Tal que Aquiles

Mi perro siempre había sido un pequeño monito
le gustaba copiar sin excepción todo lo que yo hacía
tal era su vicio
que acumulamos miles de vídeos
con este peculiar juntos hacer
primero fueron vídeos haciendo yoga,
luego nos dió por cocinar tartas locas
finalmente en un arrebato de locura colgamos todo internet.

Llegó un momento
que nos atrevimos a dibujar a todos mis vecinos
con sus caritas y sus trajecitos
al principio no iba del todo mal
pero luego empezaron a quejarse las esposas
porque mi perro les sacaba favorecidos
porque salían más guapos
los pantalones no tan roídos
más limpios más majos más bonicos
hasta les traían rosas
insistían que querían esos maridos
y nos lleváramos a los feos y sosainas
que compartían con ellas el sofá.

Gustaron tanto nuestros vídeos
que nos llamaron de televisión
nos íbamos a hacer tan famosos
ricos, adorados, llenos de oro
que Adonis encurtidos con pieles de nivea
agarrarían nuestras carnes prietas con deseo y fervor
nuestro sueño por fín veríamos cumplido
acosados por miles de mozos
no podíamos de la emoción.

Pero aún quedaba un largo día,
que nadie, ni en sus pesadillas, podía esperar
mientras me preparaba acicalándome cual princesa
para tal merecido y esperado evento
descubrí con gran desagrado
el peor de los horrores esperando en mi talón izquierdo
un mechón de pelo largo y feo
del todo descompensado que enturbiaba
mi bonita piel de amelocotonada fresa.

Primero lo intenté rapar

Muere, muere
desaparece ingrato, malnacido
qué haces tú perturbando mi sueño.
Pero rebelde y cruel creció el doble de largo
luego traté de cortarlo,
más duro, más grueso, más negro
esto no me podía estar realmente pasando

Por dios por dios, cómo te he podido ofender tanto
qué clase demoníaca de trastada puede conllevar tal castigo
cómo he de hacer para salir de este maldito entuerto.

No paraba de invadirme el miedo
pero no me importaba el dolor
ese mal llamado vello
de alguna manera iba a desaparecer hoy.
No puede ser tan difícil,
tranquila que lo vamos a conseguir
ese matojo engreído endiablado de satán
tiraremos con ahínco y arracaremos de raíz.

No sé en qué estaba pensando
con mi perro inseparable
una cuerda al mechón atamos
y el otro extremo a la puerta amarramos
dispuestos con él a acabar
-Vamos, no pares, tira fuerte
mi perro fiel amigo, si de esta no salimos
no olvidaré que aquí estabas
dispuesto a con el invasor acabar.

Las lágrimas me salían a borbotones
pero a mí no me iba una mierda de pelo ingrato a vencer
cuando más lloraba mi perro más me traía tequila
y si sangraba como una cerda
él con su lengua eliminaba todo rastro del crimen
para ayudarme a que la escabechina
no me hiciera desfallecer.

Al sonido de los gritos
como alocadas gallinas
vinieron millones de vecinas con remedios varios
y ungüentos de perversa aplicación
me hicieron mil sorquilegios,
me pidieron flujos varios y
en mi delirio, creo que oí hasta algún encantamiento
pero mi nueva no deseada crin
seguía pegada a mi pellejo
como un maldito mejillón.

Era ya tan larga y aparatosa
que me la pisaba cuando tiraba andar
No quería ni a la calle salir
la sentía sobre mi pierna como cucarachas asquerosas
intentando mi pantorrilla subir.

Tenía hasta alma la melena
y volaba y volaba
con su propia personalidad
yo ya no pensaba en nada más
que en cómo podría volver a la normalidad
cómo hacer desaparecer el mechón maldito
para poder ir con orgullo al programa de televisión
había ya renunciado a lucir palmito llevando falda
ni siquiera pensaba en llevar ropa ajustada
pero daba igual la cantidad de capas
que no encontraba solución.
Por más que lo tapara
entre la ropa asomaba vilmente
mordaz, estaba él, asegurándose mi desdicha
ahí burlándose de mi suerte

Lo até a la pierna fuertemente,
le eché como medio bote de gel,
ya no sabía ni que inventar
fíjate que hasta lo planché,
pero era tan hijjjj… ta que imposible ocultarlo bajo el pantalón,
inútil mis esfuerzos ya
el fútil mechón no hacía más que crecer
por más que lo quisiera esconder
no había forma de ocultarlo, no.
Y si me arrancaba la piel?

Al final
ambos fuimos a la televisión
conjuntados y heridos tal que Aquiles
como alma que lleva el diablo
pero la releche de contentos.

Mi perro, una vez más,
había conseguido superarme
Cuando me desperté, lo encontré en mi regazo
lleno de sangre y un bote vacío de crecepelo.