poesía reivindicativa

Quédate en casa

Son ellos los que destrozan las vidas recortando derechos,
privatizando recursos y desviando el dinero público pero quieren separarnos,
responsabilizarnos y castigarnos a nosotros.

Quédate en casa, no debería ser sólo si eres clase burguesa, estudiante o empresario
quédate en casa, no debería ser sólo si el jefe te despide o de vacaciones te manda,
quédate en casa, no debería obligarte a abandonar a tus hijos, tus abuelos, a tus seres queridos,
quédate en casa, no es suficiente para los que no tienen casa,
porque todos deberíamos tener casa donde poder ir a protegernos
y comida, y agua,
y la seguridad del que manda, no miedo.

Quédate en casa no debería ser un arresto domiciliario
no debería ser una gincana clasista
no debería ser una subasta capitalista
no debería
no debería.

Y hoy los que nos quedamos en casa
no debemos ser verdugos de nuestros vecinos
ni oportunistas
no debemos olvidar protestar por nuestros derechos y libertades,
no por nuestra opresión,
no debemos normalizar la opresión,
ni dejar de buscar la igualdad,
la igualdad
de que nos podamos quedar todos en casa
si realmente da tanto miedo
al que dicen que viene.

Como chinches

El gran huésped dormido
alimentaba al enjambre humano
que tanto al sol y al no sol
extraían de él el sustento,
sus costras, heridas y erupciones
aún no lo habían despertado
y la plaga, se multiplicaba
se multiplicaba
confiando que el huésped
siempre estaría ahí
dormido.

Pertenece a El Cristal de la Pecera

Prohibido pensar

Cuidado.
Está prohibido pensar por uno mismo.
Nadie quiere nuestra opinión.
Nadie quiere que tengamos una opinión particular.
Nadie quiere que tengamos un complejo sistema de ideas propio. No.
Sólo nos está permitido elegir una opinión estándar.

Una opinión ya dada. Pensada y empaquetada para consumir.
Radiada a los cuatro vientos. Emitida, escrita, pulida, contruida, maniqueada y depurada.
Un maravilloso pack de instrucciones para compartir y difundir.
Con la que afiliarnos a un bando. Mimetizarnos con el yo. El yo que fundó o inventó el bando.

No nos esforcemos. Seamos buenos, elijamos nuestro bando , nuestro pack.
Elige tu pack indivisible y llévate un amigo de regalo.
Uniformemos el pensamiento en astronómicas comunidades, seamos gigantes al unísono que repitan yo, yo, yo
Elijamos quién representa a mi yo
Y huyamos de todo aquel que no tenga nuestro mismo yo yo yo

Coreemos.
Coreemos unidos frasecillas hechas a medida. Pegadizas. Comerciales. Que sirvan para todo.
Coreemos con fuerza lo que nos toca decir.
Coreemos sin pausa para no pensar.
Coreemos palmeros para no cofundirnos.
Coreemos sin juicio lo que digan los nuestros

Nutrámonos todos de la misma opinión y coreemosla todos a un tiempo.
Yo yo yo yo yo yo
En las redes.
Yo yo yo yo yo yo
En las reuniones de amigos. Con la pareja. En familia.

Muerte al pensamiento crítico.
Muerte a la divergencia.
Muerte a la lógica.
Muerte a la empatía.
Muerte al sentido común.

Sólo es importante recordar que está prohibido pensar.
Pensar por uno mismo.

Cuidado.
No se olviden de elegir
qué bando decidirá qué es lo que tenemos que opinar.

Lo que no se ve, no existe

Cada día en las sombras desaparecen tantos
a los que seguirán otros miles, y nadie mira, nadie sabe,
a nadie le importa. Porque parece ser que no son importantes.

Lo que no se vé, no existe
lo que no existe, no es importante
lo que no importa, nadie lo tiene en cuenta.
 
En la sombra yace todo lo que dejó de importar
lo que dejó de contar, lo que nadie recuerda que existió
y en torno a la luz escasa,
sólo unos pocos, toman decisiones
alrededor de la vela que calienta el mundo.
 
