poema amor

No querías ser princesa

 

Animalito, frágil, duro, frío
golpes, más golpes,
no te frena mi silencio
abres tus alas
te colaste en un descuido
te has posado en mis palabras
vienes a hechizarme con fruta
a emboracharme
a tentarme
a buscar en mi lujuria
unas riendas para refrenarla
controlarme

ay

animalito frágil
mariposa felina
te vas haciendo grande en el hueco de mi cama
tus labios se niegan a besarme
pero tus ojos me desnudan
me desvisten
me arañan
me desean
me aprietan
te pones brava
te enfadas si no caigo en el juego de seguir tus faldas
te inquieta que no me deje atrapar
me buscas y me desbuscas
ahí estoy
esperando que desbarates la baraja
que dejes de jugar las cartas
y morderte
que se revuelvan tus piernas
mientras hinco los dientes
deja de hacerte la fuerte
que todo te tiemble
mariposilla
gata traviesa
sigue huyendo cual cenicienta
aunque tú
nunca
quisiste ser princesa.

Golpes en la ventana

A menudo golpean en mi ventana pequeños seres

a menudo arañan con sus patitas esperando ver mi respuesta

deseando colarse en mi habitación

y que mis besos sean su trampolín de seda hasta mis bragas

golpes, arañazos

incluso susurros

intentando llamar mi atención

a través de mi ventana

al otro lado del cristal

miro, a la calle, atravesándolos

y no veo más que el viento

no veo a los seres

los pequeños insectos

que mueren sin que mis ojos

sean su salvación.

La Alacena

Yo no tengo alacena, pero me gusta la palabra,
me gusta tanto que decidí inventarme una, una ficticia,
donde almaceno todo aquello que no puedo guardar en otro sitio.

Y cuando voy, más que alacena,
tengo un auténtico trastero.
Y me reencuentro con las cosas
que siento que ya no tenemos,
y sin querer piso las que creo que compartimos.
Andan por ahí perdidas, sueltas
y tan sucias que es fácil no reparar en ellas.

Alguna vez, he pensado en ir a la alacena y limpiarlo todo
y quedarme sólo con lo que realmente vale la pena,
pero tengo miedo a que el impulso me haga deshacerme de cosas que están ahí,
pero que no sé que aún necesito.
No quiero deshacerme de ellas.

¿Y si rompo o pierdo algo? Algo de esa magia
¿Y si desaparece la telaraña que la sujeta?
¿y si me equivoco y al barrer, la hago desparecer ?

Así que aveces, voy a la alacena, doy una vuelta por allí.
Y curioseo, pero no toco nada,lo dejo todo en su sitio
y confio en que todo está bien y que cuando llegue el momento
sabré rearmar el puzzle de nosotros que aún guardo en la alacena.

La Alacena : Video de Micro abierto Arte no Apto 2018 – Dénia

Nunca

Decía que nunca se había enamorado

nunca

pero tras los cristales

el azul

y nunca, nunca era una razón

para dejar escapar un azul.

 

Formas de trazar un mapa

He capturado un recuerdo olvidado que viene de mi pasado

un fragmento de silencios y pausas en los que detenerse

cuando, conoces la belleza de la espera y la incertidumbre

por primera vez

cuando no todo se compra o se obtiene fácilmente

aunque sea fácil, aunque sea placentero, aunque todo fluya.

He recuperado una porción de la ilusión que nace al degustar la magia

reaprender a sentir sin prisa, a sentir sin expectativas, a sentir sin comodidad consumista

elaborando una distancia segura donde poder desarrollar nuestro yo mismo

para descubrirnos, para que nos descubran.

He vuelto a tocar el tiempo con las manos

y notar esa caricia efímera que no te deja atraparlo

aunque aveces, lo retengas con fuerza

sabes que se acabará escapando.

 

La cascada no tiene que llegar hoy

podemos remar en todas las demás direcciones

hay tantas formas de trazar un mapa

y nadie nos obliga a llegar a ningun sitio

improvisemos una ruta aleatoria

adentrémonos a la senda sin brújula

la fantasía de desvirtualizarnos en todos los sentidos

y dejemos la ficción para cuando se cierna el bosque entre nosotros

en la frenética jungla que nos devora.

 

 

 

 

 

No tienes que entenderlo

No tienes que entenderlo

pero hay lugares donde encontrarse

apagando el cristal que evita que entre de nuevo el invierno

aunque también nos privará de primavra

y en la parte de abajo del contrato

escribiremos que no hay contrato.

Así podremos aplicar una pomada

que cubra toda la superficie de la piel

hasta hacernos fluir, resbalar

y chocar sin hacernos daño,

blanditos.

Tocarnos con todas las manos,

todas las lenguas, todos los ojos,

todas las palabras y descorchar también los tabúes.

Quiero que me quites los bloqueos sin prisa

abriendo el corsé con las uñas

y estirando de las cintas hasta que caiga al suelo

que degustes la piel escondida que se halla debajo

con uñas y dientes, con besos y caricias, con lengua y sin prisa.

 

No tienes que entenderlo

pero me puedes buscar entrehoras

las horas en las que no hace falta

que tengamos que construirnos

o dejar de ser nosotros mismos.

Abriendo la boca sin cepos

que atrapen la lengua,

sin bridas que nos obliguen a estar erguidos.

Hazme cosquillas con tus palabras

ven a desnudarme con tus frases

a recorrerme entera, acariciándome

con la forma en la que dices que me deseas.

Empótrame con tu lógica,

desgárrame con tu filosofía,

hazme el amor con tu mundo interior.

 

Déjame sin aliento, pero sin prisa.

 

No tenemos por qué entederlo.

Tranquilidad

Texto perteneciente a Poeshopia

Quizás,
un estado de sosiego y tranquilidad
sería ahora lo más deseable
saber con exactitud
cómo será el final de la jornada
sin sobresaltos,
sin conflictos,
sin discusiones
t r a n q u i l i d a d.
Un silencio mudo que solo tú puedas alterar.

Una estancia completa.
Llegar, cada tarde soleada, a presenciar
la cinematográfica escena perfecta
de un rayo de luz posándose en las cosas,
las cosas que permanecen exactamente en su lugar
revelando cuantos días hace que no se retira el polvo.

Dormir,
en el lado exacto de la cama,
con la absoluta certeza de que la manta será nuestra.

Abastecer nuestras aficiones
dejarse volcar en la marejada de nuestra inspiración
sin reservas,
atravesar el umbral del tiempo
transgredir sin pudor lo decentemente aceptado.

También, cultivar un jardín en nuestra agenda
a fuego lento,
sin consenso,
sin acuerdo,
sin límites
sin sexos
o aprender el noble arte
de estar
solo.
T r a n q u i l i d a d.

Disfrutar de la tranquilidad
siendo
uno
mismo sin reservas
sin quejas,
sin problemas.

Sin embargo,
el estado inherente al que me empuja mi querencia
es volverme a enamorar
pero no a enamorarme apaciblemente, no
sino a caer en la locura

despersonalizar hasta la obsesión
las mariposas tejiendo vacíos
no recuperar el aliento
la abrasadora inercia de caer al vacío
sin red, sin freno, sin control
abandonar la lógica, la razón
la droga venenosa que nos haga morir de amor,
un deleite suicida, masoca, indecente
buscar la agonía
chocar contra el muro
abrasarme
inmolarme
el dulce infierno

sabiendo que,
                       inevitablemente,
                                                 enamorarme
                                                                     alterará toda
                                                                                          t r a n q u i l i d a d.

Incluído en el poemario La coleccionista de Azules

 

La piel que me define

I

Los ojos, nariz, orejas, boca

esta máscara que delimita

este final de mi

me define

La piel que me encierra

me pone límites

me dice hasta aquí

me define

No conozco cómo soy de verdad

la parte que en si, sí soy

que existe.

Torrente introspecto

ecomundo bacterial y conectivo

pulsiones migratorias

trazando rutas infinitas

el musico-ritmo interior

que mi yo automático, no consciente

domina

y yo olvido.

Pero más allá de la máscara

lejos de mi finita presencia

extendidos en mi no ocupación

receptáculos y elementos

toman mi identidad

la vierten sobre si

y al igual que yo no soy ellos

pero son yo,

ellos dejan de ser ellos

y me definen

y son más yo, que yo misma.

