Priorizar la vida

El infinito azul
en un epicentro transversal
el ombligo conectado con el interior
y el exterior.

Morirse una vez al mes
con las gotas cayendo hacia atrás
una sinalefa de dedos posándose en mi yo desnudo
la memoria de los que no nos quieren hoy.

Saltando genocidios en nuestras manos
para exterminar todo el mal
que la lluvia no ha dejado marchar.


El autoostracismo defensivo
la avalancha de excusas no pronunciadas
colmando las paredes de una cabeza espandiéndose
tras el pequeño bang.

Vertedero dando de mamar sangre de la herida abierta
labios plegados balbuceando entresijos
partes todas excretables que me nacen muertas
gritando por todos los hijos no natos que he deshechado


Enfermar de luna, en la lluvia.
Agrandarse mi vientre
enlazado a las olas
la danza oscura de las que nos llaman brujas
el romperse sin dejar la piel que hemos cambiado.

La mutación oscilante que vertebra la continuidad
aletargados pisando la viscosidad que precede a la extinción.

Lobotomía social sembrando playas de plata
que nos hagan arrojarnos a perder la cabeza.

Una plaga inerte que nos asolará,
intermitentemente, en el juego de los contrarios
la partida binaria del tú, contra yo.

Fármacos, esbirros perennes
laureando en vena
la espiral giratoria que coloca la aguja
siempre en el mismo lugar.

La tempestad cautiva,
aguijón de cristal,
frágil y letal
vulnerabilidad estigmatizada
del león enjaulado.

El hilo que escribe la eternidad
nos lanza acertijos experienciales
clamando priorizar la vida
aullan las entrañas clamando
priorizar la existencia
conquistar.

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