dentro,

quiero saber qué mueve tus gestos,

quiero perderme en tus historias,

quiero fundirme en las costuras que disimulas con pliegues…

Quiero…

Y la piel se empezó a abrir

a caer del cuerpo por capas

y cada capa era un río de abundancia y sangre

el ansia de conocer más

hacía inevitable devorar cada una de ellas

y cada vez quería más y más.

-No temas. Quiero conocerte realmente.

Es fácil ver a una mujer desnuda,

lo difícil es que se desnude realmente,

que te deje ver lo que tiene dentro.

Y así se volvía a cuartear el tejido

y manaba un torrente infecto,

una cascada de agua estancada

o miles y miles de canicas encapsuladas

que se rompían al tocar el suelo.

-Yo quiero cuidarte. Déjame cuidarte,

déjame mimarte, quiero conocerte toda tú,

destrozar tus demonios,

descubrirte nuevas formas de hacerte sonreír,

no temas, no voy a huir, me interesa todo,

todo lo que venga de ti,

saberte tanto me acerca más a ti.

Me hace quererte más.

Déjame entrar… déjame entrar.

Y en las grietas empezaron a salir los vientos, los ciclones y torbellinos

que tan pronto volaban a los labios

como creaban tormentas.

La carne se tornaba fría y húmeda al tocarla

por muy roja que manara la sangre.

Los ecos que resonaban dentro

tenían voces graves y tenebrosas.

-¿Aún quieres entrar?

En las manos empezaron a caer pedazos mientras abría con cuidado,

quería ver, quería observar, pero no veía nada.

Así que cada vez iba adentrándose más y más,

pero sólo encontró una nada inmensa, un agujero profundo

que no se acababa.

Ya no quería conocer más.

Echaba de menos,

cuando sólo se quitaba la ropa.

Desnudez : Video de Micro abierto Arte no Apto 2016 – Dénia

Priorizar la vida

El infinito azul

en un epicentro transversal

el ombligo conectado con el interior

y el exterior.

Morirse una vez al mes

con las gotas cayendo hacia atrás

una sinalefa de dedos posándose en mi yo desnudo

la memoria de los que no nos quieren hoy.

Saltando genocidios en nuestras manos

para exterminar todo el mal

que la lluvia no ha dejado marchar.

 

El autoostracismo defensivo

la avalancha de escusas no pronunciadas

colmando las paredes de una cabeza espandiéndose

tras el pequeño bang.

Vertedero dando de mamar sangre de la herida abierta

labios plegados balbuceando entresijos

partes todas excretables que me nacen muertas

gritando por todos los hijos no natos que he deshechado

 

Enfermar de luna, en la lluvia.

Agrandarse mi vientre

enlazado a las olas

la danza oscura de las que nos llaman brujas

el romperse sin dejar la piel que hemos cambiado.

La mutación oscilante que vertebra la continuidad

aletargados pisando la viscosidad que precede a la extinción.

Lobotomía social sembrando playas de plata

que nos hagan arrojarnos a perder la cabeza.

Una plaga inerte que nos asolará

intermitentemente en el juego de los contrarios

la partida binaria del tú, contra yo.

 

Fármacos, esbirros perennes

laureando en vena

la espiral giratoria que coloca la aguja

siempre en el mismo lugar.

La tempestad cautiva,

aguijón de cristal,

frágil y letal

vulnerabilidad estigmatizada

del león enjaulado.

 

Sabremos muchas cosas

pero el hilo que escribe la eternidad

es aún inescrutable

nos lanza acertijos experienciales

que seguimos sin resolver.

Quizás aullan las entrañas

clamando priorizar la vida

quizás aullan clamando

priorizar la existencia

conquistar.

 

 

Formas de trazar un mapa

He capturado un recuerdo olvidado que viene de mi pasado

un fragmento de silencios y pausas en los que detenerse

cuando, conoces la belleza de la espera y la incertidumbre

por primera vez

cuando no todo se compra o se obtiene fácilmente

aunque sea fácil, aunque sea placentero, aunque todo fluya.