 

II

 

Tú. Máscara que te posas en mi exterior

que envuelves mi rostro y aprietas contra si

verduga omnipresente

que plegándote orquestas los días de mi calendario

eres tú, pero no eres tú

cadencia irremediable abrasiva

predominancia ciega

de las grandes esferas danzantes.

 

III

 

Arrojar al suelo el espejo

no le hace falta hablar

ya sé la respuesta.

Mil pedazos la repetiran

y seguirá siendo mentira

y no será hasta mañana

que me daré cuenta

mientras mastico

otras afirmaciones falsas.

 

Explorarme externamente

ardiz con el que perder el tiempo

neblina visual informándome

qué límites nos definen

mirarnos

mi cobertura externa

colisionando con la tuya

ahora entiendo los límites

las máscaras, los disfraces

pero mi contorno

brevemente es invadido por los poros

la electricidad vital que se transmite

de un cuerpo conductor a otro

viaja de tu mano a mi mano

y yo que no entiendo, ni veo

ni sé diferenciar qué soy yo,

más allá de esta cubierta

ahora que entra, algo en mi

que es tuyo o viene de ti

Un vibrante rayo eléctrico

que no le detiene mis limites

que no le detiene los tuyos

¿Somos parte de la misma energía

en dos recipientes compartimentados

distintos o simplemente meros conductores

de algo que no es tuyo y no es mío

pero que a ambos nos conoce por dentro

mejor que nosotros mismos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bajo el agua

No sabría decirte

cómo antes de todo

las cosas se toman sin reservas

las manos en la nieve

el placer perecedero

que se convertirá en tortura

ardiendo

latiendo fuertemente

arterias como cuchillas

arruinando la experiencia futura

de jugar, ingenuo

con el fuego blanco.

O las rodillas peladas

acariciadas por ásperas aceras

 

La alquimia del conocimiento

nos proveerá de poderes mentales y

mágicamente nos anticiparemos al peligro

Cada vez más a salvo

alejados de la realidad

decoraremos enciclopedias

con milagrosas recetas.

Nuestros hijos serán almidón y plástico

para que puedan rebotar indemnes

por los bosques alquitranados.

 

Análisis de sangre, será nuestro cupido

el currículum, nuestra identidad

el capital,  el ángel de la guarda

la probabilidad, la experimentación, el azar

romanticismo quebrado

papel de periódico mojado

anticipando la lluvia ácida.

 

Pero los pantalones y los guantes

harán sorda nuestra piel

no sabrá,

no conocerá

no tocará la hierba

y si me sacas el paraguas

por miedo a que te pueda mojar

quizás evites que el ácido borre tu cara

o puede que nunca descubras

que se puede respirar bajo el agua.

 

 

Sobre mi – Hematofilia

Marzo 2012

Siento cómo el agua baña mi cuerpo

apenas cierro los ojos

el agua se hace pesada y espesa

la acaricio resbalando por mi cuerpo.

Mis yemas aún saben a ti

entre hierro y dulce

te saboreo.

Deslizándote entre mis dientes

juegas con mi lengua

eres adictivo, quiero más.

Quiero morderte, arrancar un quejido de tu boca

notar la sangre fluyendo, el charco de tu cuello.

Beberte.

Embriagarme.

Sentir el líquido viscoso tiñendo mis labios

calentándolos.

Lamer la herida, degustar gota a gota

las pinceladas que se derraman en el lienzo de tu cuerpo.

Agotar mi sed.

Saciarme.

El agua sigue cayendo sobre mi.

Esparciéndose sobre mi. Mojándome entera.

Cae sobre mi. Recorriéndome sin prisa

pasando por mis ojos, mi boca, mi cuello, mi pecho, mi ombligo

sentirla sobre mi. Recreándome despacio

pensando en tus manos,

tu tacto acuoso reptando por mi piel hasta detenerse en mi boca

queriendo que te pruebe, dándome un poco de ti

para que cierre los ojos y te pida más.

Te gusta jugar.

Tus manos arden, llenas de sangre caliente

sobre mi.

Reincidente habitual

No, no reconozco haberme equivocado al enchufar el interruptor de amar descontroladamente, más bien, descuidé las escotillas de salida y en algún momento estuvimos a punto de morir en un incendio, pero coño, dicen que sólo se vive una vez y me lo tomé tan al pie de la letra que no quise perder el tiempo ideando el plan perfectamente montado en el que no sobrara ni una sola pieza.

No, no creo que sea que descuidé ahorrando en afecto, si si tal vez peco de algo es de malgastar los recursos naturales que me han sido dados con la fé ferviente de que poseo una fuente inagotable y por ello he estado apunto de morir ahogada de tanto abrir el chorro y dejar que me llegara hasta el cuello. Hasta aquí arriba y subiendo, ingenua, tal vez de que lo que me hacía flotar nunca me arrastraría hasta el fondo.

No, no voy a asentir y decir que si, que todo es culpa de haber dejado todas las puertas y ventanas abiertas, que tenía que haberme dejado gobernar por el miedo y llenado de clavos los tacones de mis idas y venidas. Pero quien sabe. Puede que aún esté a tiempo de encadenarme a una causa y no dejar que la talen de mi lado. Disfrazarme de activista suicida y atravesarme la piel con ideas preconcevidas que me traigan de vuelta al engranaje de una vez.

No, no voy a arrepentirme de haber roto todas las cláusulas y contratos que nunca elegí firmar en mi vida, ni de escaparme de vez en cuando a mirar por la mirilla los fantasmas de mis no vidas vividas que se pasean por Utopía. En todo caso sí, de haberme hecho de vez en cuando el pez muerto para que me llevara la corriente sabiendo que no duraría mucho mi mentira y que ésta, pronto me haría saltar por los aires. La absurdez crónica de coleccionar piedras que decoren mi camino.

No, nunca he tenido superpoderes, al igual que todos: yo también sangro, aunque quizás lo que no me guste es sangrar demasiado.

Recitada:

12 de Diciembre del 2017 en micro abierto Arte no Apto en Denia, Alicante

 

 

 

A través del agua

Atravesando las paredes
con cada una de mis manos
se acaban los moldes
las esquinas
los límites.
Comienzo a tirar de la espiral
tú, yo, él, ella
y se enreda el sentido
de las palabras
que no pronuncio.
Paramos.
Realizo una trenza
todos en su sitio
volvemos a los moldes.

Deslizo mis manos
se sumergen
me dejo mojar
poco a poco
hasta zambullirme
entera.

Ahora
dejándome mecer por la corriente
nutrida por las aguas
todo vuelve a cobrar sentido.
Me siento llena de vida
en esta danza mística
mi piel muda
más allá de la desnudez
una nueva yo
dibuja una sonrisa en cada palabra.

Y eso que aún
la arena
cubre mis pies.

Trampa de esturiones

Se habían partido todos los haces de luz
que anunciaban el principio del día
era rojo el color que se me antojaba en la retina
y los espejos nos quedaban demasiado altos.

Las sábanas
aún parecían el pasado de los caracoles
y reptando acabamos frente a frente
en una lucha de pujas a ciegas.
Estratega avanzaste posiciones
para empezar la avanzadilla
desde mis talones emprendiste
una ruta acelerada
para que tu lengua vibrara
entre mis labios
lejos de mi boca.

Elegías miradas verdugas
desafiando sobre tus rodillas
invitando a mi lengua
a participar en el juego.

Observé la curvatura que se erguía
cual perchero desprendado
y me propuse cubrirlo.

Fue en ese momento
en el que se dilataba breve el deseo
en el que te desarmaste entero,
la guerra incendiaria de tus pupilas
se convertía
en  marejada mediterránea
la serpiente que trepaba decidida
mutaba a rama florida
a pistilos vírgenes
repletos de polen.

Tus piernas arqueadas y vencidas
tu vientre pálido
la brisa del vello
de tu cuerpo salpicado
con un universo inverso,
era el templo a profanar,
tanta armonía,
tanta vulnerabilidad.

Ahora mis manos era contrafuertes
mis piernas catapultas
y mi cuerpo,
una trampa de esturiones.

Me veías amazónica con el pelo ardiendo
yo me sentía colonizadora
de un mundo nuevo.

Exorcismo

La sangre le resbalaba por la barbilla
y se le secaba en la barba
junto con ese olor tan inconfundible
como la marihuana,
que más tarde compartiría besándome.

Sabía que la niña poseída
se escapaba de mi cuerpo
cuando de rodillas
se abrazaba a mi cadera
y sumergía los labios,
entre labios
y todo era
un mar de labios.

