Textos

Mis escritos

Desajustes

Marzo 2020 – Día 13

Tras mes y medio, la idea no dejaba de fraguarse en la cabeza.
De repente, en redes alguien lanzó la pregunta:
– ¿A alguien más se le ha alterado la regla?
– A mí no me baja.
– A mí me ha bajado rara, y está durando más de lo normal.
– A mí se me cortó de golpe.
– A mí me vino con 10 días de retraso.
– A mí con 23.
Hoy mismo se haría la prueba.

Uncopy

Mayo 2020 – Día 66

Otra vez llueve.
Uncopy all.

Fase 1

Abril 2020 – Día 58

Solo me interesaba un lugar y ese era en el que estuviéramos los dos. Sin poder verte, me era igual qué libertad volvía a tener presente.

La nueva normalidad

Mayo 2020 – Día 51

La incertidumbre era la nueva ave de rapiña sobrevolando las calles. Cada día avanzábamos a la llamada nueva normalidad, algunos hacia lo desconocido, cabizbajos, como animal al matadero; otros, arremangándose las pantorrillas y los antebrazos como cuando baja la marea; la mayoría, dando vueltas en círculo, desorientados como una polilla hacia la luz.

El riesgo

Abril 2020 – Día 52

Mayo se había disfrazado de verano para recibir a los miles de valientes que, tras más de un mes, otra vez se les permitía salir a pasear. Nosotros decidimos celebrar la temeridad comprando pescado fresco para el día de la madre.

Fase cero

Abril 2020 – Día 49

En la fase cero, dicen las noticias, que de 6 a 10 y de 20 a 23 ahora se puede salir, hacer deporte, pasear. Según sigo leyendo, no encuentro las palabras que me hagan pensar que es menos peligrosa ahora la salida que hace mes y medio cuando en este pueblo sólo había un caso declarado.

Grandes perjudicados

Abril 2020 – Día 47

Los diarios marcaban como grandes tragedias el cese de actividad de un mes de especuladores, explotadores y otros tantos cómplices de la precariedad general. De los perjudicados por éstos, seguían sin hacer eco. De los muertos, menos.

Lista de la compra

Abril 2020 – Día 15

¿Cúanto tardarán en ponerse malos 6 kilos de plátanos? ¿Y 10 de naranjas?
Mientras me ponía la mascarilla pensaba ¿Y si pido 10 y 16?

Nuevos horizontes

Abril 2020 – Día 38

En el chat sólo él y yo. Esperábamos. Una incómoda complicidad le obligaba a interesarse por mi estado. Antes de responder, entraron el resto de los alumnos y, con el mensaje a medio escribir, el profesor empezó la clase.

Sin mascarillas

Marzo 2020 – 14 días antes

Cuando entré a la clase de Yoga, comentaban que qué exagerada era esa gente que no saludaba a sus vecinos con dos besos porque hubieran estado en Milán de compras. Pero cuando la profesora comentó que antes de agotarse, había conseguido mascarillas, todas se la echaron encima queriendo conseguir la suya.

Tiene un mensaje nuevo

Marzo 2020 – Día 2

De repente todo el mundo se puso a llamar con el ansia de los enamorados. Amigos que llevaban años sin hablarse, familiares enfadados, conocidos que estaban solos…El virus le trajo de vuelta en forma de mensaje, a pesar de 3 años de silencios respectivos, él seguía llamándome gatita.

El omnipresente

Abril 2020 – Día 41

¿Y si abrimos un grupo de whatsapp familiar? Uno a uno fueron apareciendo familiares Traslados, muertes, crisis, divorcios nos habían convertido en extraños. El omnipresente virus lo desbancamos por iconos alineados en forma de juego, riendo todos juntos como cuando éramos niños, sin apenas ya conocernos.  

Cumpleaños

Abril 2020 – Día 39

 

El calendario ,en rojo, me gritaba que era su cumpleaños. Habíamos planificado vernos, hubiera sido el primero que celebrábamos juntos, pero ya íbamos por la segunda reserva cancelada del año.  130 km ahora eran  infinitamente lejos. ¿Cuánto podríamos durar si la cuarentena se prolongaba? Sobre mi cabeza el calendario en pedazos no acalló sus gritos, yo cuidadosamente seguía buscando una sonrisa para desearle Feliz cumpleaños.