He recuperado una porción de la ilusión que nace al degustar la magia

reaprender a sentir sin prisa, a sentir sin expectativas, a sentir sin comodidad consumista

elaborando una distancia segura donde poder desarrollar nuestro yo mismo

para descubrirnos, para que nos descubran.

He vuelto a tocar el tiempo con las manos

y notar esa caricia efímera que no te deja atraparlo

aunque aveces, lo retengas con fuerza

sabes que se acabará escapando.

 

La cascada no tiene que llegar hoy

podemos remar en todas las demás direcciones

hay tantas formas de trazar un mapa

y nadie nos obliga a llegar a ningun sitio

improvisemos una ruta aleatoria

adentrémonos a la senda sin brújula

la fantasía de desvirtualizarnos en todos los sentidos

y dejemos la ficción para cuando se cierna el bosque entre nosotros

en la frenética jungla que nos devora.

 

 

 

 

 

Realidad de mentira

Desde donde desentonan mis recuerdos

aveces caen pedacitos

de ese yo, de ese tú, de ese nosotros

que parecen patalear en esta pantalla

que ahora lo domina todo

donde todo (el mundo) se ha vuelto virtual

donde la vida se ha convertido en un desfile de fotografías

chistes, videos, selfies y gatitos, sobretodo gatitos

y los recuerdos, desentonando

efemérides sorpresa

tiñendo esta realidad de mentira

en algo, que algún día

parece que sí fue verdad.

 

A través del agua

Atravesando las paredes
con cada una de mis manos
se acaban los moldes
las esquinas
los límites.
Comienzo a tirar de la espiral
tú, yo, él, ella
y se enreda el sentido
de las palabras
que no pronuncio.
Paramos.
Realizo una trenza
todos en su sitio
volvemos a los moldes.

Deslizo mis manos
se sumergen
me dejo mojar
poco a poco
hasta zambullirme
entera.

Ahora
dejándome mecer por la corriente
nutrida por las aguas
todo vuelve a cobrar sentido.
Me siento llena de vida
en esta danza mística
mi piel muda
más allá de la desnudez
una nueva yo
dibuja una sonrisa en cada palabra.

Y eso que aún
la arena
cubre mis pies.

Chloé

Ella que no sabía

que dentro le crecía un nenúfar

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería arrancarse eso

lo que fuera

que llaman Tristeza.

 

Nadie le traía flores de vainilla

y no paraban de crecerle

poemas del cabello,

poemas que hablaban

de jardines

aún no plantados.

 

Ella que no sabía

que se le encogía la habitación

(porque esas cosas sólo pasan

en los universos de Vian),

quería inmortalizar eso

lo que fuera

que llaman Juventud.

 

Nadie encontraría ratones

y no paraban de caerle

sueños entre los pies,

sueños que hablaban

de cielos

de infinitos colores.

 

Ella lo que no sabía

es que no quería vivir

en un universo de Vian.

 

 

A nadie le importa

“Nos enseñan a olvidarnos de los que caen

a reclamarles cuando están intentando levantarse

a cuestionarles cuando consiguen ponerse en pie

y a admiralos cuando del suelo despegan los pies”

 

Va a ser en uno de esos silencios tuyos,pausados,
en los que se detuvo la luna a descansar
y no volvió nadie a reclamar que las mareas vinieran con retraso,
que tu cólera se encendiera a destiempo
o que el viento peinara los campos equivocados.

Nadie vino a quejarse.

Luego sucedió eso, lo de los renglones
que primero leíamos de dos en dos
y al final daba igual el órden
o si leíamos o llorábamos.

Y nadie, otra vez,
vino arreglar las sílabas
ni a ordenar las frases
ni a devolverte las oraciones.

Nadie vino a arreglarlo.

Recuerdo que la lluvia se enamoró de tus cabellos
y llovía tan a menudo por aquí,
que tu piel empezó a oler a tierra mojada.