 

Me pasó

Sí, me pasó, me pasó
no tengo polla
pero igual, la sangre
se me concentró en la entrepierna.

Y no, no pensé
no estaba para eso
ella puso ante mi el deseo
ofreciéndome
un jugoso melocotón
al que acababa
de pegar un mosdisco
fue morder la fruta
y comenzar a besarnos
al más puro estilo Adán y Eva
tras probar el fruto prohibido.

Y tras los besos
la ropa empezó a sobrarnos
decía que era inexperta
y que quería ir despacio
despacio decía
y apenas pude darme cuenta
ya me estaba quitando las prendas
buscando ansiosa
contemplar mi pecho desnudo
y no tardó nada
en desvestirme
y desbaratarme el pelo
deshaciendo traviesa
la trenza que llevaba hecha.

Estábamos tan excitadas
que nos daba igual
que fueran las cinco de la madrugada
que estuviéramos en la terraza
al aire libre en una fiesta
que estuviéramos en una casa que no era nuestra
llena de desconocidos
y peor aún
incluso con algunas personas que nos conocían
y nos dio igual
lo que pasara
o que cualquiera pudiera vernos.

No, no pensamos en nada,
en nadie, ni mucho menos,
en qué pensarían,
ni qué pasaría.

No estábamos para eso
parecía una contrarreloj al amanecer
todo estaba por hacer,
tenías tantas ganas de probarlo todo,
de experimentar,
que para mí, sólo existía eso,
tú, tus ganas y las mías,
aquella música trance
que rebotaba del suelo
y una luna prácticamente llena
que se nos había escapado.

Y todo hubiese sido perfecto,
redondísimo,
sin la puta manía de la gente
de demonizarlo todo,
fue bajar extasiadas,
y volver a la realidad de golpe.

Mi puñetero imán
para convertirme en el ojo del huracán
por follarme
con quien por lo visto,
no debía haberlo hecho.

Aunque en realidad,
lo que por lo visto debería,
es hacerlo a escondidas,
para que nadie se enterara,
para que nadie se ofendiera,
para que aquellas personas
que siempre están buscando el punto débil
que me haga caer
aterricen frenéticas como locas
ratas carroñeras
a contaminar
su primera experiencia,
una noche estupenda
o cualquier locura que nos seduzca.

Y yo
no estoy para eso
y mi falsa polla y yo
no sabemos de protocolos sexuales
ni mierdas de esas.

Y sí, me pasó, me pasó
pero me temo
que si pasara de nuevo
otra vez, lo volvería a hacer.

Exofilia: Sexo extraterrestre

Él se detuvo ante ella

y la miró de arriba a abajo

ella sabía lo que eso significaba

había llegado el momento.

Estaba nervioso, muy nervioso,

y no podia evitar mirar

a ese uno que ella alzaba grácilmente

sobresaliendo notablemente de su figura.

 

Lo observaba nervioso

como si le estuviera llamando

y sin esperar a que ella empezara a cortejarle

se aproximó a su uno

y empezó a olfatearlo.

 

Ella zarandeaba su uno

cerca de su cara

mientras, él cerraba los ojos

y se dejaba embriagar por el olor del uno de ella,

ese uno que decía ven, ven

ese uno

que se moría de ganas de probar.

 

Tímidamente toco el uno con la nariz

y ella fingía que no se daba cuenta

pero buscaba acercarse a su boca sutilmente

mientras él se acercaba tocándola con la nariz.

Él, veía la maniobra de ella

pero quería demorar el momento

pero por mucho que se acercara el uno a su boca

evitaba que se acercara a sus labios

quería demorar el momento

para incitarla

quería demorar el momento

jugando con su deseo.

 

Ella intentaba disimular

que la aproximación a su uno

le producía placer.

 

Hasta que de repente

su uno empezó a cobrar vida

parecía un torbellino

lo alejaba, lo acercaba

rodeaba los labios de él

presionaba, acariciaba

y llegó el momento

empezó a alejarse de los labios de él

bajando barbilla abajo

rodeando el cuello

círculos, olas,

cosquillas se aproximaban a su dos.

 

Él, como un acto instintivo, contuvo la respiración

casi se le escapa un gemido

de entre placer y sorpresa

cuando el uno rozó un instante su dos.

 

Ella, al observar su reacción

con felina mirada

comenzó a recorrer su uno

por todo el cuerpo

alejándose premeditadamente de su dos

solo para volver en el cualquier momento

y volverlo a rozar fugazmente,

hacer circunferencias alrededor

y vlverse a marchar.

 

Él se estaba volviendo loco

y no aguantaba más,

tomó el uno de ella con la mano

y empezó a restregárselo por su dos

ella forcejeaba para soltarse

sin conseguirlo

hasta que la cara de éxtasis de él

hizo preveer que soltaría ese uno

que le pertenecía a ella

para que ahora,

en su turno,

fuera ella

quien tomara el uno de él

y empezara a estimularse su dos

primero azorada

porque él viera como se daba así misma placer

después excitada, se estimulaba sin pudor

divirtiéndose, sonriendo

olvidando que ese uno

con el que se estimulaba

no era parte de ella

ni de su dos

sino de él,

aquel que ahora la miraba

hipnotizado por sus gemidos

y su cara de placer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como una droga

La primera vez,
no te lo esperas,
sucede,
de aquella forma
en la que llegan a uno
los momentos
que cambian la vida
para siempre.

Puede ser un tortazo,
un mordisco,
un brazo retorcido en la espalda…
En mi caso
fueron unas manos
en el cuello
apretando fuertemente
contra la pared.

El gesto era brusco
nada romántico
y con esa mirada,
imprescindible,
de loco,
de te voy a matar.
Y todo ello,
sin emitir
sonido alguno.

Sucede.
Y si me hubieran preguntado
qué sentiría
qué pensaría
de algo así
pensaría que saltarían
mil alarmas en mi cabeza.

Sin embargo,
lo que saltaron en mi cabeza
fueron otras cosas.

Miedo.
Un miedo sobrenatural,
difícil de explicar,
que nada tenía ver con querer huir
o escapar de la situación.
Ese miedo despertaba
la parte más vulnerable,
sumisa y masoquista de mi mente.
De forma devota
mi cuerpo y mi mente se entregaban
con una voluntad suicida, enajenada,
a mi verdugo
deseando que continuara
deseando que hiciera lo que quisiera
con una confianza ciega
del que no teme.

El dolor dejó de ser dolor
y se convirtió en placer.
Los movimientos toscos,
agresivos, vejatorios
se me antojaban excitantes,
muy excitantes
y quería más.

Jamás hubiera imaginado
que lo sucio, lo oscuro
pudiera ser tan morboso
y místico a la vez.

Algo
parecido al amor platónico
pero muchísimo más intenso.
Con esa sensación
de que no existe
el resto del mundo;
se para el tiempo
y el velo nebuloso en los ojos
que lo tiñe todo de irreal,
como si fuera un sueño.

Pero todo ello
nutrido de una naturaleza animal,
salvaje,
que te hace olvidar
todos los prejuicios,
qué está bien, qué está mal,
el qué pensarán.
Que, tan pronto
este nivel de excitación acabe,
explotarán en la cabeza
como efecto rebote.

Y cambia,
vamos que si te cambia
porque, a partir de ese momento
te enganchas a esa sensación
y la buscas
como una droga.

Azules

Mi vida ha comenzado a llenarse de azules

pero no azules tristes

que llenan los días de lágrimas y melancolía

No

Mis días se han llenado de azules misteriosos

que se posan en mis noches

para cubrirlo todo de silencio y calma

e iluminarme en los bosques.

Azules aventureros

que se suben a tus ojos

para desafiarme a combatir los miedos

y con arrojo vencerlos.

Azules cálidos

que se visten de paredes

para refugiarnos en pequeños paraísos

donde poder parar el tiempo.

Azules intrépidos

que se anudan a las rocas

para vestirlas de bellas faldas

que nos dejen empapados.

Azules alegres

que se fugan a los cielos

para preparar un desfile

de nubes de algodón.

Azules decadentes

que se disfrazan de girasoles

para colarte en la trastienda

de mi alocada inspiración.

Azules desafiantes

que nos envuelven los pudores

para re descubrir nuestro tacto.

Azules trepadores

que nos marcan la azotea

donde perseguir a las estrellas.