Tal que Aquiles

Mi perro siempre había sido un pequeño monito
le gustaba copiar sin excepción todo lo que yo hacía
tal era su vicio
que acumulamos miles de vídeos
con este peculiar juntos hacer
primero fueron vídeos haciendo yoga,
luego nos dió por cocinar tartas locas
finalmente en un arrebato de locura colgamos todo internet.

Llegó un momento
que nos atrevimos a dibujar a todos mis vecinos
con sus caritas y sus trajecitos
al principio no iba del todo mal
pero luego empezaron a quejarse las esposas
porque mi perro les sacaba favorecidos
porque salían más guapos
los pantalones no tan roídos
más limpios más majos más bonicos
hasta les traían rosas
insistían que querían esos maridos
y nos lleváramos a los feos y sosainas
que compartían con ellas el sofá.

Gustaron tanto nuestros vídeos
que nos llamaron de televisión
nos íbamos a hacer tan famosos
ricos, adorados, llenos de oro
que Adonis encurtidos con pieles de nivea
agarrarían nuestras carnes prietas con deseo y fervor
nuestro sueño por fín veríamos cumplido
acosados por miles de mozos
no podíamos de la emoción.

Pero aún quedaba un largo día,
que nadie, ni en sus pesadillas, podía esperar
mientras me preparaba acicalándome cual princesa
para tal merecido y esperado evento
descubrí con gran desagrado
el peor de los horrores esperando en mi talón izquierdo
un mechón de pelo largo y feo
del todo descompensado que enturbiaba
mi bonita piel de amelocotonada fresa.

Primero lo intenté rapar

Muere, muere
desaparece ingrato, malnacido
qué haces tú perturbando mi sueño.
Pero rebelde y cruel creció el doble de largo
luego traté de cortarlo,
más duro, más grueso, más negro
esto no me podía estar realmente pasando

Por dios por dios, cómo te he podido ofender tanto
qué clase demoníaca de trastada puede conllevar tal castigo
cómo he de hacer para salir de este maldito entuerto.

No paraba de invadirme el miedo
pero no me importaba el dolor
ese mal llamado vello
de alguna manera iba a desaparecer hoy.
No puede ser tan difícil,
tranquila que lo vamos a conseguir
ese matojo engreído endiablado de satán
tiraremos con ahínco y arracaremos de raíz.

No sé en qué estaba pensando
con mi perro inseparable
una cuerda al mechón atamos
y el otro extremo a la puerta amarramos
dispuestos con él a acabar
-Vamos, no pares, tira fuerte
mi perro fiel amigo, si de esta no salimos
no olvidaré que aquí estabas
dispuesto a con el invasor acabar.

Las lágrimas me salían a borbotones
pero a mí no me iba una mierda de pelo ingrato a vencer
cuando más lloraba mi perro más me traía tequila
y si sangraba como una cerda
él con su lengua eliminaba todo rastro del crimen
para ayudarme a que la escabechina
no me hiciera desfallecer.

Al sonido de los gritos
como alocadas gallinas
vinieron millones de vecinas con remedios varios
y ungüentos de perversa aplicación
me hicieron mil sorquilegios,
me pidieron flujos varios y
en mi delirio, creo que oí hasta algún encantamiento
pero mi nueva no deseada crin
seguía pegada a mi pellejo
como un maldito mejillón.

Era ya tan larga y aparatosa
que me la pisaba cuando tiraba andar
No quería ni a la calle salir
la sentía sobre mi pierna como cucarachas asquerosas
intentando mi pantorrilla subir.

Tenía hasta alma la melena
y volaba y volaba
con su propia personalidad
yo ya no pensaba en nada más
que en cómo podría volver a la normalidad
cómo hacer desaparecer el mechón maldito
para poder ir con orgullo al programa de televisión
había ya renunciado a lucir palmito llevando falda
ni siquiera pensaba en llevar ropa ajustada
pero daba igual la cantidad de capas
que no encontraba solución.
Por más que lo tapara
entre la ropa asomaba vilmente
mordaz, estaba él, asegurándose mi desdicha
ahí burlándose de mi suerte

Lo até a la pierna fuertemente,
le eché como medio bote de gel,
ya no sabía ni que inventar
fíjate que hasta lo planché,
pero era tan hijjjj… ta que imposible ocultarlo bajo el pantalón,
inútil mis esfuerzos ya
el fútil mechón no hacía más que crecer
por más que lo quisiera esconder
no había forma de ocultarlo, no.
Y si me arrancaba la piel?