Las esquinas, las paredes, los techos, y gran parte del suelo
están sumisos en una sombra, una gran sombra
que nadie mira
que nadie ve
lo que se acumula en ella, ahí está,
invisible, para la luz, para el exterior, para el mundo.
Mas existe, y no solo existe, sino que importa.
 
Quizás, es demasiado ambicioso querer alumbrar con una sola bombilla
todos los lugares que se hayan en las sombras,
ya sea donde la vela no llega,
ya sea en la oscuridad profunda.
Quizás si cada uno alumbra lo que de de sí su bombilla
habrá mucho que empiece a contar
empiece a existir,
y vuelva a ser una parte importarnte a la que cuidar.

Laura Mequinenza – Febrero 2018

Para la exposición con el tema Sombras organizado por la Figuera me solicitaron llevar un tema que tratara el tema. Allí diferentes artistas mostraban su versión particular del tema.

Yo llevé este texto de arriba, pensando en un pasado no demasiado lejano, antes de existiese la electricidad, cuando se iluminaba con velas y o directamente con fuego.  En esa época, había sótanos donde no llegaba la luz del día nunca, que sólo se iluminaban con velas. Y en los rincones se acumulaba inmundicia tal que hubiera escandalizado a sus propietarios, pero nadie veía, como no se veía, no existía.

Sin embargo, cuando llegó la electricidad, las bombillas iluminaron lugares que antes nunca habían sido iluminados. Si bien, no se podía comparar con la luz del sol, nada quedaba escondido a su fortunio. La mugre, las ratas, los objetos perdidos, grietas, humedades y todo lo que hasta entonces estaba oculto empezó a hacerse presente y por tanto importante. Lo que antes no se arreglaba o tenía en cuenta, ahora ya era relevante y se podía arreglar, asear y solucionar.

Pensando en esto, he pensado que nuestro mundo es igual. Un mundo donde hay muchas cosas que supuestamente no existen porque nadie las ve. Yo propongo que seamos la luz, que alumbra nuestro entorno y que hace que por fín existan para que empiecen a importar.

Foto recuerdo del evento:

laura mequinenza poesia verger
02 de Febrero en la exposición de la Figuera en la torre del antiguo Palacio de los duques de Medinaceli, en Verger, Alicante

Pertenece a Yuanfén y al Cristal de mi pecera

Mira qué luces tan bonitas

¡Mira qué luces tan bonitas!

Sonríes grácil e inocente
se te ilumina el rostro al verlas
miras cómo resplandecen.

Te miro
y no puedo evitar pensar
qué inútiles,
cuánto gasto inútil.

En la cantidad de gente
En las calles
En los bancos
En los cajeros
De día vuelan euros
De noche, camas frías.

La alegría como marejada
Quiere ocultar el gris
Quiere ocultar la depresión
Quiere ocultar los rojos
Quiere ocultar la fantasmas
Quiere ocultarnos a nosotros.

Y mientras la calle brilla,
me pregunto a cuánto cotiza la vida humana.
Y cual será la correlación entre hambre y el progreso
o de la ansiedad y el bien estar
o si puede morir de frustración.

Imagino cuerpos cayendo por la ventana
bocas que no llegaron nunca a tener hambre
que no llegaron a sentir en la costilla el frío
ni saben de esconderse
ni de no tener
ni de mirar el cielo contaminado
antes de cerrar los ojos.
Y que no esperan.
No esperan a hacerlo.

Un embudo, donde cada vez más cosas
donde cada vez menos personas.

En tus ojos veo el azul cambiar a verde
rojo, amarillo, blanco

No hay dinero dicen
No hay dinero
Luces
Mira qué luces tan bonitas
Luces, dinero, luces.
Dicen.

Cosas inútiles, cosas.
Cosas bonitas, cosas.

Y mientras las manos abarrotadas
Llenan de palabras las ilusiones
por la calle aparece una voz que
llena mi cabeza

Nadie en la calle
Nadie con hambre
Nadie Ignorante
Nadie Ilegal
Nadie Sufriendo
Nadie callando
Nadie normal
Nadie más que nadie
Nadie, nadie, nadie…

Mira qué luces tan bonitas…

Y tú me miras y me dices

Mira qué luces tan bonitas…