Azules

que te visten de rayas

Azules

que dibujan horizontes

Azules

que me convierten en lienzo

Azules

que han decidido

que mis días dejen de ser días

que mis semanas dejen de ser semanas

para ser

simplemente

azules.

Horacia

¡Oh Horacia!
¿Nos encontraremos hoy?

Cada encuentro contigo siempre fue un misterio, con tus juegos laberínticos buscando recrear París en un Madrid descafeinado.
Me buscabas, siempre me buscaste, con tus enigmas, tus códigos y tu constancia.
Inventando las reglas de nuestros encuentros, planificando alargar el deseo.

Te vi aquella noche, a lo lejos, sin planificar, tras tantas que no surgieron. Apareciste por imposición de tu voluntad cazadora, inquiriendo a tu presa, enmarcándome en un plan con receta para experimentar con el deseo. El deseo de besarnos, de estrecharnos entre los brazos.

Y así fue como empezamos el ritual de regalarnos fruta, de beber cerveza en las calles, emborracharnos juntas y desaparecer siempre, antes de empezar la noche, como una cenicienta maldita.

Me buscabas, con la dedicación del relojero, paciente nos envolvías en conversaciones cómplices, andábamos en sendas paralelas que buscaban no mezclarse pero nos sedujimos, la lluvia nos azotó en plena noche.

Tú, siempre tú, decidiste que sería yo, la maga, tu muñeca tonta que  frágil se rompe en pedazos. Me encontraste y dijiste quiero conocerte, antes de que pudiera oirte, antes de que pudiera percibirte.

La lluvia, digo, la lluvia nos caló y no nos dejó elegir, que fuera en aquel sitio, en aquel rincón, bajo mi abrigo, aquel día negro, el olor a perro mojado, la iglesia…

Y tú me mirabas, arrastrándome a tu mágico juego, el vuelo libélula de tu plan encriptado y me lanzaste garrafas de agua ante mis botellas al mar.

Fuimos la pareja suicida que se agarra de la mano, cayendo felices al desastre, al escombrarse neurótico de tus ausencias repentinas. Tú, anzuelo-tirita, mercromina-tóxica, endulzándome deshaciendo la madeja que agrandaba mi vacío. Bebiéndonos la soledad en vasos de sidra, mordiendo las normas, las pautas, las costumbres y despertarse con la sensación de que hay otro lugar al que arrojarnos.

Las azoteas nos hicieron emisarias de nuestros desencuentros y la madeja convertida en mariposas-piraña nos empujaba al choque frontal. Igual que aparecimos, desaparecimos, el mismo vacío silencioso nos convirtió en reflejo de nuestra historia. Dejamos de buscarnos para quedarnos, para ser otras, atrás los juegos, los abismos, los trapecios, las sonrisas funambulistas, eliminando así el riesgo de quemarnos.

Ahora tú partes a Italia y yo lejos de Madrid, ¡Oh querida Horacia! ¿Nos encontraremos?

 

 

 

Apúntame la dirección

El corazón me bosteza en la mano los días pares,
los mismos en los que, parece
que, te acuerdas de mí, quejándose.

-Claro, claro, “ahora te encanta buscarme”.

En la papelera del ya es tarde,
como todos, como todas,
incluso sin klennex somos dramáticos.
Quieres verme desnuda de nuevo,
o puede que el azul de mis rizos,
bajo la luna, sea más intenso.
Me gritan los párpados
de buscar en los silencios.

Cada viernes,
se arranca una teja en mi mejilla,
inventándome el desenlace final.
Adicta a los finales a la francesa.
Todos nos queremos en silencio
y no me hace falta más que una sonrisa,
para olvidarnos con cariño.
Y aparcar ,el día a día,
en el cajón de los para luego, los quizás.

– ¿Me invitas al balcón de tus ojos?
– Sólo si saltas esta noche.

Mañanas con prisa y sin prisa,
con el mismo sabor a fin de temporada.
Aparcamiento en fase de demolición.
Agárrame del pecho
y dibujemos una flecha aleatoria.
Para fallar, yo también, sé ser profesional.
Regálame la risa, lo demás, no importa.

Apúntame la dirección de aquella tarde,
en la que reímos tanto,
quisiera volver a ella, algún día.

Poema incluído en La coleccionista de Azules

Paris

Hoy me humedezco
pensando en la prohibición
de dormir con bragas.

En alguna parte, duermes,
en una buhardilla.

Pienso en la noche, la primera,
en la que sobre tu cama,
nos desarmemos, sin habernos nunca aún besado,
sin habernos profanado.

Sin bragas.

Puede que no sea en París,
puede.

Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo,
créete tu propia mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa tu mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo se formulan tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.

 

 

La luna nos miraba

La luna te convierte en lobo
cuando me buscas como a una perra
la excusa esta vez era ver la luna
la excusa era ver las estrellas.

Y mientras el azul nos iluminaba
nos guarecimos en la torre alta
para que ya siempre así te recordara,
en esa torre, en esa noche,
sin desvestirnos apenas
mientras la luna nos miraba
aullamos los dos a un tiempo
aunque fuésemos de diferentes razas.

Noviembre

Qué bonito es noviembre
qué bonito el sol
qué aún calienta
suave, cariñoso, cercano,
qué bonito el mar
tan azul, tan calmado,
tan solitario
ahora
que nadie viene a bañarse.
Qué bonito todo
y tu cara, sonriente, alegre
con esos ojos tuyos
tan brillantes.
Qué bonito el amor, en otoño,
cuando todo invita a abrazarse
a juntarse.
Y llueve
repiquea el agua en la ventana
qué bonito todo
cuando está mojado
con esos colores
con ese olor
que me recuerda
qué mágico y bonito
está siendo contigo
este Noviembre.

Cabo de Gata – Recuerdos borrosos

Mientras me ahogo…

Apareció un valle
el badén suicida
nos transportó al desierto.

Y nuestras pistas nos llevaron
a unas minas doradas
promesa de un lugar que jamás pisaríamos
en busca del minegro
dos metros más allá
del sendero donde los jabalíes
guardarían el mirador del cielo
estrellas menos contaminadas
y lunas encriptadas de nubes
protegidas por infantes con el rostro de la muerte.

De día pisaríamos arena negra,
descubriríamos valles de sirenas
y conquistaríamos el mar
o se revelaría mostrándonos sus fauces
para recordarnos que es ingobernable.

De noche eclipsaríamos a la oscuridad longeva
que se extendía salpicada de cactus y montañas.
Buscando excusas adolescentes
para acercarnos tímidamente
siguiendo tu olor como una droga
hasta que la luna
nos convirtiera en licántropos hambrientos
y aulláramos
ante el silencio abisal
en el que las horas pasaban raudas
y nos acechara el día
que nos trajera de vuelta.

Aunque ambos, ya sabes,
que siempre fuimos más
de amaneceres felices.

Mientras me falta el aire,
esta dulce sensación de asfixia
mientras me ahogo
Lo recuerdo todo… borroso.

Cuando vuelva

Cuando vuelva, dime que aún te acordarás de mi,
de esa yo que yo era, de esa yo que está por volver.

Cuando vuelva, quiero
que volvamos a perseguir el aroma a té
que deja el chocolate entre mis labios.

Volveremos a fingir que somos dos desconocidos
y me tocarás a escondidas
mientras nadie nos mira
o creemos que nadie nos mira.

Y te llamaré para que vengas corriendo de madrugada
y me descubrirás vestida de princesa o de guerrera
y jugaremos a desarmarlas.

Cuando vuelva
habrá maullidos en la ventana
y sonido de palomas en la cocina.
Y el invierno anidará rojo en mi espalda
mientras pelean las calzas en mis piernas.

Esa yo, que inventa aventuras
para entretenerte y evitar que te vayas.
Esa yo que sonrie distraida
cuando metes la pata.
Esa yo que sabe trepar a los tejados,
batir las alas y cazar malos pensamientos.
Esa yo quiero-arreglar-el-mundo
que no quiere atarte
y que le gusta verte
revolotear travieso.

Cuando vuelva dime que otra vez
nos hará cómplices el silencio
otra vez
ese abrazo-puzzle
en el que tan bien encajamos.

Cuando vuelva
dime
que aún te acordarás de mi
y que me pedirás
que nunca más
me vaya.

Miedo

La parte que se consume de nosotros, crece
Se alimenta del miedo,
ese que cultivamos, a cada rato,
en cada alacena. Miedo.