Y sé que nadie vino a cambiar los ríos
que hacían mares de tus ojos
ni el rocío que brillaba en tus flores,
ni las eternas primaveras
que llenaban nuestras paredes
de humedades y enredaderas.

Nadie vino a cambiarlo.

Después llegó el invierno cansado
abrazando la puerta
y se quedó allí descansando.
Y tú que si de rosas alegrías,
madreselvas dónde están
y noches de San Juan,
intentabas seducirlo con sonrisas
àra que se marchara,
para que pudiéramos abrir tranquilas la puerta
sin llenarnos los pies de nieve,
y no sólo se quedó
sino que nos entró dentro.

Y nadie.
Nadie vino a quejarse del final de tus sonrisas,
de la tiritera del enjambre de tu temperamento.
Nadie.

Nadie vino a cambiar la escarcha de tu pecho,
el frío de tu aliento, la duda de tu mirada.
Nadie.

Nadie vino a arreglar los silencios,
tus silencios pausados,
las canicas en el techo,
el gorgoteo de las cañerías,
la charca en el estómago,
las aceras de periódico,
los castillos de cartón,
las telarañas en los bolsillos,
el hormigueo en las manos.
Nadie.

Y ahora, ahora vienen a buscarte
y dicen y redicen
y que si azul, que si violeta.

Y les hablamos de la luna, y la lluvia,
esa que trajo el invierno
y que no se nos olviden los renglones,
qué pasó con los renglones.

Pero a nadie le importaba
cómo se te erizaba el rictus,
ni si se nos acabaron los girasoles
y sólo nos quedaban giralunas.

A nadie le importaba
de dónde salían los negros del vestido
pero sí los remiendos.

A nadie le importa
el color de tus mejillas
el tacto de tus yemas
pero sí
cómo dejarlas
sin agua.

Nadie vino a cambiarlo laura mequinenza flexio verbal poesia denia
Fotografía de Txin – Flexió Verbal 2015 – Dénia Performance poética junto a Sergi, Joaquín y Sandra

A nadie le importa : Video de Performance poética en la Flexió Verbal 2015 – Dénia

A nadie le importa: Vídeo íntimo – 2018

La marioneta

“Ha comenzado la sala a hacerse pequeña

y las luces no quieren brillar

al son del piano van mis piernas

envolviéndose en cáñamo sin tostar.

El espejo parpadea

mientras mi rostro

empieza a dejar de ser humano,

ahora mis ojos son de cristal

y mi pelo se desenreda

y cae lacio sobre mi hombres.

Sobre mi cabeza se alzan mis manos

que se aferran a la cuerda que los sujeta

comienza el juego mientras todos

me miran en silencio.

Trato de bajar la manos

pierdo el suelo bajo mis pies.

Vuelo a patadas y puñetazos

durante la agonía que me devuelve

a mi posición original.

La música sigue sonando

y valiente me lanzo otra vez

al vuelo descontrolado y tosco.

Alguien susurra en mi oído

y todo empieza a ser más fácil.

Las piernas comienzan el camino

y las manos abren el aire

y poco a poco me dejo mecer en la melodía

buscando poner el mundo del revés

dejándome llevar.

Entonces todo empieza a girar

y aunque feliz sonrío

la gravedad me devuelve a tierra

esta vez mucho más cansada.

Esperando no tardar mucho

en volver a alzar el vuelo.”

A ellas

Me han crecido los senos

y no paro de alimentar pequeñas ratas

que los muerden

buscando hacer sangre.

Aún no ha nacido el niño muerto

que asomará la cabeza entre mis piernas

pero todas quieren beber de él.

El ocaso recubre las paredes de óxido y flujos

donde el olor a sexo

se confunde con hedor de entrañas pútridas

y las alimañas no dejan de lamer

allá donde el negro se confunde con el rojo

esperando encontrar gritos donde sólo hay silencio.

Pero nadie grita.

