luz

Lo que no se ve, no existe

Cada día en las sombras desaparecen tantos
a los que seguirán otros miles, y nadie mira, nadie sabe,
a nadie le importa. Porque parece ser que no son importantes.

Lo que no se vé, no existe
lo que no existe, no es importante
lo que no importa, nadie lo tiene en cuenta.
 
En la sombra yace todo lo que dejó de importar
lo que dejó de contar, lo que nadie recuerda que existió
y en torno a la luz escasa,
sólo unos pocos, toman decisiones
alrededor de la vela que calienta el mundo.
 
Las esquinas, las paredes, los techos, y gran parte del suelo
están sumisos en una sombra, una gran sombra
que nadie mira
que nadie ve
lo que se acumula en ella, ahí está,
invisible, para la luz, para el exterior, para el mundo.
Mas existe, y no solo existe, sino que importa.
 
Quizás, es demasiado ambicioso querer alumbrar con una sola bombilla
todos los lugares que se hayan en las sombras,
ya sea donde la vela no llega,
ya sea en la oscuridad profunda.
Quizás si cada uno alumbra lo que de de sí su bombilla
habrá mucho que empiece a contar
empiece a existir,
y vuelva a ser una parte importarnte a la que cuidar.

Laura Mequinenza – Febrero 2018

Para la exposición con el tema Sombras organizado por la Figuera me solicitaron llevar un tema que tratara el tema. Allí diferentes artistas mostraban su versión particular del tema.

Yo llevé este texto de arriba, pensando en un pasado no demasiado lejano, antes de existiese la electricidad, cuando se iluminaba con velas y o directamente con fuego.  En esa época, había sótanos donde no llegaba la luz del día nunca, que sólo se iluminaban con velas. Y en los rincones se acumulaba inmundicia tal que hubiera escandalizado a sus propietarios, pero nadie veía, como no se veía, no existía.

Sin embargo, cuando llegó la electricidad, las bombillas iluminaron lugares que antes nunca habían sido iluminados. Si bien, no se podía comparar con la luz del sol, nada quedaba escondido a su fortunio. La mugre, las ratas, los objetos perdidos, grietas, humedades y todo lo que hasta entonces estaba oculto empezó a hacerse presente y por tanto importante. Lo que antes no se arreglaba o tenía en cuenta, ahora ya era relevante y se podía arreglar, asear y solucionar.

Pensando en esto, he pensado que nuestro mundo es igual. Un mundo donde hay muchas cosas que supuestamente no existen porque nadie las ve. Yo propongo que seamos la luz, que alumbra nuestro entorno y que hace que por fín existan para que empiecen a importar.

Foto recuerdo del evento:

laura mequinenza poesia verger
02 de Febrero en la exposición de la Figuera en la torre del antiguo Palacio de los duques de Medinaceli, en Verger, Alicante

Pertenece a Yuanfén y al Cristal de mi pecera

Mira qué luces tan bonitas

¡Mira qué luces tan bonitas!

Sonríes grácil e inocente
se te ilumina el rostro al verlas
miras cómo resplandecen.

Te miro
y no puedo evitar pensar
qué inútiles,
cuánto gasto inútil.

En la cantidad de gente
En las calles
En los bancos
En los cajeros
De día vuelan euros
De noche, camas frías.

La alegría como marejada
Quiere ocultar el gris
Quiere ocultar la depresión
Quiere ocultar los rojos
Quiere ocultar la fantasmas
Quiere ocultarnos a nosotros.

Y mientras la calle brilla,
me pregunto a cuánto cotiza la vida humana.
Y cual será la correlación entre hambre y el progreso
o de la ansiedad y el bien estar
o si puede morir de frustración.

Imagino cuerpos cayendo por la ventana
bocas que no llegaron nunca a tener hambre
que no llegaron a sentir en la costilla el frío
ni saben de esconderse
ni de no tener
ni de mirar el cielo contaminado
antes de cerrar los ojos.
Y que no esperan.
No esperan a hacerlo.

Un embudo, donde cada vez más cosas
donde cada vez menos personas.

En tus ojos veo el azul cambiar a verde
rojo, amarillo, blanco

No hay dinero dicen
No hay dinero
Luces
Mira qué luces tan bonitas
Luces, dinero, luces.
Dicen.

Cosas inútiles, cosas.
Cosas bonitas, cosas.

Y mientras las manos abarrotadas
Llenan de palabras las ilusiones
por la calle aparece una voz que
llena mi cabeza

Nadie en la calle
Nadie con hambre
Nadie Ignorante
Nadie Ilegal
Nadie Sufriendo
Nadie callando
Nadie normal
Nadie más que nadie
Nadie, nadie, nadie…

Mira qué luces tan bonitas…

Y tú me miras y me dices

Mira qué luces tan bonitas…