Miedo que crece como vello
que se esconde en mis poros. Miedo.

Y nace la lumbre que achica la fuerza
que dibuja muros.
Envenena la lengua
arrancando lágrimas
que nos separan más
que esta fría distancia.

Y la noche, que lo cubre todo
te hace más feo, más borroso
y te garabatea a ti con dientes fieros
y a mi con garras afiladas.

Miedo. Miedo al miedo.
A que corramos con fuego
ahuyentándonos
creyendo ir en nuestra ayuda
como un perro pequeño
que teme a su cola.

Y mi cuerpo me abraza y sé
que faltas entre mi brazo y yo
pero no estás
y sé que esa parte que crece
se aprovecha de este vacío.
Que nos hace débiles
mientras tirita la veleta de nuestro destino.

Y a solas, juntos,
sabemos que no hay mano, ni pierna,
ni boca, ni barbilla, ni pecho
que se acople mejor a este cuerpo
pero la piel irritada de tu ausencia
grita con fiereza su amnesia.

Y viene el invierno que agita sus alas
para que crezca el miedo
el miedo, el frío, el ansia,
el frío,el miedo, el ansia, el frío…
ejército de dudas
arañazos contra el cristal
que finge protegernos.

Crece, como el lobo al que no alimentar,
como la sombra en la tarde,
como la lluvia en septiembre,
como la luna creciente,
crece, la parte que se consume de nosotros
el miedo que arrebata lo que fuimos.

La proporción áurea

 

Idiota, irresponsablemente estúpida
jugando con ésta proporción áurea
queriendo encerrarla en un círculo
para conservarla, para que no se escape
como si la perfección pudiera conservarse en formol.

 

La que siempre estaba ahí

Cuántas veces he vislumbrado el final de estas entradas y siempre vuelvo a refugiarme en las palabras, hoy estaba navegando por mis otras realidades y leí sí, las palabras para ella siguen aquí, en este micro cosmos que algún día creé y que sigue aquí, aunque ya nadie lo alimente, hasta hoy, que volvió a mi, recordándote, y releyendo mis últimas entradas, y no pudiendo reprimir ver la nota en letra pequeña de mis apuntes a pie de entrada, donde estigmatizo una realidad, ahora infranqueable, y descubrir, que te has hecho tan invisible virtualmente como físicamente.


Hace tiempo que dejaste de existir, ahora eres recuerdo agridulce, 
ya no hay conversaciones suicidas, ya no, 
ya no tejemos el lenguaje de babel, ya no,

Ahora eres silencio de cristal, frío y áspero
siempre fuiste la persona equivocada, 
como la mano insistente que llama 
anegada al destino de la respuesta fiera.

Tú, maldición perenne
desapareces, por fin desapareces
y la calma de tu ausencia 
me atormenta.

Nunca quise volver al pozo de nuestros desencuentros
pero tampoco borrarte del diario como un maleficio
me vendiste una segunda vida de mentira
y te creí, cuando decías que nunca te irías
y que nada te separaría como amiga.

Como todas y cada una de tus promesas
de tus pactos, de tus acciones
me volviste a fallar
y no entiendo de qué me sorprendo
y cómo es que aún sigo sin entenderlo
si siempre me fallaste en todo
y nunca conseguimos comprenderlo.

Te fuiste y decidí no buscarte
me cansé de darte segundas oportunidades
perdonarte lo imperdonable
y seguir siendo la que siempre estaba para ti.


Adios

Entiendo que ahora sí, podemos dar por acabado la historia de un blog,
 ya no más palabras para ella, supongo que necesitaba expresarlo 
en algun sitio y que no se quedara colgando 
un capítulo incompleto.

 

Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche

Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche, 
aunque seas mi salvador, 
aunque te necesite más allá de todo y de todos. 
Imagina por un momento que estás aquí, conmigo 
y que eso es lo único importante, 
aunque me hunda, aunque se caiga el cielo a pedazos 
y no tengamos donde escondernos. 

No quiero que me prometas, 
no quiero que te encadenes conmigo, 
no quiero arrastrarte al mundo real, 
necesito que sigas escalando edificios 
y colonizando satélites solitarios 
para seguir existiendo, 
para conseguir mis poderes, 
esos que me hacen seguir siendo parte del juego.

Imagina que puedes no salvar el mundo esta noche, 
aunque me convierta en damisela 
y se me encharquen los ojos, 
aunque sea negro el horizonte 
y grite asustada en la noche. 

Imagina, que estamos juntos 
y eso es lo único importante, 
aunque se acabe el tiempo de vernos, 
aunque se asuste la suerte y nos condene. 
No contaminemos algo tan puro, 
no construyamos esperanzas vacías, 
no caigamos en rutinas suicidas, 
necesito que uno más uno no sean dos, 
no sean dos, no sean dos, 
necesito que no sean dos.

Imagina que no puedes salvar el mundo esta noche, 
aunque sólo por existir, a mi, ya me hayas salvado.

Archivándote

Otra vez un cuarto perecedero
ya se distinguen sus comisuras
su sabor a fuera de temporada.
miro los rayos de luz que filtra la ventana
y te recuerdo, entre mis cosas, recostado,
iluminado entre naranjas y ocres,
pintado con partículas en el reflejo de mi espejo.

Archivándote.

Racaneando el momento de envolver, de guardar,
de rendirse, de empezar de nuevo,
el descoserse de las paredes,
dejando hilos sueltos en tantas esquinas.
Tiro de mi sonrisa que se atasca
en muecas estereotipadas
y me detengo en la doble ración que dispongo por las mañanas
aveces, incluso, cuando no estás.
Se me encharcan las palabras
al buscar ventajas de no despertar a tu lado.

Archivándote.

Me agarro los tobillos
para que no se me partan al caminar
entre los quicios de las puertas que me llevan
a amaneceres sin guión.
Levanto la vista y encuentro una galleta,
un pájaro gordinflón, unas cuantas letras garabateadas
y AMOR,
amor en grandes dósis,
creo que tengo desordenado por el suelo
y temo no saberlo rescatar todo a tiempo.
¿Y si me lo dejo aquí? Sin querer, perdido en un cajón
o bajo las baldosas o filtrado por las paredes
como esas humedades verdes
que se me meten en los ojos
y florecen azules, o transparentes
marcando miedos en mis costillas.

Archivándote.

Ropa, más ropa que se amontona,
mezclada con la tuya, esa que te quito,
esa que me quitas y pienso en la de sitios
que nos faltan por enjuagar de besos y deseo.
Un paraiso sin gastos pagados
que los pobres hasta tenemos
que subir andando al cielo
y nos cuesta caro.
Y te veo a través del objetivo, del derecho o del revés
estiro mi mano y no puedo sentir el roce de tu piel en tu imagen.
Araño y rasco como un animal encerrado
y veo la sangre brotar de mis yemas.
Temo verte finalmente en llavero
en imagen mutable y muda que puebla mi pantalla.

Archivándote.

Me abrazo a mi colcha que se desvanece
y se hace invisible y pesada. Siento su aspereza,
latigazos fríos en mi espalda que reclama dolorida
la pomada de tu abrazo, el bálsamo de tus caricias,
las sábanas se tiñen de marea
en la que me pierdo en la noche.

Varada en la cima de mis reflexiones
de un reloj que acelera el ritmo
segun se me acaban las fuerzas.
Afeitándome la desidia que me crece en piernas,
brazos, en la tripa, en el pecho, en la risa.

Me siento en cada oportunidad de verte
para almidonar en mi retina
todo el catálogo de tus estados de ánimo,
de las formas de darme un beso,
de las maneras en que me tocas,
me abrazas, me mimas, me miras,
de todas y cada una de tus sonrisas
o tus gestos.

Archivándote
Archivándote
Archivándote

Con la ansiedad de un corredor de fondo
que se va quedando atrás
pero no ha perdido la esperanza
aún de ganar.

 

¿Qué será de nosotros cuando abandonemos el barco?
Siento miedo de que nos dejemos alguna fórmula milagrosa
en la habitación en la que a menudo siento que vivo contigo.

Si…

Si me pongo de rodillas
no es para pedir perdón
si hundo mis uñas
hasta hacer heridas
no es la ira o la venganza
lo que mueve mi razón.

Si derramada la sangre
cae en mis labios
no es a muerte,
su sabor a hierro,
lo que esta noche degustamos.

