Tranquilidad

Quizás
un estado de sosiego y tranquilidad
es lo más deseable
saber con exactitud
cómo será el final de la jornada, al llegar a casa
sin sobresaltos,
sin conflictos,
un silencio mudo que sólo tú puedas alterar

Una estancia completa,
con tus cosas exactamente en el lugar que elegiste dejarlas
La cinematográfica escena de un rayo de luz
atravesando la ventana
revelando cuantos días hace que no se retira el polvo
La maravillosa agenda culinaria
donde no hay horas o comidas prohibidas.

Y dormir,
en el lado exacto de la cama,
con absoluta la certeza de que la manta, será nuestra.

Nuestras aficciones serán intocables,
poder abastecerlas con toda dedicación,
volcarnos a la marejada de nuestra inspiración sin reservas,
atravesar el umbral del tiempo decentemente aceptado
poder transgredirlo sin pudorlas reglas del tiempo y saber estar

Tambien cultivar una agenda de amistades con las que poder desarrollar rutinas elegidas,
un abanico de opciones destinadas a fortalecer y satisfacer los gustos e inquietudes particulares
o aprender el noble arte de estar solo en los placeres de la vida.

Disfrutar de la tranquilidad…ser uno mismo sin reservas

Sin embargo,
el estado inherente al que me empuja mi querencia
es volverme a enamorar
pero no a enamorarme apaciblemente, no

sino a caer en la locura

despersonalizarte hasta la obsesión

las mariposas tejiendo vacíos en el estómago

que no te dejes recuperar el aliento

la abrasadora inercia de caer al vacío

sin red, sin freno, sin control

abandonar la lógica, la razón

la droga venenosa que nos haga morir de amor,

en un deleite suicida y masoca

de buscarla en nuestra agonía

darte de bruces contra el muro

abrasarte

inmolarte

el dulce infierno

sabiendo
que inevitablemente
alterará
toda tranquilidad.

 

 

 

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