Sólo hay frío y eco,

sólo hay frío y viscosidad

sólo hay frío y hedor.

A hurtadillas se acumulan jadeos en las esquinas

y se esfuman sin mayor importancia.

En mi piernas mil cicatrices

compiten por perdurar

contra las mil

que aparecerán mañana.

En mi boca, moscas.

En mi mano, una caricia

antes de olvidarlas.

Han salido a buscar

un ataúd para mis muertos

y alguien gritará en alguna ventana roja

que nos enterremos.

Mis muertos ya están en el ataud de mi cuerpo,

pronto vendrá el tiempo a desenterrarlos.

Y mientras mis pechos siguen creciendo

pariré de nuevo con dolor estéril

dejando todo abandonado en el suelo.

Y engendraré nuevas ratas,

nuevas paredes y nuevos muertos.

Poesía a mis 3 fantasmas

– I –

Evitaba mirarme de frente

para ver sólo

el lado gata de mi cara.

Enfundaba el trigo

y disparaba,

sin haber cargado las balas.

Sabíamos

que no íbamos a combatir

posiblemente,

sólo fuera un fantasma

del cuento de Dickens.

Los ojos le borbotaban

y en su boca

yeguas tristes

disfrazadas de panteras.

Paseamos por mi mente

la desordenamos,aún más,

(si aquello era posible).

Con su varita transformó

mis tábanos en mariposas,

y sentí vergüenza de todavía

llevar tábanos encima

y sentí vergüenza

de tener vergüenza

y pensé

que todo era demasiado estúpido

y que era momento

de dejar las vergüenzas

y los tábanos.

Como las niñas

que se disfrazan de princesa

se desvaneció en la madrugada.

Ahora quedábamos

mi otro lado de la cara y yo

mirando los agujeros cosidos

y recosidos

de mis nuevas alas,

quizás era el momento

de volverse a meter, otra vez,

dentro de la crisálida.

-II-

Sostenía en la barba

un palmo de golondrinas

que le enfurecían el gesto

con el que me dedicaba

una manada de lagartos.

Nos limitaban

los espejos y las aguas

y despertaban

pequeñas criaturas

acelerando el momento

en el que debería marchar.

Sobre el mapa estratégico

derrumbó todas las defensas

las que, me mantenían a salvo.

Trazó una ofensiva

de leones plumados

y jirafas albinas.

Tales bestias

las desconocía

mas no quería despreciar

la tinta,

del plan maestro.

Nos envolvía

una bruma de confusión

donde cada paso

nos desacercaba

y cada letra

era barro.

Finalmente,

recogí todas las fichas

y algunas anotaciones

escritas en los márgenes.

Haciendo una bola

los cargué a mi espalda.

Con sus largas alas

me ayudó a subirme

en la ola que me alejaría.

No sin antes llenarme los puños

de flechas y garbanzos

que me trajeran de vuelta.

Sobre la espuma

miraba las nubes

como un lugar apetecible

lejano

pero agradable.

Tal vez las visitara

cuando me crecieran

las alas.

-III-

< No le digas a nadie dónde está este sitio

no me gustaría que se llenara de anfibios >

Aún, el futuro

nos quedaba grande

pero no por ello

dejamos de mirar

los posos del té,

yo me pedí,

los que llevaban azúcar.

La tarde

nos lanzaba antisépticos

para que el frío

tardara en echarnos.

Él, establecía distancias

desde las que saltar

en una competición desigual.

Yo cortaba cintas

o pasaba por debajo

de todas las vallas.

El cronómetro marcaba

el orden equivocado,

sólo me preocupaba

olvidarme

de las recetas milagrosas

como la que hace crecer rosas

en macetas de barbitúricos

o la que dora el carácter

a los cangrejos.

Con el miedo de convertirme

en un crustáceo

al que le amarga un dulce,

barrimos la acera

prometiendo quizás

volver a devolverla, algún día.