Si vacilan las fuerzas de mis piernas
no es la derrota
la que hoy me desarma.
Si se ahoga mi voz en gritos
no es el dolor el que me azota
hasta perder el juicio.

Si tiembla mi cuerpo
no es el frío ni el miedo
el causante del temblor.
Si las cuerdas me apresan
no soy de nadie prisionera.
Si me llamas puta
no pondremos precio
a los enredos
que surcan mis sábanas.

 

Sálvate tú



Sálvate tú…

que yo hoy no tengo fuerza

he caido rendida

después de darme cuenta

que no soy tan fuerte

como aveces me creo

y me estoy haciendo ovillo

de tanto deshilacharme

y no encuentro las aceras

a las que poder abrazarme

para luego salir ahullando

para correr sin zapatos

para perder el tiempo

sin saber el camino de regreso

sabiendo que hoy no seré tu cíclope

sabiendo que hoy no temblaré

como una luna de agua

que pertenezco a esa clase de seres

que padecen bipolaridad crónica

y que según me cierro hacia adentro

mis pies se van hundiendo

perdiérdose

abandonados al tragar sin compasión

de los días que me atusa la marea.

Sálvate tú

que no quiero arrastrarte conmigo

en mi delirio advenedizo

donde se pierde el juicio

donde las entradas y salidas

se convierten en látigos de fuego

en callejones mortales

en la tortura de ver

lo que no quieres ver.

Que no quiero que veas

cómo la calabaza se convierte en carroza.

Vendido todo el minuto, el segundo

la centésima para entenderme

y aún asi las paredes me hacen rebotar

para darme cuenta que vivo en un espejismo

que al tratar de tocarlo con las manos

se desvanece y se convierte en arena.

Intentaré que las corrientes no me arrastren

no quiero llegar a la playa

pero tampoco perderme en alta mar

es paradógico pensar

que siempre nado en círculos

y no me atrevo a alejarme

más allá de la tercera boya.

Sálvate tú

Aún recuerdo aquel día, en el que casi muero ahogada,

cuando dejé de ver la playa y sólo veía la tercera boya.

Quizá, es que no oigo los gritos que me llaman desde la playa,

quizás nadie sale corriendo atemorizado de que no vuelva,

quizá la resaca es fuerte y por eso prefiero que los demás se salven,

que esta vez igual no encuentre el camino de vuelta.

Tren en marcha

Hay varias paradas
antes de bajarse del tren en marcha
y cada una de ellas
es más emocionante que la anterior.

Arrancas el techo y siento miedo
no hay vuelta atrás
el corazón se ha descosido
para que lo abramos en canal
y bebamos de él.

Lo agarras con las uñas
con cuidad
y lo vas bordando despacio
a ritmo de lengua y delirio.

Bebemos sangre hasta caer borrachos
yo de tu lado, tú del mío.
Nadie entenderá esta sed inagotable
(sin correas perennes)

Esta noche
agarras mi cuello al borde del abismo
Me cuesta respirar
y tú tiras despacio de mi.
Despacio, despacio. Avivando el fuego.
Despertando los vampiros de pandora
El camino de vuelta borrado
entre los espacios que separan
los dedos de tus pies.

Uno, dos, el siguiente, el siguiente, el siguiente
¡Mañana no existe!¡La cordura no es una opción!

Maquiavélico
engarzas tus cuerdas de títere
abres las paredes
con la misma delicadeza
que abres tu boca
para dejar escapar
las palabras que me hipnotizan
los besos que me embriagan
que utilizas como arma
ante las comitivas explosivas de mis cavilaciones.

No dejamos pistas en mi cuerpo
todos los mártires yacen en tí
en tu espalda, en tu cuello, en tu aliento

Me explicas con tus miradas
lo que no me puedes explicar con palabras.
Abro los ojos en medio de un desierto
y tiro del alambre
que muta en mil direcciones.

Deshojas la mañana
desgarrando mis costados para hacerlos coincidir
giramos en todos los sentidos
y me convierto en puzzle, en muñeca, en invisible,
en tormenta, en pregunta, en respuesta.

Y el sentido deja de tener sentido para convertirse en:

“Tú y yo estamos en un tren en marcha que no sabemos donde va
pero que cada estación es mejor que la anterior.”

Un río

Era de noche y no era tu cama, ni la mía
era de noche, y una serpiente en tus ojos.
El rojo nos tiñó la saliva
mientras nacían en tu espalda heridas
cuanto más profundas, más nos unían.

Entre mis muslos, llora un río.

El espejo

El espejo
Ojos con ojos
nariz con nariz
mimetismo perfecto
labio con labio
frenético beso
mano con mano
seno con seno
es la postura del espejo

ombligo con ombligo
vello con vello
revueltas
rítmico movimiento
otra vez
labio con labio
mágico beso
marea de piernas
entrecruzadas
es la mujer y su reflejo
es la postura del espejo.

Pequeña dama escurridiza


NoS ALEjamos o nOs acerCAMos?

Cada día ando más desorientada,
espero al menos
siempre tener ocasión
de poder compartir
un puñado de fruta
y alguna cerveza
en las plazas o calles
en los infectos bares
o donde me dejes
volver a encontrarte.

madrugadas

Y volvemos a hablar y me desoriento un poco, con tus palabras y tus gestos. Dos cosas parecen impresionarte, una es la poesía, que me comentas en casi cada mensaje, y la otra es que no entiendes por qué me he fijado en ti o por qué me has llamado tanto la atención.

Mis músculos se relajan. Pero me inquieta ser desconcertante en tu vida, a ratos me creo el deshacerme de tu imagen, y a ratos no puedo resistirme, y te mando mensajes, sobretodo de madrugada.

02 06 11
Madrugada

Y la madrugada se hace infinita
para que la forma sinuosa
de mi cuerpo en la cama
no recuerde tu abrazo, tu simetria
tu aliento dibujándome la piel
tu sabor labio pegado.

Te quiero

Te quiero y te desquiero
te pre-quiero y post-quiero
te “no quiero” y te requetequiero
te- quie-ro, ¿te quiero?

Te quiero y te a-quiero
inevitablemente te quiero
te quiero invariablemente
te …
…quie…
… … ro

Pero quién pudiera amarte
como antes
como desde hace tiempo
que ya no lo hago

Cuánto he deseado
que alguna vez me amaras
como nunca
como siempre quise
como ahora
ya no necesito.

Y no son lanzas, me alegro de tenerte ahi,
y espero seguir teniéndote siempre

y de quererte, y de “que me quieras”,
con ese afán tuyo en convertir
los sentimientos
en palabras.

Adios indefinido

Quiero besarte
hasta arrancarte la boca
desgastar esas caricias
a medio camino
entre miedo a romperme
y deseo de rasgarme
Te beso y se me pegan los labios
a esa manera tuya
a ese tacto controlado
a esa virtud de desatar mi deseo
sin prisas
abriéndolo con calma
dibujándome en la piel
en la cadera
en la espalda
excusas para que se rompa el tiempo
nos hagamos presas del silencio
de tus haceres calculados
que reptan entre las pausas
entre las palabras que tienes
para decirme que te importo más
de lo que aparentemente debería
tus calladas miradas
que se piensan el abrazarme con ansia
o escapar y desalojar mi cama
mi casa, mi abrazo, mi beso, mi…
me tengo que ir y tú besándome
con mi cuerpo entre tus manos y
las agujas de un adios indefinido
apuntando a nuestras caras
no quiero irme
no quiero que te vayas
me tengo que ir
¿te tienes que ir?
Vente
No puedo
Otro beso, otro abrazo,
los fantasmas vuelven a tu cara
nos vemos,
el domingo
si todo sigue
si estoy
si eso
Adios
Y yo muriendo
con el sabor de tus besos
que no se me apaga.
¿Nos volveremos a ver?

La Otra

Hay dos caras

una, la que siempre veo

la que me hace identificarte

la que no permuta, invariable, plana,

inexpresiva en lo afectivo

vividora pasiva de los días.

 

Pero existe otra, la otra,

que aparece a veces, que transforma los rasgos,

que te envilece y te convierte en frágil

en humano, te enfatiza los rasgos de niña

supura la dulzura en las comisuras

transforma el rostro

ya no es igual.

 

Barajas el azar de la metamorfosis

esa persona no es la misma

la piel se vuelve permeable

los ojos se enternecen

y aparece la inocencia perdida

el origen de todo

y la atracción actúa.