Al final
ambos fuimos a la televisión
conjuntados y heridos tal que Aquiles
como alma que lleva el diablo
pero la releche de contentos.

Mi perro, una vez más,
había conseguido superarme
Cuando me desperté, lo encontré en mi regazo
lleno de sangre y un bote vacío de crecepelo.

La tara

Al buscador de taras

 

– ¿Sabes? En realidad es fantástica. Desde que la conozco he quedado todos los días con ella. Me encanta.
Es dulce, y taaaaan cariñosa. Tiene un cuerpo pequeño, frágil, pero bonito, suave y con las tetitas chititas. Uf, me encanta.
Y una sonrisa, así como de niña, pero con la mirada alegre, vivaracha. Entre alocada, risueña, con una gracia. Me encanta.
Y estuve tan agusto, hacia tiempo que no estaba así con nadie, como si nos conociéramos de toda la vida, esa química, ya sabes. Me encanta.

– ¿Y entonces?

– Estoy pensando, que voy a distanciarme de ella, a ver si consigo encontrarle la tara.

La mujer del extraño rostro

Algunos me preguntan a qué se debe mi rostro, si forma parte de mí, o solo es una máscara. Si vivo como cualquier mortal, o la ciencia ha inundado parte de mis carnes: un metal, una válvula, una tuerca, un engranaje mecánico o incluso cibernético, que me permita sentir menos alguna falla. alguna ausencia, quién sabe, hasta seguir vivo.

A veces me siento un mono de feria en un continuo carnaval, ante esos seres que creen que debo explicarles quién soy o por qué soy así. Y reconozco que la curiosidad es un mal endémico que  comparto con ellos. A menudo me fusiono en largas peroratas explicando mis historias y curioseo las ajenas. Pero es aquí, en la ajena curiosidad de satisfacer los enigmas de lo que esconde o no mis rostro donde he encontrado la paradoja, donde mi ánimo se ha truncado y visto las dobleces de la curiosidad, de que quien mucho quiere saber,y nada quiere contar. O la obsesiva obligación de que el extraño debe y tiene que contestar, por educación, pero por la misma educación no debe jamás preguntar al que ellos presuponen no extraño, sin quizás analizar, que todo al que soy extraño, puede parecerme a su vez extraño o inquietarme a mí y también querer saciar alguna curiosidad.

Y sin más preámbulo, os contaré, que allá de donde vengo, lo que quieres, has de ofrecer. Y lo que no entiendas, mejor preguntar. Así que os contaré de donde vengo, y aquello que tanto os causa curiosidad.

Soy un ser venido de otro tiempo, de un lugar semejante a éste, con las mismas normas terrenales, donde el suelo atrae las cosas hacia sí, pero los hombres y las aves desafían tal naturaleza. Donde hay mares, y  lagos, pantanos y  ríos, mundos paralelos, al que con alguna peripecia, nos atrevemos a explorar. Donde también hay seres que pertenecen a los dos mundos, y quizás sean los vasos comunicantes que los mantienen unidos.

Pero mi tiempo es otro, no atrás del vuestro, ni delante, sino paralelo. Una senda alternativa que no se podría ubicar en vuestra cronología. Quizás, yo también sea un vaso comunicante entre los dos tiempos, y haya conseguido ser como esos seres, que transitan de uno a otro.

Todo es distinto, estéticamente distinto, formalmente distinto, lógicamente distinto, pero al hablar con las gentes. Las distancias desaparecen. Mi cara que tanto inquieta, empieza a serles conocida, mis ropas, simplemente extravagancia, mis costumbres, con el uso, se van fusionando, el lenguaje mezclando. Ambos tenemos esa inquietud enfermiza por descubrir cosas más allá de una ética inquebrantable, con tal de ir a los lugares más desconocidos, desafiar las leyes físicas o desentramar los misterios de la mente y el cuerpo.

Quién pudiera fusionar el cuerpo y la máquina, computabilizar las operaciones mentales, registrar los recuerdos, proyectar los sueños, mejorar la carne caduca por una estructura perenne, con piezas intercambiables, alcanzar la inmortalidad, no envejecer. Mi rostro, ese que tanta curiosidad os produce, fue tan solo un pequeño sacrificio en tal empeño, ese rostro que ya no tengo,es una cicatriz más por la lucha por mi sueño.