Hasta entonces,

con pétalos de luna

y polvo de paso decidido

me remendaría a mi misma

a ritmo de lengua

de gato lame-heridas.

-IV-

Alzaría el vuelo

pronto,

de eso estaba segura,

sólo necesitaba

descansar en mi capullo

mientras mis remiendos cicatrizaban.

Convencida

de que no sería

tampoco esta vez

mi última transformación.

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Pez

Hoy es una vez más
un lugar donde dejar caer mis dedos
frente a la pantalla
una melodía
me recuerda al azul
y se mece en mis oídos.

Colecciono melodías
mi droga
paliar esta necesidad
de inventar formas
para salir de este lugar

Esta noche me sobra todo el mundo
y las paredes
necesito ser pez que atraviese las dimensiones
agua , sólido, aire, aire
música, nota
pez

Convertirme en bucle,
recogimiento
naturaleza cíclica
que me empuja a los círculos.

Reencarnación

Renacer, tras tantos personajes,
¿quién dijo que la reencarnación
es después de muerto?

Cada vez que rompes la crisálida
todo lo bueno y lo malo
pesa en el expediente.

Ahora, convertida en devoradora del tiempo
trato de ajustar las manecillas
para volverlas en la dirección,
en el instante correcto.

Merendando la ansiedad
repasando los capítulos
para reescribirlos
ésta vez, sin tachaduras.

Y me doy cuenta
en cada nueva vida
que lo que hace realmente avanzar
coger inercia
es conseguir un punto de apoyo
desde el que saltar
este caso, rodar
dibujando en el suelo
las trazas de lo que parece
a simple vista un círculo
que no es más que la línea
que une una vida con otra.

Ahora y siempre,
coleccionando trazas
amando las líneas
a las que me anudo
mis queridos círculos
en los que me envolveré
nuevamente
cuando necesite
renacer de nuevo.

 

La Otra

Hay dos caras

una, la que siempre veo

la que me hace identificarte

la que no permuta, invariable, plana,

inexpresiva en lo afectivo

vividora pasiva de los días.

 

Pero existe otra, la otra,

que aparece a veces, que transforma los rasgos,

que te envilece y te convierte en frágil

en humano, te enfatiza los rasgos de niña

supura la dulzura en las comisuras

transforma el rostro

ya no es igual.

 

Barajas el azar de la metamorfosis

esa persona no es la misma

la piel se vuelve permeable

los ojos se enternecen

y aparece la inocencia perdida

el origen de todo

y la atracción actúa.

 

La atmósfera se llena de partículas

que te van acercando a la otra

la que sólo a veces aparece

el corazón responde a ese impulso de atracción

es como si su boca se convirtiera

en el epicentro de tu cosmos

y la sangre te llamara

se convirtiera en torrente

lava arrastrando todo raciocinio

espontánea ebriedad incontrolable.

 

La otra cara

que a medida que la observas

nada se parece a la anterior

sabes que es la misma persona

lo sabes, pero por instantes lo dudas

y observas cómo los gestos

se van integrando a la escena.

 

Tú me miras, me atraes,

me miras, me acerco,

(nunca pruebo a besar antes

de que aparezca la otra cara,

siempre espero, espero

esa mágica transformación)

me miras, te miro

me has reconocido

juntamos las bocas

y nos besamos.


 

Me pregunto si yo también tendré “otra cara”

Y no sé ni tu nombre

Y entonces no para de sonar
“y no sé ni tu nombre”
una y otra vez
y se mete en mi cabeza
martilleándome
y los muebles comienzan a moverse
los cajones se abren y se cierran
y tú no estás
y no lo puedes ver
y me digo < No es verdad.
Esto no existe, no puede existir>
Y aparece una aguja gigante
en la esquina de mi habitación
precipita sobre mi
intentando alcanzarme
y me digo < Otra vez no>
Y me quedo muda
cierro los ojos
y los cajones paran de abrirse
y la aguja no me alcanza
se queda inmóvil a un centímetro
todavía la siento
sé que está ahí, señalándome
y yo con los ojos cerrados
pero no me muevo.