 

La atmósfera se llena de partículas

que te van acercando a la otra

la que sólo a veces aparece

el corazón responde a ese impulso de atracción

es como si su boca se convirtiera

en el epicentro de tu cosmos

y la sangre te llamara

se convirtiera en torrente

lava arrastrando todo raciocinio

espontánea ebriedad incontrolable.

 

La otra cara

que a medida que la observas

nada se parece a la anterior

sabes que es la misma persona

lo sabes, pero por instantes lo dudas

y observas cómo los gestos

se van integrando a la escena.

 

Tú me miras, me atraes,

me miras, me acerco,

(nunca pruebo a besar antes

de que aparezca la otra cara,

siempre espero, espero

esa mágica transformación)

me miras, te miro

me has reconocido

juntamos las bocas

y nos besamos.


 

Me pregunto si yo también tendré “otra cara”

H(art) tura

Ese, tu libro, que me hace desaparecer del tiempo
ahora que tendría que estar huyendo o muriendo
o ambas a la vez,
ahora te encuentro
ahora que estoy desgastada
que las ganas están manchadas
exhaustas
He querido dibujar una tregua a mis días
pero no puedo
no debo
pero acaricio las frases
me cobijo en esos, tus besos, tus besos
a ratos me arranco los ojos
a ratos me muero en la pantalla
y pasa el tiempo

Me alegro de conocerte
alguien debe hacerse cargo de encender mi risa

Sabiéndonos libres

Sabiéndome libre
me saben mejor tus besos
sabiéndote libre
disfruto más de tus acercamientos

¡Qué noche, qué noche!
Bajo la influencia de la cercanía de la luna
Buscándome en furtivos besos
que empezaban intentando ser inocentes
y seguían desnudándome en mi cama

Sabiéndome libre
no me guardo apenas secretos
sabiéntote libre
no buscas aprobación en mis gestos

¡Qué día! ¡Qué día!
Que se pasan las horas y no nos damos ni cuenta
y te marchas a besar otras bocas
y no me ciegan los celos
porque ya no me duele quererte
ni siento que seas pertenencia mía

Sabiéndonos libres
qué bien que sienta estrecharte entre mis brazos
qué bien me saben tus labios.

 

Aunque ya no lo seas…

En el andén

Y entonces va y sucede
de la forma más extraña
en un andén hacia ningun sitio
y tú te marchas
y yo me quedo
imaginando
fantaseando
con que tal vez
sólo tal vez
en realidad no te has ido
y que apareces de golpe
y me abrazas
y me vuelves a besar
ahora si
sin prisas
sin sobresaltos
pero el andén está vacío
y yo todavía
sin saber muy bien lo que ha pasado.

Espero verte pronto y que esta vez todo sea, como tú dices,
de otra manera, aunque nunca me gustó imaginarme
cómo van a suceder las cosas,
siempre fuí de las que les gusta dejarse llevar.

Hoy que llueve….

Hoy estás en alguna parte, tal vez tecleando cosas en un ordenador, o tomando una copa de vino, o escuchando como repiquetea la lluvia en el techo, en esas ventanas que temes que por descuido dejes abiertas y se inunde la casa.

Tal vez piensas en mi, o tal vez te dejes seducir por otros pensamientos que desordenen tu consciencia. Yo fantaseo con que me pides que vaya a salvarte de tus soledades y que me invites a compartir contigo una botella de vino, que me descubras la sonrisa y te abraces buscando mi abrigo. Que nos amanezca divagando realidades y fantasias mientras tus dedos juegan con mi pelo.

Será la noche, será la lluvia, será la melancolía, serán los abrazos furtivos que nos damos y las despedidas apresuradas pensando cuando nos volveremos a ver, pero esta noche me gustaría pasarla en tu compañía.

La luna y el árbol – Parte I: El Árbol

Desde la letanía de no poder alcanzarte
te escribo en esta noche cerrada
donde me hallo mecido por el viento
en el desconsuelo de no poder verte.

¿De qué me sirve saber que me amas
sino puedo estrecharte
y mecerte entre mis ramas?

¿De qué me sirve esta vil existencia
mirándote cada noche en el cielo altanera?

Princesa maldita, musa de tantos trobadores,
que con tu manto a todos embrujas
que a todos nos sumes en esta locura.

Miro al tiempo y dibujo sueños con ecos.
Finjo no ser consciente de tus innumerables amantes
de tantas historias de amores.

Tú, la más deseada
tú, dama blanca de la noche
tú, mi carcelera,
tú, mi protectora
tú, mi liberadora.

Guardas en tu alcoba
los besos que nunca podré darte
que me hacen maldecir
este suelo al que estoy atado
esta falta de alas
esta mirada eterna
buscándote,
pensándote

Muriéndome cada noche como ésta
en la que las nubes te cubren
y me desgarran los celos
imaginándome que te escapas del cielo.

Que huyes de tus dominios y te dejas querer
y olvidas a este viejo árbol
que te llora y te venera
que te ama y te “des-ama”

Al que una noche tal como ésta
encontraste bañado en estas aguas
y prometiste amor eterno
aquella noche
que te escapaste del cielo.”

La luna y el árbol – Parte I, el árbol: Video de Recital en el Mercado ecológico en La Fustera 2014 – Benissa

La luna y el árbol – Parte I, el árbol: Video de Ciclo poético El espíritu de la Escalera 2011 – Madrid

La luna y el árbol – Parte II: La Luna

“¿Quién es la carcelera
sino hay en el mundo
mayor prisionera?

Que ondea en el cielo
para que todos la vean
que ondea en el cielo
para que todos la vean.

Que finge siempre
estar alegre
que dibuja sueños
para que otros los tengan.

Que no quiero ser
la que todos quieren que sea
ni ser de tantos amores
(imagen o idea) tan deseada.

Que no quiero ver
ojos que me admiran
que se apague la noche
y sea el cielo solo de estrellas.

Quien pudiera descansar
y caer en el remanso de tus aguas
acariciar tu corteza curtida
mecerse hasta el amanecer en tus ramas.

Hablar en silencio
descubriendo los secretos del viento
y trazar con la lluvia
el sendero de tus misterios.

Embriagarme de tu fragancia
filtrarme en la savia de tus venas
encender tu interior con suspiros
estar hasta el final de los tiempos contigo
lejos (de los ojos) de todos

Que no quiero ser la dama blanca dueña de la noche
que busca caerse de lo alto y romperse en pedazos
Que no recuerdo ya quién me castigó
y condenó a vivir así, de esta manera

Inventé una extrategia para encontrarte
confundiendo a las gentes con mis bailes
escondiéndome un poco cada noche
hasta del cielo poder escaparme

Pero en la oscura noche no consigo hallarte
maldita me engañan mis huellas
y me pierdo en las tinieblas
entonces exhausta regreso a mi cielo.

Crezco y crezco, enchida me ilumino
y miro a la tierra y te observo desde lo alto
comienzo de nuevo mi plan, pero se borran las sendas
se confunden los caminos.

Y una y otra vez te busco
y una y otra vez
no te logro encontrar.”

La luna y el árbol – Parte II, la luna: Video de Recital en el Mercado ecológico en La Fustera 2014 – Benissa

Parte II del reto de Borja para el día 13 de Abril. Porque sigamos teniendo inquietud por seguir escribiendo y retándonos 🙂

De azules y círculos incompletos

Tranquila…

Esta noche dibujamos círculos concéntricos incompletos
que se van uniendo por sus extremos a otros círculos
formando infinitas espirales que conectan una curva con otra.

Los azules se están destiñendo,
clarean en esta paleta que recorro con mis dedos.
Me da miedo su tacto.
Mis yemas tiemblan al posarse sobre los azules.
Temen que se agote,
finalmente se agote el concepto
y nunca más pueda trazar una línea azulada
en este gastado lienzo.

Tranquila…
Te he dejado una taza de leche caliente
para que puedas dormir.
Me he inventado una trampa de sueños
para que sin darte cuenta me reveles tus misterios.
Me dejes caminar en el laberinto oscuro
para derribar las simetrías que te atormentan.
Y fabricar el cielo de las dualidades
donde diferentes “yos” no se enfrentan.

La vitrina.
La vitrina está vacía.
Las muñecas nunca deberían tener consciencia
y poder escapar de la cárcel de cristal.
Sus ojos vidriosos ya no miran buscando admiración
sus delgadas piernas apenas soportan el peso.
A menudo pierde el equilibrio
y lanza una mano a la deriva
arañándote entrañas para seguir en pie.