Bulling docente

No sé cuando empecé a ver que el pelo se me ponía blanco,
blanco,
la canas multiplicándose
y yo ingénua
seguía pensando que si llenaba bien el formulario
que si hablaba con la persona adecuada
que si seguía el protocolo
si me conseguía hacerme entender
y conseguía demostrarlo todo.

Todo acabaría bien
todo acabaría bien, me repetía
pero quién coño nos enseña esa sandez
de que todo acaba bien
de que saldremos airosos
del acoso, del abuso de poder,
del maltrato de un profesor a su alumno.

Y mientras mi cabellera iba mutando de color,
mis fuerzas iban cayendo
Comprobar indefensa que mi lucha a contrarreloj con la verdad
sólo sumaba a mi causa más enemigos.
Ahora los demás docentes, sintiéndose aludidos
ahora los demás compañeros, temerosos a las represalias
ahora un director escéptico que no quiere problemas.

Quién me iba a decir a mí que
a los 30 años
uno puede sufrir más bulling
que a los 15.
pero a los 15, uno aún está aprendiendo a decir
esta boca es mía.

Y no sé qué duele más
si la injusticia
secundada por todos con ese maldito silencio cómplice
que les hace mirar a todos hacia otro lado, felices mientras no les salpique
o la impotencia
de que jueguen con tu futuro.
Que uno no se pone a estudiar a los 30
porque su madre le obligue
o para pasar el rato.

Yo que no tenía miedo
yo que tenía boca
yo que no me callaba
me vi convertida en David
pensando que mi voz era una honda
y cuanto más lanzamientos hacía,
más veía crecer el barro sobre mis zapatos.

E impotente comprobar la impunidad
con la que un mal llamado profesor
podía atemorizar en el aula.
No sólo era machismo, no sólo era prepotencia,
no sólo era desprecio, no sólo acoso
era pura maldad.
Observar cómo jugaba a ser dios
a resarcirse de un posible pasado marginado
y elaborar un plan mezquino
para tener a todos sumisamente bebiendo de su mano.

Lo fácil hubiera sido huir, no huí
a cambio,
años de vida perdidos
mi corazón demasiado acelerado y
mi cabello más blanco.
Un título sí, pero los gigantes airosos
siguen cobrándose sus vidas.
La mía ya no.
No todos los jóvenes son tan cabezones
no todos desprecian el camino fácil.

Yo no huí,
pero siento una derrota
al no haber conseguido hacerme escuchar
ahora estudiar me despierta ansiedad
no puedo evitar sentir malestar al evocar
los días en que nada pude hacer contra aquel hombre
el claustro puede dormir tranquilo
hoy por ti, mañana por mí.

Nadie nos protege de los que sustentan el poder,
ni de los profesores, ni de los empresarios, ni de los políticos.

Pero perder
perder no es sólo que el pelo se ponga blanco.

Perteneciente a Desfragmentando

Empatía

Me puedo equivocar y eso no hace más débiles mis argumentos

Encontrar explicaciones verosímiles

Mantener un punto de vista crítico

Ponerse en la posición del otro

Ahondar en variables

Tener prudencia al emitir juicios

Instar a la relatividad

Aplicar la ética y la lógica


KAMIKAZEMENTE

– Nunca me he enamorado.- Y la volvió a besar.

Ella pensó que le estaba desafiando y terminó estrellándose contra él, como tantas lo habían hecho antes, kamikazemente.

– Lo siento. Nunca me he enamorado. No puedo corresponderte – Y mientras se despedía de ella, intentaba comprender qué era lo que las hacía estrellar contra él, inevitablemente.

Microrrelato inspirado en la canción Irrepetible

Ni puta gracia

El primero cree que dice algo gracioso

Esto es la caña, se va a hacer viral

al segundo no se lo parece

vaya mierda ha escrito este subnormal

al tercero hasta le gusta

lo comparte y le da favorito además

al cuarto le parece un poco ofensivo

y se lo toma como una cruzada personal

el quinto no sabe de que hablan

pero se ofende como el que más

al sexto el revuelo le parece

que a sus intereses le vine genial

al séptimo le da realmente igual

pero se ve en la obligación de opinar para no quedar mal

al octavo le están presionando para que diga algo al primero

pero tú has visto que gilipollas, no me digas esto tú lo ves normal

el primero, se ve en la obligación de dar explicaciones

a ver si va para hacer un chiste uno va a tener que opositar

al noveno, le ofende más la explicación, que todo lo anterior

pues igual un tribunal de gracietas teníamos que formar

al décimo, le parece que el tema no da para tanto

y que se está empezando a exagerar

el undécimo, decide que hay que denunciar

los jueces que son justos lo pondrán en su lugar

el duodécimo, pasa de jueces y prefiere justicia popular

¡Hablemos con la empresa! ¡Qué despidan al chaval!

