Y se me hacen eternas las horas en silencio

Y hasta hecho de menos cuando me hacías mil perdidas… y te hecho de menos, y vuelvo a no saber de ti. Y me parece que hiciera una eternidad que te fuiste. Y me como la cabeza, buscandote en tus silencios, mirando los mensajes que algún día me mandaste que me deshacen pensándote.

Y se me agolpa el pecho, como una niña de 15 años, como una niña de 15 años. Ains, quién fuera femme fatale sin sentimientos de nuevo, o destinataria de todas tus atenciones. Criaturilla me siento esperando noticias tuyas, y lo peor es que te quiero libre y sin obligaciones, por tanto no quiero acostumbrarte a que crees conductas para satisfacerme, me gustan nuestras comunicaciones a destiempo, sin reglas, sin orden, pero a la vez muero de ansia por saber cuando oiré de nuevo tu voz, tus cavilaciones. Es cierto que es la forma de incentivar la conducta más efectiva, pero temo atosigarte con mis declaraciones y caigo en silencios esperando escucharte. Miedos infantiles, juegos deplorables.

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