 

Aunque la canción no se llame así
y nadie crea mi historia ^^

La luna y el árbol – Parte I: El Árbol

Desde la letanía de no poder alcanzarte
te escribo en esta noche cerrada
donde me hallo mecido por el viento
en el desconsuelo de no poder verte.

¿De qué me sirve saber que me amas
sino puedo estrecharte
y mecerte entre mis ramas?

¿De qué me sirve esta vil existencia
mirándote cada noche en el cielo altanera?

Princesa maldita, musa de tantos trobadores,
que con tu manto a todos embrujas
que a todos nos sumes en esta locura.

Miro al tiempo y dibujo sueños con ecos.
Finjo no ser consciente de tus innumerables amantes
de tantas historias de amores.

Tú, la más deseada
tú, dama blanca de la noche
tú, mi carcelera,
tú, mi protectora
tú, mi liberadora.

Guardas en tu alcoba
los besos que nunca podré darte
que me hacen maldecir
este suelo al que estoy atado
esta falta de alas
esta mirada eterna
buscándote,
pensándote

Muriéndome cada noche como ésta
en la que las nubes te cubren
y me desgarran los celos
imaginándome que te escapas del cielo.

Que huyes de tus dominios y te dejas querer
y olvidas a este viejo árbol
que te llora y te venera
que te ama y te “des-ama”

Al que una noche tal como ésta
encontraste bañado en estas aguas
y prometiste amor eterno
aquella noche
que te escapaste del cielo.”

La luna y el árbol – Parte I, el árbol: Video de Recital en el Mercado ecológico en La Fustera 2014 – Benissa

La luna y el árbol – Parte I, el árbol: Video de Ciclo poético El espíritu de la Escalera 2011 – Madrid

De azules y círculos incompletos

Tranquila…

Esta noche dibujamos círculos concéntricos incompletos
que se van uniendo por sus extremos a otros círculos
formando infinitas espirales que conectan una curva con otra.

Los azules se están destiñendo,
clarean en esta paleta que recorro con mis dedos.
Me da miedo su tacto.
Mis yemas tiemblan al posarse sobre los azules.
Temen que se agote,
finalmente se agote el concepto
y nunca más pueda trazar una línea azulada
en este gastado lienzo.

Tranquila…
Te he dejado una taza de leche caliente
para que puedas dormir.
Me he inventado una trampa de sueños
para que sin darte cuenta me reveles tus misterios.
Me dejes caminar en el laberinto oscuro
para derribar las simetrías que te atormentan.
Y fabricar el cielo de las dualidades
donde diferentes “yos” no se enfrentan.

La vitrina.
La vitrina está vacía.
Las muñecas nunca deberían tener consciencia
y poder escapar de la cárcel de cristal.
Sus ojos vidriosos ya no miran buscando admiración
sus delgadas piernas apenas soportan el peso.
A menudo pierde el equilibrio
y lanza una mano a la deriva
arañándote entrañas para seguir en pie.

Tranquila…
Esta noche vamos a desordenar los mundos
vamos a mezclar realidades, a trazar un oasis
donde no tengan cabida las cadenas.
Seamos libres en nuestro oasis
donde tú me besas intensa
y yo te abrazo entera.

” A la robadora de almas… que se escapó un día por la cornisa del entendimiento y nunca más volvimos a hablar el mismo idioma, aún así, hubo un tiempo en el que nos hablábamos sin hablar, nos comunicábamos en sueños y nos protegíamos del resto del mundo, del que creíamos transcender”

Entes plagios y otros seres mágicos

Sueños…
Y la noche se avalanza una vez sobre mí
sin que yo pueda hacer nada por evitarlo
y cuando las fuerzas me fallan
me saca el alma por la boca y me cierra los ojos

y la lleva a otro mundo
secuestrada vaga por otras realidades
que no acierta a comprender
errando entre seres mágicos
y entes plagios de la realidad