el décimotercero, va encendiendo el fuego

¡A la hoguera, a la hoguera! Acabemos con el criminal

el décimocuarto se identifica con el primero y rompe una lanza por el chaval

No me gusta el comentario, pero si  el derecho a poderlo expresar,

el décimoquinto se ofende porque alguien lo defienda

y no lo quiera crucificar ¡Muerte al inmoral!

el decimosexto cree que la quema es una excusa ideal para poder ligar

Yo por pillar cacho digo lo que quieran escuchar

el decimoséptimo le han bombardeado tanto con el tema

Me tienen tan harto que ni lo quiero mirar

el decimoctavo se le cae el alma al suelo

¡Por dios! Tiene una falta de ortografía ¿qué podemos esperar?

Al decimonoveno no le hacía ni pizca de gracia

Después del lío que han montado ahora ya me empieza a gustar

Al vigésimo se ofende por otro motivo

Por qué la lista en masculino, Machistas, aquí no hay representabilidad

al vigesimoprimero le ofende el vigésimo

Ya faltaba la feminazi insultando al personal

Y entre los dos comienzan una contienda por la igualdad

el siguiente es jefe del primero

Arrodíllate y a cuatro ya

¡Pobre pardal! Empieza a ser viral,

¿ahora que hacemos?¿me debería retractar?

¿Me pongo a cuatro? ¿La vaselina será de calidad?

¿Este comentario ofenderá a los colectivos sexuales?

Mejor me callo no me vayan a enchironar

 

 

Agnosticismo

Texto de la profeta IV

Hubo un día
en el que los campos se volvieron violetas
el cielo lloraba porque tenía que matar a las bestias
el olor espeso y enviciado de las ciudades
ahora llenas de insectos
las flores empujaban hacia arriba
pero nadie las dejaba crecer
los cascarones se negaban a abrir
por miedo a ser engullidos
el rocío teñía todo de magenta
el barro cada vez más alto
el sol de contrabando
cadenas friccionando
óxido y mordazas paralizando la humanidad
en el suelo,
ojos y corazones abandonados.

Recuerdo estar allí
y no recordar cómo había llegado
mis manos, sujetaban sin embargo
inexplicablemente
una venda.

Espejo de Amatista

Parte I: Despertar

Las ideas son como mariposas que revolotean por el aire. Es difícil creer que no cambian, y nos empecinamos en creer que en efecto es así, sin embargo, al echar la mirada atrás, el abismo entre lo que somos y lo que éramos se cierne sobre nosotros.
El paso del tiempo deja una huella en el ser humano imborrable, casi sin darnos cuenta, vemos como el principio y el final están unidos por un hilo delgado y quebradizo. A menudo nos sorprendemos a nosotros mismos mirándonos al espejo sin reconocer lo que los años han hecho de nosotros. Porque en el fondo seguimos pensando que somos aquellos chiquillos que un día fuimos.
Sí, aquellas ilusiones, aquellos sueños… y de repente, un día, te levantas y te das cuenta de que lo que has hecho con tu vida en absoluto es lo que habías soñado.
Y a la vez, te ves envuelto en multitud de excusas para explicar tu vida, el por qué de tus elecciones. Pero decides que puedes engañar a todo el mundo, a quien quieras, pero que ya es hora de dejar de engañarte a ti mismo y asumir la realidad.
¿Que cómo abres los ojos? No sabría decirte, pueden ser pequeñas cosas, que poco a poco se van sumando, añadiendo matices que hacen que lentamente se vaya quitando ese velo que te has empeñado en llevar puesto para no ver tu vida…Para no asumirla.