Tranquila…
Esta noche vamos a desordenar los mundos
vamos a mezclar realidades, a trazar un oasis
donde no tengan cabida las cadenas.
Seamos libres en nuestro oasis
donde tú me besas intensa
y yo te abrazo entera.

” A la robadora de almas… que se escapó un día por la cornisa del entendimiento y nunca más volvimos a hablar el mismo idioma, aún así, hubo un tiempo en el que nos hablábamos sin hablar, nos comunicábamos en sueños y nos protegíamos del resto del mundo, del que creíamos transcender”

No soy tu dueña


No soy tu dueña
ni tú mi perro
no vendo, ni expido permisos
ni quiero hacerlo.

El mundo es ancho
aunque aveces lo siento extrecho
y aunque parece larga,
la vida se consume
un incienso enorme
que al final se apaga.

No soy tu perra
ni tú mi dueño
no doy, ni invento explicaciones
ni quiero hacerlo.

Quiero fumarme los días
y vivir mis mil gatunas vidas,
descubrir los lados de la luna
aorillarme en cada sonrisa
rejuvenecer al mediodía
con todos, con todas
compartir esta gran pipa.

No busco atar a nadie
ni tampoco que me aten
buscar un estado intermedio
está en querer hacerlo.

No hablo de sexo sin conversación
no hablo de esconderme en una relación
no hablo de vivir mentiras al portador
no hablo de saberme olvidada en un rincón
no hablo de esquivar las caricias
no hablo de fingidas indiferencias

Estoy hablando de querernos libres
de saborearnos y sabernos libres
Yo no soy tu perra…
ni tú mi perro.

A pesar de que la sociedad nos empuja al descariño libre o al amor obsesivo controlado.
Nunca me gustaron los lados extremos,adoro la amplia gama de grises.
Recitada
29 de Enero en sessió de micro obert en Ca Revolta, Valencia

¿Quién…?

¿Quién se convertirá en mi musa?
¿Quién atravesará la noche
cuando la ansiedad
de madrugada me ataca?
¿Quién le pondrá nombre
a nuestros recuerdos?
¿Quién inmortalizará
diciembre en una canción,
en un ser suave
que la acompañe cada noche?
¿Quién sabrá hacerme reir
aún en mis mayores enfados?
¿Quién sabrá nadar en mis versos
y comprenderlos?
¿Quién se pasará la vida buscándome
en los mil y un mundo virtudes?
¿Quién será Eva? Siempre Eva.
La que descolgara el fruto prohibido
y nos exhiliara fuera
del que llegó a ser nuestro paraiso.

Vacía

Vacía
hoy me siento vacía.

Yo que hubiera embargado mi alma
y arrancado la piel a tiras
por cada uno de tus suspiros
por coleccionar tus besos
y conservarlos almidonados
en mis labios tersos

Me siento vacía

De sentirte lejos en la luna que para ti inventara
de regalarte el cielo y echarme en cara el universo
de buscarte y rebuscarte
de inventarme y reinventarme
una y diez mil veces
las que hiciera falta
para en mis brazos retenerte

Pero hoy mi corazón se quedó inerte
de tanta flecha envenenada que lo cruzó
de tanto disparo en falso que lo asustó
de tanta rabia, de tanta rabia que lo
hizo enloquecer y exprimir hasta la
última gota de sangre que le quedaba

Por eso me siento vacía

Sin entender que me equivocaba
sin hacerme a la idea que el amor es ciego
y que me engañé pensando que eras tú
que eras tú la que tenía que ser y no otra
que siempre serías tú y que nuestras guerras
eran cosas de quinceañeras pasajeras

Pero me equivocaba
y hoy mi corazón yace inerte
y me siento vacía

A ti, ninfa traviesa

Y cuanto más felices somos menos te escribo, menos escribo de tí. Y cuanto más lo pienso más injusto me parece.

Hoy quiero dedicarte unas palabras:

A tí, ninfa traviesa que te cuelas en mi cama y desbaratas mis nortes y mis vértices.
A tí, sonrisa infantil que dibujas círculos de colores en mis ceños fruncidos y descolocas los órdenes de mis precipicios.
A tí, encantadora de la lengua de serpiente que viperina te escupe en el destierro de mi juicio.
A tí, mi frágil musa que convierto y desconvierto en papel presa siempre de los caprichos de mis sentires.
A tí, que intentas aprender mi idioma secreto para comunicarte conmigo y con mis mundos paralelos.
A tí, que aún consigues creer en los cuentos de hadas y no te hace falta soñar con mundos perfectos.
A tí, que deshaces lo andado una y mil veces para poder reencontrarme infinitamente.
A tí…
que tú sabes quién eres.

¿Y si te dejas caer esta noche…

¿Y si dejas caer esta noche tu voz en mi almohada?

Cada día se me hace más difícil no amanecer a tu lado, se me hacen eternas las horas que faltan para poderte ver, y quiero pensar que tú sientes lo mismo, que cuando cae la noche en tu ventana suspiras pensando en el momento en el que vengas a dormir abrazadas, a dejarte sumergir en el sueño a mi lado.

Que las caricias que nos regalamos sean inagotables y nunca dejemos de buscarnos con los labios, de mecer el rostro en las mejillas, de olvidarnos del tiempo sumergiéndome en tu pelo, tú en mi pecho. Y recorrer con mi dedos sin prisa las dunas que dibuja tu espalda, las selvas de tus rizos, los silencios de nuestros suspiros.

¿Y… si te dejas caer esta noche … a perderte entre mis sábanas?

Luna

Te llamaré Luna, y te llevaré a los cielos
para que puedas brillar en lo alto.

Inventaré para tí, un crepúsculo
donde todo ser
se estremezca de tan solo pensarte.
Serás la eterna amante de piel pálida
y tu cabello negro teñirá el cielo cada noche.

Te llamaré Luna, y te vestirás
con piel de mujer
para esconderte del mundo,
tu sonrisa eclipsará a los mortales
y tus manos gélidas hipnotizarán al tiempo
para que puedas jugar traviesa

con los lunares que abrigan mi espalda.

Te llamaré… Luna

Eva, eres eva, la primera mujer

“A Eva, la primera mujer”

La primera mujer. Eres Eva. La primera mujer para mi.
La primera en colonizar los valles, los montes, las depresiones.
Mis ríos y mis mares. Buscadora de tesoros y misterios.
Aventurera que cabalga a lomos de mi temperamento
que con las riendas en tus manos azotas mi estremecimiento.

Eva. Que buscas una excusa cualquiera
para profundizar en los ecos de mi silencio,
tejiendo la canción que componemos en nuestros encuentros,
la que mencionas siempre al recordarlos.

Eva. Que secuestras el sentido de las palabras
para elaborar un nuevo idioma, uno secreto
que ni siquiera tu entiendes
y naufrago al intentar comunicarme contigo.

Me dejo llevar y me pierdo en tus adentros.
No busco cambiarte, no alcanzo a entenderte,
quiero sin embargo poseerte. Amarrarte a mi sentimiento
y secuestrarte a la isla de mis anhelos…
pero acrobática amazona te libras de mis yugos
y fugaz te escapas de mi.
Pero incoherentemente me quedo atrapada
en el mundo quebradizo que dibujas a trazos para mi.

Eva.
La primera mujer.
Podrá haber más mujeres,
pero sólo una será la primera.
Eva.

Noches de diciembre

Lluvia. Frío. Gente. Mucha gente, mucho frío, llueve. Ahora parece que ha dejado de llover.
Sé que llegarás y que no querrás besarme, o no lo harás aunque quisieras…Mirarás timida y me abrazarás, me darás dos besos cordiales…pasearemos por la calle, miraremos los puestos…Sonreirás nerviosa si te rozo la mano, si te abrazo…si me acerco a tu cara y el rubor subirá acrecentando tu nerviosismo…Y no me besarás. por la gente, por la gente…la gente que no saben quién eres tú, quién soy yo. Y seguiremos paseando hasta que nuestro breve encuentro termine.
Te acompañaré, te despedirás…me volverás a abrazar…otra vez tus dos besos cordiales quizás buscando un poco de proximidad al rozar tu cara con la mia y unos segundos detener…Pero no me besarás. Y te irás.

 

Esto sabe contarlo muy bien Luzia Arae en Tú y yo