Así me pasó a mí, creía que lo más acertado había sido irme a vivir con Marc. Llevábamos unos cinco años juntos en aquel pequeño estudio que yo llamaba hogar y que él, muy sutilmente, como solo él sabía ser, lo llamaba cuchitril.
Era un espacio diáfano donde el sofá-cama y la compartían apenas 20 metros cuadrados .Y sólo podías vislumbrar un halo de intimidad en aquellos momentos en lo que acudías al cuarto de baño.
Pero, a mis veintiséis años, yo no cabía de gozo, era tan feliz… y no me hacía falta nada más que aquel hombre que yo había elegido como compañero para el resto de tu vida.
Y de repente, una mañana, la del 23 de Agosto, desperté como si todos estos años, cinco, casi seis, hubiera estado sumida en un profundo sueño, letargando. Y no fue como otras veces que me hacía la remolona y me costaba abrir los ojos. No. Esta vez me desperté muy descansada. En un acto me quedé sentada en nuestra cama. La misma cama en la que habíamos dormido estos cinco años atrás.
Con los ojos bien abiertos miré cuánto había a mi alrededor, lo vi claro, y sin más miramiento, desperté a Marc, quien aprovechaba plácidamente de los 15 minutos que aún le quedaban antes de que sonara el despertador:

– Marc, cariño, Maaarc, despieeerta…

Marc, aun sin abandonar las sábanas, abrió medio ojo y miró el despertador e inmediatamente, lo volvió a cerrar para responderme un vago:

– Qué …?
– Marc, escúchame, he decidido que voy a volver a la universidad. Total, solo me queda un año de carrera…
– Vale Nuria, lo que tu quieras.

Y sin más, se volvió a dormir hasta que el despertador sin clemencia indicó que ya eran las 8:00 de la mañana y que era hora de levantarse.
Como todas las mañanas, corrí a coger las tostadas y untarlas con mantequilla y mermelada. La que más me gustaba a mí era la de melocotón y a él la de grosella. Así que compartíamos una pequeña mesa plegable con un desayuno que más tenía de ritual que de ceremonial. Sonreía mientras preparaba el café y veía como Marc se apartaba las greñas de la cara al buscar entre los muebles la corbata que la noche anterior no reparamos en colocar.

Me parecía tan sensual verle llegar del trabajo diciéndome lo cansado que estaba y cogerle de la corbata y llevarle hasta el sofá-cama aun sin abrir. El sofá… y mientras dulcemente con sus ojos verdes me decía lo pícara que yo era, sus labios esbozaban:

– Nuri, estoy muy cansado…

Pero no se resistía, me seguía el juego, mientras yo perdía su corbata en la penumbra, él seguía sonriendo. Creo que fue esa sonrisa la que me enamoró perdidamente. Le quería tanto…
Y cuando conseguía, tras la corbata, arrebatarle la camisa, sus manos adquirían vida, me despojaba de cuando llevara y en un arduo abrazo manteníamos una lucha en el sofá. Yo encima, él debajo, yo debajo, él encima… Adoraba introducir los dedos en su sedoso pelo. Su pelo… cuánto me había costado convencerle de que se lo dejara largo, como a mi me gusta. Me ponía mil excusas, que si el trabajo, que si la imagen … y cuánto chantaje me hizo con él. Pero al final cedía. Y yo disfrutaba, regocijándome entre aquellos reflejos dorados…Me volvía loca.
Después me besaba intensamente, como queriendo retener el momento. Podía notar los latidos acelerados de su corazón bajo la respiración. Yo me arropaba con la funda del sofá mientras él me acariciaba los muslos y me preguntaba jovialmente que qué había de cenar…

Cuando llegó a la mesa sin peinar y la camisa sin abrochar todavía le continué insistiendo con el tema:
– Pues eso Marc, que he decidido que al final voy a terminar mis estudios.
– ¿Qué? – Me miró sin levantar la cabeza, con una mezcla de incredulidad y sorpresa – ¿De que demonios me estás hablando?
– Te lo he dicho antes…
– ¿Qué? ¿Antes? ¿Mientras dormía? Anda Nuria que a veces tienes unas cosas…

La sonrisa que albergaba mientras preparaba el café recreándome en la noche anterior desapareció en un instante. Había decidido que quería retomar mis estudios en el mismo punto donde los había dejado. Total…¿cuántos años habían pasado…? ¿Uno?¿dos quizás?¿tal vez tres? Daba igual cuántos fueran en realidad, lo había decidido y nada, ni nadie, me iba a hacer cambiar de idea.

Las palomas locas

Las palomas locas, es la historia de los locos que apretan botones, tantas víctimas sin nombre, escondidas de la sociedad que los criminaliza y al son de insdustrias que se enriquecen cuanto más perfeccionan su capacidad para crear adicción que les aliene de su realidad, les haga olvidar todo hasta que ya sea demasiado tarde.